miércoles, 5 de octubre de 2022

Torrenciales lluvias septembrinas



Inicial de hermosura brota  mi piel tibia

y exacta de universal  bastión plagada

de mil huellas de amor en el tablero

de la grey humana dibujando caricias 

enhebradas de anhelos desde el azul

del cielo que cubre mi desnudez de aire

desde el primer suspiro del útero materno.

 

Así nací desnuda con un beso de vértigo

y uvas  signadas las fuentes de mi sangre

de aromas de vendimias en un dosel de nubes

con torrenciales lluvias  septembrinas y azules.

 

Desde entonces soy  hondura de latidos

con  temblor intenso de caricias evocando 

bosques mi desnudez inmensa sin temor 

a la greda  escrita en mi epidermis

musical y escanciada de hontanares de amor.

 

Así soy, indescifrado mito de besana

y tormentas elevada hasta el cielo suplicando

las lluvias que borren los fracasos que encontré

en mis caminos desnuda y sin tapujos

hija de los ocasos que me deja septiembre

traslucidas de azules los  ríos de mis venas

en ésta sinfonía total de mi existencia.

 

 

 

Natividad Cepeda

Dibujo “Mujer Azul” de la artista  Inmaculada Lara cepeda “Maku”

Poema y dibujo en el Salón del Poema Ilustrado 2022

lunes, 3 de octubre de 2022

Al otro lado del infierno

 

                                  


           Cerca de la ventana está la cama, la separa de la pared algo más de un metro, desde ella se ve un trozo de cielo azul: un trozo de cosmos por donde no vuelan  pájaros ni pasan aviones. Al otro lado de la cama una cortina sostenida desde el techo por  un riel separa otra cama que a duras penas alcanza a ver el trozo de cielo. En el pasillo se escuchan los agiles pasos de los sanitarios y también los pasos desapercibidos de los acompañantes que esperan afuera porque ha pasado el médico o porque tienen que atender al enfermo. 

La expresión del rostro no deja dudas al dolor que inunda al ocupante de la cama. El ambiente es una espiral que penetra por todos los rincones de la estancia. Y lo peor es que los días se suceden sin garantía de éxito inmediato. Si faltara el amor de los acompañantes la vida de los postrados carecería de sostén para seguir viviendo. Solo cabe luchar sin perder la esperanza para salir de ese infierno. Cerca de la ventana el contorno del día navega en su quehacer con olor a carne avasallada y sin muchos recursos para salir de allí. Lo bueno  es que a pesar de las largas listas de espera todavía tenemos la esperanza de ser atendidos. Durante los dos años de la pasada pandemia del Covid-19 en España se dejaron de atender enfermedades de cáncer y las metástasis extendidas no pudieron ser combatidas.   

No se habla de esos pacientes fallecidos porque no están en las estadísticas se nos han ido poco a poco envueltos en ese silencio de dolor y lágrimas de los que los han perdido. Los lloramos y sabemos que viven en nosotros a pesar de la ausencia.

Pienso en lo injusto e inhumano que es no dejar  acompañar a un enfermo cuando ingresa en el hospital. Lo he vivido y siento mi impotencia ante el muro infranqueable de las normas impuestas. El infierno es ese, la soledad del enfermo y la angustia del familiar que afuera espera y espera pensando si volverá a ver a la persona amada al día siguiente.

 He conocido demasiados hospitales y ahora los temo por su dictadura férrea. Los temo y los necesito y pienso en los miles y miles de personas que carecen de ellos.

Mi mundo es pequeño y aun así  me siento perdida en su inmensidad.

 

Natividad Cepeda

 



miércoles, 28 de septiembre de 2022

Escultura de Madre con hijo muerto expuesta en Berlín

 


 

 

Yo estaba allí

mirando aquella madre rota de impotencia y dolor.

Miraba la escultura llena de ese mismo vacío

de soledad y pena.

Me acerqué indefensa,

débil,

como mujer y madre

pensando en el abismo de la guerra.

Yo estaba allí

sin lágrimas porque el dolor impide que salgan de los ojos.

Me acerqué y sentí el peso de la muerte.

La indefensión de la pérdida

de millones de madres…

de millones de padres…

de miles y miles de personas que lloran

el reguero de muerte que deja cada guerra…

Afuera ondeaban banderas ucranianas

en señal de protesta y de dolor.

Yo estuve allí, frete a frente

mirando la negra escultura de Käthe Kollwitz

“Madre con hijo muerto” en su misma ciudad:

Berlín.  Y con ella y conmigo

a todos los que el dolor los signa

por oscuros verdugos drogados de poder.

Dolor  por cada pueblo que es aniquilado.

Desgarro por inocentes victimas

y ese ahogado llanto que se aloja en el útero

de las madres del mundo.

 

Natividad Cepeda

 

Escribí éste poema después de  ver y quedarme mirando la escultura de Madre con hijo muerto expuesta en Berlín. De comprobar que ondean banderas de Ucrania en ventanas de viviendas normales en protesta alzada al viento del exterminio de la guerra en Ucrania.

Lo escribí recordando esta guerra actual en mi Europa y por cada una de las guerras actuales donde se sufre y perece. Y por todas las guerras acaecidas a lo largo de la Historia humana, tan deshumanizada.

El edificio de, La Nueva Guardia, fue construido en 1818 para conmemorar la derrota sobre las tropas napoleónicas y celebrar la liberación de Berlín. Es uno de los mejores ejemplos del neoclasicismo alemán. Presenta en su fachada un pórtico formado por columnas dóricas que le aportan un aire de grandeza.

 

A lo largo de los años el edificio ha cumplido diferentes funciones conmemorativas: a partir de 1931 fue tomado como monumento en homenaje a las víctimas de la Primera Guerra Mundial; en 1960, fue el lugar de conmemoración de las víctimas del fascismo alemán y, hoy en día, es un lugar que pretende homenajear a todas las víctimas del mundo, ya sean de las guerras, del fascismo, comunismo, fanatismo… o cualquier otra injusticia.

 

El gran edificio de La Nueva Guardia ha sufrido diversas remodelaciones en su interior, albergando durante diferentes épocas una llama eterna por los restos del  soldado desconocido.

…y yo agrego por los niños, ancianos, mujeres  y hombres que mueren a causa de las guerras, porque no solo caen jóvenes soldados en las contiendas de guerras, también sucumben personas de toda edad y condición social.

 

A fecha de hoy, está habitado tan sólo por una conmovedora escultura de una mujer que sostiene en sus brazos el cuerpo sin vida de su hijo (Madre con hijo muerto de Käthe Kollwitz).

La escultura, que se encuentra situada bajo una gran abertura en el techo, expuesta a las inclemencias meteorológicas, soportando el frío y la lluvia, representa el sufrimiento del pueblo. Es por ello un lugar que emociona hasta hacer reflexionar sobre el sufrimiento erróneo de la guerra.

La entrañable escultura de una madre que estrecha entre sus brazos a su hijo fallecido, resulta especialmente conmovedora en contraste con el grandioso edificio, que hace que aún parezca más solitaria.

 

Se encuentra en la Avenida Unter den Linden, un lugar, La Nueva Guardia, y que hay que conocer si se visita Berlín por el mensaje humano que representa para concienciarnos de que la paz entre los pueblos es signo de amor, civilización  y continuidad entre todos nosotros.

 

 

Natividad Cepeda

 

https://anchor.fm/natividad-cepeda/episodes/Yo-estaba-all-e1og7pk



lunes, 5 de septiembre de 2022

Libertad, tesoro peligroso

 

El desafío de no seguir acatando lo que otros quieren imponer a las mayorías es un acto de valentía. Valentía que hoy apenas  existe. La actualidad  se ha vuelto poderosamente restringida - no se debe decir censura porque a quienes lo dicen lo etiquetan – con palabras que definen al atrevido o atrevida que da su opinión en libertad. Al menos eso se nos dice, pero no es del todo verdad.

Escucho noticas absolutamente disparatadas y amparadas por la ley: se protege el derecho al aborto en jóvenes de 16 años aludiendo a su libertad y además siendo menores de edad los padres no tienen derecho alguno a opinar. Curiosamente en España nos faltan nacimientos porque la familia está desprestigiada. Tampoco recibe ayudas para apoyar esas familias; conclusión somos un país de viejos.

Cuidadito, cuidadito, no se dice viejos, suena mal. Borremos esa palabra del dialogo cotidiano.

Ahora todos somos bellísimos y jóvenes; prohibido envejecer. La publicidad nos insiste en mostrar cremas y más cremas para frenar el envejecimiento mostrando chicas jovencísimas y mujeres sin edades definidas felices y esplendidas. Te compras la crema, te dicen que tienes que consumirla durante un mes o dos, y tres también. Una cremita para el día y otra para la noche. Pasan los meses y se comprueba que aquello de parecerte a la modelo publicitaria no es verdad. Dinero tirado, piensas, pero te callas porque como vas a confesar que no funciona, para que alguna otra te diga, mirándote misericordiosamente, que algo si se te ha notado. Mentira, el espejo te ha dicho que no es verdad. Y como tampoco hay euros para la cirugía plástica pues te compras ropa mona, que no te quita los años, y te vistes de  espantajo para demostrar a los demás lo feliz que eres.

Además cumplimos años estando en forma porque si te quejas te engatusan para internarte en una maravillosa residencia de mayores, no de viejos. Y aparcada la familia, hijos, nietos… se liberan y te visitan en días señalados, porque eso, lo de los días señalados está aceptado y no restas libertad a tu familia que los viejos se vuelven pesados, pesados.

Y, dónde quedó la libertad  del mayor? Mayor, no viejo. Pues entre las paredes del coto cerrado de donde sales para tu entierro.

Digo barbaridades. Porque allí están muy bien atendidos. Claro que sí. Y aislados y solos.

Por eso  está prohibido ser viejos, excepto que seas todavía útil y  eches una mano, y las dos también, para ayudar en lo que te demanden. Y si no te parece bien pues te van manipulando para que pidas la muerte digna, y con una inyección te mandan al otro barrio y el estado se ahorra tu jubilación y los herederos, si hay algo que te quedó, se lo reparten tan ricamente que la vida son dos días y eso del luto es una tontería.

Esta sociedad nuestra está tan adelantada que se cepilla a los niños que nos faltan, y a los ancianos con legado de sabiduría.

Y mejor me quedo callada sin aludir a mi libertad de libre pensadora porque  ya me estarán tachando de exagerada e imposible de catalogar. En fin que eso de la libertad es un sueño y no la fea realidad en la que vivo.

 

Natividad Cepeda

 

 

sábado, 6 de agosto de 2022

 




Llegan por el mar

buscan la fortuna de Europa

en tierra extraña.

 

Vienen mendigando

vivir con sus anhelos  adentro

de su pecho

 

y los hay que se quedan

entre  algas

y corales que sus ojos

no vieron.

 

Pasan por las calles

solos sin nombre,

ignorados

en busca de sus sueños.

 

Son jóvenes de piel tersa

y morena,

negra,

intermitentes parias

buscando un destino

en  ciudades ajenas.

 

Llegaron por el mar

los veo

en los pueblos sin mares

con la mirada triste

solos

y errantes

sin que nadie les hable.

 

Pasan, me siento

desvalida al mirarlos

y  romperse mi útero de madre

en mis entrañas.

 

 

 

Natividad Cepeda


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viernes, 5 de agosto de 2022

ASÓMATE, mi amado,

 


ASÓMATE, mi amado, a ver calles

desiertas por donde Dios bosteza.

¿Levantaremos sobre la ciudad toldos?

¿O dejaremos que el sol se extienda?

He gastado tantas tardes

escuchando cigarras.

Tarde como rosarios rojos

con las cuentas ajadas

y las avemarías

apenas sin imágenes.

Asómate para ver a una mujer

mirando al poniente, pensando

en el mítico hombre

desde las torres de todas

las ciudades.

 

 

Natividad Cepeda: de mi libro  “Solo creo que llueve”

lunes, 1 de agosto de 2022

La cosecha del calor

 





Hace tanto calor que siento como si fuera a desmoronarme. La cosecha de calor está menguando las cosechas de los campos. En mayo la primera ola de calor supuso que no granaran las espigas de las cebadas y trigos. se perdieron y ahora al terminar julio el continuo calor  nos tiene agotados.

En Tomelloso mi lugar de residencia hay días que se han llegado a alcanzar los 41 y 42 grados de calor. Por esa causa casi a diario hay fallecidos. de esos datos apenas si la población se percata. Durante el verano las fiestas se suceden continuamente y la gente se entrega a celebrarlo grandemente por si mañana no pudieran hacerlo. 

A pesar de la grave crisis económica que sufrimos la mayoría de los españoles se consume fiestas y a esto hay que sumarle salidas a viajes imprevistos. Es otra forma de olvidarnos de tanta penuria y oscuro futuro que predicen comentaristas duchos en estos análisis de lo cotidiano.

Personalmente me abruma tanto calor y apenas si quedo con amigos y conocidos. Las noches son asfixiantes, se hacen largas y pesadas. Al amanecer se cuela por balcones y ventanas una pequeña brisa que nos parece maná del cielo. Pero en los campos las pámpanas de las viñas se asorratan, o sea que se queman y la uva se contrae acelerando una extraña maduración que hay que evitar a toda costa.

El MoMo, ha publicado la mortandad de la población española ocasionada por el calor y aseguran que traspasan los 2.126 muertos por el calor en España durante el mes de julio. Nadie, absolutamente nadie, quiere renunciar al jolgorio de la fiesta, tampoco a la tradicional costumbre de acudir a sentarse en una terraza de bar y charlar con familiares y amigos. Y las musas, nada ociosas, urgen a los poetas, y a las poetas  a escribir versos tras versos como si tuvieran que arredantarlos a buen precio. Aunque ocurre todo lo contrario a esos juglares actuales nadie paga nada. La inversión en poesía es nula, se lo aseguro yo que también escribo poemas, un tanto sociales y denunciantes que no gustan a los mandamases y por eso, por mi afán rebelde de decir que vamos a la ruina total en este país hermoso de mi España en algunos círculos me hacen la cruz, o sea no quieren que aparezca por si digo algo que no conviene escuchar.

Aquí hay algo catastrófico que nos empeñamos en ignorar; se queman campos y montes, bosques y viviendas… Y mueren personas y animales. La cesta de la compra sube cada día el precio de los alimentos, la tarifa eléctrica es abusiva e insostenible para las clases sociales con menos ingresos jubilados y empleos temporales, nos faltan niños tristemente y a las familias no se les ayuda lo suficiente para  cambiar este rumbo y estamos convertidos en un país de viejos.

La cosecha del calor nos está afectando demasiado y no tiene  visos de cambiar a corto plazo por lo que me pregunto si no debiera dejar de teclear en el ordenador  escribiendo mis crónicas y levantarme e ir a buscar una terraza, cualquier terraza y sentarme en ellas viendo cómo pasan las horas envuelta en el sudor del verano y el desaliento de mi sociedad jugando a olvidarse, no  sólo del presente, también del futuro.


Natividad Cepeda