Mostrando entradas con la etiqueta dios. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta dios. Mostrar todas las entradas

domingo, 5 de abril de 2026

Pregón Pascual

 

 


                               

Ha llegado el amanecer y la luz del día, al posarse sobre los viñedos, ha despertado mi oración. Mis labios se han elevado al cielo porque la tumba donde te depositaron, Jesús de Nazaret, estaba sola. Vacía. Ya no guardaba tu cuerpo herido ni tu sangre derramada. El sepulcro había sido vencido por la vida.

Fueron las mujeres quienes me lo dijeron. Las mismas que caminaron hacia ti cuando la aurora comenzaba a pintar de colores los márgenes del horizonte. Ellas llegaron primero. Ellas miraron dentro. Ellas escucharon la noticia imposible: Tú habías resucitado. Y sus palabras se llenaron de la luz de la mañana, como si el día entero hubiera aprendido a hablar por sus labios.

Desde la tumba vacía, la fragancia de tu resurrección comenzó a extenderse. Iluminó los caminos, se deslizó por los mapas de la tierra y devolvió a la vida su voz unánime. La muerte, que parecía definitiva, empezó a retroceder.

Y, sin embargo, no fueron creídas. Porque eran mujeres. Porque la verdad llegó por boca de quienes no contaban. Pero el ángel había hablado con claridad: aquel a quien buscaban ya no estaba entre los muertos. Así se cumplieron tus palabras, Tú, vencedor de la muerte, Hijo de Dios hecho hombre.

La noticia empezó a recorrer aldeas y senderos. Se dijo en Jerusalén y más allá de sus muros. La llevaron los caminantes sobre las calzadas de piedra del Imperio romano. Se susurró en voz baja, por miedo a los que te ejecutaron, por temor a que la vida resucitada molestara a quienes habían pactado con la muerte. Pero nadie pudo detenerla.

Jesús, el Hijo de María, el Crucificado, no está en su tumba. Ha resucitado.

Y la alegría borró la antigua costra de la muerte. Los últimos llantos se apagaron. Lo imposible comenzó a propagarse como una certeza nueva. El milagro atravesó los porches del amanecer, se reflejó en los colores de todos los amaneceres, se derramó en la fragancia de los bosques y de los jardines, como el aire que recorre mares y llanuras, ríos y vaguadas.

Los pájaros lo cantaron. El agua de las fuentes lo dijo en su murmullo. Las montañas lo repitieron en eco. Y todo dejó de ser tiniebla. Todo se volvió luz.

Era la mañana de Pascua florida. El día en que el Señor pasó por nuestra vida y nos dejó, como herencia, la esperanza de no morir. Una esperanza envuelta en el mensaje silencioso de una tumba vacía.

Por eso mis labios cantan aleluyas. Por eso me postro de rodillas ante el amanecer. Porque me has quitado cadenas y temores. Porque desde entonces vuelo a celebrar tu resurrección, que es también la mía.

Regalo inmenso, Jesús de Nazaret: resucitar y quedarte conmigo en cada nuevo amanecer. Pascua viva que marca tu paso por la historia, por todos los hombres y mujeres que creemos en Ti desde aquel día en que las mujeres de Jerusalén nos entregaron la noticia triunfal.

Ellas fueron primero. Ellas escucharon primero. Ellas creyeron primero. Y sus palabras llegaron a nosotros. Esta es la mañana de Pascua florida. Este es el día que hizo el Señor. Este es el paso de Dios por nuestra vida. Porque Cristo ha pasado y nos ha dejado la esperanza de no morir, sellada para siempre en la piedra removida de la tumba vacía. Por eso mis labios cantan:

¡Aleluya!

¡Aleluya!

¡Aleluya

Esta es la Pascua del Señor. Esta es la fe de la Iglesia. La que nació aquel día

cuando las mujeres nos dieron la noticia triunfal. ¡Cristo ha resucitado!

¡Verdaderamente ha resucitado! ¡Aleluya!

 

                                                                                   Natividad Cepeda

viernes, 3 de abril de 2026

Oración a María Santísima Dolorosa del mundo

 


Si hoy vengo hasta Ti,
Paraíso de amor, Aurora que precede al día,
es para renacer a la sombra de tu mirada
y, al contemplarte, dejar atrás
los propósitos viejos
que mi fragilidad no alcanza a cumplir.

Si hoy vengo hasta Ti,
Madre del Dios vivo y Sagrario del Verbo eterno,
es para acoger tu dolor en lo más hondo del alma
y elevar hacia el cielo
un rosario tejido de súplicas y estrellas.
Tú, la más bella entre todas las criaturas,
armonía del cosmos y reflejo de la gloria divina.

Te suplico que las horas de tu angustia
sean rosas ofrecidas en sacrificio,
con espinas que no hieran ya tu corazón
traspasado por siete espadas, sino el mío,

estas manos pobres que imploran misericordia
por los pecados de un mundo endurecido,
un mundo que olvida la Pasión de tu Hijo.

 

Oh, Madre, la más hermosa,
Esperanza de los pueblos,
María Dolorosa,

Madre de los Dolores,
luz que no se apaga,
y resplandor de todos los soles.

Cuando avanzas entre nosotros
con los ojos anegados de lágrimas,
las calles te contemplan y lloramos contigo,
en este Viernes Santo, mi viernes de dolor.
Ante Ti, en silencio postrado.

 

Madre de la Azucena del jardín de la vida,
sigues los pasos de tu Hijo, Jesús el Nazareno,
con la cruz invisible en tu alma,
mientras el madero hiere y no hay cireneos

suficientes para aliviar el peso de los pecados
que la Justo carga hasta el Calvario.

María Dolorosa,
la que cada Viernes Santo
recorre ciudades y corazones
envuelta en luto esperando,
que el mundo se convierta
y reconozca el Amor del Crucificado.

Lloran tus ojos, Señora,
y del velo de tus lágrimas
brota el arco iris de la promesa de amarnos.
Yo no sé consolarte; solo sé orar,
pequeña y temblorosa ante tu inmensidad.

Virgen de los Dolores,
Madre de todos los dolores del mundo:
los esparcidos por los continentes heridos,
los ocultos en los pueblos llagados,
los de los cristos pequeños y olvidados
que Tú conoces por su nombre y amas.

Señora de los barrios pobres y humillados,
de los que nadie mira ni defiende,
sé que estás con ellos, que lloras con ellos,
y que tus lágrimas
son rocío del cielo sobre nuestras penas.

Cuando llegue la aurora

y todo quede en silencio,
Madre del Crucificado,

me quedaré contigo en vela,
compartiendo ese dolor que nos deja exhaustas,
esperando en oración
a que despunte el alba
y, en la Resurrección,
encuentre tu abrazo y el perdón de mis culpas.

 

María Dolorosa, bendícenos,
Madre del mundo herido,
reparte por doquier el sendero posible

de hacernos peregrinos y llegar a tu Hijo,

mi Cristo Redentor; estamos esperándote 

por las calles de este pueblo manchego,

por las calles del mundo,

Santa María, para que nos conduzcas

a la estela de Dios.

                                                                    Natividad Cepeda

 

 Viernes Santo: Semana Santa que celebramos los cristianos. En España con nuestras tradiciones de oración comunitaria en nuestras iglesias y procesiones que son catequesis para el pueblo que lo vive apasionadamente. Fe y tradición. Y semana santa en las calles del mundo con todo el dolor de las tragedias que existen. 


miércoles, 11 de marzo de 2026

Mientras leo un libro

 

El mundo, de tanta locura, se nos está quedando quebrado y a oscuras.

Oscuro por la sangre derramada, por tantas lindes y fronteras borradas en nombre de estúpidos principios que coartan la libertad. Sí, esa es la realidad cotidiana.

Llegan los pensadores con sus charlas, con discursos llenos de ganas y deseos de seducir, y reducen las libertades en favor de unos pocos. Predican contra unos y contra otros. Y si has nacido mujer, pobre de ti: en algunos lugares del mundo no tienes derecho a nada. Eso dictaminan hombres nacidos de mujer.

Vivimos en una oscuridad que parece perpetua. Si llueve, nunca llueve a gusto de todos. Si hay sequía, es porque ensuciamos el planeta. Si existen bolsas de pobreza, dicen que no merecen mejorar. Temblamos, nos masacran, y seguimos igual, sin cambiar.

No cesamos de hacer plegarias y llantos por los difuntos. Rezamos a Dios y nos matan en su nombre. Nos dicen cómo vestir, cómo comer y cómo morir si no cumplimos lo que unos y otros dictaminan.

De pronto el mundo se vuelve pequeño. Sobra todo en unos lugares y falta lo esencial para vivir en otros.

Leo un libro de poemas. Me dicen que hay un tarro de miel entre mis labios. Y de pronto soy a la que hay que avasallar porque soy peligrosa. El amor ruge, la tierra se rompe, y yo solo soy una persona sin derechos.

Rezo y ruego para que en este planeta haya espacio para todos. Sé que eso es un sueño.

Me quedo leyendo un libro mientras, en ese mismo instante, otras personas mueren y son perseguidas porque otros dicen que son ellos, y no yo, quienes tienen la razón.

Y me quedo en silencio, pensando en lo poco que hemos aprendido a pesar de tantas penurias pasadas y de tantos errores cometidos en esta historia humana.

 

Natividad Cepeda

sábado, 7 de marzo de 2026

Nací libre del vientre de mi madre

 

 

Nací libre porque así me creó la divinidad.

Y broté desnuda, en un amanecer diáfano, del cuerpo desnudo de mi madre.

Al verme, el hombre que fue mi padre sintió latirle tan fuerte el corazón que fue entonces cuando supo cómo latía dentro de él. Fue en aquella madrugada cuando mi llanto se unió al despertar de los pájaros en la bahía del día; cuando mi padre, al sostenerme en sus brazos, vadeó los brazos de su madre, aquella madre que se marchó cuando él era tan solo un niño enfermo de dos años.

Mi padre siempre llevó anclada la herida de haberla perdido.

Pasaron los años y, cuando a mí me vinieron los dolores del parto, de mi primer alumbramiento, mi padre estuvo a mi lado. Jamás lo vi llorar ni quejarse por la madre que le faltó, pero siempre tuvo miedo en los partos de sus hijas, diciéndonos que nos cuidásemos para poder cuidar de nuestros hijos.

Universos paralelos son las vidas de nuestros ancestros, como remolinos de fontanares que surgen de la tierra. Así venimos a la vida: del cuerpo materno de la madre y de la semilla de amor del padre.

Pero no siempre, en la geografía de la tierra y en los lugares habitados, la llegada de una hija es bien acogida. Hay leyes que son barricadas de injusticia, donde los cuerpos de las mujeres no son respetados ni amados.

Nos han descrito a veces como frágil mariposa, como rosa impoluta de belleza, pero se nos ha ocultado entre ramas de selvas impenetrables, dejándonos en una oscuridad perpetua.

Ocurre que esas cosas terribles se conocen, que son viejas, que vienen sucediendo desde hace tanto tiempo que se pierden en la memoria colectiva de las naciones. Pero se callan, se ocultan, se utilizan por actores diversos que se dejan comprar por el sucio dinero.

Ha sucedido que nos han borrado de la historia, como sombras fugaces, como niebla dispersa por los buitres humanos que escribieron las crónicas. No es nada nuevo.

Un año más para recordar la ignominia creada contra millones de mujeres por leyes escritas por hombres.

Y no cuento los cuerpos asesinados en las calles de las ciudades por las protestas de miles de mujeres, ocultadas bajo normas de trapos y telas.

Y no cuento a las mujeres violadas que se convierten en madres y buscan desesperadamente cómo proteger a sus hijos.

Y no cuento a las mujeres asesinadas anualmente en países occidentales, porque tampoco las leyes las defienden.

Desde hace décadas se celebra el 8 de marzo en recuerdo de unas mujeres que murieron en una fábrica defendiendo sus derechos salariales, pero se nos olvida a esos millones y millones de mujeres que han dado su cuerpo a la maternidad y después se les ha robado el derecho de ser personas iguales a los hombres.

Y sí, debería nombrar a las mujeres que, en nombre de ideas políticas, callan ante esas atrocidades.

Y me callo también ante las mujeres que silencian a otras porque son diferentes, libres de ataduras y libres también en sus ideales personales.

Y me pregunto, una vez más, cansada y hastiada:

¿por qué se sale a gritar el 8 de marzo y se hace farándula y fiesta mientras millones de niñas y mujeres siguen perseguidas y olvidadas?

No me pidáis que cuente cómo sería un mundo sin mujeres.

Lo sabéis: sería la exterminación de la especie.

Entonces, ¿hasta cuándo miles de mujeres serán andenes destruidos, atacados, en este mundo globalizado que se desangra en guerras e injusticias?

Nací libre porque así lo quiso Dios, y no esas leyes escritas por hombres donde todavía parpadean injusticias que cuelgan en los juzgados como sudarios manchados de errores y muertes hasta hoy.

Hoy, ahora, no escribiré los nombres de los países que esclavizan a la mujer, que la tratan como inferior en nombre de Dios y de sus leyes. No los nombro porque los conocemos e incluso, calladamente, los tememos. No los nombraré, pero en esa orquesta mundial conocemos la brutalidad que se ejerce sobre niñas y mujeres.

Todos, hombres y mujeres, somos viajeros en este tren llamado Tierra, dentro de los canales de la vida.

 

Natividad Cepeda

sábado, 14 de febrero de 2026

Liturgia del Silencio y la Lluvia

 

                             

La noche cae y, con ella, el peso de los años entregados. Me pregunto, mientras el agua golpea el cristal, por qué el amor —esa palabra que el mundo gasta de tanto usarla tantas veces— se vuelve en mis manos un hilo de seda que nadie intenta sostener y que a veces se rompe. He amado en cada etapa de mi vida, me he dado a quien pedía auxilio y ayuda, familia, amigos sin guardar nada para después, y sin embargo, el eco del olvido de los que ayudé es lo único que vuelve a mi puerta.

No es una queja esta reflexión, es una pregunta que elevo al cielo con la misma naturalidad que hay en mis recuerdos. Se lo he pregunto a Dios muchas veces, no para exigirle cuentas, sino para que me ayude a descifrar este mapa de ausencias y olvidos. Y entonces, cuando la lógica humana me falla, me refugio en la herencia de mis padres, de mis abuelos, de mis mayores: y elevo mi oración hasta ellos y rezo.

En la oración desgrano el Padrenuestro como quien busca un rastro de ellos, sigo con el Ave María, saludando a aquella joven de Nazaret, mi Virgen María, que también conoció el peso de los misterios, y descanso en el Gloria, intentando que la Trinidad divina llene los huecos que dejó el desamor. Busco paz, no explicaciones racionales. Busco el abrazo que en ocasiones se me ha negado después de mi generosa entrega.

Este dolor que no grita me duele, pero es un dolor extraño: profundo, inmenso, tan vasto que ya ni siquiera es dolor. Es un abandono que me deja callada, una tristeza que no busca revancha ni conoce el rencor. Es un vacío el que siento que no deseo indagar, porque para anda me sirve, prefiero que el tiempo siga su marcha lenta, como esta lluvia que escucho ahora mientras todos duermen.

La escritura y la calma me inspira y me levanto de la cama porque el sueño no viene, y recuerdo aquellos a quienes amo. Escribo para saber si estas palabras sirven de puente, para entender por qué sigo amando a quienes no me aman ni me amaron. Pero en este silencio de la noche, entre escribir de lo que siento y jamás digo a nadie y mi oración, percibo, tengo la certeza de que Dios no me abandona, ni me ha abandonado nunca. Esta serenidad que siento, esta capacidad de seguir amando a pesar del vacío experimentado no es mía; es suya.

Escribo para encontrar la respuesta que la vida me oculta: que tal vez amar no es un contrato de ida y vuelta, ni fácil de entender, sino un estado de gracia que se sostiene solo, incluso bajo la soledad de lo que no comprendo ahora que escucho llover y que el agua al romper el silencio de la noche me trae esos recuerdos que forman parte de mí misma. Siento que en esta liturgia de la lluvia y la noche silenciosa hay un regalo, una ofrenda de recordar también esas manos abiertas que en otros momentos cogieron las mías. y eso, esto es más que suficiente para sentir paz y armonía.


Natividad Cepeda

Fotografía de Pepe J Galanes

 

miércoles, 10 de diciembre de 2025

El Venerable Ismael de Tomelloso es el Silencio que Habla con Dios

 

 

¿Cómo entender el silencio de Ismael? ¿Cómo comprender la voz que no se pronuncia, la palabra que se guarda? Muchos se preguntan por qué, cuando pudo salvarse con una simple declaración, eligió callar. ¿Por qué no dijo que era católico, miembro de Acción Católica? ¿Por qué no buscó la salida fácil? Porque su respuesta no estaba dirigida a los hombres, sino a Dios.

El silencio de Ismael no fue vacío, fue oración. Fue su monte Calvario sin cruz de madera, con una cruz invisible, hecha de fidelidad y entrega. En medio del odio, eligió la paz; en medio del ruido, eligió la voz interior que susurra: “Sé fiel hasta la muerte y te daré la corona de la vida” (Apocalipsis 2,10).

La sociedad busca gestos visibles, necesita pruebas, quiere héroes que hablen y se defiendan. Pero Ismael eligió otro camino: el de los pacificadores, el de los que oran en secreto, el de los que confían en que Dios ve en lo oculto y recompensa en lo eterno. Su silencio fue resistencia, fue fe radical, fue amor que no se doblega ante la violencia.

Hoy, su ejemplo nos interpela: ¿somos capaces de callar para escuchar a Dios? ¿Podemos aceptar ser incomprendidos por los hombres para ser comprendidos por el Señor? El silencio de Ismael nos enseña que la verdadera victoria no está en escapar del sufrimiento, sino en permanecer fiel a la verdad, aunque cueste la vida.

Que su testimonio nos inspire a vivir con la misma fe, a abrazar la oración como fuerza, y a recordar que, en el silencio, Dios habla más fuerte que cualquier voz humana.


 

Oración en el Silencio

                                              «Estad quietos, y conoced que yo soy Dios»

                                                          (Salmo 46,10)

Señor,

enséñame a comprender el misterio del silencio,

ese silencio que no es vacío, sino encuentro contigo.

Como Ismael, quiero aprender a callar ante el odio,

a no responder con palabras humanas,

sino con la voz interior que susurra tu paz.

Hazme fiel en la prueba,

firme en la esperanza,

valiente para abrazar la cruz invisible

que se oculta en la obediencia y la oración.

Que mi silencio sea resistencia al mal,

que mi oración sea fuerza en la debilidad,

que mi vida sea testimonio de tu amor,

aunque nadie lo comprenda.

En lo oculto, Tú me ves.

En lo callado, Tú me escuchas.

En lo pequeño, Tú me engrandeces.

Dame, Señor, la gracia de vivir como Ismael:

con fe radical, con paz profunda,

con la certeza de que tu corona de vida

es más grande que cualquier victoria humana.

Amén.

 

Natividad Cepeda

Tomelloso. diciembre de 2025

 

 


Causa de Beatificación y Canonización de Ismael de Tomelloso: Estado Actual del Proceso

¿Cuándo se inicia la Causa?

En 2006: Un grupo de laicos de Tomelloso inicia formalmente la causa, creando una asociación para promoverla.

El proceso se inició a nivel diocesano en 2008 en la Archidiócesis de Zaragoza (donde falleció). La fase diocesana concluyó en 2009 y la documentación fue enviada a Roma.

2009/2012: La Santa Sede autoriza la apertura del Proceso Diocesano, que investiga su vida y fama de santidad y es declarado

Siervo de Dios:

La causa de beatificación y canonización de Ismael de Tomelloso (Ismael Molinero Novillo) está actualmente en curso, habiendo alcanzado la fase de ser declarado Venerable: El 23 de mayo de 2024, el Dicasterio para las Causas de los Santos reconoció sus virtudes heroicas, lo que llevó al Papa Francisco a firmar el decreto que le otorga el título de Venerable.

Próximos Pasos (Beatificación y Canonización)

Para la beatificación, se requiere la aprobación de un milagro atribuido a su intercesión, ocurrido después de su muerte y verificado por la Iglesia. Una vez beatificado, se necesitaría un segundo milagro para la canonización y ser declarado santo.

Sus restos mortales fueron trasladados a la Parroquia de la Asunción de Nuestra Señora en Tomelloso el 20 de febrero de 2025, a la espera de su posible reconocimiento como beato y santo.

jueves, 28 de agosto de 2025

Viñador de Honor 2025 de Tomelloso la Parroquia de la Asunción de Nuestra Señora en su conmemoración del 450 aniversario de su fundación.

 




La iglesia de la plaza de Tomelloso dedicada a la Asunción de la Virgen María a los cielos es la iglesia donde nuestros antepasados han sentido su fe y crecido a su sombra protectora. Es nuestro emblemático edificio construido en el año 1541. con su planta de cruz latina, sus capillas laterales y su torre finalizada en 1689 siendo ampliada y reconstruida en diferentes siglos. La Historia de esta iglesia es desconocida para muchos de los habitantes de Tomelloso siento su historia en el tiempo ejemplo de permanencia a pesar de las muchas vicisitudes por las que ha tenido que pasar. Pero aun con esta ignorancia el corazón de esta ciudad late con fuerza en torno a sus sagradas piedras.

Sus 450 años vividos han demostrado que es un faro espiritual guiando a generaciones de tomelloseros en su fe a la sombra de su arquitectura sencilla y limpia que al pasar al templo el visitante se ve inundado de paz y armonía. Porque entre sus piedras queda latente la fe de miles de almas que oraron por este pueblo que la amó por encima de todo. Aunque no siempre fue así y en ese desamor equivocado se perdió en el año 1936 el archivo parroquial pereciendo entre las llamas de la ignorancia y la barbarie de todas las guerras del pasado y actuales, la historia detallada de aquellos que nacieron, vivieron y murieron en ente pueblo manchego quedándonos sin sus nombres y sus fechas tan importantes para catalogar nuestros orígenes.

Nos sentimos orgullosos de su celebración en este año donde se inició nuestra independencia eclesiástica desde aquel 22 de abril de 1580, cuando se reconoció oficialmente como parroquia caminando así en libertad, asistidos por la fe que nos legaron a los que hoy recordamos traspasando los siglos que ellos vieron y por lo que hemos venido los que hoy estamos aquí.  Detallar el sentimiento que sentimos no es fácil ni sencillo porque la sencillez es lo más difícil de explicar.

El reloj de la iglesia ha marcado el tiempo al ritmo del sol y las campanas de este pueblo de casas de adobe y tejas rojas con el cansancio de hombres y mujeres que siendo jornaleros se hicieron poseedores de sus pobres tierras, y con su sudor y esfuerzo ampliaron su fortuna siendo acogedores de todos aquellos que llegando de otros lugares se quedaron aquí labrando su esperanza y consiguiendo sus sueños. Hemos crecido entre los surcos del campo y las voces de mujeres que cantaban mientras labraban y cuidaban la familia con sus cuerpos oliendo a polvo y a vendimias. Hemos ido a la iglesia con nuestra ropa de domingo limpia y sencilla y celebrado los acontecimientos de la vida pasando al templo en las alegrías y también con lágrimas de pena y de tristeza.



En la plaza a la sombra de la iglesia hemos jugado y se han parlamentado tratos y amistades y se han desgranado historias de amores imposibles, de las malas cosechas y del auge del pueblo en tiempos de bonanza. Nos hemos juntado con vecinos y amigos en los acontecimientos con la certeza de que, aunque somos pequeños el mundo es nuestro. Y así nos hemos ido ampliando en conocer otras latitudes para volver siempre a la sombra de este templo sabedores de que somos fuertes porque tenemos fe. Fe en la Eucaristía del vino y el pan de Nuestro Señor Jesucristo convertido en su cuerpo y sangre: vino de nuestras viñas vendimiadas por nuestras manos y pan de nuestro trigo segado por nuestras hoces sostenidas ayer por nuestras manos. Segadores y viñeros, meloneros y transportista de ayer, los llamados gentes del camino desde siglos atrás, cuando con los carros salían a vender nuestros hombres a otras comarcas y provincias nuestros caldos y cosechas.

Ellos levantaron esta iglesia su sangre esta es sus cimientos y por eso la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción es nuestro faro y guía. El alcalde de Tomelloso, Javier Navarro, ha anunciado con emoción y gratitud la concesión del título de Viñador de Honor 2025 a la Parroquia de la Asunción de Nuestra Señora, coincidiendo con el 450 aniversario de su fundación. Este reconocimiento, otorgado directamente por la Alcaldía según el Reglamento de Honores y Distinciones, rinde homenaje a una institución que representa el origen, la raíz y la voz más antigua y viva de la ciudad. Nos sentimos orgullosos y agradecidos. Y nos embarga la emoción al pasar y comprobar que un joven de nombre Ismael es hoy declarado Venerable por la Iglesia Católica. También desde este año reposa en el templo y no faltan flores al pie de su lápida.


Porque la fe cristiana no es solo una creencia abstracta, sino una experiencia viva que transforma la manera en que una persona ve el mundo, se relaciona con los demás y entiende su propósito. La fe cristiana se basa en la confianza profunda en Dios, revelado a través de Jesucristo. No se trata únicamente de aceptar doctrinas, sino de establecer una relación personal con Dios. Y ese camino fue el que recorrió el Venerable Ismael de Tomelloso. Ejemplo y testimonio para todos los creyentes y tomelloseros.

Los ha dicho el párroco de Nuestra Señora de la Asunción en homilías y entre- vistas, don José Ángel Martín Acosta, con sonrisa amplia:

El Viñador de Honor es un orgullo compartido con todos los que han hecho grande a la parroquia.



Y nos ha invitado a asistir al acto que se celebra el día 28 de agosto en el teatro Marcelo Grande de Tomelloso, advirtiendo que no cabemos todos pero que si estaremos unidos en esa alegría de sabernos parte de una parroquia viva y en camino de fe constante.

Viñador de Honor, la primera parroquia cristiana de Tomelloso, no hay mejor galardón para este templo que ha caminado sin prebendas ni escudos nobiliarios por este pobre terruño de tomillos y un pozo donde por amor y tesón sus viñeros han conseguido tener la mayor cooperativita bodeguera de Europa: Bodega y almazara Virgen de las Viñas.  Viñadora su Patrona la Santísima Virgen María de las Viñas. Viñadores todos los que plantamos vides y rezamos en el templo que nuestros mayores nos legaron.

                                                                                                     Natividad Cepeda

domingo, 15 de diciembre de 2024

Maternidad

 

   


       

 

Llegan por caminos de autovías

digitales sonidos de campanas

con murmullos de voces y acordes

celestiales con músicas al aire

anunciando alegres navidades.

 

Llegan con un rostro de Dios ateo

y consumista en las noches con luces

eléctricas como si esas luces

taparan las tragedias que a bordo

 de silencios navegan por la vida.

 

Llegan pobres heraldos de tristezas

en el resplandor fatuo de las grandes

ciudades naufragando en buques

de miseria sin calor sin techo ni cobijo

para los huesos de los que nada tienen.

 

Llegan madres con hijos de luz

entre sus brazos llenando el Universo

de amor por los senderos de la tierra

en autopistas de entrega sin medida

igual que el Hijo de Dios vino a nosotros.

 

Baja la luz de las estrellas en diciembre

en dulce consonancia de armonías

y en el eco lejano se escucha un aleluya

gracias a la maternidad divina de María

y entonces la Navidad nos ilumina

                                                                   

                               Natividad Cepeda

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

viernes, 21 de junio de 2024

Paradigma de amor universal y despojamiento de uno mismo del Venerable Ismael de Tomelloso




Empecé hace 18 años junto a Blas Camacho y otros compañeros de viaje a conocer  profundamente el testimonio de vida, dejado después de su muerte,  de Ismael Molinero Novillo, al formar parte de la Junta Directiva de la Asociación para la Beatificación y Canonización de Ismael de Tomelloso. Un viaje que no busqué y en el que solo Dios sabrá  por el que sigo caminando hasta hoy.

De ese comienzo escribe en “Con Vosotros - Diócesis de Ciudad Real” Semanario de la Iglesia en Ciudad Real Jesús Cañas Parra  sobre Ismael de Tomelloso lo siguiente:

El 23 de mayo de 2024, el Dicasterio para las Causas de los Santos publicó, con la firma del Papa Francisco, el decreto de virtudes heroicas del Siervo de Dios Ismael de Tomelloso que le conducirá a ser venerable. Años antes, concretamente el 17 de diciembre de 2006, se constituyó en el Colegio de la Milagrosa de Tomelloso una asociación para llevar adelante los trabajos necesarios para el buen avance de la Causa y la extensión de la devoción personal hacia Ismael de Tomelloso. La Causa de Ismael de Tomelloso recibió el nihil obstat de la Santa Sede en marzo de 2008, y quedó abierta en el Obispado de Ciudad Real el 5 de mayo de ese mismo año.



Jesús Cañas Parra es Tesorero y Administrador de Economía de la Junta Directiva de la Asociación para la Beatificación y Canonización de Ismael  Molinero Novillo, proclamado Venerable por la Iglesia Católica. Es el tomellosero más importante de nuestra ciudad y también el gran desconocido para la mayoría de la población. Sobre estos años he escrito algunas vivencias y escuchado testimonios, y sobre todo la fe y el entusiasmo de su último biógrafo, Blas Camacho Zancada, su impulsor de las últimas décadas, al devolvernos el testimonio de vida de este joven manchego, al que nunca  se le agradecerá lo suficiente su dedicación constante.

La dimensión del venerable Ismael  de Tomelloso me hace peregrinar a su testimonio de vida para encontrar ese amor universal que él sintió y dio a todos cuantos le conocieron. Todo en Ismael es amor sin mengua. Es tan joven  que parece imposible que un chico que sonríe con la mirada llena de luz no luchara  por vivir. Cuestión incomprendida para la gran mayoría de este momento donde la imagen y las voces personales son la medida del popularismo actual.

La cumbre de Ismael es vivir el Evangelio vivificador en toda su existencia cristianamente, porque él es seguidor de Jesucristo y esa vivencia la vemos en su sonrisa, que es la sonrisa de Dios.  Orar y amar a todos, incluso a los que le odian,  persiguen y desprecian en mitad de una contienda  adonde es llevado como soldado de la Republica de España desde 1936 a 1939; cuando con anterioridad  ha sido buscado por su fe en Cristo, por los mismos que le obligan a enrolarse es paradigma de amor  universal y despojamiento de uno mismo. 



Ismael es un laico sencillo, humilde y trabajador desde la adolescencia, como lo eran muchos chicos y chicas de su entorno, que descubre la contemplación ante el Sagrario rezando su plegaria en silencio, para escuchar la armonía de la creación en su trasiego espiritual al conversar con Dios. La fe arraiga en su alma y se abre a la verdadera libertad, al amor de Dios y por Él, al amor al prójimo. Esa es la verdadera razón de su silencio. Su valor total y pleno. Lo esencial de su troquel cristiano.

Hoy no sabemos escuchar al silencio porque hay excesivo ruido. El Venerable Ismael de Tomelloso conversa con el silencio orando desde el latido profundo de su corazón. Un corazón que acompaña a los ancianos abandonados en el asilo, solos, sin familia ni enseres personales; iguales a los de  hoy. El corazón, que late con los niños, a los que regala globos cuando a la salida del colegio pasan a verlo a la tienda de tejidos “El siglo”, donde trabajaba, con su hermosa sonrisa. Así me lo contaba mi padre, niño de entonces. Crece su amor en felicidad cuando descubre desde su alegría la música de la guitarra, de la interpretación  siendo un joven autodidacta que se cultiva en cultura y busca la felicidad en medio de los otros con su añoranza de Dios y su búsqueda constante.



El estallido de la guerra y su trascendencia inmoral en la conciencia humana no ha cambiado desde miles de años. Ismael conoce su tragedia destructiva injusta y cruel carente de triunfos y en medio de su estallido en la batalla de Teruel  incapaz de hacer daño tira su fusil y reza. Así lo contaron quienes lo vieron. Su actitud intemporal con la visión de hoy se le puede llamar pacifista al oponerse a la violencia de la guerra; de cualquier guerra  vivida externa o internamente. Y es para Ismael tan primordial que cuando es hecho prisionero calla pertenecer a la Acción Católica para ser uno más de los prisioneros de guerra llevado hasta el campo de concentración  perdido en la densidad de los otros; calla, reza y enferma sin perder su fe y la esperanza en Dios y en la medalla cosida por él en el forro de su chaqueta militar de la Virgen Milagrosa. Igualdad sin prebenda junto a los que en nada se identifican con él. Pero  sabe que su horizonte  es el amor repitiendo

 “Soy de Dios y para Dios, si muero seré totalmente de Dios…y si no muero quiero ser sacerdote.” 

De esa fe se desprende la luz de Ismael; de la irrupción de Dios en su alma. De Cristo vivo para todo el que sufre y espera en Él. Su cuerpo llagado peregrina al amor  ecuménico del Señor con el equipaje de morir solo en la cama de un hospital de guerra… Como mueren en los campos de batalla y hospitales los inocentes de las inútiles guerras actuales. Entender  la vida del Venerable Ismael de Tomelloso con nuestra visión  narcisista buscando la admiración y reconocimiento de todos es ignorar  la grandeza de este laico católico para el que Dios era y fue, el Alfa y Omega de su vida. Principio y fin de su existencia  que él afirmaba  al decir y dejar escrito

”Quiero vivir absorbido en Dios, perdido en la inmensidad ce Él y a Él totalmente entregado. Ni egoísmo, ni dinero, ni comodidades, ni familia, ni honores…Solo Cristo.”





El silencio del Venerable  Ismael de Tomelloso es similar  al testimonio de San Juan de la Cruz, acallar las injusticias de las sociedades humanas  en favor de la esperanza y el amor de Dios. La validez de su vida es participar en la alegría de su existencia dándolo a conocer  en toda su dimensión en mitad de la globalización, entre las sociedades que la forman, porque para el amor y la paz no hay fronteras.

 

Natividad Cepeda

Secretaria General de la Asociación para la Causa de Beatificación y Canonización del Venerable  Ismael de Tomelloso.

 

Ismael Molinero Novillo, nació el 1 de mayo de 1917 en Tomelloso. Estudió en el colegio de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl  de Tomelloso.  En el año 1933 integró el primer grupo juvenil de Acción Católica de Tomelloso con el cargo de tesorero. La Guerra Civil lo marcó profundamente por el asesinato de su director espiritual Reverendo Bernabé Huertas y el párroco Reverendo Vicente Borrell  y la quema de la iglesia e imágenes de Tomelloso. En el año 1937 el ejército republicano lo reclutó Fue hecho prisionero por el ejército nacional y llevado a un campo de concentración junto a otros prisioneros. El invierno de 1938 fue durísimo se llegó a marcar 20 grados bajo cero. Ismael enfermó de pulmonía y tuberculosis siendo trasladado al hospital de Zaragoza. Cuando le preguntaron su nombre y procedencia ocultó pertenecer a Acción Católica para evitar ser tratado de forma diferente a sus compañeros del campo de concentración. Murió el 5 de mayo de 1938, tenía 21 años de edad.

 

 








viernes, 5 de agosto de 2022

ASÓMATE, mi amado,

 


ASÓMATE, mi amado, a ver calles

desiertas por donde Dios bosteza.

¿Levantaremos sobre la ciudad toldos?

¿O dejaremos que el sol se extienda?

He gastado tantas tardes

escuchando cigarras.

Tarde como rosarios rojos

con las cuentas ajadas

y las avemarías

apenas sin imágenes.

Asómate para ver a una mujer

mirando al poniente, pensando

en el mítico hombre

desde las torres de todas

las ciudades.

 

 

Natividad Cepeda: de mi libro  “Solo creo que llueve”