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lunes, 22 de diciembre de 2025

Navidad: El Canto Perdido del Amor

 

                    


Diciembre se abre paso con su manto de luces, con plazas que parecen escaparates y calles que se visten de colores artificiales. Árboles inmensos, sofisticados, que nada tienen que ver con la sencillez de aquel pesebre donde comenzó todo. Y, sin embargo, entre tanto brillo, se apaga la llama más importante: la del corazón.

¿Dónde quedó el portal de Belén? ¿Dónde la Virgen y San José, el Niño Dios arropado por la mula y el buey? Hemos cambiado el misterio por espectáculo, la oración por consumo, la esperanza por indiferencia. Nos olvidamos de que la Navidad no es un estallido eléctrico, sino un susurro divino: Dios bajó a la tierra y fue uno de nosotros.

La Navidad es el mensaje más puro: Amaos los unos a los otros como Yo os he amado. Pero hoy, mientras las luces devoran electricidad y los presupuestos se diluyen en adornos, faltan manos en hospitales, faltan recursos en escuelas, faltan oportunidades para nuestros jóvenes. ¿Cómo no dolerse cuando la pobreza infantil crece y la dignidad se convierte en un lujo?

Y, sin embargo, la Navidad sigue viva para quien la busca. No en los escaparates, sino en el silencio de un templo, en el calor de una familia reunida, en el canto humilde de un villancico que atraviesa el tiempo. Porque la Navidad no es ruido: es paz. No es consumo: es entrega. No es apariencia: es verdad.

Esta noche, cuando el mundo corra tras lo efímero, yo me detendré. Rezaré. Cantaré. Recordaré a quienes me enseñaron que Dios es amor y que amar es nuestra misión. Porque la Navidad es el regalo más grande: la certeza de que no estamos solos.

Que volvamos a la sencillez, a la familia, a la fe. Que la Navidad sea luz en el corazón, no solo brillo en las calles. Que sea esperanza para el que sufre, abrazo para el que está solo, pan para el que tiene hambre. Porque la Navidad no se compra: se vive.


 


Luz en Belén

En la noche clara, la estrella brilló,
sobre un pesebre humilde, la vida nació.
El frío se aparta, la paz se acercó,
y el mundo entero su canto elevó.

María lo acuna con dulce ternura,
José lo protege con su fe y amor.
El Niño sonríe, regalo inmortal,
nos trae esperanza, nos da Navidad.

Los ángeles cantan con voz celestial,
la tierra responde con gozo y bondad.
Que el fuego arda en cada hogar
y que el amor reine sin descansar.

Que el Niño duerma en nuestro corazón,
que María y José nos den su bendición.
Que su luz eterna sea nuestra canción,
y que en Belén nazca ilusión y amor.

 

Natividad Cepeda

martes, 2 de diciembre de 2025

Navidad perdida





Ha llegado diciembre y por las ciudades y pueblos se encienden luces brillantes anunciando la Navidad. Es una Navidad que ha perdido su autentico significado. El significado del amor. Amor universal porque para eso nació mi bendito niño Jesús en Belén. La Navidad era reunión familiar y sacar las figuritas de barro del belén y ponerlas una a una hasta completar aquellos maravillosos belenes en nuestras casas; en nuestros hogares sin necesidad de luces de colores pero si con mucho amor. Ahora eso lo hemos perdido y nos conformamos con las luces fatuas y eléctricas de las calles. Lástima de mi Navidad.





Diciembre llega, con frío en la piel,
con luces que arden sin alma ni miel.
Las calles se visten de oro y cristal,
pero en los corazones… ¿dónde está el portal?

Escaparates gritan: compra, consume,
mientras el amor se oculta en la bruma.
No hay pesebre humilde, ni canto de fe,
ni el Niño dormido en su lecho de pajas.

Añoro la risa sencilla y callada,
la mesa pequeña, la voz que abrazaba,
el barro del belén, la zambomba sonando,
y el pajarillo de barro cantando.

Hoy todo es ruido, banquetes sin norte,
luces que ciegan, monedas que escapan,
y el alma, desnuda, tiembla en la noche
buscando el calor que el tiempo arrebata.

Navidad… regresa con tu esencia primera,
con tu humilde cuna, tu amor que consuela.
Que el brillo no mate la luz verdadera,
que el corazón vuelva a ser tu frontera.

 

     


                                             Natividad Cepeda

martes, 2 de enero de 2024

 

http://www.asociacionescritorescastillalamancha.es/el-curioso-impertinente/

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Enero ha llegado bien venido sea para los lectores de mi blog. Gracias por  encontrarnos desde los cuatro puntos cardinales de la tierra. 

En mi ciudad española recibimos las doce campanadas del nuevo año comiendo una uva blanca cada vez que suena la campanada; después brindamos con vino espumoso o sidra deseando a todos salud, amor y prosperidad para los 365 días del nuevo año 2024. 







domingo, 24 de diciembre de 2023

Navidad con guerras y exterminios


 Dios por diciembre es llanto y sonrisa

al amor del niño bendito de Belén.

Esperanza en el corazón del enfermo. 

Llanto de los niños en campos de guerra.

Mirada desahuciada sin huida del hambre. 

Protección del no nacido a su amparo.

… Y prosiguen  las guerras

muriendo inocentes 

en lugares de los pueblos de la tierra  


Natividad Cepeda


miércoles, 21 de diciembre de 2022

El silencio de los que no tienen Navidad

 


 

No es natural hablar del silencio  en estos días de mensajes fraternos. No es normal cuando las expresiones de amistad se renuevan y los deseos de paz y amor circulan por todos nuestros sistemas de comunicación. La presencia  de alegría colectiva nos  engrandece escuchando música navideña andando por calles engalanadas de atavíos magníficos representado estos maravillosos  días navideños.  

Los frutos y las riquezas de la tierra nos han sido dados  para ser compartidas por sus habitantes con equidad. La depredación humana basada y ejercida por la malversación de esa riqueza propicia que se ejerza la violencia  en todos sus géneros, masculinos y femeninos, asentada en el abuso de cualquier índole, desde el abuso de poder hasta la explotación  más degradante e injusta de unas personas para con otras. Si se ejerciera una justicia natural en todos los países y sus contratos fueran moderados, la escasez de lo más necesario no se daría evitando el pillaje y la devastación. Desde la noche de los tiempos la justicia verdadera  no camina de la mano de la  ley escrita.  Por esa causa y error, no se ha reconocido en el pasado, ni se reconoce en el presente, que todos los habitantes de pueblos, aldeas y ciudades del mundo, tienen  los mismos derechos a participar de esa riqueza que es acumulada por unos pocos en prejuicio de millones de seres humanos.

La celebración de la Navidad es, no solo alabar a Dios en ese niño divino nacido en Belén hace más de dos mil años;  es la proclamación universal del amor humano a través de su historia cristiana con el mandamiento dado por Jesús de Nazaret, vigente y olvidado: “Amaos los unos a los otros como yo os he amado…” Navidad para aquellos que no tienen lo suficiente para vivir decentemente. Para los perseguidos por sus ideas políticas y religiosas y para los olvidados por su ancianidad, También para los miles y miles de niños desnutridos y hambrientos. Por los menores de edad  explotados por la sexualidad: Esa lacra  mundial y comercial de la prostitución infantil y adolescente en el turismo sexual de la que escasamente se escribe.

. Según la ONU, la trata de personas es uno de los tres negocios ilícitos más lucrativos del mundo, junto al tráfico de armas y de drogas. Genera unos 32.000 millones de dólares anuales y el 80% tiene fines de explotación sexual y las víctimas son en el 80% mujeres y niñas… Para toda esa sociedad humana también  nació la Navidad en el establo de Belén. Tenemos entre nuestras manos ese silencio oscuro  como espuma de olas que no vemos para darle voz en estas fechas. No para ocultar la luz de la Navidad, si no para hacer ver que somos ocupantes de una tierra de promisión dada por Dios para todos.

Navidad es mirarse en las miradas de los otros en nuestro viaje de vida. Pronunciamos Navidad y nos invade la felicidad de puertas abiertas  a la luz de la esperanza. Esperanza para los tristes y apesadumbrados sin voz en el rumor de los días por la oscuridad de esos bosques humanos olvidados. Y la brisa de la Navidad es no olvidarlos junto a la oración deshojada de creyentes y agnósticos cuando deseamos paz y prosperidad en estos santos y maravillosos días.

Amor desde los cielos representado en esa estrella iluminada que nos anuncia el nacimiento de un niño de nuestra estirpe y progenie. Porque sin nuestros niños no hay travesía humana. Se nos ha trasmitido oralmente: Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los justos; a los que claman por la justicia para los que no la tienen. Ese es el mensaje universal de la Navidad. 

 

                                                                                        Natividad Cepeda

https://www.cuadernosmanchegos.com/ciudad-real/sociedad/el-silencio-de-los-que-no-tienen-navidad--42512.html

https://www.miciudadreal.es/2022/12/20/el-silencio-de-los-que-no-tienen-navidad/

https://www.lanzadigital.com/opinion/el-silencio-de-los-que-no-tienen-navidad/

 

martes, 21 de diciembre de 2021

Navidad en diciembre y la sombra profunda de los ausentes

 

          



Es diciembre y las fechas de la Navidad es la sonrisa del invierno. Pero también es la crucifixión del frío para los sin techo, los vagabundos, los sin rostro, aunque pasemos a su lado en las aceras de las grandes ciudades y piden, sin voz, unos, y con lastimero sonido otros esa limosna callejera que les remedie la miseria en la que viven. Ahora las luces de colores mostrando figuras encantadoras y bellísimas en las principales calles y plazas de la mayoría de los pueblos nos dejan la sensación de una tribu feliz que admira embelesada las guirnaldas eléctricas que nos dicen que es tiempo de alegría. Pero falta amor y calor para combatir el frío y calmar el hambre de millones de personas. Las luces eléctricas tan costosas e  inútiles no dan calor ni cobijo.

Estamos en diciembre y en las tiendas se venden abetos de plástico, verdes unos y blancos de falsa nieve, bolas brillantes, espumillones de oro y plata,  campalillas, gorros rojos, estrellas, belenes, camellos, ovejas, portales de corcho con su niño chiquito desnudo y echado en paja ficticia nacido en Belén, al que en un belén de España, unos valientes ateos agnósticos  le han cortado su cabeza de barro y  un brazo…También en mi pueblo les han cortado las cabezas a los tres Reyes Magos… Las figuras instaladas  en la Plaza de España de tamaño natural amanecieron decapitadas: de ese triste vandálico suceso se lamentaron la alcaldesa y el concejal de festejos. Se han restaurado, y de nuevo los tres Reyes Magos pueden verse jumo al portal del Belén, delante del ayuntamiento. Me pregunto ¿por qué asusta la fe de los que creemos en la Navidad?  ¿Tanto molestamos a eruditos ateos y agnósticos  los creyentes en Jesús de Nazaret? Soportamos esa constante agresión de vandalismo en las iglesias, además del insulto, robos, burlas de todo tipo y callamos, para evitar el deterioro de la convivencia siendo testigos de que con otras religiones  no se atreven, quizá por temor…

La estrella situada en lo alto de los abetos de colores significa la luz que guía a los sabios orientales hasta el niño nacido en un portalito de Belén. Es la luz que anuncia la Buena Nueva de la Nochebuena, es el amor en favor de la humanidad. Por eso en el silencio de la Nochebuena, cuando ese silencio es real, en el fondo del alma resuenan las palabras de aquella santa noche. Leyenda, para unos, redención para otros, amor para todos el mensaje del ángel a los pastores narrado en los evangelios cristianos… 


 

   "Había en la misma comarca unos pastores, que dormían al raso y vigilaban por turno durante la noche su rebaño. Se les presentó el Ángel del Señor, y la gloria del Señor los envolvió en su luz; y se llenaron de temor .El ángel les dijo: «No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor; y esto os servirá de señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.» Y de pronto se juntó con el ángel una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo:" "«Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres en quienes él se complace.» Y sucedió que cuando los ángeles, dejándoles, se fueron al cielo, los pastores se decían unos a otros: «Vayamos, pues, hasta Belén y veamos lo que ha sucedido y el Señor nos ha manifestado.» Y fueron a toda prisa, y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre."  "Lucas, 2"

Nacer y recibir a un ser humano en el seno del amor de la familia. Trasmitir la vida y continuar con ese sagrado legado ayudando a quienes se atreven a trasmitirla. Respeto por toda vida. Amor sin egoísmo. Amor a los ancianos y a los nacidos, ambos indefensos. Así somos al nacer y al envejecer. No puede haber paz sin dignidad universal cuando se olvidan los derechos humanos. Tampoco cuando se nos olvida preguntarnos por nuestra existencia finita que desde los orígenes mismos del conocimiento nos hemos preguntado y por la infinitud de Dios en todas las religiones conocidas. Y erramos al querer explicar lo que desconocemos. Buscamos en la Navidad la acogida de Dios para descansar de nuestras fatigas y fracasos en su infinita misericordia. Lo buscamos sin saberlo. Y no lo encontramos en lo que es artificial, exento de amor, por muchas luces  que en nuestras ciudades y pueblos nos iluminen la noche tapando la grandiosidad de las estrellas del firmamento. 

Y en la Nochebuena, en su misterio profundo, la sombra de los ausentes amados se mitiga mirando al cielo, volviendo a resonar en el alma el deseo de paz en la tierra y gloria en el cielo para los que nos dejaron y para tantos de nuestros hijos que en otros países, por cuestiones laborables, no se sentaran a nuestra mesa. Nochebuena en la aldea global, sea Dios con nosotros.


 

 

 

                                                                                             Natividad Cepeda

 

 https://www.oretania.es/2021/12/22/navidad-en-diciembre-y-la-sombra-profunda-de-los-ausentes/

 https://www.lanzadigital.com/uncategorized/navidad-en-diciembre-y-la-sombra-profunda-de-los-ausentes/

 https://www.miciudadreal.es/2021/12/21/navidad-en-diciembre-y-la-sombra-profunda-de-los-ausentes/

 https://www.cuadernosmanchegos.com/ciudad-real/sociedad/navidad-en-diciembre-y-la-sombra-profunda-de-los-ausentes--30944.html

 

 

 

viernes, 25 de diciembre de 2020

Triste Navidad sin villancicos

    Por los caminos de Occidente  llega María de Nazaret llevando a Dios en sus entrañas. María es una mujer que acepto ser madre desplegando para ello su fe inquebrantable en Dios. Es la Historia de la maternidad  asumida  sin rechazo ni pesadumbre. Nuestra Era está marcada por su maternidad, con la garantía de la protección de Dios nacido bajo el techo de una cuadra, y el regocijo del amor de su padre y de su madre, con el calor de los animales; una mula y un buey, según nuestra tradición belenista. El pesebre, para las generaciones de un ayer cercano, era tan familiar que, ver al Niño Jesús, envuelto en un pañal encima de unas pajas, nos lo hacía más nuestro, más cercano y mucho más humano, también. Cuando llegaba diciembre  los villancicos se escuchaban por todos los rincones de pueblos grandes y pequeños. La música popular del villancico de las diferentes regiones de España la retrasmitían cadenas de radio y televisión y la megafonía de tiendas y ayuntamientos inundaba las calles y plazas, creando un ambiente de alegría compartida entre los transeúntes, con la conciencia de que el villancico era tan nuestro que no molestaba a nadie.

La luz de la Navidad era esa alegría sencilla en el asfalto sin complejos ni radicalidad de opciones enredadas en mensajes contradictorios que han  apagando la alegría urbana de la Navidad. El villancico era nuestra oración nacida en las pobres villas y aldeas sin instrumentos. Las voces cantaban y el almirez, la botellas de cristal vacía de anís y la zambomba, sonaban acompañando al villancico rustico y villano. Los villanos, fueron llamados así porque habitaban en una villa. Fueron el eslabón  de clase inferior, aglutinando a campesinos y artesanos de oficios rudimentarios, básico para vivir y alimentarse, carentes de nobleza y fortuna. De esa sociedad viene el nombre de villancico por ser música cantada por los lugareños de villas y aldeas con un recorrido muy interesante  desde las cantigas  al zéjel y las evoluciones posteriores como es el villancico religioso y loa canciones navideñas  en los idiomas europeos. La Navidad tiene un mensaje sin fronteras ni caducidad, es el mensaje del Evangelio de San Lucas sobre el nacimiento de Jesús al narrar su nacimiento en el masaje a los pastores …

 Cerca de Belén había unos pastores que pasaban la noche en el campo cuidando sus ovejas. De pronto se les apareció un ángel del Señor, y la gloria del Señor brilló alrededor de ellos; y tuvieron mucho miedo. Pero el ángel les dijo: «No tengáis miedo, porque os traigo una buena noticia, que será motivo de gran alegría. Hoy  ha nacido en el pueblo de David un salvador, que es el Mesías, el Señor. Como señal, encontrareis al niño envuelto en pañales y acostado en un establo.  Y en aquel momento aparecieron, junto al ángel, muchos otros ángeles del cielo, que alababan a Dios y decían: “¡Gloria a Dios en los cielos y en la Tierra paz a los hombres que gozan de buena voluntad

Nos falta esperanza y nos sobran complejos en esta Navidad repleta de tristezas queriendo tapar el espíritu sagrado de estas fechas. Para eso se ha desalojado de la calle la música del villancico, alegre, festivo; maravillosamente ingenuo en ese intento de taponar la creencia de Dios nacido en Nochebuena. Sin el nacimiento de Jesús en su representación de niño desvalido envuelto en un pañal encima de un pesebre, no tendríamos ni tan siquiera la palabra NAVIDAD. Y aunque se le quiere mutilar y ocultar envuelto en una fantasía de luces de colores y mensajes exentos de sentido religioso en el lecho de paja sigue naciendo un divino niño al que unos amamos y a otros tanto molesta.

Días pasados escuché decir a unos preadolescentes que ya no se cantaban villancicos  por miedo al contagio y que por eso  no los ponían en los altavoces de la plaza del ayuntamiento. El que lo explicaba  al terminar respiró fuerte y alzo ufano la cabeza por estar en posesión de la noticia, mientras tiraba de su carrito escolar y los demás lo seguían cabizbajos, asumiendo esa triste realidad. Cuando salgo a la calle compruebo que no hay sitio para esa música, tampoco en las emisoras de radio, sí en las películas extranjeras realizadas sobre la Navidad: sin complejos ni temor a que les tilden de retrógrados o con otros adjetivos de peor calibre. Se ha perdido la inocencia de la fiesta y en cambio se nos incita y anima a consumir regalos innecesarios mostrados como iconos de felicidad. Dios no existe, a cambio nos devora un consumismo atroz. Desconozco quienes sutilmente alimentan eliminar el espíritu navideño a cambio de ofrecernos luces eléctricas que en poco o nada ayudan al espíritu. Nos guarecemos del belén y su mensaje de paz y amor  a cambio de instar a ser felices comprando y, cuando no podemos comprar  lo que nos muestran, entonces nos morimos de pena sin que nadie lo note. Diciembre sin villancicos es mucho más triste todavía. En la plaza del pueblo al ir llegando suena música de piano que todos ignoramos. Necesitamos la música que nos levanta el ánimo, la que han cantado  padres y abuelos junto a niños desafinando y voceando esos villancicos generaciones de niños entre risas, al son de panderetas, porque hace años que también dejo de oírse el zumbido navideño de las zambombas.

 

                                          Natividad Cepeda

 

miércoles, 16 de diciembre de 2020

Navidad por las esquinas de todos los países

 

 Dios por diciembre es llanto y sonrisa

al amor  del niño bendito de Belén.

Esperanza en el corazón del enfermo.

Llanto de los niños en campos de guerra.

Mirada desahuciada sin huida del hambre.

Protección del no nacido a su amparo.

 

Diciembre es regazo de madre, fulgor

de cometa en los cielos, coro de ángeles

en las alturas, pastores con regalo de queso.

 

El invierno por diciembre es techumbre

de amor por los caminos de la tierra.

Tienda de campaña para la orfandad

de los refugiados necesitados de ternura.

Diciembre es muchedumbre  mendigando

amor por las esquinas de todos los países.

 

María, madre del Mesías, te pedimos paz

y salud en  Nochebuena tan llena de dolor

por la pandemia. Gloria a Dios, repetimos,

nos aguarda tu niño en el pesebre, es Navidad.

Para tu Hijo todos los besos que están sin dar.

 

 

 

                                                                  Natividad Cepeda

 

 

 

Tomelloso, 15 de diciembre de 2020

 

 

 

 

domingo, 12 de enero de 2020

Adonde quiera que nos lleve la estrella nacerá Dios.




Cuadernos Manchegos| Tomelloso | Sociedad | 23-12-2019
Natividad Cepeda 




Señor dame tu luz,
para guardar en mi tu Navidad
y compartirla con los demás.

Solo en la infancia se cree en los milagros; en las infancias de los niños y niñas que no carecen de lo necesario para la vida. Sólo en la infancia se miran las estrellas soñando con ver aquella otra estrella, que dicen las santas escrituras, que guió a los Magos de Oriente, al menos creen los niños que se les narra la historia de un niño divino nacido una noche de invierno al amparo de un pesebre junto a una mula y un buey.  Ante esa manifestación los niños han guardado en su memoria el rastro de un cometa que recorrió los cielos sin riesgo de perderse en su manifestación, de ser única en el tiempo, y por esa historia, ahora hay estrellas doradas y de falsa plata, de luces y colores alumbrando las ciudades de nuestro mundo.
Dicen los increyentes que aquello no fue así, y a pesar de las muchas razones escritas a lo largo de los cientos de años, más de dos mil, nadie puede demostrar que sea incierto, ni tampoco los que sí creemos en esa estrella y su mensaje, podemos demostrarlo, salvo con nuestra fe.  Todos consideramos que llevamos razón y suponemos, en nuestro interior, que aun dudoso, no por eso vamos a dejar de celebrar aquella efeméride narrada durante tanto tiempo.

La estrella ha tomado tanta importancia que brilla en calles y plazas de nuestras ciudades. Ciudades antirreligiosas orgullosas de su laicismo en su búsqueda de una convivencia social carente de referencias religiosas, en el caso de la estrella, cristianas. Inicial pantomima al imitar profusamente en lo que no se cree.  Pero quedan tan bonitas las estrellas de luces Led, que, a pesar del abuso del gasto, tan en contra, además, del ahorro de energía, ayuntamientos de aldeas y grandes urbes alquilan y pagan alegremente ese fasto inútil de la mascarada de la Navidad.

Esas estrellas inútiles sólo sirven para ser contempladas sin otro milagro que la carente economía que cuestan y que los ciudadanos pagamos englobados en altos impuestos. Sin embargo, todos buscamos ser felices debajo de esas luces y viajamos a verlas brillar para huir de las sombras de la guardarropía que se aloja entre arcos y árboles, bolas y falsa nieve de símbolos brillantes, sin ver en el cielo brillar las estrellas auténticas. Con todo la Navidad se hace presente entre nosotros y deseamos felicidad, ahora por ese medio de WhatsApp, tan recurrente y que nos va quitando el encuentro del dialogo, a no ser, que tengamos cena o comida preparada para juntarnos. Nuestra sociedad se desgaja entre abetos de plástico y árboles envueltos en bombillas relucientes mientras la pobreza avanza inexorablemente, a pesar de tanta charlatanería de todos los demagogos de nuestra sociedad.

Llueve en diciembre y ese bautismo de agua purifica las calles y nutre campos y lechos de ríos secos de mi amada tierra manchega. En otros lugares anega calles y desborda ríos probablemente por una ineficaz ingeniería urbana. Llueve y el cielo encapotado oculta las estrellas en la noche de invierno, a pesar de eso la estrella sigue alumbrando el camino, insistiendo, que Dios nace a pesar de nosotros mismos. Brilla su luz de amor en la Historia a raudales para quitar sombras. Alumbramos de falsas estrellas nuestras calles y casas porque no tenemos fe en nuestro destino y descuidamos amarnos.

Yo, sigo creyendo en esa estrella que significa paz.  Creo en la Historia que me narra que nació un niño en Belén, Tierra Santa, y lo busco para alcanzar lo que el canto de los ángeles deseó la noche de Navidad: “Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad”.

Publicado en el diario digital "Cuadernos Manchegos"

Natividad Cepeda