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viernes, 24 de octubre de 2025

 


Campo de Criptana ha dedicado una de sus calles a Dolores Martínez de Madrid conocida popularmente como Lola Madrid. Mujer emprendedora en tiempos difíciles, pionera y empresaria además de un referente cultural, conocida fuera de la Villa de los molinos. Defensora del Patrimonio de los molinos y ultima molinera de Campo de Criptana. Impulsó y dio a conocer a través de la Asociación Hidalgos Amigos de los Molinos de la que fue su presidenta durante casi 50 años a la Villa de los molinos a España entera a través de la Semana Cervantina. Mujer admirada y respetada por personalidades españolas y extranjeras. Para mí, amiga querida, a la que llevo en los pliegues del alma.

Agradezco a las autoridades de Campo de Criptana, a su alcalde Santiago Lázaro, haberme invitado al acto y descubrimiento de la placa que cuenta su trayectoria humana para que las futuras generaciones la conozcan como símbolo de la mujer manchega y criptanense.

Para ella mi poema “Lola Madrid, Señora de los vientos” con toda mi admiración y cariño.

 


Lola Madrid, Señora de los Vientos

 

Desde aquel cinco de octubre de dos mil veinticuatro

los campos de la Mancha guardan silencio.

Se ha dormido la voz de una Dulcinea,

brava y tenaz,

que supo ser mujer cuando serlo era desafío.

El corazón, anegado de mosto,

llora su ausencia entre racimos vendimiados,

y por la hoja de ruta que trazó con su vida

la conocimos, la admiramos,

como se admira la arcilla que el tiempo

ha moldeado en los postigos de la existencia.

Tú, Lola Madrid, que fuiste crisol de Aldonzas y Dulcineas,

que en tu pecho albergaste la pasión

de siglos y molinos,

en tu Campo de Criptana naciste,

y allí gastaste tu vida

como quien gasta el alma en cada paso.

Señora de templos y de fervores,

de sueños que giran como aspas al viento,

mostraste al mundo entero

la nobleza de tus molinos

en la Semana Cervantina,

y nos enseñaste a mirar la Mancha

con ojos de eternidad.

¿Cómo no recordarte, Lola Madrid?

¿Cómo no rendirse ante tu estampa?

Mirando tus molinos,

sabemos que tú habitas en ellos,

que nos llamas desde su danza perpetua,

y nos congregas en la paz serrana

de tu tierra blanca y azul.

Entre los zócalos criptanenses,

ángeles del cielo juegan contigo al escondite,

y tú, molinera de los vientos siderales,

ríes con ellos, envuelta en luz.

Te escribo a ti, serrana inmortal,

para que otras generaciones te conozcan,

para que tu carácter legendario

sea testimonio y llama

de tantas mujeres de la Mancha,

de Criptana, de la vida.

Que cuando giren las aspas de tus molinos,

nos convoquen no solo al recuerdo,

sino a la acción,

y que tu coraje y perseverancia

sigan girando con ellas,

mostrándose al mundo entero

como legado de una mujer que fue viento,

raíz, y horizonte de esta tierra amada.

Se nos durmió en silencio,

llevándose en sus ojos

la mirada cálida de octubre, y el sabor de uvas en gozo,

vendimiadas con sus manos, con su temple

y su memoria, queda en la tierra su paso

y en el viento, el paso de su historia.

 

Natividad Cepeda

 


Campo de Criptana 18 de octubre de 2025: fecha en la que Campo de Criptana le dedica una calle con su nombra a Lola Madrid. Dios la tenga en su gloria.

lunes, 7 de octubre de 2024

Se nos ha marchado Lola Madrid Dulcinea fuerte y brava de Campo de Criptana

 



 Se durmió   cuando el día clareaba por la sierra amada y su alma se quedó detenida en las aspas de los viejos molinos criptanenses.

Se durmió llevándose en sus ojos la mirada cálida de octubre con el sabor de uvas vendimiadas y el corazón anegado de mosto.

Voló hacia la altura como ave viajera rozando el infinito alero de la vida con su pasión intacta por su amado pueblo de Campo de Criptana.

 Se nos marchó faltándole ser declarada Hija Predilecta de su tierra, Ella que la amó por encima de humillaciones y olvidos sorteando las dentelladas que le dio la vida.

Desde el cinco de octubre sobre los campos manchegos falta la voz de esta Dulcinea fuerte y brava que supo sobresalir como mujer emprendedora en tiempos donde las mujeres no eran admiradas por emprender empresas reservadas al hombre.




Anoche por las calles desiertas se enredaban voces entre las ramas de los árboles de las que se desprenden las primeras hojas del otoño y quedaba en silencio la reciedumbre de Lola Madrid por las paredes de su casa. Su piso de la calle Santa Ana tan lleno de recuerdos y cuadernos con direcciones de amigos repartidos por la geografía española e internacional.  Su estancia donde ella enseñaba las innumerables fotografías con artistas y políticos, periodistas y escritores, músicos y molineros y molineras de honor junto a hidalgos nombrados por la Presidenta y junta de la Asociación Hidalgos amigos de los molinos de Campo de Criptana, por esta Presidenta durante más de cuarenta años que nos ha dejado.  No dudo que por las estancias de su alma viajera hacia las estancias divinas se halla encontrado con el ilustre Miguel de Cervantes, fallecido también sin fama reconocida: aquél al que durante años ella depositó flores al pie de su escultura reconociéndole como ilustre escritor de la Semana Cervantina de cada año.

Anoche en el tanatorio, velando su frágil figura, Santiago Lázaro Alcalde Presidente de Campo de Criptana, le había dejado la bandera de su amado pueblo cubriéndola como reconocimiento a su valía humana. A su alrededor coronas y ramos de flores demostraban la admiración y cariño que esta noble mujer había conquistado.  Pero se nos ido sin ser reconocida como Hija Predilecta, Ella, que tanto amó cada piedra de sus molinos, cada sendero que lleva a su amada sierra y todos los entresijos de la infancia y la vejez que atesoraba su memoria. Y es que no siempre los pueblos reconocen los valores de los suyos precisamente porque andan por sus calles y luchan dejando trozos de vida por amarlos y darlos a conocer a gentes de otros lugares.




Cuando pase el tiempo y otras generaciones hurguen entre legajos descubrirán como leyenda lejana que hubo una mujer valiente y decidida que por encima de ella misma y directrices políticas, creó un foro donde a su llamada acudieron gentes de todo género para dar a conocer a Campo de Criptana, y que esa mujer era un molino abierto al mundo por su pasión y coraje para dar a conocer su cuna y linaje.

Hoy el tañer de las campanas serán lágrimas mías porque has emprendido tu viaje y tu marcha me deja un vacío inmenso, querida Lola Madrid. Mirando tus molinos sé que tú quedas en ellos entre el azul del cielo y la paz de la sierra mientras por entre el blanco y azul de los zócalos criptanenses juegan al escondite ángeles custodios de la magia manchega de estos lares y tú, sé que estas con ellos.  No te digo adiós, señora de la altura, serrana molinera de vientos siderales mientras tenga memoria seguirás a mi lado, Dolores Martínez de Madrid, entrañable amiga por la que hoy mis palabras lloran.

 

                                                                                                                                                                                                                                                 Natividad Cepeda

 https://www.cuadernosmanchegos.com/opinion/se-nos-ha-marchado-lola-madrid-dulcinea-fuerte-y-brava-de-campo-de-criptana-1146.html


https://www.miciudadreal.es/2024/10/06/se-nos-ha-marchado-lola-madrid-dulcinea-fuerte-y-brava-de-campo-de-criptana/

https://www.lanzadigital.com/opinion/se-nos-ha-marchado-lola-madrid-dulcinea-fuerte-y-brava-de-campo-de-criptana/



 

domingo, 20 de agosto de 2023

Campo de Criptana Patrimonio Inmemorial de Siglos

 

A la Villa de Campo de Criptana hay que llegar  con pasión porque vivir sin pasión es no sentir los aconteceres de la vida en plenitud. Y en ese contexto se encuentran los llamados Patrimonios inmateriales. Aquellos que no son tangibles pero si nos conmueven y apasionan y por todo ello hay que protegerlos.  Pisar la sierra criptanense por primera vez es una experiencia única porque nos sentimos sublimes y algo en lo más profundo de nuestro ser intuimos que en esa elevación sucedieron misterios insondables, tan profundos que nos quedamos en silencio como si ese lugar nos detuviera y atrapara sin poder evitarlo. No estamos preparados para vivir ese impacto emocional a causa del ruido que nos rodea y aturde para escuchar  el eje invisible de la tierra. Y se olvida; olvidamos, que la tierra se mueve constantemente. Como se olvida la magnitud   y fuerza que emana de las piedras, su grandeza  y su sonido.

Quedarse a ver caer el sol por el horizonte en su ocaso, en la sierra de Campo de Criptana, es  sentir  en sus cambios de color el poder del planeta en nuestro mismo corazón. Y es entonces cuando el misterio nos cerca en su silencio de siglos, de milenios y millones  de años los que hicieron elevarse gracias al magma volcánico, rocas incandescentes del interior y que al asentarse nació la sierra.  Abertura materna de Gea o Madre Tierra. Aquella  diosa  mitológica de los griegos. Los nuestros, de ellos somos los nacidos en  Occidente.

Gea, olvidamos su nombre y nos olvidamos  de ella, diosa femenina, de ella  nacieron los dioses y nosotros, hombres y mujeres pobladores de la tierra.   Y es  en el silencio cuando sentimos la búsqueda que llevamos dentro en lo alto  de los montes: de nuestra sierra milenaria, alzada al cielo, sin cobijo alguno, para  que hasta ella llegue la música de las esferas celestes. Después vinieron los molinos, pero antes de los molinos esta villa ya era tierra de gigantes. Tiempo y profecía,  esa extraña secuencia de creer  en lo que se necesita para compartir el presente con el pasado. Así es como seguimos el hilo conductor de la vida que nos lleva hasta nuestra dimensión  o relevancia. Y bajo este trazo de  sierra hallamos  un pueblo asentado en ella permanentemente.



Campo de criptas; silencio para los que se van en el recinto subterráneo de una cueva. Circulo de piedra para no olvidar a los nuestros. Y así han perdurado los pueblos desde antiguo. Cripta  para el culto divino, en lo más alto, la Señora  de estos campos, la que protege  y ampara, la que  bajo su amparo el pueblo se congrega; Nuestra Madre la Virgen milagrosa de Criptana. Creer  es ver, sin ver lo inaudito y maravilloso del alma. Aquello que sentimos y nos brota a pesar de no querer escucharlo. La tierra alzada  al cielo en su gigantesca  sierra desde donde se divisan los pueblos tendidos al sol de la llanura. Asomada en esa plataforma me he sentido pequeña, porque estaba en los brazos poderosos de un gigante. Piedra, matriz de lo que perdura, energía  que nos inunda por su conexión con Gea; Madre Tierra.

Y aquí estamos  bajo las aspas de molinos centenarios y sus conos de piedra admirados, amados, cantados en poemas, modelados en barro, pintados y esculpidos en hierro, como lo hicieron sus hijos Eloy Teno, Francisco Balbuema... Como lo hace su hijo  Miguel Balbuena. Y con ellos tantos otros, Isidro Antequera, Ángel Morales, José Díaz, José Manuel Cañas, Andrés Escribano, Valentín Arteaga, Raimundo Escribano, Carmen Manzaneque,, Ana Iris Simón… Patrimonio de esta villa alzada al sol manchego que la hace imperecedera en la música de Luis Cobos, en la maestría de Maribel Beltrán y las voces de su maravillosa Coral. Con María Zaragoza, María Manjavacas, Carlota Violero, Sara Montiel, Lola Madrid, a la que le debemos su pasión inmemorial de amor a sus molinos y a su gente, por encima de sus tristezas y de su edad…

Nombres admirados a los que hay que recordar, Manuel Angulo Sepulveda, Rafael Calonge, Manuel Angulo Lopez-Casero, Bernardo Gomez, Ángel Arteaga. Los Manzaneque, Purificación Ortiz… y el Caballero Hidalgo Enrique Alarcón, alma de cineasta y Profesor de la Escuela Oficial de Cine. Domingo Miras Nombres de hoy enlazados con los de ayer, Jose Antonio Diaz Hellín, José González Lara, José Aureliano de la Guía José Antonio Sánchez Manjavacas, Micaela de Peñaranda y Lima… Aquí están esta noche con nosotros. En ellos está el espíritu cervantino, Nicolás Ramos Pintado, Miguel Ángel Mellado Fernández, otro Hijo Predilecto  y Maestro de la Información apasionado por el periodismo y su tierra  y la poetisa Isabel de Perillán y Quirós

Quedan nombres, de mujeres y hombres de ayer y de hoy, ninguno anónimo, políticos, maestros, albañiles, modistas, tenderos, agricultores, bodegueros… Gracias a ellos  Campo de Criptana es tierra de gigantes  porque en sus hombros se sostiene este hermoso lugar manchego.  Gigante en su Historia de casas Nobles y escudos que vemos sin recordar a quien pertenecieron. Retratos  claves del hechizo de un lugar por donde todavía el encanto de sus calles se percibe sobre el fondo azul del cielo criptanense,  que es su patrimonio  inmemorial de siglos.



Necesito creer que por los caminos llega Miguel de cervantes con su universal personaje  Don Quijote de la Mancha a defendernos de tantas injusticias actuales. Nacimos para amar y lo olvidamos. Nacimos para sentir la lluvia en nuestra piel y se nos secan las lágrimas. Nacimos para  olvidar las heridas y nos empeñamos en que no cicatricen.  Cuantas veces me he sentido amada en estas calles, por sus gentes… Todas ellas regueros de luz en mi corazón. No busquéis criptanenses  la belleza y el amor fuera de vuestras paredes. Recordar  que en la sierra se tocan las estrellas, y el cielo  todavía es vuestro, para beber el misterio que os circunda y os hace diferentes y únicos en la estela del tiempo.

                                                                                 Natividad Cepeda

 Publicado:https://www.lanzadigital.com/opinion/campo-de-criptana-patrimonio-inmemorial-de-siglos/

https://www.miciudadreal.es/2023/08/10/campo-de-criptana-patrimonio-inmemorial-de-siglos/

https://www.cuadernosmanchegos.com/opinion/campo-de-criptana-patrimonio-inmemorial-de-siglos-952.html

https://www.elsemanaldelamancha.com/articulo/opinion/campo-criptana-patrimonio-inmemorial-siglos/20230811112139181652.html



martes, 2 de mayo de 2023

“Campo de Criptana Patrimonio Inmemorial de Siglos”

 Este trabajo literario lo leí la noche del viernes  28 de abril de 2023  en el Teatro Cervantes  de la Villa de Campo de Criptana, absolutamente lleno de  publico.

 


A la Villa de Campo de Criptana hay que llegar  con pasión porque vivir sin pasión es no sentir los aconteceres de la vida en plenitud. Y en ese contexto se encuentran los llamados Patrimonios inmateriales. Aquellos que no son tangibles pero si nos conmueven y apasionan y por todo ello hay que protegerlos.

Pisar la sierra criptanense por primera vez es una experiencia única porque nos sentimos sublimes y algo en lo más profundo de nuestro ser, intuimos que en esa elevación sucedieron misterios insondables, tan profundos que nos quedamos en silencio como si ese lugar nos detuviera y atrapara sin poder evitarlo. No estamos preparados para vivir ese impacto emocional a causa del ruido que nos rodea y aturde para escuchar  el eje invisible de la tierra. Y se olvida; olvidamos, que la tierra se mueve constantemente. Como se olvida la magnitud   y fuerza que emana de las piedras, su grandeza  y su sonido.

Quedarse a ver caer el sol por el horizonte en su ocaso, en la sierra de Campo de Criptana, es  sentir  en sus cambios de color el poder del planeta en nuestro mismo corazón. Y es entonces cuando el misterio nos cerca en su silencio de siglos, de milenios y millones  de años los que hicieron elevarse gracias al magma volcánico, rocas incandescentes del interior y que al asentarse nació la sierra.  Abertura materna de Gea o Madre Tierra. Aquella  diosa  mitológica de los griegos. Los nuestros, de ellos somos los nacidos en  Occidente.

Gea, olvidamos su nombre y nos olvidamos  de ella, diosa femenina, de ella  nacieron los dioses y nosotros, hombres y mujeres pobladores de la tierra.   Y es  en el silencio cuando sentimos la búsqueda que llevamos dentro en lo alto  de los montes: de nuestra sierra milenaria, alzada al cielo, sin cobijo alguno, para  que hasta ella llegue la música de las esferas celestes. Después vinieron los molinos, pero antes de los molinos esta villa ya era tierra de gigantes.

Tiempo y profecía,  esa extraña secuencia de creer  en lo que se necesita para compartir el presente con el pasado. Así es como seguimos el hilo conductor de la vida que nos lleva hasta nuestra dimensión  o relevancia. Y bajo este trazo de  sierra hallamos  un pueblo asentado en ella permanentemente.

Campo de criptas; silencio para los que se van en el recinto subterráneo de una cueva. Circulo de piedra para no olvidar a los nuestros. Y así han perdurado los pueblos desde antiguo. 

Cripta  para el culto divino, en lo más alto, la Señora  de estos campos, la que protege  y ampara, la que  bajo su amparo el pueblo se congrega; Nuestra Madre la Virgen milagrosa de Criptana.

Creer  es ver, sin ver lo inaudito y maravilloso del alma. Aquello que sentimos y nos brota a pesar de no querer escucharlo. La tierra alzada  al cielo en su gigantesca  sierra desde donde se divisan los pueblos tendidos al sol de la llanura. Asomada en esa plataforma me he sentido pequeña, porque que estaba en los brazos poderosos de un gigante.

Piedra, matriz de lo que perdura, energía  que nos inunda por su conexión con Gea; Madre Tierra. Y aquí estamos  bajo las aspas de molinos centenarios y sus conos de piedra admirados, amados , cantados en poemas, modelados en barro, pintados y esculpidos en hierro, como lo hicieron sus hijos Eloy Teno, Francisco Balbuema... Como lo hace Miguel Balbuena, Socio de Honor   de  este año.

Y con ellos tantos otros, Isidro Antequera, Ángel Morales, José Díaz, José Manuel Cañas, Andrés Escribano, Valentín Arteaga, Raimundo Escribano, Carmen Manzaneque,, Ana Iris Simón

Patrimonio de esta villa alzada al sol manchego que la hace imperecedera en la música de Luis Cobos, en la maestría de Maribel Beltrán y las voces de su maravillosa Coral. Con María Zaragoza, María Manjavacas, Carlota Violero, Sara Montiel, Lola Madrid, a la que le debemos su pasión inmemorial de amor a sus molinos y a su gente, por encima de sus tristezas y de su edad…

Nombres admirados a los que hay que recordar, Manuel Angulo Sepulveda, Rafael Calonge, Manuel Angulo Lopez-Casero, Bernardo Gomez, Ángel Arteaga. Los Manzaneque, Purificación Ortiz… y el Caballero Hidalgo Enrique Alarcón, alma de cineasta y Profesor de la Escuela Oficial de Cine. Domingo Miras

Nombres de hoy enlazados con los de ayer, Jose Antonio Diaz Hellín, José González Lara, José Aureliano de la Guía José Antonio Sánchez Manjavacas, Micaela de Peñaranda y Lima… Aquí están esta noche con nosotros. En ellos está el espíritu cervantino, Nicolás Ramos Pintado, Miguel Ángel Mellado Fernández, otro Hijo Predilecto  y Maestro de la Información apasionado por el periodismo y su tierra  y la poetisa Isabel de Perillán y Quirós

Quedan nombres, de mujeres y hombres de ayer y de hoy, ninguno anónimo, políticos, maestros, albañiles, modistas, tenderos, agricultores, bodegueros… Gracias a ellos  Campo de Criptana es tierra de gigantes  porque en sus hombros se sostiene este hermoso lugar manchego.  

Gigante en su Historia de casas Nobles y escudos que vemos sin recordar a quien pertenecieron. Retratos  claves del hechizo de un lugar por donde todavía el encanto de sus calles se percibe sobre el fondo azul del cielo criptanense,  que es su patrimonio  inmemorial de siglos.

Podría asegurar, quizás soñando, que entre nosotros,  sentado entre el público, Miguel de Cervantes nos escudriña con su mirada sagaz de novelista, porque en poco ha variado el interior de sus habitantes.

Necesito creer que por los caminos llega  don Quijote a defendernos de tantas injusticias actuales. Nacimos para amar y lo olvidamos. Nacimos para sentir la lluvia en nuestra piel y se nos secan las lágrimas. Nacimos para  olvidar las heridas y nos empeñamos en que no cicatricen.  Cuantas veces me he sentido amada en estas calles, por sus gentes… Todas ellas, todos, sois regueros de luz en mi corazón.

No busquéis, queridos criptanenses  la belleza y el amor fuera de vuestras paredes, recordar,  que en la sierra se tocan las estrellas, y el cielo  todavía es vuestro, para beber el misterio que os circunda y os hace diferentes y únicos en la estela del tiempo.

                                                        Natividad Cepeda



Publicado en prensa:Carmen Teresa Olmedo pone en valor la Semana Cervantina de Campo de Criptana  acudiendo  a la clausura de una edición que premió a Pepe Rodríguez, Ernesto Sáenz de Buruaga, Alfonso Arteseros, Mariló Montero, Manuela Picó, Aracely Alarcón, Miguel Valbuena y Natividad Cepeda

 

La delegada de la Junta de Comunidades en Ciudad Real, Carmen Teresa Olmedo, resaltó  la Semana Cervantina, organizada por la asociación 'Hidalgos Amigos de los Molinos', al ser "un evento primordial en la cultura de Campo de Criptana".

En nombre del Gobierno de Castilla-La Mancha, Olmedo trasladó la felicitación a todos los homenajeados que, en la presente edición, han sido el chef Pepe Rodríguez, y los periodistas Ernesto Sáenz de Buruaga y Alfonso Arteseros como Hidalgos de Honor; la periodista y escritora Mariló Montero y las artistas Manuela Picó y Aracely Alarcón en calidad de Molineras de Honor; Miguel Valbuena como socio de Honor y la mantenedora del acto, Natividad Cepeda.

 

La delegada de la Junta tuvo palabras de agradecimiento y felicitación para Lola Martínez de Madrid  como presidenta de la Asociación de Hidalgos Amigos de los Molinos, reconocimiento que hizo extensivo al resto de integrantes "por la difusión del cervantismo y por el dinamismo social y cultural que aportan a Campo de Criptana.

 

Publicado en el diario  de La Tribuna de Ciudad Real (España)

  sábado, 29 de abril de 2023

 

 

 

 




viernes, 31 de marzo de 2017

A las hijas de la tierra silenciadas con luto en primavera

 Se ha vestido de luto la primavera  adhiriéndose al grito desgarrador de la muerte  y no bastan los minutos de silencio en las plazas ni los crespones colgados en balcones. Se derraman lágrimas en los ritos fúnebres anta la desnaturalizada acción de no poder asir las vidas que se han ido. Sufre el dolor ante la pregunta sin respuesta ¿por qué?
Y la oscuridad de lo ocurrido abarca  la inmensidad del macabro misterio. Un campo de criptas agrandado se esparce por nuestra piel hispana plagado de mujeres asesinadas. Pedromuñoz  y Campo de Criptana lloran en estos últimos días de marzo  por la muerte de una mujer-madre, sus dos hijos,  y por el supuesto culpable de las muertes, el marido y padre. Y en los pueblos y  campos hay sombras de tristeza  y la constante pregunta del por qué; que nadie puede contestar.
Me pregunto ¿hacia dónde camina esta humanidad ahogada en su propio  fracaso? ¿Qué males nos aquejan para el infanticidio de dos niños?
Calles de Campo de Criptana por las que he pasado admirando el primor y el arte de sus gentes. Calles y plazas  a la sombra de la belleza alzada de sus molinos en la sierra, adonde en tantas ocasiones he subido acompañada de la lealtad de mis amigos… Calles donde los niños que se han ido, han pasado y vivido, y ante esa presencia infantil inexistente  arrastro mi dolor sin artificio.
Calles y plazas de Pedromuñoz,  donde ensalcé  sus mayos y pregoné su feria; por donde la madre muerta  imagino vistió su reja y lució sus galas de manchega mayera. Las voces de los niños ahora son inaudibles al sonido del día  pero no extinguidas en el corazón de los que los amaron y recuerdan.
Lloramos con vosotros porque como dice la Biblia  en el  libro sagrado de  Eclesiastes,  hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa bajo el sol: un tiempo para nacer y un tiempo para morir, un tiempo para curar, un tiempo para demoler y un tiempo para edificar; y un tiempo para llorar…  Ahora lloramos aun cuando el dolor y el llanto carecen de nombre ante tanto dolor en el umbral de estas muertes. Muertes que engloban la cadena de muertes de mujeres asesinadas y de sus hijos en España.
Rechazo el exceso de muertes. Cualquier asesinato  porque no existe razón para quitar la vida concedida por Dios a sus criaturas.
Y rechazo la confusión de las palabras que tratan de dulcificar lo que es amargo e inhumano: ¿violencia de género?  ¿O genocidio de mujeres en nuestro mundo civilizado?  Y niños indefensos  sucumbidos y suicidios casi a diario, cuando parece que nada falta.
Llamar a cada acto por su nombre probablemente nos evitaría caer en la arbitrariedad del capricho banal donde estamos sumergidos. Nuestra sociedad ciegamente sucumbe en un mundo insatisfecho a pesar de tener tantos logros conseguidos. Nos mesamos los cabellos como en las culturas más arcanas y lloramos vestidos de galas inservibles ante esta tragedia repetida de la muerte de mujeres y niños inocentes en nuestra sociedad  buenista y disculpadora de aberraciones y maldades.
Morir, matar, suicidios, ¿hacia dónde nos lleva esta ruta sangrienta?
 Dos pueblos lloran la muerte de sus hijos: dos familias  conocen la tragedia. ¿Hasta cuándo  los legisladores no se decidirán a cambiar las leyes contra el asesinato de mujeres y niños?  ¿Acaso no importa demasiado en nuestra sociedad masificada todas las mujeres asesinadas? Precisamente ahora que estamos comunicados e informados globalmente parece que es imposible  terminar con esta lacra tiránica. Asesinatos cometidos en todos los sectores sociales dese las elites hasta las clases populares, cometidos desde  sectores distantes de poblaciones desconocidas entre sí, pero que sí comparten cifras escalofriantes de mujeres muertas.
Estamos asistiendo a un genocidio sin advertirlo. Los que piensan que la mujer ha alcanzado altas metas actualmente se equivocan; sólo hay que constatar los puestos que ocupan en los puestos de responsabilidad desde los gobiernos mundiales a cualquier sector. Todavía el número de mujeres  es exiguo comparado con los nombres de hombres en la escala social.  Y hay muchos ejemplos que tenemos delante de nosotros sin querer verlos. Como se suele decir mucho ruido y pocos logros.
Nos queda la palabra, como escribió Blas de Otero, para seguir preguntando el porqué de tanto dolor inútil. Nos queda a los poetas la metáfora y el grito alzado para seguir recordando que la crueldad también existe en las esferas del poder cuando no se uscan los medios para salir de situaciones adversas.


           A las Hijas de la Tierra silenciadas



Ha bajado la lluvia  con tristeza a los viñedos
y  a tus ojos, que guardan  sombrías  mañanas
sin sol en tu retina cuando  tras los cristales
miras  las calles solitarias  como si de la ciudad
todos se hubieran ido.
                                          Llueve y tú caminas
en medio de ese llanto del cielo sin notarlo.
Llueve sobre pámpanas rojizas de  parrales
de uvas negras; sobre  cepas vacías de racimos
que  amamantaron con su savia las uvas 
convertidas en sangre de jaraíz  por los rincones
de la tolva. 
                         Te he visto  exhausta, arrancada
tu esperanza entre tus  labios  ajados  y marchitos,
como si la tormenta de la  vida  te hubiera
vendimiado el corazón y el  alma  para siempre.            
Hija de la tierra eres, mujer,  nacida sin macula
del vientre de tu madre, tú, la que abriste
tu mirada al color del arco iris  en la heredad
de tu tierra y de tu gente.
                                                Te dejaste en el alero
de tus labios, nombres amados,  junto al hombre
que te dejó herida,  llevándose  los manantiales
de tu sangre en la arboleda de tus  sueños
rotos.  Vencida  y  sin aliento,  dejas rodar
por las esquinas de tus huesos  cangilones
de mostos funerales.  Emigraron de tu mirada
los cuentos de princesas felices. Con el relente
se quebró  tu cintura vesperal de diosa  profana
en el  jardín de las mariposas muertas.

                                                   No debiste cruzar  
jamás el predio del goce pasajero. No debiste,
Hija de la tierra,  para no sucumbir ante el amor.
Lo hiciste, y a oscuras dejas caer la lluvia de tus ojos
por todos los dinteles  donde mueren a solas
otras  hermanas  tuyas.  Nadie besará tus heridas,
ni limpiará tus lágrimas.
                                           Nadie, salvo tú misma
remontará   el vuelo para encontrar otra tierra
de lluvia  mojada  de ternura  que te salve del odio.
Llámame cuando tus uvas sean lagar de vino nuevo.
Llámame para alzar mi copa y brindar por tu libertad
y  ver florecer en tus labios una sonrisa nueva.
                                                                         
                                                             
                                                                              Natividad Cepeda



 Arte digital: N Cepeda

lunes, 9 de mayo de 2016

Retrato Inacabado del pintor Isidro Antequera


Un pintor nacido en La Mancha solanera y enamorado en La Mancha criptanense, Isidro Antequera López de Haro, cuando atesora más de nueve décadas en su memoria y en su andar por estas tierras nuestras, lo adoptarán como un hijo en ese pueblo alto donde los molinos son saludo y seña de permanencia y vida: Hijo adoptivo de Campo de Criptana, reconocimiento válido y lleno de gratitud a quien ha amado a lo largo de su existencia a esta villa molinera. 
Isidro Antequera, pintor de luz y color que camina por encima de este tiempo con su equipaje de pinceles y memoria de personas y acontecimientos narrados desde su voz que, al escucharlo nos devuelve a vivir en el pasado, que es el que nos da legado y presencia en el presente; pintor manchego, donde, desde su obra nos muestra etapas y vivencias atesoradas y plasmadas desde su visión pictórica y la luz casi extinguida, ahora de sus ojos. Se alojó niebla en su mirada y sus manos dejaron de trazar la belleza del color y la forma en los lienzos; le quedó una profunda tristeza alojada en el alma y la nostalgia de acariciar sus pinceles sin poder trazar figuraciones en los lienzos. Hijo de La Solana y ahora preferido y ensalzado en Campo de Criptana, el pueblo que él eligió libre para perpetuar su genética y su andar a través de la vida. Cuando ese acontecimiento solo sea un recuerdo recogido en fotografías y videos, en su corazón de anciano venerable quedará la dulzura de las palabras ensalzadoras, junto a la ovación de las manos anónimas que lo acompañarán cuando en el silencio siga escuchando las voces del recuerdo de ese día. Igual que el homenaje que se le brindó en el Auditorio Municipal de Ossa de Montiel, en la entrega del Premio Internacional de Poesía "Antonio Ruiz L. de Lerma" abril de 2011 donde fue el Invitado de Honor de esas Jornadas Poéticas el ilustre pintor D. Isidro Antequera, y los poemas a él dedicados. Vivencias y recuerdos de acontecimientos labrados en la piel inmaterial de nuestros lugares amados; de nuestro paso rápido por estos lares donde seguimos soñando al amparo de poetas, pintores y gentes de buen vivir y a veces, escaso pasar. Nosotros los que habitamos pueblos y ciudades en el corazón mismo de la llanura manchega. Para Isidro Antequera mi legado de palabras de afecto y admiración con los veros de este poema que él escuchó un día también de primavera.



Ruidera en mayo con Isidro Antequera

Por los cielos del Cerro Lobero
el crepúsculo dibuja la figura
de un viejo pintor,
y deambula
su sombra buscando la luz
a través de los ojos del alma.

Asegura Valentín Arteaga,
-poeta y servidor de Dios-
que Isidro Antequera,
solanero de bien,
es el que inventó la metáfora
pictórica de Campo Criptana
en el Rincón del Conde,
sin olvidar la lejana Toscana.

Yo lo he visto
pasear por la Mancha
con su mirada limpia y su sonrisa
amplia, y he tenido mis manos 

en las suyas, con la misma reverencia,
de quien recoge
agua de la pila bendita.

Porque Isidro Antequera es hombre
de paz y de templanza
Dios le besó
una madrugada la mirada;
fue tanto el amor que recibió,
que desde entonces,
no pudo ver otra cosa

que no fuera el latir
del corazón humano.

Desde ese día, Isidro Antequera,
es un retrato inacabado
de dulzura en la costra astral
de la melancolía.
Y también, es amor
de materia cromática, en las creaciones
que plasmó en sus cuadros.
Porque nadie ignora, amigo mío,
que la vida es similar a la sonrisa
bellísima de un niño,
o a la esperanza, que alberga
tu mirada, a pesar de la oscuridad
de tus ojos, yo bendigo haberte conocido.

Por los cielos de mayo, Antequera,
retrata el alma de Ruidera,
en el paisaje eterno de su alma de artista.



                                                                              Natividad Cepeda


Mancha Información  08/05/2016




domingo, 16 de noviembre de 2014

Lugar Al Sol, de Valentín Arteaga

Bajo las vigas de  madera  del siglo XVI  en lo que fue banco de trigos  bajo el reinado del mejor alcalde, no sólo de Madrid, también de muchos otros lugares de España, el poco recordado Carlos III, el de la Puerta de Alcalá, en el Pósito de Campo de Criptana  se presentó el libro “Lugar al sol” del escritor criptanense Valentín Arteaga. Libro publicado por Ediciones Soubriet que recoge una serie de artículos publicado en el periódico del Común de la Mancha que dirige Jaime Soubriet del que es colaborador fiel, cada quincena, Valentín Arteaga. El prólogo de Santiago Lucas-Torres  López-Casero Alcalde de Campo de Criptana, y la fotografía de la cubierta,  de Rufino Pardo Valverde acogen en su interior vivencias de un caminante fuera de su lugar de nacimiento. Lugar que no ha olvidado a pesar de la distancia de kilómetros y de los años pasados fuera de sus calles y plazas.
El libro es una suma escrita  de recuerdos de infancia, de personajes y calles ataviados todos ellos con un lenguaje manchego con localismos perdurables en nuestros pueblos españoles. Del hablar castellano desde tiempos antiguos que perviven entre las gentes sedentarias de villas y aldeas, pueblos y ciudades y,  como dijo el autor ha encontrado en esa América de habla hispana  en sus continuos viajes.

Valentín Arteaga, sacerdote católico, pertenece a la Orden de Clérigos Regulares de San Cayetano de Thiene es actualmente el Padre General.  Entre su amplia bibliografía publicada siempre se encuentra en su obra la poesía -incluso cuando escribe prosa  como en este libro- junto a la filosofía cristiana y su personal radiografía de la sociedad variopinta del mundo actual.  El libro lo dedica” A las madres y  los niños de aquél lugar al sol cuando todavía el cielo  se podía alcanzar con las manos” La dedicatoria abre al lector la puerta de muchos momentos extraídos de la memoria de este prolífico escritor. Memoria que devuelve a la vida a personas que se marcharon y que dejaron en el hombre narrador un poso indestructible de belleza y armonía, a pesar de lo difícil de aquellos años donde nada sobraba. Entre esas páginas también hay crítica social y radiografías del  personal que deambula por el libro. Un libro para leer despacio y a tragos cortos como el buen vino. 
                                                                                                                                                                     
Entre las murallas vetustas del Pósito la voz pausada del escritor se fue alojando en las vigas de madera, cálidas y viejas, amparadoras de muchas otras voces del pasado. Y recogió entre los peldaños de la escalera de madera, con pátina de polvo suspendida en lo alto del techo, la presentación del concejal de cultura José Muñoz Violero y la lectura de un extracto del prólogo del alcalde disertando sobre esa tierra de gigantes  que es compendio manchego de acertijos y rutas por el solar manchego. La noche salpicaba de agua los goznes del portón de la entrada y deslizaba por las tejas lluvia mansa de otoño. En el piso de arriba del Pósito, el editor, con voz entrecortada por la emoción, recordaba  ser un privilegiado por haber conocido a Valentín Artega desde sus años de juventud, con diecisiete años soñadores, y desde entonces él, y toda la pandilla seguían siendo amigos de este escritor e intelectual del mundo. El público asistente mantenía un silencio sereno. Y bajo el influjo de la voz de todos ellos la noche se deslizó quimérica bajo las piedras del antiguo granero.


No hizo falta video ni música en la presentación del libro, porque una vez más la palabra envolvió  a todos en su mágica fuerza. El autor leyó algunos de los textos del libro y dialogó posteriormente con los asistentes en el coloquio final. Cuando detrás de todos se cerró la puerta del Pósito el aire de la sierra ojeo mi libro y sus más de 217 páginas sintieron la fuerza ancestral de la sierra cercana; la misma fuerza del autor del libro que como él mismo dice camina en la ancianidad.  Por las calles, el hondón de la noche tomaba el pulso de las horas al escritor residente en Roma al que por unas horas había recobrado. Aunque nada, ni nadie, le ha podido hurtar a Valentín Artega las lindes de su alma unidas a su pueblo y a las gentes manchegas.  Porque no otro pensamiento es este libro de “Lugar al sol”

                                                                                                                       Natividad Cepeda

Publicado en el Diario Lanza de Ciudad Real

domingo 16 de noviembre de 2014

Arte digital: N. Cepeda