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domingo, 31 de mayo de 2026

Elegía de las bodegas hundidas

  

Qué tristeza queda en bodegas hundidas.
Qué soledad al pasar junto a ellas.

Resbalan los recuerdos por el azul

del cielo, por las hierbas secas donde yacen

las tinajas rotas al polvo de la ruina.

 

Aquí hubo vida.
Aquí hubo manos, vino, voz, calor humano.


Camino por la aldea pedanía de Záncara,

 la única que tuvo Tomelloso,
y en sus calles abandonadas reconozco

el rastro de una España que se apaga;

aulas vacías, paredes caídas,
bodegas hundidas, un despojo lento

sin épica ni memoria.

 

Camino entre ruinas y olvido.
Y el silencio es un responso continuo

por lo que fue y se dejó morir.

 

No es solo piedra: es la vida arrancada,
es la gente expulsada, es el pulso roto
de los pueblos. Queda la estación de tren

como una ironía del destino.

 

El tren por el que Tomelloso clama.

El tren que es progreso y nos niegan

pasa todavía por Záncara.

 

España se vacía por abandono

y mala práctica. Perecen los nombres,

se olvida su historia y llora mi alma.

 

Se hunde lo que nadie quiso salvar.

 

Mientras tanto, otros proclaman

caminos, rutas hacia un mundo sin raíces,

una fe de mercados lejanos

y promesas que no mira hacia atrás.

 

Avanza esa voz, la llaman progreso,

globalización, y deja tras de sí pueblos

sin gente, sin infancia ni recuerdos,

sin memoria ni testigos.

Aquí nos quedamos, muy solos,
custodiando el polvo manchego
como quien guarda cenizas de ayer.

Solo queda silencio y tinajas tendidas,

abiertas al cielo, como si esperaran

que alguien vuelva a darles vino, a darles vida.

 

Aquí nos quedamos sin los nuestros,

en muchos otros pueblos

de esta España rural que se vacía

y se muere, paso a paso, lentamente.


Poema y fotografía Natividad Cepeda

 

sábado, 9 de mayo de 2026

Amanecer de mayo

 

Es mayo, y el cielo se ha puesto una túnica de ceniza; parece que el universo, como un pecho cansado, respirara tristeza desde la madrugada.

Es mayo, y no es menester música ni dulzaina, porque los trinos son agujas de luz cosiendo la mañana en las ramas verdes de las acacias, y sus brazos, como madres antiguas, sostienen los pequeños cuerpos de pájaros cantores que llegaron de lejos, acaso con un país entero bajo las alas.

Es mayo, y en este espacio donde a veces sueño entre las lámparas del día y la soledad estremecida de la aurora, esa herida clara en la piel de la noche, no me llega el fatuo sonido de los egos humanos que presumen de ser únicos en el solar de pueblos olvidados: genios de campanario, dioses de barro sobre altares de polvo, pequeños emperadores de una intemperie sin reino.

Es mayo, y en esa remota estela de la vida veo ininterrumpidamente el afán desmesurado de ser genios o dioses de localismos absurdos y efímeros, multiplicados generación tras generación, olvidando que somos huéspedes breves en una casa que no nos pertenece, pájaros que emigraremos a lo eterno, y que solo dejaremos, de nuestro paso, el amor que dimos sin pedir nada a cambio; ese amor que queda como pan caliente sobre la mesa de los otros.

Es mayo, y a través de las nubes veo mi tierra de trigos y viñedos, vieja madre con las manos agrietadas, tan sola y explotada como lo fue antaño, exprimida como una fruta antigua. Y aguantamos, un escaso ramillete de hombres y mujeres, este declive que se extiende, que avanza como humedad por las paredes, esta ruina que no llega con estruendo sino con pasos de tristeza, y que casi nadie quiere ver, como si todos los desastres de este tiempo pudieran esconderse bajo las nubes de este amanecer de mayo.

 Es mayo y el bosque social se desordena: un martillo recorre de norte a sur lo que levantamos, y deja tras de sí palabras de furia, astillas de conversación. Nos lanzamos unos contra otros y, en ese reguero, lo humano se aparta de la humanidad como si fueran cosas distintas.

Estamos en mayo y, como una ronda amarga, las noticias nos dicen que las guerras continúan con heridas que no cesan, con muertes sin hornos crematorios, con muertos de todas las edades, esgrimiendo a los niños fallecidos en las contiendas como moneda de cambio para que unos los defiendan como suyos y para los otros, olvidados como basura de estercolero.

 Estoy en mayo de 2026. Mi tierra, madre de vinos y trigos, no ignora lo que se cuela por la puerta entreabierta de las naciones: huellas de otros continentes que llegan hasta mí, hasta esta llanura sin mares y de ríos escasos, buscando el dorado de Europa. Y en las mejillas europeas noto sofoco, un susurro de hastío que no promete bonanza.

Saludo al viento del amanecer y convivo con rostros envueltos en culturas y dioses distintos; a veces, con voces que quisieran que olvidáramos lo aprendido, que cediéramos la memoria. Me siento nublada, como si el cielo se me instalara en las neuronas sin pedir permiso.

Alzo la vista: un círculo de vencejos rodea las altas chimeneas de alcoholeras extintas, hoy morada de cigüeñas blancas. Pienso en una dama del alba que sostiene los amaneceres para que las aves sigan su curso, invariable, pese al estruendo confuso de la humanidad. Y las golondrinas chillonas, sobre mi cabeza, me devuelven de golpe a la infancia: este mismo lugar manchego, cuando el futuro era solo un sueño y no el de hoy.

 

Natividad Cepeda

jueves, 26 de marzo de 2026

Te miro y me pregunto

 


Amanece y escucho a las campanas llamando a laudes con el primer resplandor de la aurora. Estamos en marzo, en la semana que precede a la Semana Santa; nuestra conmemoración de pasión y muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo.

Trae el aire aroma de los campos y el gorjeo de los primeros pájaros. Aún no han llegado vencejos y golondrinas, parece que esperan llegar cuando las imágenes salgan a la calle en procesión con los cofrades y su oración callejera en rito de bendecir con ellas las calles de los pueblos.

Tocan las campanas invitando a la oración a pesar del ruido de las prisas de la calle. Tocan y me conmueve su sonido ancestral y antiguo y con ellas me uno a mi fe y a los que me la legaron.

Rezo en silencio; bendita la luz del día y el Señor que nos la envía... y me dejo envolver en el amanecer mientras miro la copia del cuadro de Cristo Crucificado que pintor Diego Rodríguez de Silva y Velázquez hacia 1632 que preside mi dormitorio y elevo mi pregunta hacia Él diciéndole...

Te miro y me pregunto

¿Por qué tanto amor

por mí, Señor

si Tú sabías

que olvidaría

tu sufrimiento y muerte

en esa cruz de tu amor

y de mi olvido?

Te miro, Señor,

y te busco

para amarte, Señor,

y no olvidarte y ser

tu cirineo de amor

eternamente.

Natividad Cepeda©

lunes, 9 de junio de 2025

Los juglares, poetas y trovadores, hombres y mujeres, son necesarios porque son testamentarios de su momento.

 

 

Sin amor no hay poesía. Sin juglares enamorados de cuanto les rodea no hay poetas.

Tampoco son poetas los que escriben sin sentir. Ni los que ignoran la pasión de cuanto les rodea. No lo son, aquellos que someten su escritura al gusto del momento impuesto en ocasiones, por banales artistas que por circunstancias tiene cotas de poder e imponen su criterio sobre la misma poesía. Como si escribir del alma y de lo que esta siente en su interior se aprendiera en las aulas magnas oficiales. Hay poetas que sufren el olvido, otros la indiferencia, y muchos los halagos de los que  buscan por ese camino llegar al éxito. Como si escribir poesía fuera racionalizar la belleza. 

Pero los poetas forman parte de la vida y la vida no siempre es fácil.

Algunos de nosotros llevamos heridas  por ser poetas; sobre todo si se es poeta y además mujer. Porque los hombres no envejecen y las mujeres sí.

Un poeta masculino presenta un nuevo libro de poemas y es exultante en toda la presentación y su entusiasmo es compartido por compañeros poetas y, en las revistas y periódicos cercanos se escriben comentarios literarios elogiando el nuevo poemario. Es la actitud esperada porque el grupo de escritores y poetas masculinos se ayudan y respetan a pesar de que el autor no guste a todos.

Un poeta masculino si es autodidacta se le reconoce su obra porque ha luchado y formado en la soledad de su entrega no reglada y se le galardona y admite en tertulias y foros… Pero si es poeta femenina, o sea mujer, la cuestión cambia. La poesía de esa poeta se juzgará con lupa y los viejos dictámenes sobre estilos y decálogos se le aplicarán a toda su poesía. Lo terrible de esta realidad es que no es una ensoñación si no una repetida actualidad.



Las poetas mujeres tienden a estar protegidas por la sombra protectora de los hombres, jamás se reconocerá, ni se hablará de ello. Las mujeres poetas libres y no demasiado asistentes a círculos de poder donde se reconocen las obras leídas en tertulias y foros carecen de reconocimiento. Son silenciadas por no acudir a esos escenarios donde se intercambian pareceres y se dialoga sobre lo ultimo que se ha escrito y publicado. Las mujeres que escribimos en pequeñas ciudades y no hacemos demasiada vida social somos ignoradas. Y es que la libertad tiene un precio quizá demasiado alto.

Escribir y crear requiere espacios de silencio. Leer un libro también. Y no venderse en aras de la popularidad mediocre no se le perdona a quienes no lo ejercitamos. Personalmente me causa estupor y cierta dosis de tristeza ver como poemas escasos de hallazgos poéticos, por no decir que en ellos no hay poesía, son alabados en los medios digitales donde se publican. Porque hay que reconocer que no todo lo publicado tiene calidad.

Las mujeres escritoras carecemos de visibilidad en muchos casos.

Del mismo modo en los jurados importantes apenas si hay mujeres y por lo mismo en los múltiples certámenes la mayoría de premiados son hombres. Es éste un tema silenciado porque ¿quién se atreve a ponerle el cascabel al gato? Nadie. Las mujeres mayoritariamente no son apoyadas por las mujeres más aún si no son proclives al alago y a estar continuamente en sesiones continuas de promoción mediática. Las mujeres escritoras que no pertenecemos a círculos determinados somos una especie de parias donde nadie, absolutamente nadie, incluidas otras mujeres de la sociedad, somos invisibles.



No hace mucho en una conferencia que impartí denuncie lo importante que es no residir en el mismo lugar de nacimiento, porque cruzarte con la gente, con vecinos y conocidos en el día a día no crea ese misterio que todo artista debe tener para ser admirado.

Tampoco crea admiración que no te quejes de la vida, que sonrías y animes a la gente a vivir feliz con las cosas pequeñas, los amigos, la familia, el tendero que te atiende desde hace años, la peluquera que te corta el pelo, el panadero que se le comprar el pan… al vecino que acompañas en un funeral y al que acompañas a tomarse un café o un vino si petulancia alguna. Actuar así, vivir de esta manera no abre puertas en los pueblos nuestros a las mujeres escritoras.

Y hasta el alcalde y concejales te ignoran invitando a pregonar fiestas y a ser jurados de certámenes a otras mujeres que no residen en estos mismos lugares, e incluso jamás han escrito un poema, un ensayo o un artículo periodístico. Se cumple con creces aquello de “Nadie es profeta en su tierra”.

Mujeres poetas hay muchas: somos muchas las que componemos un verso pero muy pocas las que se nos reconoce como tales. Hay ocasiones que se nos dan unas migajas y con eso nos pagan años de vida dedicadas a ser escritoras. Me pregunto ¿si ha merecido la pena dedicarme durante décadas a escribir en soledad? Lo que si puedo afirmar es que escribir para mi es tan necesario como beber agua o respirar aun sabiendo que no ganaré dinero ni mis libros estarán en las mejores librerías de los países.

Todo esto es el tormento y el éxtasis de la creación; de todo creador incluso siendo mujer.

Si, los poetas masculinos frecuentan lugares y espacios desde antiguo. El pasado está plagado de todos ellos al igual que el presente. Las poetas femeninas hace poco que se incorporaron a esos círculos y son admitidas con reservas disimuladas.  En ese espejo la corriente admite la ambición de los poetas y aunque sus libros sean aburridos por estar los poemas saturados de tecnicismos y exentos de emoción se admiran y aplauden. Las movidas  literarias son así un malecón donde hay que defenderse de las turbulencias ajenas. Por las que a veces el vacío de la poesía es un vacío de triste soledad.

Los libros, esos tesoros que se acarician con el alma cuando se leen quedan solos, muy solos, entre las manos y los ojos de quien los lee; es entonces cuando inunda el espíritu del lector la trova.  Se hace presente  y única quedando la sensibilidad poética en las páginas del libro olvidando quien la escribió.

Publicar hoy está al alcance de casi todos  pero no lo es llegar a romper el silencio de las presentaciones que se quedan en eso, meras reuniones de conocidos si el libro de poesía no rompe los pequeños reductos donde se da a conocer. Los juglares, poetas y trovadores, hombres y mujeres, son necesarios porque son testamentarios de su momento. Y también ahora se recorren los  castillos ofreciendo su palabra en las diputaciones y ayuntamientos, fundaciones y cafés como se hacían en las tabernas y salones  de antaño.

Juglares y juglaresas de amor de todos los tiempos seguimos siendo los que en los papeles escribimos retazos del corazón hecho pedazos. O de esa naturaleza viva y cambiante que no fascina y emociona, o de esa injusticia latente en cualquier rincón del mundo porque la poesía también es fuerza renovadora para cambiar hoy lo que está mal.

 

Natividad Cepeda

viernes, 18 de octubre de 2024

MANZANARES Y EL CONGRESO DE LA ASOCIACIÓN DE ESCRITORES DE CASTILLA-LA MANCHA QUE TRATARÁ SOBRE TEMAS MANZANAREÑOS EXCLUSIVAMENTE

 



La propuesta de la celebración de un congreso por la Asociación de Escritores de Castilla-La Mancha en un punto geográfico supone que se estudie todo lo referente a ese lugar creando para ello unas ponencias que investigan sobre lo que atañe al pueblo o ciudad.  De tal manera que la naturaleza, personajes, patrimonio e historia interrelacionan entre si dando lugar a un libro donde esas ponencias quedan recogidas.  Es por ello que los congresos de la AECLM son interesantes y vivos por dar a conocer nuestros lugares tan alejados unos de otros por la inmensa geografía que los ocupa, también porque los congresistas conocerán esa ciudad o pueblo dándolo a conocer posteriormente.

En este siglo XXI tan frenético en redes sociales y tan alejado del dialogo personal perdido en la dinámica diaria congregarse en tono a un congreso es convivir y aprender escuchando a los ponentes que lo hacen posible.

Pero es necesario e imprescindible conocer quien lo hace posible y para ello la figura prominente de Alfredo Villaverde Gil, presidente de esta asociación es clave para su realización junto a los componentes de la junta directiva pues sin ellos las colaboraciones en los diferentes lugares que se han venido celebrando los congresos no hubieran sido posible.

¿Adónde iríamos sin este conjunto de personas que altruistamente hacen posible estas parcelas culturales?  Sobre todo, en tiempos farragosos donde casi todo es válido, incluso lo que no lo es. Y es que los pueblos reclaman su lugar en los libros históricos para no permanecer en el olvido. En cada patria chica repasamos una y otra vez los logros del pasado con escudos o sin ellos para dejar constancia de lo que somos y fueron nuestros antepasados. Y borboteamos a nuestra manera explicando al foráneo la importancia del lugar de nacimiento porque es necesidad humana dar a conocer nuestro solar y origen.

De ahí que no nos vale ser modestos porque entonces nos pondríamos límites y un pueblo, aldea, villa o ciudad necesita expandirse y no ser un lugar deshabitado o abandonado a su suerte.  El congreso presta su atención en cada lugar donde de hace rescatando del olvido muchísimas anécdotas e historias que de otro modo quedarán borradas por el polvo del futuro. Es por ello por lo que se debería prestar mucha más atención a esta asociación que vela no solo por los creadores intelectuales; también por la creación de estos congresos que son objeto de resaltar y rescatar la naturaleza concreta de un lugar determinado.

Un cuarto de siglo es la andadura de la AECLM constituye una regla de permanencia desde su creación con vigor y continuidad siendo guardián de la mejor literatura en sus publicaciones de libros y de su revista “El curioso impertinente”, a la que se puede acceder a ella a través de las redes gratuitamente. Me atrevo a asegurar que seguiremos afianzándonos indudablemente por los socios que llegan a incrementar nuestro número y espero que este congreso a celebrarse en Manzanares sea una puerta abierta para conocer en profundidad la AECLM y continuar expandiéndonos en este territorio que es el nuestro y donde nacimos.

                                                                    


                 Natividad Cepeda

Información sobre las diferentes ponencias

La JORNADA SOBRE HISTORIA Y PATRIMONIO CULTURAL DEL MUNICIPIO empezará a las 09:30 del sábado 19 de octubre. Inauguración del Congreso. Intervienen autoridades municipales y palabras del presidente de la AECLM Alfredo Villaverde Gil. El Congreso se celebrará en la Biblioteca Municipal “Lope de Vega”. Calle de la Cárcel núm. 9.

Se leerán las siguientes ponencias:

1. “Manzanares Corazón de la Mancha” Video de Alfredo Villaverde y Luis

Manuel Moll.

2. “Beneficios de Cedro para los autores en el entorno digital” de Pedro

Sánchez.

3. “De la ermita de la Vera Cruz al Jesús del Perdón, en Manzanares” de

Miguel Romero Saiz.

4. “Jerónimo Calero Calero, con la hondura de la tierra” de Elisabeth Porrero.

5. “Manzanares (Ciudad Real, Castilla-la Mancha). Turismo Slow Agenda 2030.

Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)” de Manuel Méndez Guerrero.

6. “Poetas, escritores y artistas de Manzanares y alrededores” de Concepción

Galán Gil.

7. “La obra galdosiana y Manzanares” de Remedios San Andrés.

8. “El internado Sotomayor de Manzanares” de Joan A. Abellán.

9. “La prosperidad de Manzanares en la vid y las bodegas” de Isabel Villalta.

10. “Las bicicletas y el instituto laboral Sotomayor indispensables para cursar el

bachillerato” de Restituto Contreras.

11. “Manzanares bastión del liberalismo: los manifiestos de 1835 y 1854” de

Miguel Ángel Maeso.

12. “Poesía ciega de Manzanares” de Mónica Moranchel Matarranz.

13. “José Fernández - arroyo creador de libertades” de Jesús Lara Serrano.

14. “Periódicos locales y provinciales (1888-2018) y revistas literarias de

Manzanares (Ciudad Real)” de Almudena Mestre.

15. “Manzanares a finales del antiguo régimen. Estudio demográfico y epidémico” de Rafael Gil Bautista.

16. “Importancia del teatro en la labor educativa: el ejemplo del grupo lazarillo

TCE de Manzanares” de Luis Miguel Sanmartín.

17. “Madre Asunción González Burillo o el discernir de los días del convento

de las Concepcionistas Franciscanas Descalzas de clausura del Monasterio

del Santísimo Sacramento de Manzanares (Ciudad Real)” de Natividad Cepeda.

18. “Quién fuera de Manzanares” de María Antonia García de León.

19. “Colegio San José: pasado, presente y futuro en Manzanares” de Alberto

Jiménez Mateo.

20. "Sueño jugar con la Gimnástica de Manzanares", de Alfonso Moreno .

21. “Las gentes de Manzanares en la aventura americana” de Juan Jiménez Ballesta.

22. “El encuentro con la Tabernera que le servía el VINO” de Jesús Fuero.

 

 Publicado:

https://www.cuadernosmanchegos.com/ciudad-real/cultura/manzanares-y-el-congreso-de-la-asociacion-de-escritores-de-castilla-la-mancha-que-tratara-sobre-temas-manzanarenos-exclusivamente-59408.html

https://www.miciudadreal.es/2024/10/18/manzanares-y-el-congreso-de-la-asociacion-de-escritores-de-castilla-la-mancha-que-tratara-sobre-temas-manzanarenos-exlcusivamente/

https://entomelloso.com/

 

miércoles, 21 de agosto de 2024

Oleadas de jóvenes sin recursos en la Europa del Sur


 

El verano está siendo agotador por el excesivo calor . En mi patio cubierto para protegernos del sol la plantas se agostan. Las petunias blancas, rosas y moradas se han tornado de menor tamaño como si se encogieran a pesar del agua que les riego. Por las noches las temperaturas no bajan de veintiocho grados y el sudor empapa la ropa. es una pesadilla en esta llanura manchega donde el aire se olvida de nosotros.

Por la calle pasan chicos negros llegados de  África. Es una oleada humana que impone respeto a nosotros los habitantes de Tomelloso. Nos cruzamos con ellos y somos desconocidos los unos con los otros. Ni nos miramos. Ellos pasan con la vista en sus móviles . También hablando entre ellos en grupos a veces de cuatro, cinco y seis se hacen a un lado para dejarte pasar  sin mediar palabra ni saludo. Se han acomodado en naves no terminadas de construir donde tienen agua en una carretera que lleva a Pedromuñoz y a Socuéllamos, poblaciones agrícolas con plantaciones de viñedos y melones. Le han dejado por aquí como se deja un ganado abandonado sin medios para subsistir, la ONG católica de Cáritas  les proporciona ropa y alimentos ayudas cada vez más escasas por el numero incrementado de los que llegan sin cesar. 

Me han informado que la mayoría proceden de Marruecos. Hay de otros países árabes y de Senegal, Tanzania...  Son chicos jóvenes altos , bajos, fuertes y delgados; chicos solos, terriblemente solos.




Nosotros, los pueblos manchegos, tenemos una renta muy baja  estamos  reconocidos en las autonomías españolas en la cola de todas ellas. La sanidad , antes efectiva, ahora hace aguas por todas partes se nos dan cita para un año de espera para los especialistas y de veinte a treinta días para el medico de familia. El paro es alarmante y nuestros jóvenes licenciados  con doctorados emigran a estados unidos y a Francia, Alemania, Inglaterra, Suecia... buscando rentas más altas.

Se suceden robos y en numerosas viviendas se ven las placas de la protección privada. Hay desconfianza y temor a esos desconocidos y los guetos crecen junto con el problema de las ocupaciones de viviendas. En los eventos sociales se disparan los comentarios en contra de quien nos gobierna pero cuidando de sabiendo con quienes estamos por temor a que nos tilden de fascistas, xenófobos, reaccionarios y así una larga lista de nombres mal vistos porque el progresismo es esto ver y asistir a un deterioro social  sin solución posible a corto palazo.

El calor nos deja agotados y la sinrazón de esta invasión sin recursos para  atajar este desmadre insolidario impuesto por los que dicen que ayudan a la emigración. Las mafias se multiplican y la ignorancia sobre ellas continua igual que la llegada de hombres jóvenes sin recursos a la Europa del Sur.

 Me pregunto ¿hasta cuando podremos aguantarnos los unos y los otros?


Natividad Cepeda

  

viernes, 10 de noviembre de 2023

Pueblos

 


Pueblos deshabitados nos muestran sus paredes caídas a causa de abusivos impuestos creadores de ruinas. No es nada nuevo en esta tierra mía pobre y olvidada, con mal agüero para el futuro. Y así  dice Miguel de Cervantes en Don Quijote de la Mancha en sus refranes y sentencias ante la soberbia y la mala gestión de quien gobierna. Refranes y sentencias que valen para hoy también.

 “Para ganar la voluntad del pueblo que gobiernas, entre otras has de hacer dos cosas: la una, ser bien criado con todos, aunque esto ya  otra vez de lo he dicho; y la otra, procurar la abundancia de los mantenimientos; que no hay cosa que más fatigue el corazón de los pobres  que el hambre y la carestía”

El ambicioso, guiado por el apetito desordenado de riquezas, no tiene escrúpulos en  ser rico incluso a costa de la pobreza de los otros.

La codicia rompe el saco, y el gobernador codicioso hace la justicia desordenada.

“Tres  extremos requiere la buena gobernación- decía  Carlos I de España y V de Alemania”: ciencia, experiencia y conciencia.

“Si el sabio calla, malo; y si el necio aplaude peor”, dice la sabiduría popular.”

Todo lo escrito ayer por Miguel de Cervantes  llamado el  Príncipe de los Ingenios, lo estamos viviendo ahora en España.

 

Natividad Cepeda

 

 

 

 

miércoles, 13 de julio de 2022

Se abandonan los campos por el mal negocio de la agricultura y la ganadería en el marco rural de nuestros pueblos.

 


Año tras año los precios agrícolas y ganaderos han ido cayendo en las  familias campesinas españolas.  Ha sido un deterioro incesante  que ha provocado que no haya seguimiento familiar en las explotaciones desde los cereales, con precios bajísimos, semejantes a los de hace veinte años atrás, las cosechas de vinos, frutales y ganaderías  de leche de vaca, oveja y cabra repercutiendo en las economías de esas explotaciones familiares tan negativamente que se han abandonado.

El sentimiento del  pequeño empresario agrícola es sentirse abandonado por las políticas agrarias creándose un envejecimiento del sector al  buscar sus hijos otros empleos para vivir mejor que sus padres. Los impuestos al campo español y los robos sucesivos en las propiedades han socavado, no solo la economía, también la ilusión de los hombres y mujeres que aman sus tierras y animales asistiendo impotentes ante el abandono que sufren por las leyes vigentes y, la caída de los precios  en favor de las multinacionales.

Muchos  pueblos de las comunidades españolas se han despoblado a causa de la falta  de oportunidades en el sector agrario. Los jóvenes, han emigrado a las grandes ciudades y al extranjero.  Quedan trabajando en el campo y en la ganadería una población envejecida y falta mano de obra que, además no se puede pagar en muchos casos. Se han potenciado las exportaciones, dañando así la producción autóctona lo que ha propiciado una caída en picado de los propietarios rurales.  Todo ha sido programado en contra de la economía rural.

Y de pronto los precios de los combustibles se disparan y la gente del agro español siente que se hunden en una ruina continua y precipitada. La  esperanza de la subida de los cereales a causa de la guerra en Ucrania no ha sido posible por el calor acaecido en los últimos días del pasado mayo. Un calor superior  que no habíamos sufrido desde hace más de veinte años.

El grano no granó y hay quienes  ni han podido pagar a las cosechadoras, o ante esta grave problema no se ha recolectado. Los controles  de los mercados  son los que marcan las economías rurales. Ruralidad que no puede subsistir  a base de fiestas pensadas para un turismo interior y de mostrar, y dar a conocer, las gastronomías, exquisitas en la mayoría de los lugares, pero insuficientes para el sostenimiento de los pueblos.

La despiadada economía del sector rural maltrecha  por el incremento de los precios de las eléctrica, gasoil, abonos… sumadas a la caída sufrida continuamente por los precios, siguen multiplicando la pobreza del sector agrícola y ganadero haciendo insostenible su continuidad. Un sector que no interesa a los demás sectores sociales, despreciado en ocasiones y utilizado en demasiadas ocasiones para  la chanza cómica.  Aun así, todavía  en las gentes del campo hay dignidad, orgullo y escasas quejas que le proporcionen ayudas reales para el sostenimiento de sus propiedades. Propiedades pequeñas de no demasiados hectáreas han causado el retroceso de esas explotaciones,  sin olvidar los reducidos ingresos de sus propietarios.

Degradación y rebajamiento del tejido rural que afecta a la población en general por incidir en la alimentación y carestía de la vida. Hecho de triste realidad dentro del proceso económico actual. Y de pronto en la sociedad feliz que vive de espaldas al campo las consecuencias de las energías ese factor incide en otras ocupaciones por el cambio económico del mercado. Y esto  no es una cita filosófica ni una metáfora poética, no. Es el clamor  de un deterioro en el trabajo y de éste irrefrenable pozo donde nos hundimos en un presente incierto. Ante este panorama reconozco mi incapacidad para jugar al despiste y al olvido. Y no huyo de mi entorno, ni cierro la puerta a la esperanza en este camino plagado de egoísmo, ansias de poder y riqueza  por encima de los que quedan abandonados en la miseria.

Para mí, la verdad es mi libertad. Es la libertad de quien escribe y da fe de lo que ocurre jugándose halagos y prebendas personales de aquellos que mueven los hilos sociales. En medio de este destrozo económico me fortalece la humanidad que no miente ni redacta tratados para manipular al semejante. Porque si mi lenguaje no es real tampoco lo será mi amor, ni mi palabra desnuda  de artificios. A veces hay que crucificarse para poder resucitar a pesar de tantas muertes.

 

                                                                                     Natividad Cepeda


 https://www.miciudadreal.es/2022/07/13/se-abandonan-los-campos-por-el-mal-negocio-de-la-agricultura-y-la-ganaderia/

https://www.cuadernosmanchegos.com/opinion/se-abandonan-los-campos-por-el-mal-negocio-de-la-agricultura-y-la-ganaderia-en-el-marco-rural-de-nuestros-pueblos--761.html

https://www.lanzadigital.com/opinion/se-abandonan-los-campos/

 


martes, 21 de septiembre de 2021

Apuntes sobre las últimas lluvias en vendimia y el fuego de las islas


Septiembre huele a uvas en las grandes bodegas de las cooperativas. En las madrugadas pasan por mi calle los tractores camino del viñedo o del lagar. Las maquinas vendimiadoras, si es preciso, trabajan por la noche y por los caminos pasan los tractores sonando los remoques vacíos rápidos y veloces asustando a las aves nocturnas y despertando a los planetas cercanos a la tierra. Pero aquella voz del mosto pegajoso y dulce del pasado siglo XX en Tomelloso se ha perdido y con ello el alma del vino artesano.

Reincido en los recuerdos porque mi vida, toda ella, está marcada en mi sangre con el vino. El vino fruto de los viñedos que plantaron desde mis tatarabuelos y aquellos otros, que anterior a ellos, ya no sé cómo llamarlos. Fui engendrada con sangre de tierra de viñedos y ascienden en mi sangre con ese dolor agreste de quien depende del fruto de la tierra para subsistir y vivir asumiendo todos los sinsabores que el cielo nos depara. Por eso cuando llueve en septiembre, yo que amo la lluvia porque nací envuelta en ella, se me abren las carnes al comprobar que  puedan pudrirse los racimos si perdurara el agua, tan deseada en otras fechas, jamás reclamada en la vendimia. Y es que los calores últimos del verano nos dejaron fermento de nubes cargadas de tormentas que arruinaron la economía de muchos agricultores y viticultores.

Tronó y cayó hielo del cielo, una vez más sobre los campos. La piedra helada corto astiles y embarró surcos y esa uva al llegar al lagar gigante de las cooperativas perdió calidad y grado. De esa realidad nadie habla. El vino y los lagares son temas propicios  para la poesía. Lo fueron desde la Grecia antigua y clásica. También ese vino trasportado en ánforas a Roma desde la Hispania…Historia escrita y repetida desde el cáliz bendito de la misa y, el cáliz amargo de las cosechas perdidas y mal pagadas de las familias campesinas. Se nos dice, desde antaño, que siempre el agricultor llora y se queja, y es cierto porque el campo carece de paredes y techo. Cada vez quedan menos familias campesinas porque bregar la tierra es duro y miserable. Más, detrás de la derrota el corazón se yergue y no pide limosna quienes trabajan la tierra. En ese orgullo de casta hay dignidad  callada que solo se borra con la muerte.

Ahora después de tantos artículos y poemas escritor sobre el vino y la tierra se me cuaja el cansancio en el alma clavándoseme un estilete en mi ánimo después de haber apostado por mi tierra y sus gentes. No tengo lágrimas ni hoy, ni en la escala de lustros que he vivido muriendo y resucitando hasta el infinito porque he aprendido a callar. El silencio de tantos miles de seres humanos a través del tiempo apostando por esa búsqueda de la felicidad junto a la tierra. Utopía improbable porque el conflicto existe dando al traste con los sueños de los labradores frente a diferentes dictadores de época y lugar. 


 

Lugar hoy en la Palma de la isla de Canarias, sus pueblos y todas las plantaciones perdidas, viviendas, enseres personales que dudo serán retribuidos como debieran. No veremos el equipaje de llanto de sus gentes, la desazón de sus campesinos con las manos vacías y ese peregrinar hasta la piel de la nueva tierra, si es que la hay. Escribo del viento del dolor de las palmeras arrasadas, de los viñedos tragados por la serpiente de fuego, de los recuerdos tragados por las bocas del volcán; fuego devorador de esperanzas. Mansedumbre con gratitud porque la vida continua y se continuará cuando se apague el fuego, juntos sus gentes estrujando los días en la vuelta al quehacer. Después cuando nos hayamos olvidado de todos ellos resucitaran las plantas brotando gracias a sus manos y a su esfuerzo en la mañana y en la tarde las laderas y valles mostraran sus collares de verdor   meciéndose al viento atlántico  volviendo el campo a dar el pan de cada día…

Septiembre ahora arde allá en las islas. Islas estremecidas en ese parto ardiente de la tierra. Fuego y ceniza, niebla que nos impide respirar y nos ciega esas lágrimas de los isleños sin su vino nuevo para brindar cuando termine la vendimia de hogaño.

 

                                                                               Natividad Cepeda