miércoles, 7 de agosto de 2019

Lunes 22 de julio X encuentro de Oretania de Poetas en el palacio de Claveria de Aldea del Rey


Hay lugares  que al pasar por ellos sus piedras nos hablan de historias olvidadas que jamás debieron quedar en el olvido. Cuando llego a esos pueblos y lugares me asombra no conocerlos al tenerlos tan cerca.
En ese contexto se encuentra Aldea del Rey, pequeño municipio de la provincia de Ciudad Real con  monumentos espectaculares que casi nadie visita ni conoce.  Y en ese olvido y dejadez también está su Historia, la de los valientes aldeanos que no temieron enfrentarse al defender sus derechos ante la Orden poderosa de los Maestre Calatravos.
De ese ayer nos queda su Fortaleza Castillo en el cerro del Alacranejo. Es la montaña  que señala el  Sur, majestuosa, que predomina influyendo respeto a la mirada de quien la contempla y coronando las alturas,  el Sacro Convento de Calatrava la Nueva. 
En ese viaje  al pasado queda también el Palacio de la Clavería que mandó fundar el rey Felipe II para residencia de los Claveros de la Orden de Calatrava. Pero ¿quiénes eran los Claveros? Eran los custodios  del castillo y del convento y fue residencia de estos legendarios frailes. La villa de Aldea del Rey fue residencia de los frailes de la Orden de Calatrava, moradores del Convento de Calatrava hasta 1217, y separada por Felipe II de la Mesa Maestral, dándole la Dignidad de Clavería. La función del Clavero era la guarda del Convento, cuando residían en ellos los Maestres y los Caballeros.  
Historia  y violaciones de nuestro patrimonio que se va recuperando entre  líneas paralelas del pasado y el presente hundidas en ese abandono tantas veces ahogado por desafueros de poder y desidia.
El palacio de la clavería estuvo en la Lita Roja  de la Asociación Hispania Nostra, nacida en noviembre de 2007, con el fin dar a conocer y proteger aquella parte de nuestro Patrimonio cultural y natural que se encuentra en abandono y en peligro. Hoy después de  su restauración está en la Lista Verde por lo que hay que continuar restaurando y conservando el noble edificio renacentista del S. XVI con elementos del XVII. Tiene  dos plantas y un patio que une el espacio interior. En la fachada de ladrillo y sillería se admira  su portada y el balcón de forja a ambos lados pilastras jónicas terminado por un frontón triangular donde se pueden contemplar sus cuatro escudos.
Y es en el interior de este palacio, donde  la Palabra de poeta del X Encuentro Oretania de Poetas, se dejara oír la poesía, que no es otra que el testamento vivo del sentir de los hijos de los pueblos de Ciudad Real. Encuentro  coordinado por Luis  Díaz- Cacho Campillo y el editor Julio Criado.  En esa infinitud  del viento por donde las palabras semejan palmeras mecidas al vaivén de los sueños.

Equipajes de versos entre fuentes de luz     


                                                                          A Luis Díaz-Cacho y Julio Criado
                                                                         con mi gratitud  por su amor a la poesía. 
                                                        
          

                                 
La tarde silenciosa se muere  desnuda
de plegarias  en el reflejo atávico
de una estrofa lejana. Sin reloj en sus alas                                                                     
 cruzan pájaros en sucesivos vuelos
en el azul que abraza el techo de la tierra.

Viajo con el alma completamente sola
recordando a los poetas inmortales.
Los traigo a mi memoria uno a uno
conmigo por  grietas invisibles de ternura.

A todos los escucho dentro de mi silencio,
dentro de esta quietud que me da la poesía.
Mi fortuna son ellos, lo poetas amados
con su bagaje de artificio y amor
fecundado en sus libros. Esencia de esa ley
que transforma lo mediocre en belleza.

Yo voy con todos ellos en idas y venidas
cuando leo poemas que dejaron escritos.
hombres y mujeres de espíritu indómito
que a veces no fueron comprendidos.

Es por eso que en el sosiego de la tarde
me gritan los poemas como un viejo conjuro
de ángulos abstractos junto a la blanca luna
que se asoma en la altura envuelta en su misterio.
                                               
Llega la noche: llega besando las cruces
de los cementerios. Llega sobre lápidas
que glorifican nombres de poetas dormidos
que solo el cielo mira. Llega la noche
cautelosa, sensible, sobre  poetas muertos.
Es el momento para ver las estrellas                                                  
y pensar que un poeta se convirtió en lucero.

Yo los veo y siento detrás de esa cortina
invisible del tiempo. Me detengo en sus versos
 cuando en el horizonte aparecen poemas
entre nubes de color escarlata.
Vuelan voces de poetas amados junto
a bandadas de pájaros, se yerguen desprovistos
de normas en el reflejo de sus  huellas.

Todo  queda callado, apenas un suspiro
atraviesa la noche cuando los cipreses
se elevan con su dulce cadencia flotando
entre las sombras enrocado en su rito.

El aire trae acordes de coplas y romances
del Parnaso lejano con  duendes, musas  
y ángeles magnéticos en la paz del recinto.
Todo duerme. Todo queda  en sosiego.
           
Por detrás de los montes se levantan
equipajes de versos entre fuentes de luz.              
No es posible  llamar  a todos los poetas
por su nombre, para recuperarlos abro
mis libros donde ellos me esperan. 
Los libros de poesía  que un día escribieran
reposan en las baldas de muchas bibliotecas.

Escucho a los  poetas. Los  oigo declamar  
gritos  de libertad. Claman confidencialmente
con recursos de alzada y amorosos poemas.
Bullen en rimas y sonetos fieles a su destino.    

Son ellos, los poetas, los que piden que los saque
a la luz y no permita que mueran sus poemas.
Que el silencio del olvido no  cubra de polvo
la belleza de su primigenia creación. Permanecen
en los ancestros que imitan el retorno a la vida.

Dioses nacidos de mortales vientres
no temáis al olvido, leyéndoos  renacéis
porque un verso nos salva y os salva de la muerte.
Moriremos en el momento que desterremos
del alma la poesía. Entonces, sólo entonces,
seremos polvorienta arcilla desterrada del cielo.          

Os busco y os defiendo pobres
entre los otros pobres de voz de escarcha y fuego.
Y aunque no tengo alas vuelo con la poesía
cuando una lluvia de versos me hace candelabro
o río entre las peñas y mar de vuestro océano.

Os debo gavillas de palabras
que me han resucitado del fango y la tristeza.
Sois mi mejor alhaja en esta alegoría
reclinada en mi pecho. Vosotros, mis amigos,
soñadores de ideas, os amo y llevo en mi retina
con el único equipaje que quiero conservar,
mis hermanos amados, dejadme cuando muera.
                                                   
envuelta en un rebozo de poesía y poetas.

                                                                        Natividad Cepeda

    Publicado en el libro Palabra de Poeta: X Encuentro Oretania de Poetas Ediciones C&G 2018  © copyright.
                                                            
En la fotografía el alcalde de Aldea del Rey con los músicos y poetas que intervinieron entre ellos, Toñi Piqueras, teresa Sánchez, Nieves fernández, Eugenio Arce, Jesús Lara, Juan José Guardia, Luis Romero,María José López, Luis Díaz-Cacho, Julio Criado, Alfar Arias, Natividad Cepeda...  






                                                                                           


sábado, 8 de junio de 2019

Íconos manchegos invisibles en el día de Castilla-La Mancha


            Estoy aquí a destiempo de tantos  discursos y eventos  que van por los senderos de mi amada tierra manchega. Por todos los rincones mediáticos días pasados he escuchado mensajes de repulsa  de los representantes de los diferentes partidos políticos en su esfuerzo de convencer  para llenar su granero con nuestros votos. Ahora se reparten la dicha o la desdicha de las ganancias o  las pérdidas y yo y tantos otros esperamos ver esas promesas prometidas cumplidas, si no todas, sí algunas de ellas.  Y en esta tierra de nadie y a la vez de todos los que la habitamos, suenan los escasos clamores de la celebración del Día de la Autonomía de Castilla- La Mancha y la miramos con ojos de  esperanza un poco incrédula, por aquello de que los fastos a festejar no nos unen lo que debieran.

Y allí, bajo la tierra del olvido, yacen los íconos invisibles de esta pobre tierra que es la nuestra en espera de que alguien los nombre antes de que llegue la resurrección anunciada por la fe religiosa de cualquier época.  Difícil será nombrarlos  porque no figuran en placas de homenajes ni recibieron medallas de reconocimiento. Tampoco sus huesos descansan en mausoleos que invitan al recuerdo; no, sus huesos cansados de derrotas son todo silencio.  Todo es aire de olvido  bajo este mes de mayo que se despide con fiesta profana y con mujeres, rezando en los templos semivacíos, el santo rosario a la Santísima Virgen María, Madre  de los creyentes cristianos.  Casi todas mujeres  las que rezan, y algunos hombres como caídos por casualidad entre los bancos de madera de los templos.  Y en los campos de mayo los olivos  de un pie y los almendros alienados igual que los viñedos en líneas  largas y perfectas entre surcos arados y, el color de los tutores de los árboles niños, para evitar que los protegidos conejos, se coman el trabajo diario de estas gentes manchegas tan calladas ante tanta injusticia de unos y de otros.

El campo sin armas ni chamizos donde proteger la vida de sus labradores, hombres y mujeres anónimos que semejan sombras sin quejidos. Pero sin esa multitud  invisible nadie cobraría los impuestos. Impuestos como muros  petrificados de funcionarios que nada saben de las horas invertidas en esos vastos terrenos cultivados de soledad  en cada uno de nuestros pueblos.
Se nos mueren de pie, enjutos y quemados la piel y la esperanza cuando el pulso les falla y escuchan los reproches de que son malos y explotadores empresarios. Se nos mueren sin hijos que continúen la labranza porque no merece dejarse tanta vida para tan poco rendimiento.

Son ellos, los hombres y mujeres  de los pueblos, los íconos nuestros.  Sus huellas no se ven en el cielo lleno de sol de nuestros  cielos. Y como tejas de arcilla muerta se deshacen y desintegran rodando su polvo por horizontes de éste mayo que se nos va vestido de triunfadores y vencidos en la liza de las votaciones nacionales.

La voz de la tierra es la voz ancestral de la gente que la ama y en ella nace y muere. La voz de la mañana castellana y manchega es voz  inaudible sellada en agujeros de vejez sin niños que recojan el testigo.  Miramos los barrios del mundo, los hombres y mujeres que emigraron y muestran sus paraísos a miles de kilómetros de nosotros; esos que se fueron y no volverán y olvidamos que la vida de ellos vivida en otros pueblos, es la muerte de los nuestros.

Día de mi región, brindis al aire de balcones y plazas. Y detrás de la fiesta las manos apretadas de que hay que seguir vadeando robos o pagando seguridad privada, y por eso las placas de las aseguradoras son los escudos visibles de las calles.  Nos quedamos sin íconos manchegos y nos crecen miles de íconos diseñados.  Debería suceder algo distinto para recuperar lo que se fue: los trenes en los pueblos para viajar entre nosotros… Los trenes traqueteando, aquellos trenes nuestros rápidos y veloces sin humos. Los trenes nos dejaron al irse, aislados los unos de los otros. Y era u ícono verlos pasar por los campos y llegar a los pueblos. 

Hemos enterrado tantas cosas que la final las hemos olvidado. Y el olvido es morir incluso en mitad de la fiesta.



                                                                                                                  
         Natividad Cepeda

Arte digital: N. Cepeda

martes, 21 de mayo de 2019

Mi adiós a Jerónimo Calero, poeta manchego y amigo


                      
Amigo y compañero de palabras y  rutas soñadoras, también de soledad y de tristeza y de tantos acontecimientos que se van por el filo agridulce de la vida se nos ha ido Jerónimo Calero Calero en este mes de mayo plagado de golondrinas y amapolas  de todos nuestros pueblos manchegos.

Jerónimo Calero tenía el latir de la tristeza de la tierra,  palabra sincera en el dialogo y la duda de la existencia para después de la vida; me lo dijo la última vez reunidos con los poetas de Oretania.  Y su mirada era tan cierta como si en cueros vivos te mirara. Escribía para no dejar de vivir y  así repartir en sus poemas desgarros y sueños de él mismo.  Era como la tierra nuestra, un poco de Quijote y mucho razonamiento de Sancho, cuando hablaba de la familia y de la vida. Jerónimo ejercía de poeta incluso cuando ahuyentaba pesares de lo que no le gustaba de los avatares de la vida.  Porque los pasos que damos  a través de los años a veces no nos llevan a donde soñamos de jóvenes y en esos encuentros fortuitos que, vivimos en los encuentros poéticos, dejamos libertad a las palabras del encuentro.

Versificamos con lo cotidiano en busca de ese misterio que no se palpa pero que sí sentimos.  En su busca somos peregrinos del estremecimiento adentrándonos en las cuevas del ingobernable latir de la existencia con la única alternativa, de escribir un poema para dejar en él nuestra propia huella. Porque no dejar huellas es no haber existido.

Se ha teñido de negro este día al decir adiós a un poeta. Y todo sigue igual. Y nada cambia porque somos peces en el mar de la tierra.  La idea de la creación es la misma idea de la creación poética, perdurar en los otros gracias  a un libro: no extinguirnos dentro del entramado generacional donde todo se olvida y se oxida. Y Jero, lo sentía, como tantos otros.
Doblarán las campanas por ti y retumbarán en tu dormido lecho de la muerte  en ese bosque umbroso donde dicen que nos espera Caronte con su barca.  

Nos vestimos de negro a pesar de haber desterrado  ese color de nuestra sociedad pretenciosa de sabiduría y, tan estúpida como un payaso que ríe entre sus ojos pintados de blanco; porque a pesar de tanta bufonada cuando la muerte nos golpea no remontamos tan alto el vuelo como pretendemos mostrar. Y es cierto que me duele que te vayas Jerónimo Calero, poeta de Manzanares,  amigo de fugaces encuentros  y por tu partida toda yo me visto de negrura  a pesar de la claridad de los campos verdes de trigos y rojos de amapolas.

Quedan tus libros y tus poemas. Quedas tú en mi recuerdo. Quedas en el color del cielo que se tiñe de tristeza cósmica en el crepúsculo cuando en lo profundo del horizonte el sol se oculta y avanza la noche. Allí te buscaré con tu gesto triste y tu búsqueda de esos porqués inacabados. Y rezaré por ti en el silencio de mi fe, la misma fe que tú me dijiste que te faltaba la última vez que nos vimos. Quizá yo vengo desde antiguo oyendo la voz de Dios en sus orígenes y es para mí borbotón de luz enigmática para cruzar las brumas de tantos túneles sin luz.
Me llegan tus palabras en estos versos tuyos rescatados de un largo poema sobre el olivar…


“Por eso mi canción se toma estela
y deriva a merced de la corriente
que la trae y la lleva en un fundente
deseo de trazar la paralela

razón, para llegar a esta gemela
pronunciación, acaso diferente
porque trata de unir por la tangente
un círculo de luz y un alma en vela.

Jerónimo Calero”


Descansa en paz  desde el silencio de tu marcha y perdura en las páginas de los libros a pesar de la levedad de la vida.


                               Natividad Cepeda        

                        

 Tomelloso  21 de mayo de 2019

Fotografías de las web.

miércoles, 8 de mayo de 2019

Historia y fe del linaje de la Virgen de las Viñas de Tomelloso



Atestiguan crónicas viejas y reales que la bandera de Castilla era rojo carmesí. Ese era el color de las villas y ciudades de Castilla y ese es el color que conmueve el espíritu cuando se contempla el amanecer en Tomelloso. Tomelloso es pueblo con aspiraciones de ciudad cosmopolita. El carácter  tomellosero es cosmopolita por lo que hay tomelloseros en  la geografía mundial. La  Historia de este municipio aparece en las Relaciones Topográficas  del rey Felipe II: sin ser esa su única carta de permanencia. Tomelloso tiene raíces arcaicas presentes en las construcciones de los bombos de piedra seca. Ese vestigio nos demuestra que es un lugar remoto por la memoria de esa vivienda rural construida hasta la década de los años sesenta del siglo XX.
Los legajos históricos se pierden al ser  quemados en la guerra de 1936 el archivo parroquial de Tomelloso en la plaza del pueblo y obras de arte religiosas irrecuperables. Aunque esa memoria histórica se pierde por avatares terribles es cuando los vestigios de la piedra y los caminos transitados desde  milenios nos dicen, sin libros, que estos lares geográficos  fueron habitados antes que nosotros por habitantes extinguidos en su materia, pero presentes en su legado inmaterial y genético. En las citadas Relaciones Topográficas se lee que hubo villares y que hay un pozo llamado de Los Tomillosos. Se nos está diciendo que fue lugar poblado por pequeñas villas o aldeas, algo usual en la Edad Media. Villares poblados y despoblados a causa de escaramuzas, batallas y epidemias y de esas poblaciones. La Cañada y el Camino Real que pasan por Tomelloso hablan de su permanencia en el tiempo.  En la incipiente historia de Tomelloso se  recoge: “Martin del Campillo y otros, ante el escribano Juan de Vargas, declararon  (29 octubre 1578) lo siguiente: I y II. Que hacía 47 años no existía el pueblo. Entonces sólo había un pozo muy hondo y alrededor de él grandes tomillares; pero pronto comenzaron a levantarse casas y se formó el Tomelloso; contaba con 80 vecinos”. ”. (Si se multiplican por 4 o 5 que es lo que daba cada vecino con su familia, habitaban Tomelloso 320 a 440 almas en el año citado de 1578) El pozo con su  presencia asegura la supervivencia de personas y animales. Continúan explicando características del lugar y de lo que vivían derivado de su trabajo: “Tierra de pan llevar; mantiene ganado ovejuno. Las casas son de piedra y tierra.” Estos datos son afines a otras poblaciones de España en el siglo XVI, lo que supone que el manoseado término de que es un pueblo joven es incierto, si se aplica a lo recogido en esas Relaciones Topográficas comparándolas con poblaciones de la comarca y provincia. También aplicados estos datos a otros puntos geográficos de España.
Es casi nula la presencia de nombres de mujeres en esas relaciones. En los pueblos rurales de España la figura femenina y su contribución a la economía y cultura del lugar ha sido inexistente (aún lo es a pesar del consabido estribillo de la igualdad) es por esa omisión que no aparecen nombres de mujeres en lo recogido en ediciones de ayuntamientos, hermandades religiosas o culturales hasta hace escasas fechas. Y por esta razón la población femenina ha sido y es, menos relevante que el reconocido a la población masculina. En la venida, de la Virgen de las Viñas a Tomelloso como su Patrona, hay escasas crónicas y  sucesos acaecidos que se perdieron porque no se consideraron importantes. Escasos los nombres de mujeres de ese momento histórico de la ciudad. En dialogo con el escritor Tomas Osorio en el que yo narraba la llevada de la Virgen al Santuario de Pinilla, me dijo que un hermano claretiano le contó que a principios de los años cuarenta del siglo XX , un claretiano vino a Tomelloso a dar unas conferencias y que  hablo de la Virgen de las Viñas, lo que inspiró al párroco don Agustín Moreno a traerla como patrona a María Santísima en la advocación de las viñas. Y efectivamente así aparece en Wikipedia: “Tras la Guerra Civil, se acogieron a su patrocinio los habitantes de Tomelloso (Ciudad Real), como consecuencia de una misión popular que impartió un claretiano que procedía de Aranda de Duero”.  Nos  recuerda  que muchos castellanos y leoneses repoblaron territorios conquistados a los  musulmanes invasores  en el siglo VIII, asentándose en la Mancha por lo que compartimos apellidos y tradiciones.
La Virgen María, de la Vid y de las Viñas  nos lleva hasta el  monasterio de La Vid, en el municipio de La Vid y Barrios (Burgos). Es un monasterio fundado en el siglo XII regido  hoy por padres agustinos. La leyenda tradicional  dice  que la Virgen se apareció al rey, que cazaba por el monte, sobre una vid, entre zarzas. Fue el mismo rey quien impuso el nombre de Santa María de la Vid, a la imagen de la Virgen, y la ubicó en un monasterio románico.  El templo actual  data de 1522. Aseguran que fue costeado por el Cardenal Mendoza y su hermano.  Se conserva  la bellísima imagen gótica de Santa María de la Vid, esculpida a finales de siglo XIII y que preside la capilla mayor desde un espléndido retablo renacentista. La Virgen de la Vid es imagen de piedra policromada. Imagen venerada hasta hoy.
En la advocación en Quintanilla de las Viñas, provincia de Burgos, se cuenta que había una tradición en la Virgen de Lara o de las Viñas. Aún se conserva la primitiva iglesia visigótica,  declarada Monumento Nacional, y entre otras curiosidades  en el arco del triunfo, sus dovelas  están decoradas con racimos de uvas y zarcillos. En su construcción se encuentran sillares de piedra caliza y arenisca colocados sin argamasa, entre otras excepcionales curiosidades, construidos igual que se construyen nuestros bombos campesinos, con lajas de piedra seca  sin argamasa. La Virgen de las Viñas  Patrona de Aranda de Duero, asegura la tradición, que en la invasión musulmana los vecinos de Quintanilla de las Viñas en su huida se llevaron la imagen cerca del Duero donde hallaron refugio. Pasó  el tiempo y la Virgen se le apareció a un labrador indicando donde estaba escondida y diciéndole que se le construyera una ermita: nadie creyó al rústico labrador: la tradición dice que la Virgen le dio un racimo en época donde todavía no había uvas.  Ante aquél milagro en el siglo XII se encontró en el monte Costaján (monte sagrado) la imagen de la Virgen, que había sido escondida por cristianos huidos de las tierras de Lara para protegerla de la invasión sarracena. En el lugar en el que se halló la imagen se levantó una ermita y posteriormente, en 1385, se construyó un nuevo edificio por orden de Juan I de Castilla, de León, de Toledo y Señor de Lara, entre otros títulos. Desde el siglo XII se han ido agregando otras construcciones, destaca su ábside mandado construir en el siglo XVI y la nave de la iglesia del siglo XVII de estilo barroco. La imagen de la Virgen data del siglo XIV y fue adaptada para vestirla en el siglo XVII.
Antonio Adeliño Vélez, en un artículo publicado en ArandaHoy.com, aclara: La actual imagen de la Virgen de las Viñas de Aranda de Duero  de pie, vestida con diversos trajes y entronizada en la hornacina del retablo de la ermita del monte Costaján; es el resultado de la transformación de una talla sedente a la que se colocó un pedestal para que alcanzase la altura deseada y pudiera lucir el vestido donado por la reina Margarita de Austria. Aquel despropósito artístico, mutiló a golpe de hacha la estética original de la talla labrada a finales del siglo XIII; donde la Virgen estaba sentada en un sitial,  y con el niño Jesús en actitud de bendecir, sentado en la rodilla izquierda de la Virgen. En la actualidad se puede contemplar en la cripta del santuario; la Virgen titular,  en  una réplica de la imagen gótica  que recupera los elementos perdidos y cuya fábrica responda al estilo y policromía propia de las tallas de su época.
En Montilla (Córdoba) reconquistada por Fernando III en 1240 y repoblada por colonos de León  se celebra la Romería de la Virgen de las Viñas y fiestas de la vendimia. Y en Soria existió una antigua ermita románica de Nuestra Señora de las Viñas  situada en las faldas del castillo, frente a la ermita de San Saturio, fuera del recinto amurallado, que desapareció en el siglo XIX.  El misterio es lo arcano en lo religioso  que no puede explicar la razón,  porque solo la fe nos acerca a hechos que no son casuales  y de los que solo Dios conoce.
A Tomelloso llegó la Virgen de las Viñas y son muchos los puntos de unión que tenemos en la recóndita historia de esta advocación mariana. Nos une a esas gentes sus advocaciones marianas, la agricultura y dedicación a la viña y el vino desde el ayer, hasta el florecimiento de hoy, sin olvidar los apellidos y nuestras construcciones labriegas de piedra seca,  los bombos, desperdigados por el término de Tomelloso y términos de otras poblaciones donde los tomelloseros, tuvimos y tenemos, tierra cultivada que compramos y labramos. Sin olvidar, el carácter matriarcal de las mujeres tomelloseras  que ayudó a colonizar y poblar con su trabajo un entorno duro e inhóspito.  Matriarcal es la imagen  de la Virgen de las Viñas en sus diversas advocaciones. En la actualidad ignoramos el pasado y sus signos en lo que nos rodea y  no creemos, alejándonos del misterio y de nuestra  identidad labriega y vinatera  presente hoy en bodegas actuales y en la bodega- almazara que lleva el nombre de “Virgen de la Viñas” logro del pasado que hoy nos distingue por ser estadísticamente la mayor de Europa.
El camino de Tomelloso es el camino de Europa, unido a la globalización en la que estamos inmersos sosteniendo racimos y vino al devenir de un próspero futuro. La Virgen de las Viñas fue nombrada Patrona de Tomelloso en 1942 Desde el día 9 de septiembre que llegó a Tomelloso en tren, su primera estancia estuvo en la desaparecida bodega de Pedro Cuesta, ubicada en el Paseo de don Ramón Ugena, por su cercanía a la estación de tren a donde llegó procedente del taller del escultor valenciano, José Romero Tena,  para lo que se creó y acondicionó un altar provisional hasta que fue llevada en procesión  el 10 de septiembre hasta la iglesia de la Asunción de Nuestra Señora, construida a principios del siglo XVII situada en el mismo solar de la primera iglesia de Tomelloso,  edificada y bendecida para dar culto en el año 1541.  Es de  planta en forma de cruz latina, con su cúpula y naves laterales, siendo su fábrica de mampostería en algunas zonas revocada y en otras vista, excepto por el lado oeste donde se encuentra la torre y portada principal, que es mayoritariamente de sillares. Hasta allí llegó la Virgen de la Viñas acompañada  por autoridades eclesiásticas y civiles y el pueblo entusiasmado en fervor  hasta el día de hoy. Santos López Navarro, en su libro, Breve historia de la Virgen de las Viñas, relata que fueron mayoritariamente las mujeres tomelloseras las que insistieron en celebrar romería, y así, el domingo 7 de mayo de 1944 se celebrara la primera Romería. El 16 de agosto de 1944, se constituye la primera hermandad  para darle culto Y en 1945  se empezó a construir el Santuario en el altozano del paraje de Pinilla, gracias a la donación de los señores  Aguilar Amat, los llamados dueños de la Casa Grande, Se terminó la construcción  con la ayuda de los tomelloseros en el año 1949 y es coronada por el Obispo-Prior D. Emeterio Echeverría Barrena el 10 de septiembre de 1947.
La Ermita del Santuario es una nave con crucero presidida por la Santa  imagen de  la Virgen de las Viñas. Desde sus puertas realizadas en forja y vidriera se divisa el templo  en su interior con sus vidrieras  de los cuatro evangelistas. El Camarín del techo de la Virgen es obra del pintor tomellosero Ezequiel Cano, una alegoría preciosa y exquisita  obra de arte. En el lado derecho de la ermita se puede admirar un cuadro realizado por la pintora María Jesús Martínez en alusión al sacerdote don Agustín Moreno junto a las viñas y la imagen en recuerdo del párroco que nos trajo la sagrada advocación. En el recinto de Pinilla se ubica el Museo de la Virgen de las Viñas, rodeado de la viña de la Virgen, y de un gran pinar con árboles autóctonos considerado actualmente  la mayor masa forestal del término de Tomelloso. El desaparecido escritor e investigador, Lorenzo Sánchez, en los encuentros que mantenía con él, sobre Tomelloso y sus parajes, me comentaba que el paraje de Pinilla podría muy bien ser  una antigua motilla, de las muchas que hay repartidas por  la tierra manchega. El nombre de Pinilla  en su origen está  derivada del latín pinna, “peña”. 
Y es allí donde misteriosamente se  construye el santuario de la Virgen de las Viñas. Además el apellido Pinilla lo ostentan familias tomelloseras desde antiguo. Dicho apellido  se dice que pertenece a los judíos sefarditas, los más cultos e ilustrados de los establecidos en España. Algunas de esas familias marcharon en la expulsión judaica, otras se bautizaron quedando residiendo en sus lugares de origen o cercanos a ellos. Tomelloso, Pinilla y la Virgen de las Viñas, amada por un pueblo que la venera con pasión, sobre todo en la celebración romera, y el rezo del santo rosario la noche del sábado, a la luz de cientos de antorchas alumbrando a la imagen en su recorrido por Pinilla. En la mañana del domingo último de abril, recorren los cinco kilómetros a pie, los romeros acompañados de sus famosas reatas de mulas enjaezadas, los remolques de ramas verdes y sus carrozas construidas con alegatos a sus monumentos más representativos. Lo arcaico está en lo sagrado a pesar del desconocimiento histórico con la ofrenda de flores en la plaza del pueblo a la Patrona presente en la fe del occidente cristiano, que es donde se apoya nuestra civilización desde el Génesis, donde se nos recuerda que después del diluvio, Noé, labró la tierra y plantó una viña.  Dionisio, hijo de Júpiter en la mitología griega. Dioses profanos. Y Dios cristiano, Nuestro Señor Jesucristo,  transformado el vino en su sangre por amor a la humanidad. Viñas y vino razón de la existencia desde miles de años en el regazo de la  madre tierra incesante y fértil.
Natividad Cepeda

Publicado en  Cuadernos Manchegos


Natividad Cepeda | Tomelloso | Religión | 07-04-2019





Blog de Natividad Cepeda. Escritora: Caminando en el parque por enero

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