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viernes, 15 de octubre de 2021

La singularidad de Santa Teresa de Jesús

 

Recuperar la singular mujer de Teresa de Jesús, así fue como ella eligió ser llamada, es acceder a su valía de escritora autodidacta, con estudios no reglados, pero con estudios para ser recordada por encima de aquellos que en su tiempo la infravaloraron.

Hoy 15 de octubre con Teresa de Cepeda y Ahumada, escritora española autodidacta, monja Fundadora de la Orden de Carmelitas Descalzos, escritora, mística y Doctora de la Iglesia Católica. Con San Juan de la Cruz está considerada la cumbre de la espiritualidad y misticismo cristiano. Nacida en Gotarrendura en 1515 y fallecida en Alba de Tormes en 1582 (Ávila)

Fundó 17 conventos: Ávila, Medina del Campo, Malagón, Valladolid, Toledo, Pastrana, Salamanca, Alba de Tormes, Segovia, Beas de Segura, Sevilla, Caravaca de la Cruz, Villanueva de la Jara, Palencia, Soria, Granada y Burgos. También el primero del Carmelo masculino que funda con San Juan de la Cruz en Duruelo, (Segovia). Santa Teresa conoció a San Juan de la Cruz en Medina del Campo contando ella 52 años y él 24, y le convenció para unirse a la reforma del Carmelo.

Teresa de Jesús, escribe por mandato de su confesor. Siendo para ella un gran esfuerzo. Se recoge en sus escritos y por sus biógrafos, que a veces escribía con una mano y con la otra sostenía una rueca. Ella dice: “… escribo casi hurtando el tiempo y con pena porque me estorbo de hilar y por estar en casa pobre y con hartas ocupaciones”. A su muerte ninguna de sus obras literarias está publicada. No valorada en círculos académicos y culturales como escritora. Fue muy vigilada por la Inquisición por ser mujer y escritora por diferentes motivos por utilizar un lenguaje cercano y también por si en sus obras se aleja de la doctrina oficial. Por esa causa muchos de sus obras fueron censuradas hasta el punto que el manuscrito “Meditaciones sobre El cantar de los Cantares” le fue ordenado por su confesor que lo destruyera, que ella quemó obedeciendo la orden dada. Aseguraba y dijo a sus monjas “que las gracias recibidas en la oración son para darnos fuerza en servir a los demás”.

En una época donde la mujer no contaba como escritora y mística supo ser respetada al elegir un camino de reformas por encima de las conveniencias sociales del momento, siempre rodeada de mujeres, que como ella, creyeron en ese camino de perfección Fue respetada a pesar de sus muchos detractores por fray Luis de León, San Juan de la Cruz, San Francisco de Borja, fray Juan de Ávila, el padre y profesor Domingo Báñez, el inquisidor Quiroga..., incluso el rey Felipe II.

No le importó los avatares de los viajes para fundar conventos por la geografía española a pesar de su delicada salud y muchas enfermedades.

Es doctora honoris causa por la Universidad de Salamanca y posteriormente patrona de los escritores. Se le concedió el título honorífico alcaldesa de Alba de Tormes. Fue beatificada por Pablo V en 1614, canonizada por Gregorio XV en 1622, y nombrada Doctora de la Iglesia Universal por Pablo VI en 1970.

Una gran mujer a la que todavía se busca en sus obras literarias por su fuerza y determinación en tiempos difíciles, desconocida para una mayoría que desconoce el tesoro de su legado literario. Bucear en sus biografías es acercarnos a su gran personalidad, a su valentía y conocer sus vivencias muy interesantes marcadas por su familia y su encuentro con su fe en Dios, inalterable en medio de la sociedad que le toco vivir.

Desconocer a nuestros místicos es no conocer nuestra literatura.

 

Ante el amanecer hoy con Teresa de Jesús.

La memoria es campo de viñas infinitas

con tu encuentro de otoños de exilios

y oraciones en medio de colinas,

buscadora de Dios.

Con tu fuego de amor llegas hoy,

andariega perpetua, con tus cansados

pies: Teresa de Jesús, a escanciar

madrugadas en pórticos amados

de conventos, con tus alas de luz.

Teresa de Cepeda y Ahumada,

el amor te signo con un haz de firmeza

y sigues abriéndonos las puertas

del Amado, ante la aurora,

llamándonos a encontrarnos con Él.

Ahora cuando el vino primerizo

se agita en las bodegas,

Tú, Teresa, castellana mujer,

esperas que te encuentre rezando

en la mañana, buscando tu mensaje

de amor y de pobreza por donde Tú,

me aseguras que encontraré al Señor.

Yo creo en tu mensaje. Peregrina

perdida, te ruego que me guíes

a encontrar mis moradas, Mensajera de Dios.

 

Natividad Cepeda

© copyright. 2018 Todos los derechos reservados

 Santa Teresa de Jesús es la Patrona de los escritores españoles.


 

martes, 27 de octubre de 2020

Los libros y su apertura a los espacios de mi vida

  
 La voz amada de los poetas la descubrí en el colegio, la profesora nos hacía leer poemas de un libro gordo, grande y algo destartalado por donde aparecía José María Gabriel y Galán, Rosalía de Castro, Antonio Machado, León Felipe, Federico García Lorca, Teresa de Jesús, Ramón de Campoamor y sus doloras

   «Que en este mundo traidor              

nada es verdad ni mentira.          

Todo es según el color                 

del cristal con que se mira».… y apenas mujeres. Desde entonces yo me preguntaba por qué no estaban las mujeres.

Recuerdo aquellos años de un mundo masculino y solitarias horas de una niña embebida en libros y más libros. Recuerdo que de pronto descubrí  no solo a Federico García Lorca y a Miguel Hernández  y, a Pablo Neruda. Me quedé con Neruda como se queda la golondrina en la primavera manchega volando en el espacio azul de la llanura. Después conocí a Carmen Conde. La conocí cuando peinaba canas y me dio su tarjeta y me dijo que había perdido a su hija cuando era una niña; y al decirlo la tristeza le cubrió la mirada. Compre libros de ella y de  Gloria Fuertes. Y una tarde de mayo en la casa de cultura y biblioteca de mi pueblo llegó Sagrario Torres, altanera y bella con su orgullo de casta y sus bellos poemas… Nombres que están en nuestras bibliotecas. Mujeres que las pueblan y hoy son mucho más lectoras que los hombres. Mujeres que mantienen el equilibrio del ayer y del hoy pasando a las bibliotecas en grupos de lectura. Mujeres a las que se les negaron disfrutar de los libros ayer.       

Hay lugares que siempre perduran en la memoria, siguen anclados en el corazón igual que el color escarlata del ocaso. Son esos lugares que llevamos en la memoria de la infancia, todos los que nos dejaron su huella y nos hicieron crecer desde adentro hacia afuera. Son por donde nos vemos si hemos avanzado en dignidad y cultura, en respeto por lo que nos los dieron y por lo que gracias a ellos hoy somos lo que somos. Quién sabe lo que seriamos de no haber tenido un libro entre las manos, todos los que no podían comprarlo y que los abrieron gracias a esa biblioteca donde siempre estaba el director o directora para recomendar y ayudar  elegir la obra que fuera comprensible y amena. ¿Quién lo sabe?  


Durante mucho tiempo el edificio de la biblioteca fue para mí un lugar mágico lleno de silencio. En ese silencio yo escuchaba rugir al mar en las tormentas marinas con sus vórtices y remolinos creando trombas de agua gigantescas y olas que engullían los navíos. Viajé en buques por alta mar  y hasta llegué a encallar en playas lejanas que nadie conocía con Julio Verne. Sentada con mis piernas balanceándose en la larga mesa alta, iluminada por las lámparas de metal, trabé amistad con Pinocho y su autor  un italiano que se llamaba Carlo Collodi.  Sin embargo la biblioteca en mi  entorno era casi desconocida porque  no le interesaba a casi nadie. Sumergida en páginas y páginas de libros descubrí  guerras de tribus y naciones. Viajé a sabanas y tundras. Y fui conociendo a picaros y aventureros junto a santos y heroínas. Cerca de los libros estaban las noticias de los periódicos con sus editoriales y artículos firmados por escritores y periodistas y fui comprobando que entre todo el complejo de la biblioteca era escaso el nombre de mujeres en los diferentes ámbitos y temas.  Lo mismo ocurría con los asociados apenas si había mujeres pasando a ese recinto donde nadie impedía pasar. Y de pronto en el viejo corazón de la biblioteca llena de sentimientos y añoranzas arribaron otros libros y el espacio pareció empequeñecerse porque yo había crecido y conmigo surgieron otros lectores y el inmueble se tornó caduco. El primer edil adecuo otro edificio y los libros se empezaron a empaquetar por secciones y autores. El proyecto se hizo realidad y cuando el último libro se bajó del anaquel donde había vivido muchas décadas, al depositarlo en su caja salió y se cerró la puerta… Allí en el silencio de la estancia escuché sollozar al piso de madera y desde las baldas vacías fueron cayendo pedacitos minúsculos de polvo y de madera semejantes a lágrimas.  Desde las ventanas  el silencio despojado de los libros  pensó que allí no tenía sitio. Alzado en sí mismo intentó divisar los amados  libros y con ellos a los directores de la biblioteca. En su desconsuelo evocó sus voces tenues y los sueños de los que entre sus paredes habían escrito bellos poemas y hermosas narraciones. Arriba brillaba el sol y sin palabras, con grandiosidad  se despidió de las paredes y se fue a buscar los amados libros al nuevo edificio.


Un día pasé a la nueva biblioteca y de pronto el silencio me saludó. Me envolvió en su pátina y los dos nos sentimos realmente dichosos. Ajena a nosotros la primavera se paseaba por la nueva biblioteca a la que años después  se le puso el nombre del primer director; Biblioteca Pública de Francisco García Pavón y  de nuevo después de las pasadas décadas la directora es una segunda mujer Rocío Torres Márquez. En el recuerdo queda Ana Victoria Velasco y Doroteo Cabañas los que también dirigieron la biblioteca. El sol entra por los ventanales acariciando con su luz los viejos y nuevos libro. Es el mismo sol que he visto iluminar otras bibliotecas de mi tierra. Y también en sus estancias me ha saludado el silencio en Toledo recitando y recordando al Greco. En Ciudad Real  leyendo pasajes del libro escrito por Miguel de Cervantes de su Hidalgo  Don Quijote de la Mancha, tan suyo y tan nuestro. Siempre entregada a esa fuerza en plenitud donde los libros esperan he leído en bibliotecas de Albacete, de Munera, Cuenca, Valdepeñas, Ocaña, Miguelturra, Calzada de Calatrava, Piedrabuena, Puertollano, Manzanares, Campo de Criptana, Argamasilla de Alba, Pedromuñoz, El Toboso, Torre de Juan Abad, Miguel Esteban, La Solana, Albacete, Toledo, Madrid…sola y con  compañeros escritores y escritoras, creaciones nacidas en soledad gracias al germen de otros libros. Los libros continúan siendo mis inseparables amigos.

 Las bibliotecas y todos los días dedicados a esos templos del conocimiento pienso que aún son escasos. La  lectura y el paisaje de ciudades y pueblos inmerso en la retina y el silencio sumergido de cualquier biblioteca es un logro importantísimo para la cultura. Lo fue para mí, en la de mi pueblo, Tomelloso,  y desde ella todos las otras, donde ahora las mujeres si van y entran. Rompimos ataduras decrepitas y detrás de nosotras todas las generaciones que hoy pasan a todas ellas. Los libros son nuestros tesoros, en ellos coincidimos y nos reencontramos con nuestras raíces auténticas. Reivindicar las bibliotecas no debe quedarse en un día conmemorativo porque son mucho más que esa efeméride que pasa inadvertida.

 

                                                                                               Natividad Cepeda 

 

 

 

 

 

 

                                                                                                                                                                                        

 

 

 

 


 

miércoles, 5 de junio de 2013

Juan de Ávila: palabras de amor

Alguien entre rendijas murmura una oración.
Acaricia el crepúsculo  plumaje de palomas
frente al color escarlata de la tarde.
Sobre mi cabeza hay un trémulo concierto
de jilgueros en el templo dorado de la tierra. 
Revela el atardecer del día sombras viajeras
sobre hazas, caminos y ciudades.
Apenas, la luna,  es espuma de nata
sobre el azul del cielo, cuando por Almodóvar 
parece oírse a Juan de Ávila asegurar
“las almas se ganan de rodillas”;
fe de amor que movió su montaña
por encima de siglos y de gentes.

 Se estremece la Historia al eco de sus pasos.
En acordes de místicos,  nos parece escuchar
sus consejos, a Teresa de Cepeda
 y a Ignacio de Loyola: rebeldes con el mundo
y fieles a Dios;  la única verdad que los sostuvo.
Solemne peregrinan a la Casa del Santo 
suave luz de  estrellas. Quieto, un gorrión,
reverencia  desfile inmediato de luceros
ignorando el ruido de la calle.


Duerme Almodóvar del Campo
mientras pasea por el pueblo eterna misericordia
de uno de sus  hijos, nacido para el cielo.
Poco a poco se borran los contornos de las cosas
y se adueña en los árboles la quietud.
En los jardines públicos apenas hay otro sonido
que el de la oración callada, y en silencio
cruzando imperturbable, todavía, Juan de Ávila,
España, necesita ser evangelizada.


Pobres todos nosotros sin deseos de que tu espíritu
nos cubra con tu aliento. Pobres, por no llamarte
para que regeneres nuestra vida vacía de valores.
Tu monumento humano lo hiciste de palabras
de amor, de sencillez y generosa entrega a base
de  renuncias. Escruto esta vieja armadura de mis huesos
mientras te busco en tus escritos. Eslabón  que me une
al reflejo del sol en los sembrados, y a la paz de la espiga
frente al destello  de la luna  en pueblos y olivares.

Tu corazón, tierra de sosiego y camino sin límites
fue  lámpara exenta de rencor a pesar de agravios
y ofensas recibidas. Hoy cruza en el presente tu mensaje,
actual y vigente, por los ordenadores del siglo veintiuno
porque  la muerte no pudo apagar tu luz. 

Siento el dedo de la noche sobre mí, sin desvelarme hacia donde
iré en el futuro: pido que mañana, cuando cruce esa orilla
habitada de sombras, en el meandro de mi río
tus enseñanzas sean mi guía, Juan de Ávila,
corazón varado en el amor de Dios eternamente.

Desnudas mis pupilas peregrinan en busca de tus pasos.
El tiempo es ensueño por el que salimos a tu encuentro.
                       
                                                                                      Natividad  Cepeda



Publicado en el Periódico Iglesia en Almodóvar
Accésit Certamen Poesía Almodóvar del Campo 2012
                            

                                                                                           

miércoles, 27 de marzo de 2013

Un Padrenuestro para recorrer el camino con Teresa




                                                                         "Ni es menester más porque todo
                                                                            lo demás estorba y impide de decir
                                                                            FIAT VOLUTAS TUA SEÑOR,
                                                                             en mí vuestra voluntad de todos
                                                                            modos y maneras que vos,
                                                                            Señor mío, quisierdes."

                                                                                                       Santa Teresa de Jesús.

Me he calzado las sandalias cuando el gallo
cantaba al cielo, y la paja y el grano se vestían
de la primera escarcha.
He salido con mi callado a recorrer el antiguo
Camino de Santiago con tu sombra,
Teresa,  siempre viva.
Sobre este cielo de impaciencia
me asomo a tu camino,
y a golpe de palabra y de latido,
lentamente, musito un padrenuestro
desde la delgada luz vidriada de la aurora.
Imagino y recreo tu figura  arropada
por la paz del convento y de la celda,
tu tacto sobre la pluma,
y el roce imperceptible sobre el papel
que recoge tu legado.
En tu tarea te acompaña un padrenuestro
desgranado en renglones azules,
al donaire, del camino y la fiebre
que te consume por tener tanto amor
hecho llama en tu pecho.
Y torna tu materia al espíritu
en mística oración,
y en vida toda como coágulo de sol
en el espejo del paisaje.

Orar para ti, es seguir las huellas del Amado.
Es encontrar otras moradas sin ruidos.
Es  preparar la tierra del huerto para plantar
viandas ermitañas, y en el rincón de la capilla,
crecerte, como mujer,
más adentro si cabe, del misterio
que existe en rededor. Rezar, es escribir
de un padrenuestro de costumbre
una regla, que al alba, se hace norma,
y con tu coraje, que desde la infancia
te acompaña,  dejar para la historia  consejos 
tan profundos de un camino de humilde
perfección sin más valija, que Dios,
para cruzar con Él, por tantos siglos .
Con tu estela de píe frente al camino,
echo a andar  para cumplir como los peregrinos,
llegar hasta Santiago.
A tientas, en medio  de los campos,
recojo entre mis manos un puñado de tierra,
y rezo,  un padrenuestro desde la morada
interior de tu recuerdo. 











Andar y desandar, abrochando caminos
en los labios, tal vez sería estéril,
si tú,  Teresa de Jesús,
no los hubieras hecho florecer para mis pasos.
Desde este claroscuro que invade el tiempo
en el espacio, cógeme de tu mano andariega,
acicala con tus palabras mi memoria,
para peregrinar a Dios, con tu presencia.


                                                                                                    Natividad Cepeda
                                                                                                


        
Accésit del Certamen Internacional Místico de Malagón