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sábado, 6 de enero de 2024

 



Se queda la palabra

cual rio de sombras en un ciclo

constante de regueros de sangre

 y metralla de juguetes rotos

en el salvaje ciclo de las guerras.

 

Allí, la vida humana, nada vale.

 

Se queda la naturaleza

sitiada de árboles y escombros   

sin nidos ni  abejas muriendo sin flores   

campando la muerte en  macabro

baile  de malditas guerras.

 

Allí, hay cementerios de muertas ciudades.

 

El mundo es pequeño  para tanto horror.

Por los cuatro puntos

de este año nuevo enero se tiñe

de luto y lamentos. Dos mil veinticuatro

traenos luz y vida y no destrucción.

 

 

Natividad Cepeda

 

 

 

 

 

 

 

 

 

domingo, 3 de octubre de 2021

Plegaria por la Excelentísima Doctora Doña Ana Figueras Juárez

 


Plegaria por la Excelentísima Doctora 

Doña Ana Figueras Juárez

(Funeral Parroquia Asunción de Nuestra Señora en Tomelloso)

 

  A mi entrañable amiga,  Ana Figueras Juárez:

 murió el 14 de enero de 2021 de COVID.

                                                                                                                               Natividad Cepeda 

 

Querida Ana, en esta tarde de septiembre estamos reunidos contigo. Sentimos no tenerte  a nuestro lado, más nos consuela la fe de saber que tú, y tu hermosa sonrisa es el latido de Dios al recordarte. Humildemente oramos hoy en este templo sagrado por Ti, y por nosotros, con el caudal de nuestro amor que no ha cesado.

Retornamos orando a tu mirada alegre semejante  a los atardeceres  cuando en el transparente del cielo el Creador nos habla. Y en esa travesía de la vida y la muerte tu alma late en el amor de los que te amamos.

Septiembre, tú bien lo sabes, es aroma de uvas desgranadas para el cáliz de amor de cada día, y su aroma es la templanza del otoño cuando anhelamos sentir que aun muriendo, vivimos  por  vaguadas, valles y montañas de dudas con la luz del Señor en nuestros pasos.

Estamos, Señor, orando como Tú nos enseñaste; Padrenuestro por Ana, que nos curaba el cuerpo. Estamos mendigando tu amor para seguir creyendo en tu presencia, también en esta tarde triste del adiós al toque de campanas. Huéspedes de la vida hasta llegar a ti, para sentir a Ana, hija, hermana, esposa, madre, amiga… con tu misericordia, Señor, por ella oramos.

La recordamos, la sentimos en el susurro del aire y en la noche estrellada, en el amanecer llega su voz y su sonrisa alegre, sin distancias.

Sentimos tu añoranza, como negarlo, pero sabemos  que al trasluz de los días nos queda la plegaria de saber que, Ana, es el ángel de Dios en nuestras vidas. Descansa en paz Ana Figueras Juárez, querida amiga, y espéranos junto a Dios, cuando como tú, partamos hacia Él.

No te olvidamos. Por los caminos del Sur de Cazalilla nos llegaste y  con júbilo Tomelloso te recibió y te quedaste  unánime.

Espéranos junto a la Madre de Dios María Santísima, bajo la advocación de Nuestra Señora de la Cabeza y tu fe en  Ella; espéranos, con María Santísima de las Viñas, a la que honraste, espéranos en el cielo de amor donde hoy te encuentras. Amén.

 

                                                      Despedida

 

En enero de 2021 no pudimos verla ni despedirnos de ella físicamente por las prohibiciones a causa de la pandemia del COVID. Fue incinerada en Ciudad Real, donde residía, con la asistencia de su esposo José María Buitrago, su hija Ana y su hermano Sebas. Como muchos otros sanitarios, médicos, enfermeros, conductores de ambulancia… falleció habiendo estado prestando su ayuda de médico a todas aquellas personas que lo necesitaban en el pueblo de Malagón. 

 Hasta el 27 de septiembre no fue posible asistir a su funeral y enterramiento de sus cenizas en el Cementerio Municipal de Tomelloso, donde también tenía residencia, por ser su esposo de esta ciudad.

Fue una tarde muy triste. Desde su pueblo natal, Cazalilla, de la provincia de Jaén, llegó su anciana madre doña Ana Juárez, acompañada de sus hijos Sebas, Elena, Cristóbal, sobrinos y amigos…En Tomelloso los esperábamos la familia de su esposo y los amigos que la amamos y lloramos. Desde Daimiel se desplazó un grupo de amigos y compañeros médicos que cantaron acompañados de la música del órgano durante la Eucaristía. Ofició el sacerdote católico don Miguel Ángel Villegas.  

El sol alumbraba  el cementerio cuando se depositaron sus cenizas llegando hasta el nicho donde fueron depositadas. En su interior, junto a ella, fue puesta una estampa de la Santísima Virgen de la Cabeza y flores en señal de amor después de rezar todos juntos el Padrenuestro, Ave María y Gloria, con voz quebrada y lágrimas silenciosas. Cuando por el Oeste se ocultaba el sol  nos despedimos unos de otros.

La plegaría que escribí para mi querida amiga Ana Figueras Juárez la leí al finalizar la comunión desde el ambón del Evangelio del  altar mayor de la iglesia.

Ana vive en los corazones de los que la conocimos y sabemos que al igual que ella muchos otros médicos, hombres y mujeres, ayudaron a recobrar la salud de muchas personas anónimas. Para ellos nuestras gratitud y oración a Dios Nuestro Señor por el bien que repartieron a costa de sus propias vidas.

 

                                                                                


En Tomelloso a 27 de septiembre del año del Señor de 2021

 

 

                                                                                                Natividad Cepeda

 

 

 

miércoles, 27 de enero de 2021

Blas Camacho Zancada y sus pasos de fe desde sus raíces cristianas.

Cuacuadernos Manchegos


 

Natividad Cepeda | Tomelloso | Sociedad | 27-01-2021

Blas Camacho Zancada y sus pasos de fe desde sus raíces cristianas.

Hay personas que dejan un marcado sentido personal en todos aquellos que les conocen y ese ha sido  el paso por la vida de Blas Camacho Zancada.  Ha pasado y ha ido dejando su rastro en diferentes grupos sociales por su singular personalidad desde todas las puertas que ha traspasado a lo largo de su vida.

Hoy ha llegado a ese camino trascendental  de elevarse por encima de la materia para alcanzar la luz en la que él creía: su fe en Jesucristo y en la Iglesia católica. Su esperanza estaba en Dios naciendo hacia su interior desde el conocimiento del poder  como abogado, político y gestor de múltiples empresas sin olvidar ser esposo y padre de una gran familia. Ha sido un fiel ciudadano de España a la vez que un demócrata convencido desde los puestos públicos donde la ha representado. Seguir su trayectoria es fácil de señalar y que durante estos días publicarán los medios de comunicación sin omitir detalle alguno.

Pienso que cada uno nacemos para labrar nuestro propio campo y en esa andadura Tomelloso le  moldeó el carácter a Blas Camacho, con la misma resistencia de esta tierra  dura, llana y alta, que mira al cielo sin límite alguno para comprobar la pequeñez humana y la grandiosidad de Dios en su universo. Vivir es un continuo forzar la realidad de cada día sobre todo cuando conocemos nuestra finitud y en ese manar de los años percibimos que hay algo más que lo que tocamos y vemos; algo que vive en nosotros y es una costra única que no hace buscar la redención por encima de todo lo acaparado materialmente.

Ese ha sido el Blas Camacho que yo he conocido al buscar las huellas de un pobre muchacho de Tomelloso que encontró a Dios en mitad de una guerra. Nos unió la pasión por dar a conocer la figura bondadosa de Ismael de Tomelloso, y en ese desconocido destino nos encontramos, él con su equipaje de leyes, yo con mi equipaje de versos. Al grupo que empezamos en la Asociación para  la beatificación y canonización de Ismael de Tomelloso nos arrastró su fe en ese chico de bella sonrisa al que ninguno de nosotros conocimos.  Ningún otro ha tenido más fe que él, en Ismael. Nos hizo indagar, ir y acudir a las juntas directivas durante años, incansable en su afán determinativo por elevarlo a lo más alto. Siervo de Dios es hoy reconocido Ismael de Tomelloso por la Iglesia, y sin Blas Camacho, no hubiera sido posible alcanzarlo.

Dios no es cómodo para sentirlo a diario porque siempre nos exige más y nos va forjando a golpe de oración y renuncia, También de ver que muchos son llamados y muchos se marchan cuando descubren que en esa labor no hay focos ni aplausos, solo fe y esperanza en buscar la verdad. El Presidente de la asociación invitó a muchos conocidos a formar parte de la asociación y casi todos se marcharon quedándose con los que sin ruido ni fatuos predicamentos creíamos en lo mismo que él: Y escribió la nueva biografía de Ismael Molinero Novillo, removió obispos y seglares hasta llegar con su credo de fe al Vaticano.

A Blas Camacho Zancada nunca le tiraron atrás las dificultades, tampoco en esta Asociación sin ánimo de lucro donde puso empeño, trabajo y fortuna. Jamás las dificultades lo alejaron de la fe profunda en la bondad del Siervo de Dios Ismael de Tomelloso, jamás. Ahora cuando la muerte nos  aleja de él y a través del teléfono no escucharé su voz resuena en mi interior muchos de nuestros diálogos. Y en ese descampado de la muerte lo veo acrecentado a través del tiempo que inexorable olvida éxitos, homenajes y honores  humanos de los que somos tan olvidadizos. Porque soy consciente de que  Blas Camacho Zancada, nombrado a destiempo, Hijo Predilecto de Tomelloso, será recordado junto al nombre del Siervo de Dios Ismael de Tomelloso, por encima de otros títulos.

Mañana será enterrado en la  cripta de la Catedral de la Almudena, lejos de su pueblo al que tanto ha querido. Pero su nombre  perdurará gracias a su fe en Dios por encima de los que hoy lo lloramos. No hay distancia querido y entrañable Blas, para los que estuvimos contigo, a tu lado, en esta maravillosa aventura de mostrar al mundo la bondad de un desconocido chico, muerto en soledad, lejos de los suyos y al que la fe de nuestros mayores trajo a su pueblo.

Reclino mi pena junto a la cruz de Cristo y las lágrimas, escuchadas y compartidas, con tu esposa y compañera,  Mari Cruz González para comprender que al igual que dejó escrito el Siervo de Dios Ismael de Tomelloso, tú eres de Dios y para Dios has ido, absorbido en tu credo de buen cristiano. La plenitud es Dios y tú lo descubriste recorriendo el camino de la vida. Ha caído el silencio  sobre tu bien hilado discurso de hombre culto y, derramado sobre  este enero que te despide, están las oraciones de muchos que te respetan, admiran y quieren en el misterio de que todo pasa y Dios queda. Cuando mañana llegue la primavera  y en los cipreses que dan sombra a la cruz de Ismael en el cementerio, vuelen los gorriones y los jilgueros de uno en otro, yo sé que tú estarás en ellos y en la luz del cielo azul del  Tomelloso  del que nunca te marchaste.

 

Natividad Cepeda

 

 

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jueves, 7 de enero de 2021

Elegía por la muerte de los poetas Guadalupe Grande Aguirre y Juan José Alcolea Jiménez, en estos días de enero.

    

Busco en la noche de reyes posada para los que se han ido.

Busco esa tierra que sea leve para los muertos del dos mil veintiuno.

Por aquí  enjugamos el llanto con bonitas palabras entre bosques de adioses.

Es enero y en el campo solitario y labrado ha cruzado un halcón.

Peleamos con nuestras alas rotas  afligidos y rotos frente a la tierra sola.

Solos, como los manantiales que nacen solitarios entre abruptos peñascos.

Bajo el cielo de enero brilla la fina escarcha  como bellos diamantes.

Alhaja del invierno que decora la bruma del alma de los muertos.

Las calles lucen guirnaldas de colores y estrellas de mentira en su cinto de calles.

Mirad, es lumbre que no quema ni tampoco calienta el corazón que sufre.

Yo voy vagabundeando por todas las noticas que escriben los diarios.

Las yemas de mis dedos  teclean en este ordenador igual que un pregonero.

Sí, ahora pregonamos  desde casa las cosas que suceden…

Hoy es la noche de reyes y no tenemos pajes  para traer regalos.

Ni un hada para los que no creen en los Magos de Oriente…

Mendigamos amor y no sabemos darlo y nos morimos solos en mitad de la noche.

En este despoblado del individualismo colectivo, la soledad es reina sin corona.

Una  dama de hielo  besa todas las bocas dejándolas heladas.

Veo correr el tiempo encima de los surcos marrones y arados.

Veo pasar el tiempo por la pendiente del frío entre nubes dispersas…

Y en esta noche hermosa donde los niños sueñan yo escribo una elegía.

Han muerto dos poetas y los poetas claman, por la muerte de ellos.

Hermanos de las musas, con la sola etiqueta de escribir verso a verso, la vida que vivieron.

Brilla en el cielo la estrella que señala el portal del niño tan chiquito nacido en Belén.

Allí, donde todos miramos hay dos estrellas nuevas, saludando a la noche.

El amor es piadoso y camina orando con sagradas palabras por aquellos que marchan.

Descansar del viaje en esa otra tierra adonde emigraremos los que hoy os lloramos.

La tierra nunca es leve, es dura y nos agarra fuerte, por eso nos duele abandonarla.

Dicen, que ese es el último viaje, ¿Quién lo sabe?  Dejarme que lo dude…

Dejarme creer en otro paraíso de amor sin equipaje de mentiras y luchas.

 Dejarme creer que Dios no es una fábula al que hay que combatir por los que dicen que no existe.

Dejarme pedirle que también acoja a los poetas  al margen de su credo de vida.

Dejarme que mis labios desgranen mi plegaria, no porque la tierra les sea leve, no.

Yo pido que haya un cielo de amor para  los que parten, porque también yo quiero llegar a estar con ellos cuando mi Dios a mí me llame.

 

 

 

Natividad Cepeda © 2021 Todos los derechos reservados. También de todas las fotografías que aparecen soy autora.