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jueves, 15 de diciembre de 2022

Poetas con Luz Ambiente del fotógrafo Pepe J. Galanes y su recorrido itinerante por las poblaciones de Ciudad Real

 



Llovía cuando entramos a ver la exposición fotográfica de “Poetas con Luz Ambiente” del fotógrafo Pepe J. Galanes, en la sala de abajo, de la Posada de los Portales  de Tomelloso. Eran las primeras horas de una tarde de sábado y en la plaza desierta había silencio y calma alrededor de los innumerables motivos navideños. Adentro los rostros de los poetas fotografiados parecían  dialogar entre ellos desde sus miradas diferentes captadas por la maestría del fotógrafo Pepe J. Galanes.

Empecé a recorrer cada rostro  detenido en el tiempo de ese momento único de la cámara fotográfica y el fotógrafo. Muchos de esos rostros son conocidos, amigos, algunos, y los menos solo conocidos por su nombre y su obra. Contemplando esas obras artísticas plasmadas  con el afán de perpetuar esas vidas reconocidas como poetas y su concepto de porqué lo son. Al amparo de los viejos muros de la antigua posada no pude evitar pensar en todos aquellos que antaño pasaron a esa estancia y de los que nada sabemos. Presentí que muchas de esas huellas de los poetas se perderán en la extrema voracidad del tiempo.



Detenida enfrente de mi propia fotografía sonreí  recordando lo que le dije a Pepe J. Galanes cuando después de la sesión fotográfica eligió la fotografía hecha en mi cocina. Lo supe cuando me la hizo, divertida ante esa petición, mientras me apoyaba en la silla y pensaba que no habría ninguna otra fotografía tan inadecuada para mostrar a una poeta. Aquello sucedió una hermosa mañana de septiembre cuando por el horizonte se empezaba a asomar octubre y en las bodegas el vino fermentaba. Lo cierto es que mientras dialogábamos y Pepe recorría mi casa, al llegar a la cocina, no oculté que me encantaba cocinar, y que en esa cocina han comido viandas, mi familia, por supuesto, y muchos otros nombres conocidos en el panorama artístico provincial y nacional. Y  porque creo que la vida de un poeta es evidente que se nutre de todo lo que en su vida acontece, desde lo rutinario hasta  su proceder en  su vida y en la sociedad  de la que forma parte.



La poesía y los poetas  son vestigio y rastro de su época, a pesar de ser muchos y escasamente los elegidos en los círculos donde los mecenas los cuidan y muestran. Es por ello importante esta muestra itinerante por los pueblos propiciada por las Universidades Populares. Tomelloso hace  el número 23 de las  poblaciones  de la exposición “Poetas con Luz Ambiente” y sus cincuenta fotografías, junto al texto escrito de lo que hombres y mujeres sobre el porqué escriben poesía. Interesante lo que cada uno de ellos  dicen de sí mismos.

Hay que agradecer la idea de esta exposición a Pepe J. Galanes por su iniciativa y se define: “Poetas con Luz Ambiente, es un documento gráfico de los poetas de Ciudad Real en su espacio creativo, bajo una misma línea editorial; la percepción de un solo fotógrafo.” “ Un número amplio, pero que no recoge a todos los poetas de Ciudad Real, alguien dijo: “ni son todos los que están, ni están todos los que son”.

Perdurar es un pensamiento humano ante lo limitado de la vida por lo que la fotografía nos regala imágenes del pasado admiradas en el presente y también en un futuro.



Pepe J. Galanes reconoce  que la experiencia  en general ha sido muy positiva al haberle permitido  una experiencia de conocimientos del mundo de la poesía en Ciudad real. Eso sí, intentando dejar claro, que es un proyecto fotográfico y no una antología. Siente la pena de que 12 retratos se hayan quedado fuera del proyecto.

Lugares, nombres, palabras y miradas de un grupo humano que a pesar de las dificultades artísticas y literarias  siguen creando belleza escrita y fotográfica  desde la exposición, “Poetas con Luz Ambiente”, también en los días navideños. 

                                                                                 

  Natividad Cepeda

 https://www.cuadernosmanchegos.com/opinion/poetas-con-luz-ambiente-del-fotografo-pepe-j-galanes-y-su-recorrido-itinerante-por-las-poblaciones-de-ciudad-real-830.html


 https://www.miciudadreal.es/2022/12/13/poetas-con-luz-ambiente-del-fotografo-pepe-j-galanes-y-su-recorrido-itinerante-por-las-poblaciones-de-ciudad-real/



 


Poetas con Luz Ambiente del fotógrafo Pepe J. Galanes y su ...

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miércoles, 5 de octubre de 2022

Torrenciales lluvias septembrinas



Inicial de hermosura brota  mi piel tibia

y exacta de universal  bastión plagada

de mil huellas de amor en el tablero

de la grey humana dibujando caricias 

enhebradas de anhelos desde el azul

del cielo que cubre mi desnudez de aire

desde el primer suspiro del útero materno.

 

Así nací desnuda con un beso de vértigo

y uvas  signadas las fuentes de mi sangre

de aromas de vendimias en un dosel de nubes

con torrenciales lluvias  septembrinas y azules.

 

Desde entonces soy  hondura de latidos

con  temblor intenso de caricias evocando 

bosques mi desnudez inmensa sin temor 

a la greda  escrita en mi epidermis

musical y escanciada de hontanares de amor.

 

Así soy, indescifrado mito de besana

y tormentas elevada hasta el cielo suplicando

las lluvias que borren los fracasos que encontré

en mis caminos desnuda y sin tapujos

hija de los ocasos que me deja septiembre

traslucidas de azules los  ríos de mis venas

en ésta sinfonía total de mi existencia.

 

 

 

Natividad Cepeda

Dibujo “Mujer Azul” de la artista  Inmaculada Lara cepeda “Maku”

Poema y dibujo en el Salón del Poema Ilustrado 2022

martes, 5 de julio de 2022

Noches de poemas y misterios.

 



 

Una noche  en el espacio de un jardín, concretamente en La Veleta de Luis Molina, a las afueras del bello pueblo de Almagro de la provincia de Ciudad Real en España, fui invitada a recitar bajo el brillo de las estrellas. Me acompañaron tres poetas Mayu, Teresa y Carmen y nos acompañó un músico al piano Antonio Javier.  La noche se vistió de silencio y la voz poética se expandió por árboles y cenadores. Afuera el pueblo de Almagro seguía soñando con sus cómicos y sus noches de teatro veraniegas. Adentro Luis Molina, barba y cabello blanco, elegante y educado nos dio la bienvenida. Luis es un caballero sacado de un cuadro. Ha debido escapar de una pinacoteca o quizá de un salón  que él  mismo preside. O de un viaje a bordo de un barco de vapor y algún hechizo lo dejó en Almagro. ..

Leí, pausadamente, dejándome llenar por la noche y el lugar. Una brisa campestre movía mi largo vestido rojo con el que yo intenté estar a la altura del anfitrión. Elegí leer un poema que yo escribí hace algunos años sobre Andalucía recordando a la duquesa de Alba,  que vestida y desnuda pintada por Francisco de Goya, que  es contemplada en el Museo del Prado de Madrid; una de las mejores pinacotecas del mundo de ahora. Leía y no podía escapar a ese influjo de la triste historia de amor del pintor y la duquesa…

Ese día me fui a la peluquería, y me cortaron mi pelo que era demasiado largo, alisando mis rizos y dejando que cada cabello de mi pelo rubio se comportara educadamente. No debí hacerlo, ¿por qué? pues porque yo tengo el pelo rizado igual que lo tiene la duquesa pintada por el pintor. Casualidades. Es posible. En las ocasiones que he ido al museo a contemplarla siempre me he preguntado qué pensaría mientras posaba.  Personalmente no me gusta posar y cuando en diferentes ocasiones los pintores me han pedido posar me he negado. Y no me pidieron que me desnudara. No, nunca, jamás. El cuadro de Cayetana y su pintor Francisco, dicen, en voz baja, que se amaron en secreto.  ¿Quién lo dice? La gente del pueblo. la gente de cualquier pueblo del mundo que no tiene salones ni pintores que las pinten en un cuadro.

Mi poema es lindo. Es un buen poema y fue premiado. Pero mi poema, ese poema, lo escribí sin pensar y pensando en ellos. Curioso y misterioso. Cuando lo leo ellos regresan a mi lado. Y esa noche en Almagro los sentí pasear por La Veleta, lejos de todos, besándose entre los recovecos del jardín de Luis Molina.

                                                                                                       

             Natividad Cepeda  

lunes, 7 de febrero de 2022

Poetas en busca de una ambulancia para África


El pasado 4 de febrero nos reunimos 23 poetas para recaudar fondos para un sueño y una necesidad. La necesidad una ambulancia para un pueblo de Senegal. El sueño poder conseguirlo.

  Llevamos libros de nuestra autoría, y un poeta y pintor. Eusebio Loro, donó además un cuadro, que se vendió. Con los euros recaudados creo que tendremos para una rueda de esa ambulancia necesaria para esos habitantes a los que vimos desde un video que nos enviaron.

Se nos informó del país de Senegal. Algunos, creo que todos, ya sabíamos dónde estaba ubicado y sus carencias. El promotor, un chico senegalés que ahora reside en España y concretamente en un pueblo de la provincia de Ciudad Real es quien ha hecho la petición, conocedor de que esa ambulancia salvaría muchas vidas de los suyos.  Tímidamente grabaron su mensaje con la sonrisa hermosa de quienes apenas tienen algo. 


 

Sentada en el salón del Museo López Villaseñor de Ciudad Real, asistí a ese evento y contemplé el video pensando en lo injusto que es nuestro mundo. Nuestra sociedad. Nuestros gobernantes, Nuestros iconos falsos y carentes de valores. Y pensaba que a pesar de conocer  esos rostros que nos acercaba el vídeo del teléfono móvil ellos estaba allí, lejos, y nosotros aquí, lejos.

Lejos los unos de los otros y lejos del corazón del prójimo necesitado de bienes y de amor compartido, porque muestras que en la globalidad, unos derrochen y otros carezcan de lo necesario, la tierra, nuestro mundo, seguirá siendo un triste lugar donde hay demasiadas lágrimas que no vemos.

 


Alfredo Sánchez Rodríguez, poeta y cantautor, nos amenizó con su voz y su guitarra poemas suyos y de otros. Recitó, cantó, cantamos, y uno a uno fuimos dejando el eco de nuetras voces en la sala del museo. Poemas de denuncia, poemas de protesta, poemas de los juglares de hoy tan infravalorados que ni nos dieron monedas, ni pan ni vino, como a aquellos otros de siglos anteriores.

 María José Redondo, a la que familiarmente llamamos, Mayu, una hermosa mujer de pelo negro y mirada profunda, poeta y organizadora de encuentros literarios  y un periodista del diario La Tribuna, Diego Farto, que nos saludaba yendo y viniendo sujetando su bastón nos indujeron al acto y a llamarnos días antes. Y como olvidar a Don Luis Molina, organizador y comunicador, director teatral, viajero internacional y habitante de La Veleta de Almagro, adonde llegan los enamorados del teatro y conectamos desde esta tierra manchega con el vasto continente  iberoamericano, elegante y afable, con ese aire de quien trae en sus ojos las miradas de otros muchos seres humanos…Todos, desfilamos delante del micrófono y recitamos para el público que llenó la sala. 

 


 

Fue una tarde noche de saludos y de pensar que ese otro rincón del planeta que se desangra teniendo tanto y a la vez careciendo de lo necesario.  Ignoro si la ambulancia llegará hasta el pequeño pueblo senegalés no es compra con un escaso puñado de euros pero henos empezado y todo es posible si persistimos en el empeño.

 

Natividad Cepeda

 

 

 


martes, 27 de octubre de 2020

Los libros y su apertura a los espacios de mi vida

  
 La voz amada de los poetas la descubrí en el colegio, la profesora nos hacía leer poemas de un libro gordo, grande y algo destartalado por donde aparecía José María Gabriel y Galán, Rosalía de Castro, Antonio Machado, León Felipe, Federico García Lorca, Teresa de Jesús, Ramón de Campoamor y sus doloras

   «Que en este mundo traidor              

nada es verdad ni mentira.          

Todo es según el color                 

del cristal con que se mira».… y apenas mujeres. Desde entonces yo me preguntaba por qué no estaban las mujeres.

Recuerdo aquellos años de un mundo masculino y solitarias horas de una niña embebida en libros y más libros. Recuerdo que de pronto descubrí  no solo a Federico García Lorca y a Miguel Hernández  y, a Pablo Neruda. Me quedé con Neruda como se queda la golondrina en la primavera manchega volando en el espacio azul de la llanura. Después conocí a Carmen Conde. La conocí cuando peinaba canas y me dio su tarjeta y me dijo que había perdido a su hija cuando era una niña; y al decirlo la tristeza le cubrió la mirada. Compre libros de ella y de  Gloria Fuertes. Y una tarde de mayo en la casa de cultura y biblioteca de mi pueblo llegó Sagrario Torres, altanera y bella con su orgullo de casta y sus bellos poemas… Nombres que están en nuestras bibliotecas. Mujeres que las pueblan y hoy son mucho más lectoras que los hombres. Mujeres que mantienen el equilibrio del ayer y del hoy pasando a las bibliotecas en grupos de lectura. Mujeres a las que se les negaron disfrutar de los libros ayer.       

Hay lugares que siempre perduran en la memoria, siguen anclados en el corazón igual que el color escarlata del ocaso. Son esos lugares que llevamos en la memoria de la infancia, todos los que nos dejaron su huella y nos hicieron crecer desde adentro hacia afuera. Son por donde nos vemos si hemos avanzado en dignidad y cultura, en respeto por lo que nos los dieron y por lo que gracias a ellos hoy somos lo que somos. Quién sabe lo que seriamos de no haber tenido un libro entre las manos, todos los que no podían comprarlo y que los abrieron gracias a esa biblioteca donde siempre estaba el director o directora para recomendar y ayudar  elegir la obra que fuera comprensible y amena. ¿Quién lo sabe?  


Durante mucho tiempo el edificio de la biblioteca fue para mí un lugar mágico lleno de silencio. En ese silencio yo escuchaba rugir al mar en las tormentas marinas con sus vórtices y remolinos creando trombas de agua gigantescas y olas que engullían los navíos. Viajé en buques por alta mar  y hasta llegué a encallar en playas lejanas que nadie conocía con Julio Verne. Sentada con mis piernas balanceándose en la larga mesa alta, iluminada por las lámparas de metal, trabé amistad con Pinocho y su autor  un italiano que se llamaba Carlo Collodi.  Sin embargo la biblioteca en mi  entorno era casi desconocida porque  no le interesaba a casi nadie. Sumergida en páginas y páginas de libros descubrí  guerras de tribus y naciones. Viajé a sabanas y tundras. Y fui conociendo a picaros y aventureros junto a santos y heroínas. Cerca de los libros estaban las noticias de los periódicos con sus editoriales y artículos firmados por escritores y periodistas y fui comprobando que entre todo el complejo de la biblioteca era escaso el nombre de mujeres en los diferentes ámbitos y temas.  Lo mismo ocurría con los asociados apenas si había mujeres pasando a ese recinto donde nadie impedía pasar. Y de pronto en el viejo corazón de la biblioteca llena de sentimientos y añoranzas arribaron otros libros y el espacio pareció empequeñecerse porque yo había crecido y conmigo surgieron otros lectores y el inmueble se tornó caduco. El primer edil adecuo otro edificio y los libros se empezaron a empaquetar por secciones y autores. El proyecto se hizo realidad y cuando el último libro se bajó del anaquel donde había vivido muchas décadas, al depositarlo en su caja salió y se cerró la puerta… Allí en el silencio de la estancia escuché sollozar al piso de madera y desde las baldas vacías fueron cayendo pedacitos minúsculos de polvo y de madera semejantes a lágrimas.  Desde las ventanas  el silencio despojado de los libros  pensó que allí no tenía sitio. Alzado en sí mismo intentó divisar los amados  libros y con ellos a los directores de la biblioteca. En su desconsuelo evocó sus voces tenues y los sueños de los que entre sus paredes habían escrito bellos poemas y hermosas narraciones. Arriba brillaba el sol y sin palabras, con grandiosidad  se despidió de las paredes y se fue a buscar los amados libros al nuevo edificio.


Un día pasé a la nueva biblioteca y de pronto el silencio me saludó. Me envolvió en su pátina y los dos nos sentimos realmente dichosos. Ajena a nosotros la primavera se paseaba por la nueva biblioteca a la que años después  se le puso el nombre del primer director; Biblioteca Pública de Francisco García Pavón y  de nuevo después de las pasadas décadas la directora es una segunda mujer Rocío Torres Márquez. En el recuerdo queda Ana Victoria Velasco y Doroteo Cabañas los que también dirigieron la biblioteca. El sol entra por los ventanales acariciando con su luz los viejos y nuevos libro. Es el mismo sol que he visto iluminar otras bibliotecas de mi tierra. Y también en sus estancias me ha saludado el silencio en Toledo recitando y recordando al Greco. En Ciudad Real  leyendo pasajes del libro escrito por Miguel de Cervantes de su Hidalgo  Don Quijote de la Mancha, tan suyo y tan nuestro. Siempre entregada a esa fuerza en plenitud donde los libros esperan he leído en bibliotecas de Albacete, de Munera, Cuenca, Valdepeñas, Ocaña, Miguelturra, Calzada de Calatrava, Piedrabuena, Puertollano, Manzanares, Campo de Criptana, Argamasilla de Alba, Pedromuñoz, El Toboso, Torre de Juan Abad, Miguel Esteban, La Solana, Albacete, Toledo, Madrid…sola y con  compañeros escritores y escritoras, creaciones nacidas en soledad gracias al germen de otros libros. Los libros continúan siendo mis inseparables amigos.

 Las bibliotecas y todos los días dedicados a esos templos del conocimiento pienso que aún son escasos. La  lectura y el paisaje de ciudades y pueblos inmerso en la retina y el silencio sumergido de cualquier biblioteca es un logro importantísimo para la cultura. Lo fue para mí, en la de mi pueblo, Tomelloso,  y desde ella todos las otras, donde ahora las mujeres si van y entran. Rompimos ataduras decrepitas y detrás de nosotras todas las generaciones que hoy pasan a todas ellas. Los libros son nuestros tesoros, en ellos coincidimos y nos reencontramos con nuestras raíces auténticas. Reivindicar las bibliotecas no debe quedarse en un día conmemorativo porque son mucho más que esa efeméride que pasa inadvertida.

 

                                                                                               Natividad Cepeda