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martes, 7 de julio de 2026

Julio en La Mancha: Manifiesto de tristeza infinita.

 

 


Estos días de julio además de fiestas, premios y distinciones hay causas que pasan desapercibidas: hechos en nuestras localidades cercanas que apenas si tiene eco y me siento impotente ante todo lo que sucede. Mi grito es el grito de la España que madruga, que produce y que, al final del día, se encuentra con las manos vacías y la sensación de estar sosteniendo un peso insoportable sobre la espalda.

Es una contradicción trágica lo que sucede y está sucediendo en la agricultura, en la ganadería y al pequeño comercio local a todos se les exige —que aguanten la burocracia, las normativas restrictivas, los costes de producción asfixiantes y los impuestos— mientras se les ofrece desprecio o indiferencia. Se les señala desde despachos con aire acondicionado, olvidando que la comida no nace en los supermercados, sino del sudor, los callos y la incertidumbre del clima y la tierra.

Nos exprimen en cada jornada, en cada surco, detrás de cada mostrador que lucha por no bajar el cierre. Nos acusan desde demasiados frentes, jueces de despacho que jamás han pisado el barro ni saben lo que cuesta levantar una persiana.

Subsistir en esta Mancha pobre es un milagro diario bajo el peso de impuestos que no devuelven nada. Para nosotros no hay pagas, no hay escudos, no hay ayudas; solo el abandono y la soledad de la llanura. Y yo me pregunto en mitad de este julio herido: cuando nos hayan asfixiado del todo, cuando las tierras queden yermas y los pueblos mudos, ¿quién va a pagar las pagas de los que hoy nos juzgan? ¿Quién sostendrá los chiringuitos de la palabrería? ¿Quién va a alimentar a los que predican el progreso si nos dejan con las manos vacías? Se nos olvida que se está produciendo un colapso rural sin futuro.

Mi voz es lo único que tengo, mi palabra para que al menos el silencio no sea el único que impera.

 


 La tierra que se entrega en julio.

 

Si.

Julio es un gigante que viste de oro el horizonte

y tiñe de un verde indomable el vientre de las sandías.

Bajo el rigor de un sol que no perdona,

el melón se endulza en los surcos,

ajeno al dolor de quienes lo custodian.

Si.

Son las manos de mi gente.

Manos que son surco, que son costra,

endurecidas por la herencia de jornadas infinitas.

Hectáreas de sudor vistiendo la llanura,

con el único sueño de cosechar la vida,

de abrir los brazos al que llega,

de sembrar la dignidad que hoy nos arrancan.

Si.

Hay un vuelo de fantasmas.

Amanece.

Cantan las alondras su canto antiguo

mientras las cigüeñas blancas coronan el silencio

de las chimeneas muertas,

de aquellas alcoholeras extintas que un día fueron progreso.

El tiempo vuela, implacable,

y las generaciones se pasan el testigo con las manos gastadas,

repitiendo un eco que nadie parece escuchar.

Si.

Es una promesa rota

Pero es julio, y el aire huele a herida.

Las noticias traen la crónica de la miseria:

robos en el campo que sangra y arruina,

robos en las calles que callan,

robos en las tiendas que bajan el cierre.

Y la promesa de prosperidad se quiebra,

sobornada por la palabrería inútil de los despachos,

por ese progreso de papel y discurso

que solo nos deja la certeza de la intemperie,

el despojo de la paz y el fin del trabajo.

Si.

Aquí la honestidad ya no tiene patria,

la integridad es un estorbo,

y el sudor de los justos es la burla de los necios.

Se nos muere la ilusión en la boca,

porque a nadie le importa ya la realidad de la tierra.

Y solo queda el vacío y el olvido.

No lloramos. No sabemos mendigar comprensión.

El orgullo manchego es una piedra que no se dobla.

Pero los pueblos, mudos, se van vaciando,

desangrados de su juventud, despojados de su nombre.

Si.

Se vuelven páramos solitarios,

espejos de nuestros propios ancianos:

esos que hoy habitan la penumbra de la soledad,

o que esperan el final, aparcados,

en las esquinas frías de residencias

donde nadie, jamás, soñó con vivir.

Es la tristeza infinita de la llanura:

la tierra sigue dando sus dones,

pero los hombres ya solo cosechan el olvido.

Si.

Soy chimenea apagada.

Epílogo sin nombre.

Escribo como escribe la ruina:

como esa chimenea que ya no sirve de mucho,

un perfil de ladrillo recortado en la distancia

al que la gente mira de lejos, casi sin ver el fondo,

sin saber que un día fue fuego y progreso

y hoy es solo belleza abandonada.

Si

Sé quién soy en este mes de julio.

Tan solo una mujer que ha gastado sus días

poniendo voz al silencio de los que callan,

custodiando la memoria en mitad de la solana.

Me quema el calor y me quema la impotencia

de saberme sola frente al invierno de mi gente,

sin fuerzas para detener este declive,

este desgarro lento de los míos y de mi tierra.

 

Pero sigo escribiendo.

Aunque nadie mire,

aunque el humo ya no vuelva.

 

Natividad Cepeda

 

 

lunes, 29 de junio de 2026

 




Próstata junio 2026

18 de junio en la biblioteca municipal F. García Pavón de Tomelloso 

los poetas que dieron vida con su voz y presencia al I Recital Prosvida. Gracias al concejal de Sanidad Antonio Calvo, al iniciador de éste movimiento El periodista y editor Julio Criado, al escritor Jesús Lara, a la doctora Lenin Navarro y a la Asociación Cultural Literaria La Media Fanega de Tomelloso. A Juan Romero y su guitarra española acompañando al cantaor Jesús Martínez. A los poetas que se unieron de otras poblaciones Eusebio Loro, Luis Romero, Juan José Guardia, Juan Lorenzo Collado y Julia Flores. Al público y para presentar me acompañó Pilar Valentín presidenta de La Media Fanega esa noche maravillosa. Y mi gratitud al personal de la biblioteca que nos atendió. Gracias a todos por haber hecho posible la magia de la noche del 18 de junio donde dimos visibilidad al cáncer de próstata mi abrazo y gratitud.

Natividad Cepeda




Con estas palabras intervine al final del acto del recital de Prosvida; Palabras universales para defender la vida e investigar  sobre éste cáncer y sobre otras enfermedades para la salud de todos. Todos en cualquier lugar de la tierra habitada; de nuestra casa común.

El Sagrado Oficio de Vivir

El sagrado oficio de vivir es comulgar con los sueños y habitar con luz y esperanza nuestra arcilla. Este barro humano que ama la lluvia, el aire y la tierra que nos fue dada; este cielo diáfano manchego, que nos cubre y nos destella porque para nosotros no existe otro templo más bello en el universo.

Honrar la estrella que nos fue dada al nacer, y entregar al viento el milagro de la ilusión. Saber, con humilde lucidez, que en nuestro caminar somos apenas un soplo, un destello pequeño de luz, pero capaces de encender una hoguera invencible cuando nos toca desafiar a la misma muerte.

Amar, ser amados, y sostener ese pacto humano: no soltar jamás los remos en el mar de la vida, incluso en las noches más oscuras, hasta hallar el amor y la gracia para erguirnos ante cualquier adversidad.

Porque solo en ese fuego, y nuestra férrea voluntad, se revela el misterio de la vida.

Eso es alzar la voz en ese día del once de junio: día del cáncer de próstata; elevar la voz y conseguir unidad para salvar vidas de hombres, no callar, ni silenciar. Esto es amar en el sagrado oficio del vivir de cada día.

Esto es luchar y cantar a la vida, hoy y mañana, para entregar el testigo de nuestra fuerza a los que vienen detrás.

Esto es vivir. Esto es amar.

 

Natividad Cepeda


 

jueves, 11 de junio de 2026

Alianza del Alba: La Trascendencia del Remar

 hoy 11 de junio Dia del cáncer de Próstata. Un día que el movimiento PROSVIDA ha dado luz a través de un manifiesto para que se conozca las causas y muertes de este cáncer. Iniciado por Julio Criado García y con él poetas, autoridades y medios de comunicación secundando este movimiento para conseguir el cribado del Cáncer de próstata y salvar vidas de muchos hombres en este sagrado oficio de vivir.

Personalmente apoyo esta iniciativa desde su nacimiento con mis artículos en diferentes publicaciones y con mi presencia en medios de comunicación de radio, televisión y prensa para evitar que en españa mueran miles de hombres por no  conocer la prevención para este cáncer. Y agradezco a las autoridades y ayuntamientos su colaboración para darlo a conocer.

En España en el año 2025 fallecieron 6000 hombres de cáncer de próstata. Ignoro  los que han fallecido en Europa y en el resto del mundo. La investigación es prioritaria  y los estados deberían invertir  mucho más en investigación para evitar enfermedad, sufrimiento y gastos en hospitales y medicamentos. 

Prosvida es una iniciativa de un grupo de personas : hombres que la padecen y mujeres que los apoyamos. Los poetas y cantantes, músicos y grupos artísticos  los apoyamos y para visibilizar esa enfermedad callada y oculta hemos organizado recitales de poesía y musica para darla a conocer. 

Mi poema es un grito para luchar ante la enfermedad; ante cualquier enfermedad, sin perder la esperanza. 

 


 


 

¿Quién no ha habitado la profundidad de este naufragio del alma?

Esta marea de dolor que a veces nos ahoga en la incertidumbre.

Somos demasiados cuerpos encarnando la sagrada herida del vivir,

demasiadas almas que se despiden amorosamente de nosotros,

mientras permanecemos contemplativos en la orilla del misterio,

frente a un mar de barcas silentes y transitoriamente vacías,

suspendidas en la aparente impotencia de no volver a navegar. 

 

Miramos con valentía de frente al cáncer y a su misteriosa estela,

pero invocar su nombre jamás será un acto de rendición:

es elevar, en mitad de la noche oscura del alma,

la lámpara eterna e incorruptible de la sagrada esperanza,

a pesar del profundo vacío que nos dejan con su marcha. 

 

Se marchan hacia lo invisible, y el aire terrenal se torna desamparo.

Aparece el llanto, ese invierno místico y purificador del alma,

una tristeza reverente que se asienta con suavidad en los rincones.

En el eco de la casa vacía. En el sillón que hoy custodia su ausencia.

Mas ni la misma muerte posee el poder de vaciar el Todo.

Jamás existirá el olvido para los seres divinos que amamos:

nos sostiene el rastro de su paso eterno, ese fuego inextinguible,

que es un resplandor de caricias suspendidas en el infinito,

la inmensidad del amor que jamás se extingue. 

 

Por eso, secamos con ternura la sal de nuestras lágrimas,

transmutamos el dolor y reanudamos la marcha con paso firme,

llevando su esencia intacta y viva en la mirada,

como si ellos fuesen la primera y más bella revelación del alba. 

 

Vivir se convierte en este oficio verdaderamente sagrado:

erigir templos e iglesias de amor y de infinita ternura

antes de que la inevitable sombra de la transición humana

reclame su tributo temporal sobre la carne efímera.

 

Es buscar el saber supremo que nos ampara y nos salva,

luchar con devoción e investigar la ciencia para vencer al mal,

caminar con gracia la senda iluminada que el sufrimiento

nos revela y buscar incansablemente cómo sanar,

trascender y ganar la partida. 

 

Porque amar la existencia es un pacto cósmico y sellado,

una alianza secreta, mística y sagrada que late en el corazón

humano más hondo que cualquier temor y permanece erguida

en el templo del ser, sin rendirse.

 

Más allá de la noche terrenal, más allá del velo del olvido,

más allá de las fronteras de nosotros mismos,

habita la gracia de la esperanza para no dejarnos morir

en esta inmensa altamar donde jamás dejamos de remar:

para abrazar la calma, trascender la noche y vencer la tempestad.

Este el legado eterno y sagrado de la luz de la inmortalidad.

 

Natividad Cepeda

 

 Tomelloso volverá a demostrar su compromiso con la cultura y la salud acogiendo el próximo 18 de junio el I Festival Nacional de Poesía Prosvida, una iniciativa que utilizará la fuerza de la palabra para dar visibilidad al cáncer de próstata, promover la prevención y reclamar una mayor concienciación social sobre una enfermedad que continúa siendo una de las más frecuentes entre los hombres. El acto tendrá lugar en la Biblioteca Municipal Francisco García Pavón, a partir de las 19:00 horas.

 

El evento ha sido presentado por el concejal de Cultura, Antonio Calvo; la poeta y escritora Natividad Cepeda; el escritor y afectado de cáncer de próstata Jesús Lara; el impulsor de Prosvida, Julio Criado García; y la presidenta de la Asociación Cultural Literaria Tertulia La Media Fanega, Pilar Valentín.

 

Durante la presentación, todos coincidieron en la necesidad de romper el silencio que todavía rodea a esta enfermedad y trasladar a la población masculina la importancia de someterse a revisiones periódicas. La detección precoz mediante una sencilla analítica que incluya la prueba del PSA puede resultar determinante para mejorar el pronóstico y evitar desenlaces fatales.

 

https://www.lavozdetomelloso.com/73006/tomelloso_acogera_festival_nacional_poesia_prosvida_para_visibilizar_cancer_prostata






 

lunes, 8 de junio de 2026

Mantener viva la luz del Venerable Ismael de Tomelloso: una llamada universal a la fe cristiana

 

 “Soy de Dios y para Dios. “

“Quiero vivir absorbido en Dios,

perdido en la inmensidad de Él y a Él totalmente entregado.”

Palabras del Venerable Ismael de Tomelloso

 

Hay vidas que no necesitan estruendo para dejar huella. Hay testimonios que no se imponen por la fuerza de la historia, sino por la profundidad de la fe con la que fueron vividos. Así siento yo la figura del Venerable Ismael de Tomelloso: como una luz silenciosa que sigue hablando al corazón de quien aún cree que Dios actúa en lo pequeño, en lo oculto y en lo aparentemente insignificante. Su vida, lejos de pertenecer solo a un lugar o a una circunstancia histórica concreta, me parece una llamada universal a vivir el Evangelio con verdad, con humildad y con amor.

Muchas veces he pensado en aquella palabra del Evangelio: «Nadie es profeta en su tierra». La he sentido especialmente al contemplar la figura de Ismael, cuya memoria, a pesar del reconocimiento de la Iglesia, no siempre ha sido acogida con la hondura que merece en la tierra que lo vio nacer. Y, sin embargo, precisamente ahí descubro una lección profundamente cristiana: Dios no necesita del brillo humano para santificar una vida; le basta un alma fiel, un corazón entregado, una existencia ofrecida en silencio

Cuando comenzamos los trámites para abrir su Causa en 2006, llegaron personas interesadas, invitadas por Blas Camacho Zancada. Muchas de ellas, con el tiempo, se fueron apartando con excusas y pretextos. Aquello me hizo comprender que trabajar por una causa espiritual rara vez concede prestigio social. Casi siempre se hace desde el anonimato, desde la perseverancia, desde una fidelidad que no busca aplausos. Y también me hizo ver que mantener viva la memoria de una vida santa exige más que palabras: exige compromiso, oración y amor verdadero por la verdad que esa vida encarna

Yo no contemplo a Ismael solo como una figura admirable del pasado. Lo contemplo como un hermano en la fe, como un joven cristiano que supo permanecer fiel a Dios cuando todo a su alrededor invitaba al miedo, al odio y a la desesperanza. En él veo reflejada esa santidad cotidiana de la que habla la Iglesia: la del que ama a Dios en lo sencillo, la del que se entrega en la vida diaria, la del que hace de su propia existencia una ofrenda silenciosa. Su testimonio me recuerda que la santidad no está reservada a unos pocos elegidos por su relevancia ante el mundo, sino a quienes, en medio de su fragilidad, responden con amor a la gracia de Dios.

Ismael era un joven normal, profundamente vinculado a la vida parroquial, amante de la Eucaristía, de la oración y del servicio a los demás. Esa normalidad me conmueve, porque en ella descubro una verdad esencial para la vida cristiana: Dios se manifiesta también en la sencillez de quienes le son fieles sin hacer ruido. Su adolescencia y su juventud estuvieron marcadas por una vivencia concreta de la fe, por un compromiso apostólico real y por una sensibilidad hacia los necesitados. Todo ello convierte su vida en una catequesis viva sobre lo que significa seguir a Cristo en medio del mundo.

La violencia de la guerra puso a prueba esa fe. En el frente de Teruel, en medio del odio y de la crueldad, Ismael eligió la paz. Esa decisión, que puede parecer incomprensible desde la lógica del mundo, es para mí una de las expresiones más altas del Evangelio vivido con radicalidad. No fue un héroe de armas, sino de espíritu. No eligió imponerse, sino orar. No respondió al mal con más mal, sino con silencio, fe y fidelidad. En su actitud veo el rostro de tantos cristianos que, a lo largo de la historia, han creído que el amor de Dios es más fuerte que la violencia de los hombres.

Cuando pienso en su cautiverio, en su enfermedad, en la soledad del campo de concentración y del hospital, me sobrecoge imaginar cómo pudo mantenerse viva en él la esperanza. Y, sin embargo, precisamente ahí está para mí el núcleo de su grandeza espiritual: en haber seguido creyendo cuando todo parecía derrumbarse. Rezaba con un rosario improvisado de cuerda de esparto; soportaba el desprecio sin dejar que el odio entrara en su corazón; pedía tan solo que alguien escribiera a su madre para tranquilizarla. En medio del sufrimiento, no dejó de amar. Y eso, para un cristiano, es una forma altísima de testimonio.

También me conmueve profundamente el gesto de Aurora Álvarez, la joven enfermera que supo ver en él algo distinto. Ella escribió las cartas que él ya no podía redactar y evitó que su cuerpo terminara en una fosa común, logrando que recibiera sepultura digna en el cementerio de Torrero, en Zaragoza. En ese gesto descubro otra verdad del Evangelio: Dios suscita manos compasivas incluso en medio del dolor más oscuro. La caridad de Aurora no fue solo un acto humano de bondad; fue también, a mi entender, una respuesta providente a la dignidad irrepetible de una vida entregada a Dios.

No puedo olvidar que fueron Zaragoza y sus jóvenes quienes primero conservaron viva su memoria. Más tarde, esa luz regresó a Tomelloso, aunque tantas veces envuelta en el velo del anonimato. Años después, la inquietud despertó de nuevo a través de Blas Camacho, que sintió junto a la tumba de Ismael una llamada interior que compartió con otros. Yo creo firmemente que Dios obra así muchas veces: sembrando en el corazón humano una certeza, una moción, una invitación callada a custodiar aquello que el mundo deja a un lado. De esa experiencia nació un movimiento pequeño y frágil, sostenido no por el interés humano, sino por la fe.

A lo largo del tiempo, muchos se marcharon y otros nos quedamos. Esa realidad, lejos de desanimarme, me ha enseñado que las obras de Dios no siempre caminan acompañadas del éxito visible. A veces avanzan lentamente, sostenidas por unos pocos que oran, esperan y perseveran. Por eso sigo creyendo que mantener viva la Causa de Ismael no es solo una tarea histórica o devocional: es una forma concreta de servir a la Iglesia y de recordar al mundo que la santidad existe, que la fe puede vivirse hasta el extremo y que el amor a Cristo sigue siendo capaz de transformar una vida entera.

Para mí, Ismael no habla solo a Tomelloso, ni solo a quienes conocen su historia, ni solo a quienes participan en su Causa. Habla a todo cristiano. Habla al joven que busca sentido. Habla al creyente que se siente solo. Habla a quien sufre y se pregunta dónde está Dios. Habla a quien quiere ser fiel sin aplausos y amar sin condiciones. En su silencio, yo escucho una invitación clara: no devolver odio por odio, no renunciar a la oración, no perder la paz del alma, no dejar de confiar en el Señor, aunque la noche sea larga.

Su vida me recuerda que la verdadera grandeza no está en el poder ni en la violencia, sino en la humildad, en la entrega y en la capacidad de amar incluso en las circunstancias más oscuras. En una sociedad que con frecuencia olvida sus raíces espirituales, volver la mirada hacia Ismael es volver a preguntarnos por la autenticidad de nuestra fe. ¿Somos capaces de reconocer a Dios en lo pequeño? ¿Sabemos ver la santidad cuando no se reviste de grandeza humana? ¿Aceptamos que el Evangelio, vivido de verdad, nos llama siempre al amor, incluso cuando ese amor cuesta?

Yo creo que mantener viva la luz de Ismael es, en el fondo, mantener viva la luz del Evangelio en medio del mundo. Es recordar que la fe no es una idea abstracta, sino una forma de vivir y de morir. Es afirmar que el amor de Dios puede sostener a una persona en el dolor, en la humillación y en la soledad. Es aceptar que la santidad se construye, muchas veces, lejos de los focos, en el silencio de un corazón que no se aparta de Cristo. Por eso su memoria no debería mendigar amor ni atención: debería interpelarnos y despertarnos

Espero y deseo que no dejemos caer en el olvido su ejemplo. Espero que Tomelloso comprenda la grandeza espiritual de este hijo suyo. Y espero, sobre todo, que los creyentes aprendamos a mirar su vida en cada pueblo y parroquia de nuestra diócesis de Ciudad Real; de las diócesis de Zaragoza, de Madrid, de Teruel, de España y del cualquier lugar del mundo cristiano no solo como una historia del pasado, sino como una palabra viva para nuestro presente. Mientras tanto, seguiré rezando por su Causa y por ese milagro que llegará cuando Dios quiera. Porque la fe auténtica exige perseverancia, y porque estoy convencida de que la luz que nace de Dios nunca se apaga del todo

 

Natividad Cepeda

Secretaria General de la Asociación para la Beatificación y Canonización del Venerable Ismael de Tomelloso

domingo, 31 de mayo de 2026

Elegía de las bodegas hundidas

  

Qué tristeza queda en bodegas hundidas.
Qué soledad al pasar junto a ellas.

Resbalan los recuerdos por el azul

del cielo, por las hierbas secas donde yacen

las tinajas rotas al polvo de la ruina.

 

Aquí hubo vida.
Aquí hubo manos, vino, voz, calor humano.


Camino por la aldea pedanía de Záncara,

 la única que tuvo Tomelloso,
y en sus calles abandonadas reconozco

el rastro de una España que se apaga;

aulas vacías, paredes caídas,
bodegas hundidas, un despojo lento

sin épica ni memoria.

 

Camino entre ruinas y olvido.
Y el silencio es un responso continuo

por lo que fue y se dejó morir.

 

No es solo piedra: es la vida arrancada,
es la gente expulsada, es el pulso roto
de los pueblos. Queda la estación de tren

como una ironía del destino.

 

El tren por el que Tomelloso clama.

El tren que es progreso y nos niegan

pasa todavía por Záncara.

 

España se vacía por abandono

y mala práctica. Perecen los nombres,

se olvida su historia y llora mi alma.

 

Se hunde lo que nadie quiso salvar.

 

Mientras tanto, otros proclaman

caminos, rutas hacia un mundo sin raíces,

una fe de mercados lejanos

y promesas que no mira hacia atrás.

 

Avanza esa voz, la llaman progreso,

globalización, y deja tras de sí pueblos

sin gente, sin infancia ni recuerdos,

sin memoria ni testigos.

Aquí nos quedamos, muy solos,
custodiando el polvo manchego
como quien guarda cenizas de ayer.

Solo queda silencio y tinajas tendidas,

abiertas al cielo, como si esperaran

que alguien vuelva a darles vino, a darles vida.

 

Aquí nos quedamos sin los nuestros,

en muchos otros pueblos

de esta España rural que se vacía

y se muere, paso a paso, lentamente.


Poema y fotografía Natividad Cepeda

 

domingo, 3 de mayo de 2026

Calendario

 

Se señalan días para conmemorar recuerdos;

se anuncian fechas como faros de cartón

que nos guían hacia celebraciones

inventadas, laicas, profanas, y las seguimos sin pudor,

sin complejos, como queriendo creer

que fuimos nosotros quienes dictamos el guion.

 

Por el resbalón de los días nos dejamos asesorar:

celebra el día de la madre, celebra el día del amor,

celebra el día de la paz, celebra el día del niño,

celebra el día de cualquier cosa con tal de mantenernos

sumidos en un mundo ficticio, con tal de no mirar de frente

lo que no termina.

 

Y olvidamos las guerras que no acaban,

el hambre que enzarza vidas sin esperanza,

la herida que se repite hasta volverse paisaje.

 

Acumulamos errores y nos parece

que nadie nos mueve, que no estamos siendo dirigidos

como marionetas sin voluntad,

sin carácter, sin principios ni valores.

 

Llevamos grilletes invisibles instalados en el cerebro,

y aun así sonreímos cuando llega la fecha,

cuando toca aplaudir, cuando toca publicar,

cuando toca repetir.

 

Miramos las pantallas: del móvil,

del televisor, del juego

que nos incita a seguir entretenidos;

miramos y miramos y en ese mirar

se nos va la vida como agua entre los dedos.

 

Y no vemos que nos gobiernan

gobernantes astutos, a quienes no les importamos

como seres humanos, sino como parias:

para sacarnos el sudor, para exprimir la energía,

para convertir el tiempo en una moneda sin rostro.

 

Así vamos: callando, obedeciendo,

tragando ruido, celebrando migajas

mientras el mundo arde al fondo.

 

Así vamos mientras nuestra civilización

se hunde, y no lo vemos.

 

 

Natividad Cepeda

domingo, 26 de abril de 2026

Abril es romero y cristiano en Tomelloso

 


Este último fin de semana
Abril se hace romero, se ata el pañuelo

 al cuello y camina al santuario
de la Virgen de las Viñas, patrona

de Tomelloso, madre de un pueblo viñero.

 

Abril peregrino. Abril canta y reza.

 

Reza, a la Virgen de mirada acogedora

que lleva en su mano un racimo

de uvas blancas. Y al Niño bendito,

que sostiene uvas negras.

Alegoría sagrada para que la próxima

vendimia llegue al lagar en septiembre.

Uvas blancas, uvas negras: fe y vendimia.

Canta el pueblo en regocijo,

y a nuestra manera rezamos a la Virgen

de las Viñas, pidiendo que cuide a este pueblo

que la ama y que camina a su lado.

 

En Pinilla y en tu santuario: es tú fiesta.

 

Virgen de las Viñas, madre, de Tomelloso,

te pedimos, que haya trabajo en las manos,

y salud para rezar por el brío

de nuestros jóvenes, que con sus pasos

y voces hacen vida al caminar.

 

 

Natividad Cepeda

 

Romería en honor de la Santísima Virgen de las Viñas Patrona de Tomelloso del 18 al 26 de abril 2026 de Tomelloso