Buenas
Noches a la Hermandad de San Isidro Labrador por el Honor de elegirme para que pregone la exaltación de la vida de San
Isidro Labrador y Santa María de la Cabeza, lo que agradezco a don Manuel Ruíz
Gómez Hermano Mayor y a toda la Junta directiva.
Al
Rvdo. Sr. D. José Ángel MARTÍN ACOSTA, Párroco de la Parroquia La Asunción de
Tomelloso y Consiliario de la Hermandad
Al
Rvdo. Sr. D. Miguel Ángel VILLEGAS CALDERA, Vicario Parroquial de la Parroquia
de la Asunción de Tomelloso y Párroco de la Parroquia de Nuestra Señora de la
Blanca de Ruidera.
Al
Rvdo. Sr. D. Jesús CAÑAS MORALES, Adscrito de la Parroquia La Asunción de
Tomelloso.
A
doña Tomasa Paraíso Serrano por su
excelente presentación: gracias.
Mi
felicitación a doña María del Carmen Navarro Perona por su merecido
nombramiento de "Labradora"2021".
Mi
saludo a la Coral Polifónica Asunción de Nuestra Señora y a su director don
Antonio Javier Rodrigo Rodrigo por su acompañamiento.
A
toda la Hermandad Presente hoy aquí, con mi recuerdo a la primera Junta
Directiva de esta Hermandad por
recuperar la fiestas en Honor de San Isidro y con todos ellos los amigos y
vecinos que llenan el templo y nos
acompañan. Dios Nuestro Señor nos guarde
y Nuestro Santo Patrón cuide nuestros campos y cosechas bajo la intervención de
la Santísima Virgen María en sus advocaciones de las Viñas y la Asunción en el
mes de mayo.
Pregón a San Isidro Labrador
Gravada en mi génesis llevo la fe de mis mayores.
Señales de júbilo que desde antes de nacer
ellos me dieron, han sido y son, ventanas abiertas a la esperanza en el tiempo
desde siglos. Mi existencia transcurre a la sombra de la cruz de Cristo guardada en los bordes de mi corazón y en mis
entrañas.
Mis
ojos conocen las lindes de los campos que
mis antepasados labraron dejando entre
los surcos el sudor de su piel. De los campos sembrados. Del chozo construido
con haces de gavillas, cuando no habían tenido tiempo de hacerlo con lajas de piedra seca.
Elevo
mi canto en esta noche semejante a la oración que ellos elevaron al cielo,
orando con el templo del amanecer, tan
solo eso, y la fe semejante a la de San Isidro Labrador, Patrón de los
agricultores popularmente desde siglos y corroborado en el año 1960 por el Papa Juan XXIII como santo patrón de los
agricultores españoles.
Isidro
de Merlo y Quintana, nombre que recibió en su bautismo. San Isidro, vino al
mundo en torno al año 1080 en el Mayrit musulmán, en los arrabales de San
Andrés, muy cerca de la iglesia del mismo nombre, donde su cuerpo sería
encontrado incorrupto, varias décadas después de su muerte.
Es
probable que le llamaran Isidro en honor
de san Isidoro, sabio y santo Arzobispo de Sevilla, en la época visigoda. Y
también, porque el nombre de Isidro, significa, regalo de Dios.
Isidro
fue un labrador mozárabe. Mozárabes eran los cristianos hispánicos que vivieron
en territorio musulmán en el período que abarca desde la invasión
musulmana del año 711
hasta finales del siglo XI, conservando su religión y una complicada
autonomía eclesiástica y judicial. Las prácticas religiosas las mantuvieron en
los templos visigodos, que es de donde ellos provenían. La religión
cristiana era tolerada con muchas limitaciones por lo que no eran
autorizados a levantar nuevas iglesias. Las que se construían eran en los extramuros, arrabales de las
ciudades y en aldeas rurales,
siendo todas ellas muy pobres y modestas. Isidro, al igual que sus
padres, oraba a Dios como cristiano hispano.
Según
el poeta, Lope de Vega, recoge y escribe, que los padres de San Isidro se
llamaban Pedro e Inés, y sitúa su vida inicial en el arrabal de San Andrés de
la villa de Madrid. San Isidro nace de una familia de colonos. Los padres de
Isidro tenían un contrato de arrendamiento anual, acuerdo que renovaban libremente,
y que eran propiedad del caballero Juan de Vargas. Se cree, que Isidro, estuvo
posiblemente al servicio de la familia Vargas y de otros tantos señores
terratenientes como Francisco Vera.
San
Isidro es el primer laico casado llevado a los altares tras un proceso de
canonización instruido por la Congregación de Ritos de santidad Los promotores
de esta canonización fueron varios personajes del siglo XVI, incluida la
familia Vargas y la casa real de los Austrias. Isidro se casa con María
Toribia, de Caraquiz, pertenece a Uceda, provincia de Guadalajara; tuvieron un
hijo, de nombre Illán. Curiosamente, Illán, es nombre mozárabe que significa
Julián, lo que confirma a la familia que pertenecía.
María
Toribia, era creyente y practicante, como Isidro, tanto es así que de mutuo
acuerdo los dos hacen vida contemplativa; María
cuida de la ermita de la Piedad,
cerca de Torrelaguna y al tener que cruzar el río Jarama para con su alcuza de
aceite rellenar las lamparillas del Sagrario y altar; según recoge la tradición,
tuvo que sufrir calumnias de algunos vecinos, que la acusaban de cometer
adulterio, y estas habladurías llegaron a Isidro, quien decidió comprobar por
sí mismo, su veracidad. Isidro contempló
a escondidas a su mujer, cruzando el río Jarama; María Toribia, extiende su
manto sobre las aguas del río y, milagrosamente, cruza hasta llegar a la
ermita. convenciéndose así, de su inocencia.
La actual urbanización de Caraquiz conserva el
lugar, junto al río, donde sucedió este milagro. Cuando María Toribia, muere es
enterrada en esa ermita, que ahora está ruinosa. Después su
cuerpo es trasladado al convento de San Francisco de Torrelaguna, donde
es venerada, pero en el año 1654 por orden del rey Felipe IV, es trasladada, en
secreto a Madrid, para que reposen sus restos junto a los de su esposo San
Isidro, porque los vecinos de Torrelaguna, se oponían. Desde el siglo XVIII, se
conservan en la Colegiata de San Isidro de Madrid.
El
ser llamada Santa María “de la Cabeza” se debe a que su principal reliquia fue
su cráneo, venerado durante varios siglos, y que ahora yace en la urna de
Madrid.
La
vida de San Isidro la conocemos por un
códice, un libro escrito a mano, también llamados manuscrito en la Edad Media, que fue encontrado en la
Iglesia de San Andrés en 1504 (denominado como Códice de San Isidro y escrito a
finales del siglo XII) y donde se denomina Ysidorus Agricola, con detalles y
milagros de su vida. Y es ahí donde se dice que esta casado y tiene un hijo.
Mencionándose el milagro de los bueyes
con los ángeles arando, el milagro del pozo subiendo las aguas para rescatar a
su hijo, el de dar de comer a las palomas y el de la olla de comida para dar
comida a los pobres, entre otros. Aunque no estaba santificado por la iglesia,
los madrileños le rendían culto desde el
siglo XII, siendo conocido en otras partes de España. La iglesia y la corona real española, junto con el pueblo de Madrid y de otros
muchos, iniciaron su proceso de canonización en el siglo XVI.
El
30 de noviembre de 1172 falleció: Es enterrado en el cementerio de la Iglesia
de San Andrés donde había vivido. Se conoce este dato por mencionarlo el códice
que acompañaba a los restos del cuerpo incorrupto de Isidro.
El
mundo ha crecido San Isidro, y consoladamente, la fe en Dios nos mantiene unidos junto a ti, en el
amor y en la oración en este magma de continentes países y ciudades por donde
naufragamos en tiempos de pandemia.
Tenemos
fe, a pesar de los que vocean que Dios
ha muerto, y llegamos a ti, pidiendo que nos guardes la cosecha del alma, y las
otras cosechas que labramos con nuestras manos de labriegos ajadas, con frentes
surcadas de arrugas y fracasos. Manos orantes pidiéndote ayuda. Manos las que
ayer, como tú, sujetaban con fuerza arados, y a voleo el trigo en las besanas. Manos
obstinadas hoy en perdurar, generación tras generación labrando viñas,
olivos, maíz y melón, cebada, lino y
almendros, para vivir…
Aquí
estoy, San Isidro, con mi voz que declama
palabras varadas en los que te
seguimos. Desde que mis antepasados, aquellos que ni recordamos sus nombres,
cavaron aquí, el primer pozo para abrevar ganados en éste pueblo de cruce de
caminos y posadas, rodeado de tomillos,
espliego y encinares Un pozo si, como
los que tú también cavaste, santo zahorí de Madrid,
cuando allí faltaba el agua, calmando la
sed de la tierra árida y de tus vecinos: fuentes y pozos de Madrid que han
llegado a nuestros días benefactores para la salud humana. Agua, que con la
ayuda de Dios hiciste brotar, entre torrentes de polvo de sequía en esta tierra sin mares ni grandes ríos, orando
en los templos al venir el día, delante de la lamparilla alimentada con
aceite del sagrario, vestido de estameña
y lino. En tiempos donde tú, no eras nada, al no pertenecer a la clase de la nobleza ni a la eclesiástica…Sorprende al estudiar tu trayectoria el hermoso relato de un padre de familia y
esposo fiel, en aquella sociedad donde, como también hoy, importaba escasamente
la familia. No eres Isidro labrador un santo normal en el santoral católico. Un
campesino, no instruido culturalmente, honrado, generoso y tan humilde como
callado; vida la tuya sin pretensiones
de envanecimiento ni menosprecio a los demás…Con tu natural bondad de
hacer el bien. Necesitamos conocerte para seguir tu ejemplo. El sentido esencial
de tu humanidad, austera, como lo han sido las gentes de esta tierra.
Gentes
alegres con esos canticos de plenitud en la soledad del campo cuando por
barbechos y heredades se escuchaba la voz fuerte y monocorde de una “gañanada”.
Yo la escuché en mi infancia cantar a mi abuelo paterno y a mujeres con letras
de oraciones, hoy olvidadas.
Alcánzame
para todos los pueblos que labran la tierra y nos dan alimentos, lo esencial de
tu vida, tan amado por Dios, que te hizo acreedor a que por tu santa
intercesión, te pidamos ayuda para que nuestros campos expuestos a la
intemperie con el techo del sol y las estrellas, no mermen las cosechas de las
que vivimos. Vamos cargados de sueños junto a la tierra que es nuestro sustento
y volamos haciendo proyectos semejantes a águilas para sacar el fruto del
trabajo. Y nos marchitamos y continuamos infatigables sin temor a la escarcha
ni a los cardos…Tú, San Isidro eres la longitud de nuestro espíritu, la razón
del alma que no avienta el cansancio, ni la muerte cuando nos convierte en
tierra y polvo porque vamos amortajados de amor, y el amor nos guía hasta Dios.
Somos
gentes que aún creemos en los ángeles, y nos lo callamos por si alguno se ríe
de nosotros, porque en la soledad del campo el viento, a veces trae susurros que nos dice que volemos por las espirales de
los atardeceres.
Te
ruego, nos dejes entre los párpados la luz de tu silencio que nos llama y
convoca a ser tus aprendices y oremos, sin temor a perder el tiempo, para
encontrar a Dios.
Bajo
este cielo, hoy San Isidro,
crece
la súplica de estos labriegos
junto
al altar. Somos tu gente
los que
miramos pasar las nubes
pidiendo
lluvia, los que rogamos
a Dios
que nuestros campos
nos den
el pan de cada día.
Ruego
sencillo de esta jornada
hoy de
oración en Tomelloso.
Al fin
y al cabo somos pequeños
como la
yerba de los caminos,
como el
repique de las campanas
que por
sabido, casi ignoramos.
Somos
el pueblo llano y sencillo
sin más
tributo que este trabajo
de arar
los campos; somos los tuyos,
los
campesinos, Santo Patrón,
ruega
por todos, pídele a Dios
por
nuestros muertos, por las familias
y su
sustento, por nuestro pueblo
sin más
postigos que esta oración
a ti
elevada. Pasa la noche
por sus
zaguanes con San Isidro
por
nuestros campos.
Todo es
silencio. Todo es amor.
Natividad Cepeda