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domingo, 5 de abril de 2026

Pregón Pascual

 

 


                               

Ha llegado el amanecer y la luz del día, al posarse sobre los viñedos, ha despertado mi oración. Mis labios se han elevado al cielo porque la tumba donde te depositaron, Jesús de Nazaret, estaba sola. Vacía. Ya no guardaba tu cuerpo herido ni tu sangre derramada. El sepulcro había sido vencido por la vida.

Fueron las mujeres quienes me lo dijeron. Las mismas que caminaron hacia ti cuando la aurora comenzaba a pintar de colores los márgenes del horizonte. Ellas llegaron primero. Ellas miraron dentro. Ellas escucharon la noticia imposible: Tú habías resucitado. Y sus palabras se llenaron de la luz de la mañana, como si el día entero hubiera aprendido a hablar por sus labios.

Desde la tumba vacía, la fragancia de tu resurrección comenzó a extenderse. Iluminó los caminos, se deslizó por los mapas de la tierra y devolvió a la vida su voz unánime. La muerte, que parecía definitiva, empezó a retroceder.

Y, sin embargo, no fueron creídas. Porque eran mujeres. Porque la verdad llegó por boca de quienes no contaban. Pero el ángel había hablado con claridad: aquel a quien buscaban ya no estaba entre los muertos. Así se cumplieron tus palabras, Tú, vencedor de la muerte, Hijo de Dios hecho hombre.

La noticia empezó a recorrer aldeas y senderos. Se dijo en Jerusalén y más allá de sus muros. La llevaron los caminantes sobre las calzadas de piedra del Imperio romano. Se susurró en voz baja, por miedo a los que te ejecutaron, por temor a que la vida resucitada molestara a quienes habían pactado con la muerte. Pero nadie pudo detenerla.

Jesús, el Hijo de María, el Crucificado, no está en su tumba. Ha resucitado.

Y la alegría borró la antigua costra de la muerte. Los últimos llantos se apagaron. Lo imposible comenzó a propagarse como una certeza nueva. El milagro atravesó los porches del amanecer, se reflejó en los colores de todos los amaneceres, se derramó en la fragancia de los bosques y de los jardines, como el aire que recorre mares y llanuras, ríos y vaguadas.

Los pájaros lo cantaron. El agua de las fuentes lo dijo en su murmullo. Las montañas lo repitieron en eco. Y todo dejó de ser tiniebla. Todo se volvió luz.

Era la mañana de Pascua florida. El día en que el Señor pasó por nuestra vida y nos dejó, como herencia, la esperanza de no morir. Una esperanza envuelta en el mensaje silencioso de una tumba vacía.

Por eso mis labios cantan aleluyas. Por eso me postro de rodillas ante el amanecer. Porque me has quitado cadenas y temores. Porque desde entonces vuelo a celebrar tu resurrección, que es también la mía.

Regalo inmenso, Jesús de Nazaret: resucitar y quedarte conmigo en cada nuevo amanecer. Pascua viva que marca tu paso por la historia, por todos los hombres y mujeres que creemos en Ti desde aquel día en que las mujeres de Jerusalén nos entregaron la noticia triunfal.

Ellas fueron primero. Ellas escucharon primero. Ellas creyeron primero. Y sus palabras llegaron a nosotros. Esta es la mañana de Pascua florida. Este es el día que hizo el Señor. Este es el paso de Dios por nuestra vida. Porque Cristo ha pasado y nos ha dejado la esperanza de no morir, sellada para siempre en la piedra removida de la tumba vacía. Por eso mis labios cantan:

¡Aleluya!

¡Aleluya!

¡Aleluya

Esta es la Pascua del Señor. Esta es la fe de la Iglesia. La que nació aquel día

cuando las mujeres nos dieron la noticia triunfal. ¡Cristo ha resucitado!

¡Verdaderamente ha resucitado! ¡Aleluya!

 

                                                                                   Natividad Cepeda

viernes, 20 de febrero de 2026

La eterna barca de Caronte y las mujeres que la ocupan


La noticia que pasa inadvertida y el dolor que queda en quien lo sufre es la noticia que escuché hoy. Si, hoy, una vez más, la radio anuncia el asesinato de una mujer a manos de un hombre. La noticia llega desnuda, rutinaria. Dura unos segundos. Después, la programación continúa. Y es precisamente en ese después donde el dolor se vuelve más hondo: en el olvido, en la normalización de lo atroz.

No solo mata el crimen. Mata también la forma en que la sociedad lo asimila. Un nombre menos, un cuerpo más, una cifra que se suma a otras cifras hasta volverse nada, solo un ruido instantáneo.  Apenas hay gemidos ni asombro social por un asesinato más. Solo la repetición de una violencia a la que nos hemos acostumbrado. Y que ni escandaliza ni asombra.

Esta reiteración no es inocente. Es el síntoma de una sociedad degradada por el odio, donde la muerte parece la única fortaleza visible y la vida desciende, frágil, a esa barca de Caronte que transporta cuerpos al olvido del más allá. Cuando la violencia se vuelve cotidiana en una sociedad; en nuestra sociedad, la moral está rota y la indiferencia es esa agresión moral que carece de razonamiento ni dolor por las agresiones sociales.

Las mujeres seguimos viviendo en un reino incierto, advenedizo, donde lo imposible sigue siendo posible. Donde salir, amar o simplemente existir implica aún un riesgo que no debería existir. Ese saber nos atraviesa el cuerpo y nos hace temblar, no por debilidad, sino por tener conciencia de esta realidad.

Tiemblo —como un árbol herido por un huracán de miseria humana— no solo por la mujer asesinada hoy, también por las quince mujeres asesinadas en España en este 2026 sino por lo que revelan sus muertes: una sociedad que ante estos hechos pasa página. Frente a eso, escribir, es no olvidar, es una forma pequeña, mínima, de denunciar lo que sigue ocurriendo y revelarme por esta realidad. 

En Europa la tasa de homicidios ha aumentado, no solo de mujeres, hay países con tasas altas debido al tráfico de drogas y economías débiles debido en muchos casos a las consecuencias de emigraciones inadaptadas a la civilización occidental por lo que la pobreza derivada de ella son conflictos crecientes. 

En lo publicado en los países democráticos del mundo se comprueba que la tabla de criminalidad y acoso a la mujer ha aumentado de igual manera en otros crímenes. Se ignora la tasa de criminalidad y homicidios en mujeres en aquellos países donde no se publican los datos; no voy a enumerarlos, pero en el contexto global conocemos cuales son. 

En resumen, poco hemos avanzado en la protección de la mujer si sumamos los millones de mujeres en el mundo conocido y la forma de vida social que les toca vivir. Es este un tema no visualizado por estados y gobiernos donde la mujer carece de igualdad y donde el silencio y las leyes las oprimen y ocultan como personas invisibles sin derecho alguno. 

No ignoro que mis palabras se perderán en el río inmenso de los que se publica en redes internacionales, pero al menos serán un minúsculo grano de arena en la playa de la geografía mundial. 

Denunciar las injusticias es necesario a pesar de lo poco que vale la palabra alzada contra leyes inhumanas ejercidas desde el poder de los estados y la ausencia de prensa libre y escritores que se impliquen en hacerlo saber y denunciarlo. 

Natividad Cepeda


jueves, 3 de julio de 2025

Y siguen asesinado a mujeres los hombres civilizados de esta sociedad

 



Me estremezco cuando leo y escucho que una mujer ha sido asesinada. Y presiento que hay muchas mujeres que son asesinadas y nadie las reclama ni nombra en nuestro mundo global.

Apenas si me quedan esperanzas en esta sociedad violenta y amortajada de mentiras.

Sociedad de liviana sonrisa porque si yo no grito ni sollozo por tanta ignominia entonces de poco valen los símbolos colgados, ni el recordatorio de los maestros del engaño que nos manipulan para que nos callemos ante esas muertes de mujeres que no cesan. Ante las que nos hemos acostumbrado como algo cotidiano.

Como si nos hubieran anestesiado ante la masacre.

Siento el bramido de la muerte en mi génesis de mujer.

Lo siento desde la noche oscura de los tiempos.

Viene desde el sonido lúgubre de tambores machados de sangre entre danzas macabras y leyes injustas. Sobre mí llevo esa música, ese dolor inacabado, ese morir sin pausa a través de miles y miles de años.

Muere una mujer y el mundo calla.

Todos los sollozos se olvidan. Todos los asesinos son perdonados.

Y me pregunto: ¿Por qué la piel se rasga, se acuchilla, se golpea, se tira por ventanas y acantilados, se trocea, se entierra, se quema, se esconde en basureros y terraplenes?

¿Por qué?

No quiero lazos morados en mi ropa, en mi pueblo, en mi ciudad, en mi ordenador, en mi periódico en mi vida. No, no los quiero porque de nada sirven.

Para qué tanta parafernalia cuando se siguen desgarrando vidas, cuando mueren niñas, niños y mujeres violadas, maltratadas, olvidadas, vejadas, sentenciadas por esta sociedad mediocre y pusilánime, tan metida en su total buenismo de escaparate de móviles y pantallas de necedad absoluta.

No, no quiero más símbolos inútiles inventados para acallar a las masas

Sobre las víctimas no hay estrellas ni rosas, ni lágrimas solo son noticia de unas horas y después el olvido. Y continuamos como si fuera normal.

Algo fundamental está fallando en nuestra sociedad. Nos faltan valores humanos y nos sobra publicidad inútil.

Sólo me queda mi palabra para reclamar que nada de lo que ocurre es normal.

Natividad Cepeda©

lunes, 16 de septiembre de 2024

Carta a Don Quijote

 





A mi Señor: Don Quijote de la Mancha.

 

 

         Mi Señor Don Quijote:

                                             Habéis de saber que jamás tendré otro caballero que no seáis Vos. Lo reitero en esta carta que comienza sin fecha ni día, porque todo el amor me irrumpe como un campo de amapolas en mayo.

Todos saben que mi nombre es Dulcinea; dama de mi señor, al que también se le conoce como el Caballero de la Triste Figura, el mayor defensor de los oprimidos, el único idealista que no se cansa de cabalgar por encima del tiempo para imponer justicia allá donde no la hay. Vos, no ignoráis que solo nací para amaros y ser amada por vos. Sin vuestro nombre en mis labios mi existencia no tendría razón de ser. Los dos nos hallamos en el espacio sin tiempo terrenal, inermes ante la profunda sed de nuestro amor. Dicen los muchos viajeros que sois un loco echado a los caminos para desfacer entuertos, que de tan locura estáis lleno que se duda de mi existencia. Pero mi señor; los rumores de nuestro amor se extienden como polen y son muchos, -mujeres y hombres- los que nos envidian.

Tú eres para mi distancia y tiempo de geografía dilatada, y se condensa mi amor por detrás de la tarde y, fugitiva de lo que me rodea me interno en tu voz y en tu figura concreta y masculina. 

Así, te imagino cansado, detenido al repecho de un derrumbado hastial, mientras nuevos y jóvenes lectores dejan sus libros de texto y leen tus aventuras. Yo en estos días de comunicación desorbitada y febril, donde la prensa, destaca las muchas muertes de mujeres a manos de malos hombres, me refugio en tu conmovedor amor y cierro mis ojos para guardar dentro de mi soledad vuestra mirada. Me enamoré del azul transparente de las tardes manchegas hace ya mucho tiempo: dicen que la Mancha es un mar de llanura por donde los sueños navegan... así como perdida me quedo desmigando nuestros muchos naufragios, mirando la ciudad con los muchos rostros que en ella deambulan.

Todo cabe entre sus paredes y sus calles, el deseo de recibir una caricia sin testigos, así, frente a la tarde que adolece de luz. Y en el juego de luces crepusculares dejar que vuestra ausencia se desvanezca, y me asistan vuestras manos, su tacto y su temblor sentirlas por mi piel como una procesión de estrellas primerizas. Por eso ahora turbada, llena de eternidad y de misterio escribo esta carta empapada de tiempo. Tiempo cosido a tus aventuras, a la inmensidad de tus hazañas, a tu doliente grito enfrentado a tanto malandrín que puebla nuestro mundo, y nos mancha la dignidad, y nos ensucia la alacena cuando desde la televisión nos dicen que la sangre de un cuerpo de mujer a vuelto a oscurecer el sol.

Yo que solo por vuestro amor fui llamada bella, emperatriz y señora, princesa y dama a la que desde entonces cantan los trovadores y poetas, os escribo desde la niebla de los días, entre este jirón de vida que nos asiste, y nos hace coincidir en este nuevo siglo, para así demostrar que los milagros aún son necesarios y precisos, porque sin ellos el camino al futuro sería un triste funeral, una tumba donde ni la yerba crecería porque se me hiela la sangre ante tanta miseria y destrucción.

Mi buen amor, mi señor, don Quijote en estos días os digo que me siento como un ángel sin alas, roto, y cubierto de sangre que me llama y reclama, que os suplique, que, por Dios, vengáis de donde estéis a defender a tantas pobres mujeres maltratadas, ultrajadas, vejadas, violadas, asesinadas como si el fruto de aquella manzana primigenia aún nos pasara cuentas... Sé que solo vos, defenderéis a esas damas sin hacerles preguntas, sin repasar sus vidas, sin pensar que alguna se lo tenía merecido. ¿Oh, Dios! no sé, a las que ahora están amenazadas dónde podrán hallar cobijo. No lo sé, y me siento yo misma por ellas perseguida, y me duele la memoria de pensar en tantos nombres olvidados, y me tiemblan las manos cuando rezo por ellas...

Por eso mi señor don Quijote, os escribo esta carta, que sin fecha ni dirección os mando, para así calmar mi dolor y mi impotencia, y siento que por mis venas galopan el miedo y el dolor que junto a mi corazón llora por tanto amor asesinado. Cuando la recibáis, Señor Hidalgo, no dudéis en volver del más allá, las damas de hoy en día os reclamamos vuestra ayuda, y no es que todos los hombres sean malvados y perversos, no señor, pero algo de valentía y de coraje, sí que les falta para de una vez por todas acabar con tantas muertes y hacer causa común y no mirar para otro lado...

Venir mi amor para que dejen de haber ángeles negros en los labios que hoy hay sólo frío. Venir para dejar en las manos de las mujeres ramos de flores. Flores que sean recibidas por ellas, como tributo de amor, y no sean flores de mortaja y de adiós. Llegar para que esta arisca realidad termine, para que en la besana de la vida el luto no se convierta en algo cotidiano. De verdad mi Señor, que ahora más que nunca necesito vuestros brazos, dejarme abandonada en vuestro pecho, escucharos, hablar, y comprender, que la nobleza de la estirpe masculina aún persiste, porque quiero volver a amar y en el rellano de mi sangre no sentir la violencia de la muerte; sentir que el amor es poderoso y que gracias a él los buitres infernales del crimen se disipan.

                                                                             Al borde de vuestro amor y mi esperanza esta mujer a la que llaman Aldonza y Dulcinea os espera.

                                                                                       Natividad Cepeda

 

Febrero, mes de la fiesta del amor, del año de gracia de 2004: carta premiada en el Certamen de La Casa de la Torre de El Toboso(Toledo)

martes, 12 de marzo de 2024

Mujeres discriminadas en esas casas de sus labores

 

         


 Si entramos en la casa una mañana de primavera nos sentiremos inundados del renacer de las semillas en la tierra y veremos la luna en su portal

Si avanzamos por sus pasillos y corredores sentiremos música en el alma cual imágenes transparentes en la serenidad de la noche.

Porque todo en esa casa es música misteriosa. Al andar por el silencio de sus gruesas paredes nos vienen otros seres que adivinamos sin ver.

Y percibimos que toda ella: la casa, es obra concebida por una mujer extraordinaria, y su rastro permanece en cada una de sus estancias.

Aquí, en esta casa, decrece la prisa, y suave el aroma del sándalo nos sumerge en labranzas de sabor campesino con ruedas de norias y molinos.

Hay acorde de violines  alojados en uvas de septiembre que nos congrega a saborear el vino que nos da la tierra para brindar por ella.

Pasa el visitante a ese mágico reducto y se va desnudando de viejos ropajes 

para renacer a un tiempo nuevo.

La casa se alía con el pensamiento de cada uno que la penetra, que la posee y la respeta como algo suyo y ella lo acoge en su seno.

Nada es esquivo al peregrino que busca en ella su reposo, desde el salón con su chimenea, donde arde la leña y se escucha  suave música invadiéndolo todo

No se pueden descifrar sus notas pues todo es raíz del aire que transita en cada rincón de esa mansión hecha para el amor y para la paz del alma que busca  sosiego. Su  acogida se anuda en la epidermis  poesías que se creían olvidadas, y que vuelven cuando descansado en el lecho se recuerdan como un dulce milagro que sólo es nuestro.

Entrar en esa casa es entrar en el cofre de lo que reconforta. Es sentirnos estremecidos por el júbilo a la orilla de lo que subyace en el cuerpo de las cosas más sublimes.

Todo aquí es eco de lo que criba el tiempo. De lo que tiembla en la piedra y la madera. De lo que permanece en el mantel extendido y dispuesto para el yantar del día. Huelen los muebles a membrillo, a la rama seca de laurel, al azúcar tostada para calmar la tos, al arrope  y al queso en aceite. Al romero que salva de cualquier maleficio.

Tenemos en esta casa la oración de las campanas que acuden al oído, ungiéndonos del sagrado tañer ángeles de bronce para custodiar nuestro quehacer y   nuestra prisa.

Mirando la torre de la iglesia  el viajero que ha llegado hasta la casa sin claves

escritas en su diario de viaje, se le desvela el mensaje secreto de su éxodo.

Por el aire intuimos que a todos nos aguardan sonidos. Llevamos en la memoria un bautismo de idas y venidas plagado de emigraciones de color azul.

Azul es la Señora de la casa. Azul el mar y el cielo y el sexto color del arco iris.

Azul es la paz  cuando un ángel pasa por la casa y su huella sobrevive en el patio y en agua del pozo. Pasa, hojea los viejos manuscritos, custodia galerías y pasillos,  deja quietud en las bóvedas de las habitaciones. Pasa la vida por la casa con cangilones de agua bendecida.

Señora de la casa,  Dios la guarde, y el santo del día le traiga  huéspedes de bien con santo y seña. Calla el ama de la casa, lleva en su sangre  cicatrices que no nublan sus ojos. Mirándola, se ve el incendio de la tarde cuando detrás de los olivos viene la noche.

Sobre los campos se duerme el pueblo  quién sabría de ti si se muriera la magia que dejaste? ¡Abre mujer tu casa, ven ama de este lugar donde dicen que te ocupas de tus labores para denigrarte al hacerlo. Ven y en el comedor majo enciende los candelabros!

Hay voces en el zaguán, risas de niños. Anochece, van naciendo jazmines y por la yedra se enredan las estaciones. Yosi, mira desde su cesta las golondrinas. Todo se desmorona. La casa vierte su coraza de amor por las ventanas. Reciedumbre con sabor a miel para el invierno. Ladra Yosi. Luego, todo es silencio sobre las tapias

Y llevados por el encantamiento de sus estancias, pasan furtivas entre los muros madres que amaron cuidar de ella.  Cuidaron sin protestar de los abuelos y de los jóvenes que allí nacieron. Se fueron todos y se olvidaron de las mujeres que la habitaron. Sueña la Casa con aquellas mujeres que custodiaban cada rincón de cada estancia.. Duermen las horas.

Se asoma el alma en ésta casa sobre la aurora. Todo está escrito sobra la tierra. Todo es misterio, palabra y piedra, agua y sendero, niño, vejez, hombre y mujer. Después, la marcha. Se borra el pueblo. La casa  queda en la memoria. Hay que volver. Algo de ella se queda entre los huesos que permanece en nuestro ser.

Algún día contaré que conocí una casa que tenía  alma de mujer y en su carnet de identidad discriminada y despreciativamente  aparecían dos letras S/L  o lo que era igual a  “sus labores”; sin profesión reconocida…

La casa sabe de todo aquello. Entre el silencio de las paredes se escuchan gritos de libertad. Madres que abrieron puertas al aire  de otras mujeres.

Casas que saben de mil trabajos allí oficiados siempre en silencio.

Siempre invisibles. La casa se llamaba hogar y  la mujer era una torre convertida en faro invisible y humilde a la que le negaron reconocer aquél trabajo no asalariado.

Ocho de marzo un día más que recordar a las que hicieron aquél milagro.

 

 

                                                                                Natividad Cepeda

 https://www.cuadernosmanchegos.com/opinion/mujeres-discriminadas-en-esas-casas-de-sus-labores-1055.html

https://www.miciudadreal.es/2024/03/07/mujeres-discriminadas-en-esas-casas-de-sus-labores/

https://www.facebook.com/groups/httpwww.asociacionescritorescastillalamancha.es/posts/1255880785295687/


sábado, 2 de diciembre de 2023

Despedir a noviembre

 

                  

 

 

Se ha  marchado noviembre con sus vientos y lluvias barriendo playas y  esos cayucos que dicen las noticias de España que están llegando por cientos y miles hasta las islas Canarias. Al amanecer veo llegar el día envuelto en  azules y rosas de color salmón anaranjado mecidos los árboles por una suave brisa fría que anuncia el próximo invierno.

Me arrebujo en mi suave bata puesta sobre mi pijama y aspiro el aire primero de la madrugada. Sola y en silencio, sintiéndome bañada por la aurora incipiente, imagino como debe ser un amanecer en esas guerras   que nos cuentan, según quien, lo escabroso y cruel de los conflictos. El mar  mece su espuma dejando en la playa la señal de unas ruedas hundidas en la arena.   Desde el cercano pueblo de Alboraya han llegado algunos visitantes a ver el cielo bañarse en las aguas. Lejos se ven sombras de barcos como detenidos en el tiempo frente al puerto, que apenas si se ven unas líneas esbozadas en la distancia.

El mar canta con radiofónico sonido e imagino que deben ser lamentos de todos aquellos que se durmieron para no despertar en el Mediterráneo tan viejo y cansado de asumir tantas catástrofes e ignominias.  África se traslada a estas costas y después sus jóvenes  aparecen por los pueblos de España diseminados y vagabundeando  por plazas y calles donde casi nadie los mira por miedo a los desconocidos. Pasan y pasan hablando con sus móviles a otros que están muy lejos de la vieja Europa adonde llegan con sueños que no siempre se cumplen. 

Dice, y dicen en voz baja, que los traen las bandas mafiosas y después en suelo español, les compran un billete para cualquier autobús que recorre carreteas y autovías. Eso dicen. No encuentran trabajo fácilmente pues sin papeles el pequeño y arruinado empresario, cosido a impuestos  incesantes, no puede contratarlos, porque a los que lo han hecho le han multado hasta tambalearse  su economía.  Es una realidad de la que los implicados en el gobierno español se lava las manos igual  al gobernador Pilato. Nuestro aparato legal carece en muchos casos de lógica.

Y ahora el personal se divide entre los defensores de israelitas y palestinos olvidando quien empezó ese eslabón de borrachera y crueldad  de sangre y muerte.  Las guerras se mueven por avaricia, nacen para apoderarse de tierras y pueblos esclavizando a sus habitantes. Cuando no se viven se perciben lejanas y equivocadamente pensamos que no nos llegarán. Así nos quedamos con imágenes visualizadas desde el móvil, además de recibir la manipulación de las noticias de cadenas de radio y televisión que no siempre son imparciales.

Los europeos dormitamos  en nuestra propia modorra confiados en  ser poderosos, como ayer lo fuimos, pero  hoy eso es harina de otro  costal.  Los lugares y sus dispositivos ante las fuerzas que actúan dirigidas a un fin, como es empezar una contienda, no ignoran las consecuencias posteriores derivadas de esa acción. Por lo que el desarrollo de esa maniobra desencadenará, no solo conflictos,  también muerte y destrucción cruel e innecesaria.   Y en ese panorama geopolítico, tan desconocido de poder analizar para el ciudadano de  a pie, nos encontramos inmersos ahora. La invasión de Ucrania e Israel ha desencadenado la contienda que nos preocupa y divide.  En el diccionario de la lengua española se lee que invasión es entrar por la fuerza u ocupar irregularmente un lugar…

Noviembre  nos ha dejado un rastro de inmisericordia mundial;  tan desmedido y desmesurado que me siento impotente ante tantísima tragedia de personas de toda edad y condición. Y no es bastante  compadecer ya que es insuficiente ante  la adversidad constante.



A esta espiral  seguimos sumando victimas  de mujeres maltratadas, violadas… Violadas  en las invasiones, en lugares protegidos gubernamentalmente, en círculos de amistad y familia porque se olvida con demasiada frecuencia que violar  es atacar con lujuria impúdica y obscenidad a un ser humano: mujeres,  y también a niños y niñas carnalmente. Mujeres trágicamente asesinadas. Víctimas inocentes de aquí y de allá; victimas de cualquier lugar de nuestra globalización.

Hemos dicho adiós a noviembre y diciembre ha llegado con sus canticos navideños cargadito de regalos, pienso que el único regalo universal que deberíamos pedir es la paz en nuestro mundo: paz y amor, ese es el verdadero mensaje del mes que ha empezado.

 


                                                                                                         Natividad Cepeda


Periodices en los que ha sido publicado.

                                https://www.miciudadreal.es/2023/12/01/despedir-a-noviembre/

https://www.lanzadigital.com/opinion/despidiendo-a-noviembre/

https://www.cuadernosmanchegos.com/opinion/despedir-a-noviembre-1011.html

                                                                

 

martes, 12 de septiembre de 2023

Olvido o machismo de las mujeres de Tomelloso obviadas en la cultura y en la economía. Y mi reconocimiento al pregonero de la feria Jaime Quevedo y al Viñador de Honor José Luis Albiñana


 


Agosto se ha despedido con el fragor de tracas y pólvoras lúdicas de ferias de los pueblos de España dejando en el recuerdo encuentros familiares y de amigos. Tiene este mes  magia de cometas extintas cruzando el firmamento de nuestros cielos haciéndonos soñar a través de ese camino sideral y lejano. En agosto oramos, sin saberlo, a deidades sobrenaturales presentes en nuestro inconsciente desde hace milenios deseando la paz y prosperidad de los pueblos. Y en ese afán colectivo e individual se celebran nuestras ferias.

Ferias nacidas en el ayer basadas en la economía y hoy celebradas lúdicamente para esparcimiento del quehacer diario. Celebración con preponderancia  localista para dar a conocer raíces y costumbres de cada uno de nuestros pueblos. Y en ese estado de emoción y ánimo vivimos nuestras ferias.

En Tomelloso el auge de empatizar con hechos y personajes ha creado eventos de importancia para los días de feria, dados a conocer por el alcalde de Tomelloso, Javier Navarro, y la concejala de Cultura, Inés Losa. Como es el pregón de la noche del veinticuatro de agosto con el que se inicia la feria en honor de nuestra Patrona y protectora Santísima Virgen de las Viñas, y que magistralmente  lo pregonó el periodista y editor Jaime Quevedo Soubriet. Pregón que debería haber pregonado -valga la redundancia - muchos años antes por su trayectoria profesional y su vivencia de Tomelloso.


El auge de los días feriales se viven conviviendo con el desfile de carreros y reatas, mercadillo tradicional, celebrado gracias a la idea y tesón de Alejandro Serna, concebido por la pasión que siente por todo lo referido al campo y sus trabajos del pasado; además  de corridas de toros, conciertos…Y el día dedicado a los Viñadores donde se reconoce a quienes, han dedicado parte de su vida y quehacer, cultural y económico de Tomelloso.

 Este año 2023 has sido Víctor Ferrandis, la U.M.C.T., el Bar Avenida y la AECC. Eugenio Ruiz Moreno recibirá el título de Vendimiador del Año Entre los elegidos con este galardón, dignos representantes de la sociedad de Tomelloso, está el Viñador de Honor, designado y elegido por el Ayuntamiento de Tomelloso, éste honor ha sido elegido, José Luis Albiñana Masó, personaje entrañable y conocido tomellosero, digno de ese reconocimiento por su labor divulgativa a través de decenas de años en diferentes medios de comunicación locales y provinciales. José Luis Albiñana es memoria activa del acontecer de esta ciudad al que se le debería haber reconocido mucho antes el amor a su pueblo; olvido reiterado injustamente a través de los años desde que se instituyo este galardón por ser  donde el alma racional tomellosera enardece de orgullo, al recibir el racimo de uvas los galardonados, símbolo de nuestro acontecer y permanencia en nuestra tierra.


Además José Luis Albiñana, ha sido gacetero de todos los periódicos que han existido en Tomelloso desde los años sesenta. De memoria prodigiosa y dialogo  ágil y simpático se le pide en medios de Internet, por sus seguidores, la publicación de sus memorias por ser fuente de acontecimientos que se olvidarán si no se recogen en un libro.  Mi felicitación a este Señor del periodismo local y provincial al que Dios le ha concedido vida para recoger su título de Viñador de Honor. Pata Ti José Luis Albiñana Masó mi aplauso y admiración, además de mi cariño.

Lamentablemente las generaciones jóvenes ignoran todo la sapienza de este tomellosero, embarcado continuamente en la labor generosa de contribuir al bien común de su pueblo por demostrar sobradamente, su amor patrio, a este solar de tierra pobre y gentes esforzadas en continuar poniendo, no una pica en Flandes, que no nos hace falta, más bien de procurar salir de apuros salvando la contrahecha economía de esta mancha santiaguista a la que casi nunca nadie ha regalado nada. Ni regala actualmente.


El espíritu localista se enardece  de orgullo en ámbitos grupales que no siempre es conocido fuera del propio solar tomelosero. Ante esta pasión local en Tomelloso, entre unos y otros, al creerse el ombligo del mundo, se ignora la historia localista de otros lugares interesantes y con festejos parecidos, sobre todo por tener en común la agricultura y la religión. Pero la feria es fiesta y se vive profano con el apartado devino dedicado a la Patrona la Virgen de las Viñas. Agosto se culmina y despide con el adiós a la feria de cada año y después queda el sabor de los elegidos un poco diluido, salvo entre los amigos y cercanos con los que se comenta lo acertado de las elecciones.

Lo curioso es lo que durante medio siglo se repite y se escribir de literatura local, centrada únicamente en los nombres de hombres escritores y pintores a los que no voy aludir, para evitar caer en el tópico repetido por escritores recientes de nueva generación que se nutren de lo anterior publicado, y  por los ediles políticos de todos los partidos políticos. Y, asómbrese, las mujeres con nombre propio  de este municipio no existen. Se escriben de las terreras exaltando ese trabajo, obviando todas las demás profesiones que las mujeres de Tomelloso, han hecho contribuyendo por igual con los hombres, con su esfuerzo,  para la riqueza de la ciudad cultural y económicamente.


Se escribe sobre feminismo y machismo: género, y todo cuanto germina sobre esta realidad donde ni todo es verdad ni todo está dicho y conseguido. En fin me guardo nombre personales de todos aquellos que hurgando en anales y libros, publicaciones periodísticas… vuelven a escribir sobre los mismos temas como si fueran hallazgos personales y a los que nadie nos atrevemos a denunciar para evitar la crucifixión personal.  Pobreza local sostenida en un machismo sostenido desde siempre y callado por sistema.

Agosto se nos fue  y cuando miramos la trayectoria de sus días en esta llanura manchega siento que todavía las mujeres de este pueblo seguimos siendo invisibles y anónimas a pesar de tanto orgullo patrio. Lástima de la escasa evolución de esta realidad.

 

                                                                                              Natividad Cepeda 

 

 Fotografías cogidas de la red

domingo, 5 de marzo de 2023

MUJERES EN LA CULTURA DE CASTILLA-LA MANCHA


          Libro:  MUJERES EN LA CULTURA DE CASTILLA-LA MANCHA

                 (Todavía la sociedad  reivindica el día 8 de marzo)

 


Ninguna persona puede elegir ser hombre o mujer al nacer. Nacer y existir en medio de una sociedad determinada ha marcado, no sólo la existencia humana, también el curso de la Historia. La situación cultural de las mujeres a través de la Historia conocida y aceptada como verdadera no hay que olvidar que ha estado escrita por los hombres, porque las tribus, clanes, naciones y países de los estados han sido dirigidos, mayoritariamente, por hombres, con sus aciertos y errores, vicios y virtudes. Por ello las narraciones que han llegado hasta nosotros y siguen editándose en los soportes actuales tienen un número mayor de hombres al compararlo con el número de mujeres a través de los acontecimientos históricos.

No es éste un libro para narrar sobre el camino denigrante en demasiados periodos de las civilizaciones que ha recorrido la mujer. Tampoco es un libro con el sello del feminismo imperante en el siglo que vivimos; el XXI. Feminismo supeditado a las consignas de unas determinadas ideas políticas por lo que al ser partidistas no siempre se es neutral en la defensa universal de la mujer.  Es un libro para hacer visibles a mujeres en la cultura y en la sociedad. Esta sociedad que sigue relegando al ostracismo a la mujer también en estos campos de la cultura. No es extraño, ya que provenimos de sociedades patriarcales desde la clásica Grecia y  sus filosofías que son nuestros ancestros occidentales. Pero las sociedades, todas ellas, no podrían existir sin la mujer. Sin esa unidad natural, hombre – mujer, nada puede coexistir. Más si se ha anulado en ese camino unido a la mujer, por lo que no ha podido acceder a la cultura y la preparación que desde antiguo, por ejemplo, la escuela de Platón, si accedía el hombre.

La cultura es como la agricultura hay que conocerla e incrementar su eficacia para prosperar y poder sacar los frutos de la tierra con el conocimiento de la investigación y de la tecnología. Sí, se vetó a la mujer en esos campos de la formación y durante milenios y siglos fue considerada inferior. Es un lastre  que ha impedido avanzar en igualdad de condiciones con su compañero de vida, el hombre.

Culturalmente hay ahora, y ayer, un ejemplo viable para mis afirmaciones en las diversas antologías o libros, que constituyen la elección de autores por sus obras literarias, el número de autores sigue siendo mayoritariamente masculino. También lo es en instituciones académicas por ejemplo, la Real Academia de la Lengua Española es un reino de hombres: actualmente hay  46 académicos de número que son hombres  y 8 que son mujeres.

Volar es un riesgo, y para dejar de ser invisibles en nuestra cultura hay que demostrar que existieron mujeres que creyeron en su valía y apostaron por ellas mismas, y para nada fue fácil situarse en esos lugares. Por las páginas de este libro hay 42 escritores y escritoras que muestran la trayectoria de algunas mujeres, pocas son, pero es un principio de desterrar la exclusividad masculina en la cultura, también en las diferentes religiones conocidas de la sociedad  universal de todos los tiempos. Y por descontado en la política, donde la mujer ocupa escasos puestos entre los líderes mundiales.




Mujeres en la cultura de una región donde la mujer no ha sentido autocompasión por ella misma a pesar de tanta  oposición a dejarla en libertad para desarrollar su capacidad de elegir y de equivocarse. No hay que discutir sobre el pasado pero sí hay que educar para el presente y para el futuro. Y en ese viaje del intelecto, tan imprescindible para la convivencia, la educación y la cultura son puentes para cruzar el río revuelto de la vida. Actualmente el número de universitarias es superior el de mujeres,  también lo es en las aulas de los diferentes ciclos de primaria y secundaria pero esa numeración se nos cae cuando persisten las jerarquías de antaño.

En redes digitales hay mujeres poetas, escritoras, periodistas, pintoras, científicas… mostrando su creación a diario y me sorprende que además de la publicación de  más de 80,000 libros  anuales donde hay muchos nombres de mujeres y, se vendan más de dos millones de ejemplares sea escasa la relevancia femenina en los portales de críticas y comentarios literarios. Como lo es también en los premios de cuantía en certámenes literarios de pintura, arquitectura, escultura y una larga lista de profesiones  donde solo hay sombras veladas de nombres de mujeres.

Nos acompañamos unos y otras, en esta singladura diaria de transitar sorteando tristezas y alegrías, triunfos y fracasos, y en ese aprendizaje, nada fácil, personalmente  prefiero caminar unida a hombres y a mujeres en contra de los grupos unitarios de mujeres solas.

 Conozco  las dificultades que entraña pero  no concibo la sociedad dividida a pesar del largo periodo de segregación a la que se nos ha sometido a la mujer. Es la primera edición de un libro, desde que formo parte de la  Asociación de Escritores de Castilla-La Mancha, donde por primera vez se escribe exclusivamente sobre mujeres y, aunque sea para sacar de la  oscuridad  el nombre de muchas de ellas, hubiera preferido que en estas páginas firmadas por escritores y escritoras, también hubiera nombres de escritores y de otras profesiones de las artes y de la sociedad, de hombres.

Agradezco la deferencia que se me otorgó al escribir éste prólogo, en el que he optado por omitir nombres de mujeres que están en el libro, porque considero que sus trayectorias y los acontecimientos que las hicieron inspirar estas páginas merecen ser leídas con máxima atención por la influencia que tuvieron en su entorno y en la Historia. Espero haber trasmitido el deseo que impulso a la Asociación de Escritores de Castilla. La Mancha, a sacar a la luz la cultura que nos legaron.

 

                                                                               Natividad Cepeda

 

MUJERES EN LA CULTURA DE CASTILLA-LA MANCHA

Diseño Luis Manuel Moll

Asociación de Escritores de Castilla-La Mancha

Edición Llanura: COLECCIÓN ENTRE TODOS

 


 

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lunes, 30 de agosto de 2021

Perseidas en los senderos del cielo


Cuando cruzan las brillantes perseidas en el cielo no dejan huella alguna. Al buscarlas, en esa inmensidad sin límite jamás he percibido viento cósmico que  dispersara sus fulgores. Recuerdo que allá en esa infancia lejana de mi memoria me decían, las mujeres que apenas si sabían firmar, que algunas estrellas fugaces eran las almas de las buenas personas que al morir iban al cielo. Yo les preguntaba como lo sabían y ellas me dijeron que si al mirar la estrella me recorría un escalofrió, entonces que no dudará que alguien moría y volaba arriba. Las recuerdo sentadas junto al pozo de aquella tierra de mis padres en el paraje llamado de las Tres casas. Sentadas en silencio mirando al infinito, hermosas y profanas.  Ninguna de ellas había estudiado astronomía, ni leído a poetas insignes, cantaban algunas coplas que yo desconocía y señalaban la Vía Láctea llamándola el Camino de Santiago. Fueron ellas las que me dijeron que algunas noches cuando cruzan muchos cometas es porque el apóstol Santiago galopa en su caballo blanco guiando a los muertos que  han perdido el camino. Eran mujeres oscuras, anónimas con creencias de fe enraizadas en otras paganas. Rezaban ensalmos que curaban, que de ellas aprendí, prometiendo no decírselo a nadie.

Las perseidas otras veces eran antiguas magas desterradas al cielo a causa de la envidia de hombres y mujeres hacía ellas. ¿Por qué? les preguntaba, y ellas sonreían ante mi ignorancia mientras la noche iluminaba sus miradas mostrando sus brazos musculosos con sus mangas remangadas por encima del codo, brazos torneados y blancos, lo mismo que sus blusas interiores, desabrochadas hasta mostrar el canalillo donde empieza el pecho. Senos firmes y altos que nadie adivinaba cuando se tapaban. Si una estrella cruzaba como un relámpago auguraba a quien la había visto en silencio, que a lo largo del año tendría noches fogosas. Y reían al imaginarlo. Y quien no veía estrellas fugaces  era porque  le faltaba lumbre en el corazón o tenía mala niebla en el alma.

Perseidas y dormir fuera de la casa, fuera de las habitaciones y lejos de los hombres para que la magia de la noche las cubriera. Mujeres aquellas que conocían los sonidos de las aves nocturnas, del ratón que corría  y de donde llegaba el aire por el aroma que traía. Las recuerdo leyéndose el futuro por dibujos que hacían en la tierra, por el agua que traspasaba el cristal y aparecía un prisma de colores que ellas decían que eran puertas por donde entramos y salimos en el transcurso de nuestra vida. Ante  ellas me sentía desnuda, pequeña, y a la vez deseosa de que me enseñaran lo que ellas sabían.

Ninguna de ellas  me traición, ni me olvidó. Éramos diferentes y a la vez iguales. La envidia, niña, me dijeron, es una sarna que no se quita y es un camino oscuro lleno de ingratitud; cierra la puerta a los envidiosos, a los que te quiten varas de pellejo y son desagradecidos. Por entonces aquellas palabras para mí no tenían sentido eran palabras que sonaban  distintas, calientes, como la cal viva cuando hervía en viejas calderas destinadas a encalar  paredes de tierra apisonada para cubrir los cuadriláteros de tapiales de cientos de años. Mujeres desdeñosas de mendigar caricias con hogaza de amor para sus hijos y un cartapacio de saber entre sus manos ajadas de uñas limpias sin lacas de colores. Mujeres como lo fue mi madre, que me enseñó a salar jamones, a cocer los membrillos y hacer carne membrillo, las jaleas, las conservas de tomate y pimiento, las berenjenas encurtidas en las orzas de barro para el verano, los tomates en sal, el letuario para el arrope, con el mosto más dulce de septiembre, la pepitoria que se servía en la celebración de bodas…

Mujeres que amasaron adobes con sus manos desde la infancia ayudando a la economía familiar y a las que sin decirlo les sobraban saberes. De aquello hoy se ha perdido su esencia, la verdad sin artificio alguno. Cuando cruzan en el cielo de agosto las perseidas en ellas las recuerdo. Regresan en la hondonada oscura de la noche estrellada y siento que me acogen igual que en el amanecer veo el lucero del alba y regreso a coger la  mano de mamá, señalándome con su mano el cielo y explicándome que aquella estrella era el planeta Venus. Perseidas y cabañuelas en labios de mujeres y hombres del medio agrícola prediciendo el futuro de los meses venideros. Mujeres y hombres apegados a los ancestros de viejas tradiciones hoy casi olvidadas o profanadas por su alteración y mangoneo ficticio.

Perseidas, partículas de sueños que cruzan por el cielo con su cola luminosa en la noche de agosto; lágrimas de amor por el  martirizado San Lorenzo, asado en la parrilla del emperador romano Valerio, que subieron al cielo aquél diez de agosto del 258. Perseo y la decapitación de Medusa brillando en la constelación del Norte… Estrellas que alumbran y nos acompañan desde sus lejanías muy olvidadas hoy por la luminosidad artificial de la electricidad y la ignorancia nuestra.

 

                                                                                                 Natividad Cepeda