Mostrando entradas con la etiqueta Señor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Señor. Mostrar todas las entradas

jueves, 26 de marzo de 2026

Te miro y me pregunto

 


Amanece y escucho a las campanas llamando a laudes con el primer resplandor de la aurora. Estamos en marzo, en la semana que precede a la Semana Santa; nuestra conmemoración de pasión y muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo.

Trae el aire aroma de los campos y el gorjeo de los primeros pájaros. Aún no han llegado vencejos y golondrinas, parece que esperan llegar cuando las imágenes salgan a la calle en procesión con los cofrades y su oración callejera en rito de bendecir con ellas las calles de los pueblos.

Tocan las campanas invitando a la oración a pesar del ruido de las prisas de la calle. Tocan y me conmueve su sonido ancestral y antiguo y con ellas me uno a mi fe y a los que me la legaron.

Rezo en silencio; bendita la luz del día y el Señor que nos la envía... y me dejo envolver en el amanecer mientras miro la copia del cuadro de Cristo Crucificado que pintor Diego Rodríguez de Silva y Velázquez hacia 1632 que preside mi dormitorio y elevo mi pregunta hacia Él diciéndole...

Te miro y me pregunto

¿Por qué tanto amor

por mí, Señor

si Tú sabías

que olvidaría

tu sufrimiento y muerte

en esa cruz de tu amor

y de mi olvido?

Te miro, Señor,

y te busco

para amarte, Señor,

y no olvidarte y ser

tu cirineo de amor

eternamente.

Natividad Cepeda©

sábado, 7 de abril de 2012

Resurrección:


                            VIII



En íntimo diálogo hablo con la esperanza
que eres Tú.
                    Desde cualquier camino yaces marcando el norte
albergando en tu estela las paredes hundidas;
y aunque el mundo se derrumbe, sabemos,
que contigo todas las ruinas resucitan.
No puedo explicarme porque me sigues
a pesar de mi olvido hacia ti repetido.

Siempre sé que me llamas
                                             cuando intento olvidarte.
Ocurra lo que ocurra apareces asomado
al portal de la esquina vacía,
de la calle a oscuras,
de la acera emporcada por tanta podredumbre,
y humanamente andas entre nosotros sin juzgar
la conducta tantas veces equivoca
                                                         y llena de fracasos.

Este monólogo, reverbera el poso de soledad
continua por la que avanzo a veces.
Cual Lázaro me muero,
y si tú no me sacaras de mi fría hendidura,
Señor,
             quedaría enterrada en mi propia congoja.



Libro.” Con la sed de todos”
Natividad Cepeda

Fotografía:  N. Cepeda