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lunes, 9 de junio de 2025

Los juglares, poetas y trovadores, hombres y mujeres, son necesarios porque son testamentarios de su momento.

 

 

Sin amor no hay poesía. Sin juglares enamorados de cuanto les rodea no hay poetas.

Tampoco son poetas los que escriben sin sentir. Ni los que ignoran la pasión de cuanto les rodea. No lo son, aquellos que someten su escritura al gusto del momento impuesto en ocasiones, por banales artistas que por circunstancias tiene cotas de poder e imponen su criterio sobre la misma poesía. Como si escribir del alma y de lo que esta siente en su interior se aprendiera en las aulas magnas oficiales. Hay poetas que sufren el olvido, otros la indiferencia, y muchos los halagos de los que  buscan por ese camino llegar al éxito. Como si escribir poesía fuera racionalizar la belleza. 

Pero los poetas forman parte de la vida y la vida no siempre es fácil.

Algunos de nosotros llevamos heridas  por ser poetas; sobre todo si se es poeta y además mujer. Porque los hombres no envejecen y las mujeres sí.

Un poeta masculino presenta un nuevo libro de poemas y es exultante en toda la presentación y su entusiasmo es compartido por compañeros poetas y, en las revistas y periódicos cercanos se escriben comentarios literarios elogiando el nuevo poemario. Es la actitud esperada porque el grupo de escritores y poetas masculinos se ayudan y respetan a pesar de que el autor no guste a todos.

Un poeta masculino si es autodidacta se le reconoce su obra porque ha luchado y formado en la soledad de su entrega no reglada y se le galardona y admite en tertulias y foros… Pero si es poeta femenina, o sea mujer, la cuestión cambia. La poesía de esa poeta se juzgará con lupa y los viejos dictámenes sobre estilos y decálogos se le aplicarán a toda su poesía. Lo terrible de esta realidad es que no es una ensoñación si no una repetida actualidad.



Las poetas mujeres tienden a estar protegidas por la sombra protectora de los hombres, jamás se reconocerá, ni se hablará de ello. Las mujeres poetas libres y no demasiado asistentes a círculos de poder donde se reconocen las obras leídas en tertulias y foros carecen de reconocimiento. Son silenciadas por no acudir a esos escenarios donde se intercambian pareceres y se dialoga sobre lo ultimo que se ha escrito y publicado. Las mujeres que escribimos en pequeñas ciudades y no hacemos demasiada vida social somos ignoradas. Y es que la libertad tiene un precio quizá demasiado alto.

Escribir y crear requiere espacios de silencio. Leer un libro también. Y no venderse en aras de la popularidad mediocre no se le perdona a quienes no lo ejercitamos. Personalmente me causa estupor y cierta dosis de tristeza ver como poemas escasos de hallazgos poéticos, por no decir que en ellos no hay poesía, son alabados en los medios digitales donde se publican. Porque hay que reconocer que no todo lo publicado tiene calidad.

Las mujeres escritoras carecemos de visibilidad en muchos casos.

Del mismo modo en los jurados importantes apenas si hay mujeres y por lo mismo en los múltiples certámenes la mayoría de premiados son hombres. Es éste un tema silenciado porque ¿quién se atreve a ponerle el cascabel al gato? Nadie. Las mujeres mayoritariamente no son apoyadas por las mujeres más aún si no son proclives al alago y a estar continuamente en sesiones continuas de promoción mediática. Las mujeres escritoras que no pertenecemos a círculos determinados somos una especie de parias donde nadie, absolutamente nadie, incluidas otras mujeres de la sociedad, somos invisibles.



No hace mucho en una conferencia que impartí denuncie lo importante que es no residir en el mismo lugar de nacimiento, porque cruzarte con la gente, con vecinos y conocidos en el día a día no crea ese misterio que todo artista debe tener para ser admirado.

Tampoco crea admiración que no te quejes de la vida, que sonrías y animes a la gente a vivir feliz con las cosas pequeñas, los amigos, la familia, el tendero que te atiende desde hace años, la peluquera que te corta el pelo, el panadero que se le comprar el pan… al vecino que acompañas en un funeral y al que acompañas a tomarse un café o un vino si petulancia alguna. Actuar así, vivir de esta manera no abre puertas en los pueblos nuestros a las mujeres escritoras.

Y hasta el alcalde y concejales te ignoran invitando a pregonar fiestas y a ser jurados de certámenes a otras mujeres que no residen en estos mismos lugares, e incluso jamás han escrito un poema, un ensayo o un artículo periodístico. Se cumple con creces aquello de “Nadie es profeta en su tierra”.

Mujeres poetas hay muchas: somos muchas las que componemos un verso pero muy pocas las que se nos reconoce como tales. Hay ocasiones que se nos dan unas migajas y con eso nos pagan años de vida dedicadas a ser escritoras. Me pregunto ¿si ha merecido la pena dedicarme durante décadas a escribir en soledad? Lo que si puedo afirmar es que escribir para mi es tan necesario como beber agua o respirar aun sabiendo que no ganaré dinero ni mis libros estarán en las mejores librerías de los países.

Todo esto es el tormento y el éxtasis de la creación; de todo creador incluso siendo mujer.

Si, los poetas masculinos frecuentan lugares y espacios desde antiguo. El pasado está plagado de todos ellos al igual que el presente. Las poetas femeninas hace poco que se incorporaron a esos círculos y son admitidas con reservas disimuladas.  En ese espejo la corriente admite la ambición de los poetas y aunque sus libros sean aburridos por estar los poemas saturados de tecnicismos y exentos de emoción se admiran y aplauden. Las movidas  literarias son así un malecón donde hay que defenderse de las turbulencias ajenas. Por las que a veces el vacío de la poesía es un vacío de triste soledad.

Los libros, esos tesoros que se acarician con el alma cuando se leen quedan solos, muy solos, entre las manos y los ojos de quien los lee; es entonces cuando inunda el espíritu del lector la trova.  Se hace presente  y única quedando la sensibilidad poética en las páginas del libro olvidando quien la escribió.

Publicar hoy está al alcance de casi todos  pero no lo es llegar a romper el silencio de las presentaciones que se quedan en eso, meras reuniones de conocidos si el libro de poesía no rompe los pequeños reductos donde se da a conocer. Los juglares, poetas y trovadores, hombres y mujeres, son necesarios porque son testamentarios de su momento. Y también ahora se recorren los  castillos ofreciendo su palabra en las diputaciones y ayuntamientos, fundaciones y cafés como se hacían en las tabernas y salones  de antaño.

Juglares y juglaresas de amor de todos los tiempos seguimos siendo los que en los papeles escribimos retazos del corazón hecho pedazos. O de esa naturaleza viva y cambiante que no fascina y emociona, o de esa injusticia latente en cualquier rincón del mundo porque la poesía también es fuerza renovadora para cambiar hoy lo que está mal.

 

Natividad Cepeda

domingo, 5 de marzo de 2023

MUJERES EN LA CULTURA DE CASTILLA-LA MANCHA


          Libro:  MUJERES EN LA CULTURA DE CASTILLA-LA MANCHA

                 (Todavía la sociedad  reivindica el día 8 de marzo)

 


Ninguna persona puede elegir ser hombre o mujer al nacer. Nacer y existir en medio de una sociedad determinada ha marcado, no sólo la existencia humana, también el curso de la Historia. La situación cultural de las mujeres a través de la Historia conocida y aceptada como verdadera no hay que olvidar que ha estado escrita por los hombres, porque las tribus, clanes, naciones y países de los estados han sido dirigidos, mayoritariamente, por hombres, con sus aciertos y errores, vicios y virtudes. Por ello las narraciones que han llegado hasta nosotros y siguen editándose en los soportes actuales tienen un número mayor de hombres al compararlo con el número de mujeres a través de los acontecimientos históricos.

No es éste un libro para narrar sobre el camino denigrante en demasiados periodos de las civilizaciones que ha recorrido la mujer. Tampoco es un libro con el sello del feminismo imperante en el siglo que vivimos; el XXI. Feminismo supeditado a las consignas de unas determinadas ideas políticas por lo que al ser partidistas no siempre se es neutral en la defensa universal de la mujer.  Es un libro para hacer visibles a mujeres en la cultura y en la sociedad. Esta sociedad que sigue relegando al ostracismo a la mujer también en estos campos de la cultura. No es extraño, ya que provenimos de sociedades patriarcales desde la clásica Grecia y  sus filosofías que son nuestros ancestros occidentales. Pero las sociedades, todas ellas, no podrían existir sin la mujer. Sin esa unidad natural, hombre – mujer, nada puede coexistir. Más si se ha anulado en ese camino unido a la mujer, por lo que no ha podido acceder a la cultura y la preparación que desde antiguo, por ejemplo, la escuela de Platón, si accedía el hombre.

La cultura es como la agricultura hay que conocerla e incrementar su eficacia para prosperar y poder sacar los frutos de la tierra con el conocimiento de la investigación y de la tecnología. Sí, se vetó a la mujer en esos campos de la formación y durante milenios y siglos fue considerada inferior. Es un lastre  que ha impedido avanzar en igualdad de condiciones con su compañero de vida, el hombre.

Culturalmente hay ahora, y ayer, un ejemplo viable para mis afirmaciones en las diversas antologías o libros, que constituyen la elección de autores por sus obras literarias, el número de autores sigue siendo mayoritariamente masculino. También lo es en instituciones académicas por ejemplo, la Real Academia de la Lengua Española es un reino de hombres: actualmente hay  46 académicos de número que son hombres  y 8 que son mujeres.

Volar es un riesgo, y para dejar de ser invisibles en nuestra cultura hay que demostrar que existieron mujeres que creyeron en su valía y apostaron por ellas mismas, y para nada fue fácil situarse en esos lugares. Por las páginas de este libro hay 42 escritores y escritoras que muestran la trayectoria de algunas mujeres, pocas son, pero es un principio de desterrar la exclusividad masculina en la cultura, también en las diferentes religiones conocidas de la sociedad  universal de todos los tiempos. Y por descontado en la política, donde la mujer ocupa escasos puestos entre los líderes mundiales.




Mujeres en la cultura de una región donde la mujer no ha sentido autocompasión por ella misma a pesar de tanta  oposición a dejarla en libertad para desarrollar su capacidad de elegir y de equivocarse. No hay que discutir sobre el pasado pero sí hay que educar para el presente y para el futuro. Y en ese viaje del intelecto, tan imprescindible para la convivencia, la educación y la cultura son puentes para cruzar el río revuelto de la vida. Actualmente el número de universitarias es superior el de mujeres,  también lo es en las aulas de los diferentes ciclos de primaria y secundaria pero esa numeración se nos cae cuando persisten las jerarquías de antaño.

En redes digitales hay mujeres poetas, escritoras, periodistas, pintoras, científicas… mostrando su creación a diario y me sorprende que además de la publicación de  más de 80,000 libros  anuales donde hay muchos nombres de mujeres y, se vendan más de dos millones de ejemplares sea escasa la relevancia femenina en los portales de críticas y comentarios literarios. Como lo es también en los premios de cuantía en certámenes literarios de pintura, arquitectura, escultura y una larga lista de profesiones  donde solo hay sombras veladas de nombres de mujeres.

Nos acompañamos unos y otras, en esta singladura diaria de transitar sorteando tristezas y alegrías, triunfos y fracasos, y en ese aprendizaje, nada fácil, personalmente  prefiero caminar unida a hombres y a mujeres en contra de los grupos unitarios de mujeres solas.

 Conozco  las dificultades que entraña pero  no concibo la sociedad dividida a pesar del largo periodo de segregación a la que se nos ha sometido a la mujer. Es la primera edición de un libro, desde que formo parte de la  Asociación de Escritores de Castilla-La Mancha, donde por primera vez se escribe exclusivamente sobre mujeres y, aunque sea para sacar de la  oscuridad  el nombre de muchas de ellas, hubiera preferido que en estas páginas firmadas por escritores y escritoras, también hubiera nombres de escritores y de otras profesiones de las artes y de la sociedad, de hombres.

Agradezco la deferencia que se me otorgó al escribir éste prólogo, en el que he optado por omitir nombres de mujeres que están en el libro, porque considero que sus trayectorias y los acontecimientos que las hicieron inspirar estas páginas merecen ser leídas con máxima atención por la influencia que tuvieron en su entorno y en la Historia. Espero haber trasmitido el deseo que impulso a la Asociación de Escritores de Castilla. La Mancha, a sacar a la luz la cultura que nos legaron.

 

                                                                               Natividad Cepeda

 

MUJERES EN LA CULTURA DE CASTILLA-LA MANCHA

Diseño Luis Manuel Moll

Asociación de Escritores de Castilla-La Mancha

Edición Llanura: COLECCIÓN ENTRE TODOS

 


 

https://www.euromundoglobal.com/rss/





https://www.euromundoglobal.com/noticia/428582/cultura/mujeres-en-la-cultura-de-castilla-la-mancha-libro-de-la-asociacion-de-escritores-de-la-region.html






miércoles, 28 de abril de 2021

El Día del Libro

                          


El Día del libro ha pasado igual que cualquier otro día  de celebración recordatoria. En las redes informáticas los grupos de creadores de palabras enlazadas se han felicitado (nos hemos felicitado) por esta efemérides. Y dentro de ello se han mostrado libros en presentaciones múltiples, unos en librerías, otros en bibliotecas y, como no se podía dejar de aprovechar dicha efemérides algunos hasta se han rodeado de políticos locales, provinciales y… del momento para presentar en sociedad libros editados con el erario público, aprovechando, como no, darse a conocer rodeados del poder constituido.

En algunos institutos se ha invitado a escritores foráneos de la comunidad  para conferenciar a los estudiantes de autores locales que, casi todos conocen de nombre y muy pocos han leído su obra impresa. En los digitales del lugar no han faltado fotografías y texto dando a conocer la importancia de los actos, y alcaldes y alcaldesas, se han fotografiado para la posteridad quedando así patente de lo mucho que hacen por la cultura.

Curiosamente me sigue sorprendiendo la escasa presencia de mujeres escritoras con bagaje  de publicaciones  escritas en  soledad, que es como se crea cualquier obra literaria, sin otro apoyo que su fidelidad a dedicarse a escribir y el escaso reconocimiento  en muchos casos de ese reconocimiento en sus lugares de nacimiento. Debe  ser que la tan cacareada lucha por la mujer del feminismo activo actual excluye a las escritoras que escriben sin apoyos institucionales o protegidas por grupos políticos afines. O por no rendir pleitesía a las fuerzas locales del lugar y se las omite por ejercer su libertad de escritoras firmando sus obras bien poéticas, periodísticas o de prosa, ensayo y relatos sin venderse a nadie.

Hay casos en los que si son hijas, o hijos,  hermanas… de escritores fallecidos se les asignan ser miembros del jurado literario del pueblo o ciudad, sin otro merito que ser pariente de tal o de cual, dándose la particularidad que esas escritoras jamás han apoyado la localidad, salvo cuando han ido a ella para sacar su propio beneficio.  Lo triste de esta realidad es que se le da pódium y ayudas a muchas firmas que pasados  años o meses nadie vuelve a ellos ni a ellas y a su obra escrita.

Cierto es que el aislamiento de los escritores y escritoras no ayuda a conocer sus obras porque al estar lejos de los focos de tertulias y grupos literarios, casi todos en grandes ciudades, es casi imposible acceder a premios y editoriales de prestigio. Y por si fuera poco ocurre un hecho del que nunca se habla, los escritores se ayudan entre ellos, se respetan y se les brindan abrir puertas. No ocurre lo mismo con mujeres escritoras donde en tantas ocasiones se le ponen zancadillas, las propias mujeres, para impedir que sus obras lleguen a los lectores. El machismo femenino en España existe en demasiados grupos sociales; callados y enmascarados pero eficaces.


Vuelvo al Día del Libro ese 23 de abril que se celebra en España y que ha recorrido fronteras y del que pocos conocen quien fue su promotor. El olvido siempre es triste e injusto y así lo ha sido y sigue siendo para, Vicente Clavel Andrés (1888-1967) España. Escritor, periodista, editor y traductor valenciano, fundador de la Editorial Cervantes y creador de la idea de instituir el Día del Libro. Su obra como escritor y traductor es muy amplia, así como su encomiable labor de promoción de autores hispanoamericanos, sin embargo es más conocido por haber sido el promotor de una idea comercial para incrementar la venta de libros y que se plasmó a través de un Real Decreto (26/02/1926), cuyos quince artículos fueron redactados por él, aprobado con la firma del rey Alfonso XIII.

Busquen en Internet la biografía de este interesante autor y sobre todo lean su biografía porque a veces sin el ingenio y acierto de una idea no tendríamos la celebración por ejemplo, del “Día del Libro”.  Gracias a él, Vicente  Clavél Andrés, se insiste en lo importante que es leer y se reconoce la valía de Miguel de Cervantes  y su obra, “El Ingenioso Don Quijote de la Mancha”, la primera novela de la lengua castellana y la más traducida a numerosos idiomas.

 

 

Natividad Cepeda

 

miércoles, 24 de febrero de 2016

La Mujer y la poesía


Es imposible entrar en materia poética, tanto masculina como femenina sin conocer la historia religiosa, civil y política, ya que nada ni nadie puede escapar a ese influjo y a la cultura que se da en los diferentes periodos de la historia humana.
Se puede comprobar y constatar que en esos periodos la mujer ha estado relegada (-salvo excepciones mínimas y asombrosas-) de toda forma o conceptos culturales por existir una sociedad patriarcal a lo largo de la historia humana conocida.
Tampoco se puede olvidar que no siempre la política ha ido pareja con la literatura, aún suponiendo que al estudiar una época no se pueda omitir el hecho dual de las dos correlaciones. Lo que si se puede afirmar es que al dividir la historia cultural en épocas siempre aparecen nombres masculinos; por ejemplo, Pericles, Grecia, Vtrgfho, Augusto, y ttsi en todas las épocas y edades artísticas y culturales.
La mujer dentro de la poesía contiene las características condicionadas a esos momentos históricos, y está y ha estado en el espacio de tiempo y lugar mediatizada por las leyes dominantes. Leyes legisladas, y leyes de costumbres que marcan y dictaminan la vida cotidiana.
La mujer en arte sólo ha sido un bello reclamo, un accesorio, un concepto, una imagen para alcanzar un fin, un objeto al que admirar negándole el derecho a ser persona, libre. Libre desde todas las cruces históricas y culturales.
  Poesía es creación, captación de lo sensible, de lo bello que nos embarga el espíritu a través de los sentidos haciendo que en esos momentos se nos manifieste el alma. 
Poesía es ir más allá del aprendizaje de subsistir en medio de cualquier sociedad humana. Es, junto con el arte pictórico y los volúmenes de las formas escultóricas, la actitud humana más universal y eterna. Los poetas sólo crean poesía cuando ellos mismos se embriagan con lo que perciben y sienten.

La presencia femenina como elemento activo y creador de la poesía no ha podido separarse de las filosofías occidentales ni orientales, por lo que mantiene caducos roles y una herencia de representación masculina significativa, ya que hay muchas más obras escritas por ellos y su representación en el ayer y en el hoy, lo que refuerza su poder de decisión y selección en el campo literario y poético.
Las poetas o poetisas sólo estamos en escena para que no haya un vacío demasiado evidente.
La poesía verdadera es un reto mantenido, constante, imperecedero, audaz y valiente, lozano, atrevido; necesita ir sin fronteras y no puede enviar al éxodo del silencio a una parte de la humanidad, como ya lo ha hecho y hace, en ocasiones a las mujeres que escriben poesía. La creación poética es un milagro gratuito a pesar de todo lo que está escrito por insignes hombres de las ciencias y de las letras. Fray Luis de León, hijo de su época dejó escrito: "La Naturaleza nos la hizo para el estudio de las ciencias, ni para los negocios de dificultades, sino para un sólo oficio simple y doméstico: así las limitó el entendimiento y, por consiguiente, les tesó las palabras y razones". En ocasiones me he preguntado ¿cuántas mujeres están y han estado en la sombra, en el silencio impuesto por estos y otros comentarios que influyeron e influyen en la vida de la sociedad humana?
En literatura hay pocos nombres femeninos comparados con la extensa lista de nombres masculinos. En poesía son escasas las mujeres reconocidas como buenas poetas. Actualmente por aquello de no ser tachados de un mal trasnochado machismo, se las tolera, aunque difícilmente se les hacen un hueco en el círculo de los "elegidos". La poesía femenina es casi siempre ignorada, no leída, y mucho menos si no es perfecta en reglas y estilos.
El Quijote no es una excepción aunque, sí el nombre y la figura de Dulcinea es poesía en cada aparición del relato, y Miguel de Cervantes en uno de sus alardes literarios y humanos nos descubre el fin del personaje de Dulcinea, que no es otro que el fin mismo del ideal del amor y la belleza en el alma y en el cuerpo. Cuando Don Quijote le dice a Sancho: "dos cosas solas incitan a amar más que otras: que son la mucha hermosura y la buena fama, y, éstas dos cosas se hallan consumadamente en Dulcinea, porque a hermosa ninguna la iguala; y en buena fama, pocas la llegan". Y cuando Sancho le recuerda que ninguno de los dos la conoce el Quijote le responde: "Tú me harás desesperas, Sancho. Ven acá hereje; ¿no te he dicho mil veces que en todos los días de mi vida no he visto a la sin par Dulcinea, ni jamás atravesé los umbrales de su palacio, y que sólo estoy enamorado de oídas". Capítulo IX. Segunda Parte.
En el Capítulo X, don Quijote dice a Sancho que se fije en todo movimiento o ademán que haga Dulcinea, si se mueve, si se toca el cabello, si eleva la mirada; afirmando que entre los amantes las acciones y movimientos exteriores que muestran, cuando de sus amores se tratan, son certísimos correos", -siglos después estos análisis cervantinos son estudios de comportamientos sociales-,
Don Quijote también explica a Sancho que todo lo que los poetas describen de damas con nombres irreales, están sustentados verdaderamente en Damas de carne y hueso, igual que lo que se representa en los Romances, en los teatros de las Comedias, en las tiendas de los barberos, porque todos quieren que los tengan por enamorados, y por hombres que tienen valor para serlo, y para dar sujeto a su verso. Definición precisa y auténtica del escritor y el hombre que es Miguel de Cervantes. 
Cervantes y Quijote aman a la mujer. Aman a una mujer libre, como Pastora Marcela, fuerte y hermosa. Muestran a mujeres audaces como Luscinda que no obedece las órdenes paternas, Dorotea que escapa al monte igual que un mozo cualquiera, o Quitería que desprecia la riqueza por el Zagal o pastor pobre Basilio, dejando a Camacho el rico labrador. 
El ideal femenino del Quijote es poético, femenino y libre. El Quijote siempre que recuerda o habla de Dulcinea es un poeta, el mejor de todos los enamorados, el más delicado, el más puro, el más enamorado, pero Dulcinea es nada, una figura inexistente, un sueño, una metáfora, un ideal, una mujer soñada que no puede existir, parecida a las pastoras que se revelan, algo inaudito en aquella época cuando la mujer sólo era un vidrio pronto a romperse escapándose de ese mundo hostil y autoritario. 
 Hay en esas histonas exageradas de amores, toques mágicos, y sobre todo, hay en Cervantes un nadar entre dos aguas, de ahí su poesía encubierta y mística en ocasiones y en otras, su descarnado mostrar el pensamiento de una época de la historia y la cultura.
Y por ello la carta escrita de Don Quijote a Dulcinea es la que revela ese pensamiento íntimo masculino.
Carta de Don Quijote a Dulcinea del Toboso
"Soberana y alta señora:
"El ferido de punta de ausencia y el llagado de las telas de corazón, dulcísima Dulcinea del Toboso, te envía la salud que él no tiene. Si tu fermosura me desprecia, si tu valor no es en mi pro, si tus desdenes son en mi afincamiento, magüer que yo sea asaz de sufrido, mal podré sostenerme en esta cuita, que, además de ser fuerte, es muy duradera. Mi buen escudero Sancho te dará entera relación, ¡oh bella ingrata, amada enemiga mía!, del modo que por tu causa quedo: si gustares de acordarme, tuyo soy; y si no, haz lo que te viniere en gusto; que con acabar mi vida habré satisfecho a tu crueldad y a mi deseo. 
"Tuyo hasta la muerte,
El caballero de la Triste Figura".
En la carta enviada jamás piensa Don Quijote en que bien pudiera Dulcinea estar enamorado de otro, de allí que pasa de llamarla "bella ingrata", "amada enemiga" términos que muestran con que ligereza se juzga si es un sí, o un no, ¿locura del Quijote o visión y postura masculina?

Amar es imprescindible, vital, vivificador. La mujer durante siglos y siglos ha sido un sujeto pasivo, luego, cuando escribe, arrastra ese nadar entre un mar salado que en ocasiones la sostiene, o en un río crecido que en otras la lleva al fondo pantanoso del fango. La mujer en la poesía tiene que ser ella misma sin antiguos vasallajes, destrenzando lo pueril, anacrónico y débil que se piensa pertenece al universo femenino, pero sin dejar de escuchar el ritmo de su interior para crear la poesía inviolable que pertenece al poeta con pasión por la vida y lenguaje certero para que su influjo no sea sólo elocuencia de un momento y servidumbre de la herencia recibida




                                              Natividad  Cepeda


          Publicado en revista LA ALCAZABA        info_laalcazaba@elmentidero.org