martes, 5 de septiembre de 2023

Homenaje y recuerdo a la periodista fallecida Conchi Sánchez

 


El fallecimiento repentino y sin enfermedad previa de la directora de Lanza, Conchi Sánchez, a los 50 años, difícil de digerir por lo inesperado para quienes formamos la familia casi de sangre de este periódico, que celebró en mayo su ochenta cumpleaños con ella como líder, ha generado una oleada de reacciones de dolor, pésame y reconocimiento a su trayectoria profesional y vital.

 

           La poeta Natividad Cépeda, colaboradora de Lanza, le ha dedicado estas hermosas palabras:

 “Conchi Sánchez seguirá escribiendo en el cuaderno de Dios y la sentiremos en las Perseidas de agosto desde donde brilla como una estrella más de las constelaciones del alma”, acompañadas un lamento profundo, apoyo a su familia y compañeros, y una reflexión, “incomprensible entender las muertes repentinas que están sucediendo, me preguntó, ¿a qué es debido?”.

 

https://www.lanzadigital.com/provincia/fallece-conchi-sanchez-lanza/

 

 

 

    METAMORFOSIS

 

                                                                 En recuerdo y homenaje de la periodista

                                                                 Conchi Sánchez Hernández, directora  

                                                                 del Diario Lanza de Ciudad Real.   

                                                                 Y con ella cada una de las muertes 

                                                                 repentinas  que suceden sin comprender 

                                                                la causa.                                            

 

 

Lloramos sin gemidos ante la muerte

olvidamos que es un viaje evolutivo

el cuerpo regresa a la madre tierra.

 

En el ayer lejano y olvidado amábamos

los árboles sintiendo su savia y su latido

al abrazar su tronco debajo de sus ramas.

 

Aquellos celtas perdidos en la noche

del tiempo aseguraban que morir

es un viaje evolutivo  para regenerarnos.

 

Lloramos en mitad del vacío actual

sin creencias y faltos de esperanzas

sin sentir la música celeste del orbe.

 

Olvidando de donde procedemos

del alma de una estrella suspendida

en el sin fin del infinito llamado cielo.

 

Rotamos en el eje invisible del planeta

trascordando  su rotar  cíclico y continuo

a través de los miles y millones de años.

 

Fuimos concebidos por un cometa

itinerante   somos  luz  de galaxias

procedentes  de misterioso mundos.

 

Sueños de dioses que siguen invisibles

al lado de nosotros los  humanos  amantes

de la vida por encima de mil muertes.

 

Y lloramos y sufrimos hasta morir de pena

y dolor cuando se van los nuestros al río

del olvido y de las eternas  sombras.

 

No ignoro que somos raíces de árboles

genéticos con herencias de  derrotas

repetidas y múltiples en  nuestra Historia.

 

No lo ignoro ni niego ni reniego de ella

somos fuerza y belleza de voluntad

férrea y decidida  a pesar de fracasos.

 

Pero estamos aquí de pie y sin temor

a seguir avanzando a pesar de la muerte

sabedores de que nada se pierde…

 

Amor es fuerza ilimitada de energía

desde tiempos remotos  perduran nuestras

huellas trasmitiendo la vida existente.

 

Metamorfosis; soy viento, lluvia, sol,

frío, nieve y desierto , llanura y monte,

cordillera y río, mares y océanos helados

por donde viajo eternamente…

 

Estoy aquí, permanezco, no me he ido.

 

 

                                                 Natividad  Cepeda

 

Poema inédito publicado en Diario Lanza 1 de septiembre de 2023

 

 

https://www.lanzadigital.com/opinion/metamorfosis/

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

domingo, 20 de agosto de 2023

Campo de Criptana Patrimonio Inmemorial de Siglos

 

A la Villa de Campo de Criptana hay que llegar  con pasión porque vivir sin pasión es no sentir los aconteceres de la vida en plenitud. Y en ese contexto se encuentran los llamados Patrimonios inmateriales. Aquellos que no son tangibles pero si nos conmueven y apasionan y por todo ello hay que protegerlos.  Pisar la sierra criptanense por primera vez es una experiencia única porque nos sentimos sublimes y algo en lo más profundo de nuestro ser intuimos que en esa elevación sucedieron misterios insondables, tan profundos que nos quedamos en silencio como si ese lugar nos detuviera y atrapara sin poder evitarlo. No estamos preparados para vivir ese impacto emocional a causa del ruido que nos rodea y aturde para escuchar  el eje invisible de la tierra. Y se olvida; olvidamos, que la tierra se mueve constantemente. Como se olvida la magnitud   y fuerza que emana de las piedras, su grandeza  y su sonido.

Quedarse a ver caer el sol por el horizonte en su ocaso, en la sierra de Campo de Criptana, es  sentir  en sus cambios de color el poder del planeta en nuestro mismo corazón. Y es entonces cuando el misterio nos cerca en su silencio de siglos, de milenios y millones  de años los que hicieron elevarse gracias al magma volcánico, rocas incandescentes del interior y que al asentarse nació la sierra.  Abertura materna de Gea o Madre Tierra. Aquella  diosa  mitológica de los griegos. Los nuestros, de ellos somos los nacidos en  Occidente.

Gea, olvidamos su nombre y nos olvidamos  de ella, diosa femenina, de ella  nacieron los dioses y nosotros, hombres y mujeres pobladores de la tierra.   Y es  en el silencio cuando sentimos la búsqueda que llevamos dentro en lo alto  de los montes: de nuestra sierra milenaria, alzada al cielo, sin cobijo alguno, para  que hasta ella llegue la música de las esferas celestes. Después vinieron los molinos, pero antes de los molinos esta villa ya era tierra de gigantes. Tiempo y profecía,  esa extraña secuencia de creer  en lo que se necesita para compartir el presente con el pasado. Así es como seguimos el hilo conductor de la vida que nos lleva hasta nuestra dimensión  o relevancia. Y bajo este trazo de  sierra hallamos  un pueblo asentado en ella permanentemente.



Campo de criptas; silencio para los que se van en el recinto subterráneo de una cueva. Circulo de piedra para no olvidar a los nuestros. Y así han perdurado los pueblos desde antiguo. Cripta  para el culto divino, en lo más alto, la Señora  de estos campos, la que protege  y ampara, la que  bajo su amparo el pueblo se congrega; Nuestra Madre la Virgen milagrosa de Criptana. Creer  es ver, sin ver lo inaudito y maravilloso del alma. Aquello que sentimos y nos brota a pesar de no querer escucharlo. La tierra alzada  al cielo en su gigantesca  sierra desde donde se divisan los pueblos tendidos al sol de la llanura. Asomada en esa plataforma me he sentido pequeña, porque estaba en los brazos poderosos de un gigante. Piedra, matriz de lo que perdura, energía  que nos inunda por su conexión con Gea; Madre Tierra.

Y aquí estamos  bajo las aspas de molinos centenarios y sus conos de piedra admirados, amados, cantados en poemas, modelados en barro, pintados y esculpidos en hierro, como lo hicieron sus hijos Eloy Teno, Francisco Balbuema... Como lo hace su hijo  Miguel Balbuena. Y con ellos tantos otros, Isidro Antequera, Ángel Morales, José Díaz, José Manuel Cañas, Andrés Escribano, Valentín Arteaga, Raimundo Escribano, Carmen Manzaneque,, Ana Iris Simón… Patrimonio de esta villa alzada al sol manchego que la hace imperecedera en la música de Luis Cobos, en la maestría de Maribel Beltrán y las voces de su maravillosa Coral. Con María Zaragoza, María Manjavacas, Carlota Violero, Sara Montiel, Lola Madrid, a la que le debemos su pasión inmemorial de amor a sus molinos y a su gente, por encima de sus tristezas y de su edad…

Nombres admirados a los que hay que recordar, Manuel Angulo Sepulveda, Rafael Calonge, Manuel Angulo Lopez-Casero, Bernardo Gomez, Ángel Arteaga. Los Manzaneque, Purificación Ortiz… y el Caballero Hidalgo Enrique Alarcón, alma de cineasta y Profesor de la Escuela Oficial de Cine. Domingo Miras Nombres de hoy enlazados con los de ayer, Jose Antonio Diaz Hellín, José González Lara, José Aureliano de la Guía José Antonio Sánchez Manjavacas, Micaela de Peñaranda y Lima… Aquí están esta noche con nosotros. En ellos está el espíritu cervantino, Nicolás Ramos Pintado, Miguel Ángel Mellado Fernández, otro Hijo Predilecto  y Maestro de la Información apasionado por el periodismo y su tierra  y la poetisa Isabel de Perillán y Quirós

Quedan nombres, de mujeres y hombres de ayer y de hoy, ninguno anónimo, políticos, maestros, albañiles, modistas, tenderos, agricultores, bodegueros… Gracias a ellos  Campo de Criptana es tierra de gigantes  porque en sus hombros se sostiene este hermoso lugar manchego.  Gigante en su Historia de casas Nobles y escudos que vemos sin recordar a quien pertenecieron. Retratos  claves del hechizo de un lugar por donde todavía el encanto de sus calles se percibe sobre el fondo azul del cielo criptanense,  que es su patrimonio  inmemorial de siglos.



Necesito creer que por los caminos llega Miguel de cervantes con su universal personaje  Don Quijote de la Mancha a defendernos de tantas injusticias actuales. Nacimos para amar y lo olvidamos. Nacimos para sentir la lluvia en nuestra piel y se nos secan las lágrimas. Nacimos para  olvidar las heridas y nos empeñamos en que no cicatricen.  Cuantas veces me he sentido amada en estas calles, por sus gentes… Todas ellas regueros de luz en mi corazón. No busquéis criptanenses  la belleza y el amor fuera de vuestras paredes. Recordar  que en la sierra se tocan las estrellas, y el cielo  todavía es vuestro, para beber el misterio que os circunda y os hace diferentes y únicos en la estela del tiempo.

                                                                                 Natividad Cepeda

 Publicado:https://www.lanzadigital.com/opinion/campo-de-criptana-patrimonio-inmemorial-de-siglos/

https://www.miciudadreal.es/2023/08/10/campo-de-criptana-patrimonio-inmemorial-de-siglos/

https://www.cuadernosmanchegos.com/opinion/campo-de-criptana-patrimonio-inmemorial-de-siglos-952.html

https://www.elsemanaldelamancha.com/articulo/opinion/campo-criptana-patrimonio-inmemorial-siglos/20230811112139181652.html



martes, 15 de agosto de 2023

 ASUNCION DE MARIA EL NOMBRE DE MI MADRE                   




Surge la Creación con mi asombro al ver luz 

sobre las aguas. Las contemplo sintiendo 

que en su espejo este quince de agosto

en mitad del silencio se eleva la plenitud 

etérea del rostro de mi madre… 


Y me quedo callada y en mi misma entregada 

a la mujer que un día me llevo en su entrañas. 


Su recuerdo me traza la cruz sobre mi frente 

y como si la brisa fuera ella  desciende 

suavemente su voz orando con el mismo rosario 

de negro azabache que heredó de su madre. 


El agua de la laguna Blanca es espejo 

donde el cielo se mira en profundo silencio. 


Cuantos años celebrando la fiesta de mi Virgen, 

María en Asunta a los cielos; Asunción de María, 

el nombre de mi madre y  hermana, heredado 

de aquella bisabuela que conocí de niña. 


En las hondas del agua llegan voces amadas… 

Caudal de mi esperanza este quince de agosto

sagrado en mi memoria. Fundido en la génesis 

de una larga familia de mujeres guardesas 

de un legado de fe trasmitido a lo largo de siglos. 


Dolientes silenciosas, luchadoras tenaces…


El tiempo es tan corto que se escapa del cuerpo

como el agua ignorada de esta laguna Blanca 

camino de Ruidera. Mujeres de mi tierra 

aquellas que llevaron en sus manos la estirpe 

que hoy es mía. Las llevo fundidas en mi piel 

y en mi sangre cuando saludo al día 

                          rezando como ellas lo hicieron.


Me arrodillo y mojando mis manos en el agua

las bendigo en silencio. Al hacerlo un soplo 

de las profundas aguas humedece mi cara

y siento que todas ellas me bautizan de nuevo. 



Natividad Cepeda © 2020 Todos los derechos reservados


Mi bisabuela materna por parte de madre se llamaba Asunción Cepeda García: su hija pequeña se llamó Asunción Grueso Cepeda. La mayor de su hijo José se llamó Asunción. La tercera hija de su hija Florencia se llamó Asunción. La segunda hija de su hija Ricarda (mi abuela) se llamó Asunción (mi madre) Mi hermana segunda se llama María Asunción y cada una de las otras Asunciones tienen hijas con el nombre de Asunción. También lo llevan una hija de mi tía Pilar, hermana de mi madre y una hija de José María hijo de Asunción Grueso Cepeda. Cuatro generaciones  recuerdan con su nombre a la Matriarca de la familia y siguen llevando ese nombre algunas otras tataranietas . A las mujeres de esa familia; a la que pertenezco, se las conoce con el sobre nombre de "Las Niñas Bonitas"- Siendo compartido con orgullo por hombres y mujeres de la misma familia.  

Se da la circunstancia de que mi abuelo paterno, José Cepeda, era primo en cuarta generación  de mi bisabuela Asunción Cepeda por lo que el apellido Cepeda lo llevo por vía paterna y vía materna.  

Por todo ello este poema dedicado a mi madre también es recuerdo y reconocimiento a todas las mujeres de la misma familia a la que pertenezco. Por lo que cada 15 de agosto en la festividad de la Asunción de María Santísima a los cielos es día de felicitación para cada una de ellas y de oración por las que nos esperan en el cielo.



martes, 1 de agosto de 2023

Al abrigo de una torre cristiana se asentaron los primeros pobladores de Torre de Juan Abad

 

 


 

 


Iglesia parroquial de Nuestra Señora de los Olmos, Torre de Juan Abad

 

 

31 de julio de 2023Natividad Cepeda /

La Historia de los pueblos  es tan necesaria conocerla como el mismo yantar. Conocerla en todas esas andaduras que van desde la religión y la espiritualidad a sus dispares avatares por las que han pasado. Olvidar esa trayectoria humana es prescindir del latido permanente  de su existir. Porque todo es interesante, y saberlo, es  hurgar en las raíces en eso que llamamos tradiciones, al tiempo de recobrar las vernáculas leyendas contadas oralmente generación tras generación.

En mi temprana infancia escuché a mi abuelo materno, Juan José Serrano y Córdoba, relatar el robo al señor de la Torre de Juan Abad. Contaba, pausadamente, como el oro fue cargado en mulas y jumentos asegurando que de aquél robo muchas familias de pueblos distintos se habían enriquecido. Lo escuchaba embelesada imaginando la casa señorial asaltada y viendo el miedo de sus habitantes reflejado en sus ojos. Aquella torre lejana debería ser una gran fortaleza por donde damas y caballeros, escuderos y doncellas irían recorriendo estancias y caballerizas viviendo gestas guerreras incontables.

El lugar de la Torre de Juan Abad era emocionante y cargado de misterio alimentado por lo excepcional de la leyenda y lo lejos que se encontraba de mi pueblo, Tomelloso. Después aquél pueblo soñado se fue diluyendo  restando importancia en mis años juveniles. El mito desapareció hasta que llegó a mi parroquia un sacerdote que dijo ser de la Torre de Juan Abad, don Leopoldo Lozano Rivas. Y con él llegaron  su hermana Pepa, y su padre, que se hizo amigo de mi abuelo  materno y juntos los veía paseando y asistiendo a misa. Años después vino su hermano Tomás, sacerdote también, que venía algo delicado por haber estado en Cali, allá en Colombia. La familia Lozano Rivas  fue desde su llegada una familia amiga, querida y respetada.

Olvidé aquellas leyendas porque las personas de aquella  población residentes en mi pueblo eran mucho más interesantes e importantes que lo que había escuchado en mi infancia. En otras ocasiones conocí a Juliana y a José María, dos hermanos más de la misma familia y con ellos a algunos de sus hijos. Nos invitaban a ir a “la Torre”, como ellos la llamaban, pero el viaje no se hizo hasta un fatídico día en el que se nos comunicó el fallecimiento de José María Lozano Rivas. Fue la primera vez que cargada de tristeza pasé a la imponente iglesia de  Nuestra Señora de los Olmos para rezar y despedir al amigo. Desde entonces la Torre de Juan Abad tuvo alma propia porque ese lugar me había dado a mis amigos.

Escribe Inocente Hervás y Buendía en su Diccionario Histórico, Geográfico, Biográfico y Bibliográfico, lo siguiente: “¿A quién debió  su nombre? Difícil es el conocerlo y peligroso el conjurarlo. Su justicia decía en 1575, que tomó su nombre de un  alcaide de la fortaleza, que se decía  Juan Abad; pero falta el probar, el que existiera  en algún tiempo tal alcaide, y este cargo en la Orden de Santiago; más próximo a la verdad es, que alguno de sus caballeros llamado Juan Abad consiguiera de la Orden esta torre,  para de ella hacer una puebla, pues ya dejamos dicho y probado por Actas Capitulares y Cartas de los Reyes de Castilla,  que este fué el sistema, que planteó la Orden al hacer suyo el Campo de Montiel y merced al que consiguió en brevísimo plazo su repoblación.”

Y de nuevo la Historia me volvió a ese ancestro antiguo por el que venimos, quizás ignorando el largo equipaje de los lugares y de las gentes que dieron lugar a ellos. Es por esta razón que cuando he vuelto a caminar por las calles y plazas de la Torre de Juan Abad, he sentido en mi interior el carácter milenario alojado en ella. Porque los mitos no abandonan los lugares y permanecen en sus símbolos, ocultados, para protegerse de tanta ignorancia alojada en nuestras mentes.

Y he aquí que según describe Inocente Hervás y Buendía, dice: “Tiene este pueblo buena iglesia parroquial clasificada de segundo ascenso. Media legua al O. la capáz y  bien trazada  ermita de Ntra. Sra. de la Vega, monasterio antes de frailes, según manifiesta su justicia  en 1575 y cuyo retablo fue obra del celebrado poeta D. Jorge Manrique.” Historia y fe a la Señora de la fértil vega que los vecino desbrozaron e hicieron fértil campo, para así pagar diezmos y deudas a poderosos e ilustres caballeros con bolsas de ducados, y vasallos que vendían o cambiaban… Se extinguieron fortalezas y  Mesas Maestrales; quedaron sé los vecinos recopilando pliegos y leyendas. De todo eso acontecido sabe  e investiga, José María Lozano Cabezuelo, conocedor y relator de obra y vida de Don Francisco de Quevedo y Villegas: y de esos míticos lugares donde mora la Patrona de Torre de Juan Abad, María Santísima de la Vega. Y porque nadie puede ocultar lo sagrado y misterioso quedan entre sus piedras el sigilo de los pasos de la Orden de los Pobres Caballeros de Cristo del Templo de Salomón: los templarios. El temple y la custodia de los caminos de peregrinos, a la vez que investigadores de lugares santos, esotéricos. Esos sitios naturales asequibles solamente a los iniciados. A todo aquél que percibe y siente lo que las piedras guardan.

Quedan en Torre de Juan Abad, los vasallos. Perduramos y vamos y venimos por estos Campos de Montiel y de La Mancha castellana, vecinos que abrimos las puertas de nuestras moradas sin escudos nobiliarios; si con puertas de corazón abierto de par en par a los que hasta aquí llegan. Gracias a los amigos que se fueron, y a los que conocí a través de ellos, vine a esta noble y hermosa Villa de Torre de Juan Abad.

 

 

 

https://www.lanzadigital.com/opinion/al-abrigo-de-una-torre-cristiana-se-asentaron-los-primeros-pobladores-de-torre-de-juan-abad/

 

 https://www.miciudadreal.es/2023/07/31/al-abrigo-de-una-torre-cristiana-se-asentaron-los-primeros-pobladores-de-torre-de-juan-abad/

 

lunes, 24 de julio de 2023

La soledad de la calima

 

                            


 

Julio tiene labios de fuego y desaliento por las centrales horas del día.  El calor estalla en las aceras sin sombra y se cuela por fisuras de paredes calentando el interior de las viviendas. A solas añoro lo que dicen las viejas crónicas, aquellos regatos de agua de los humedales manchegos, hoy inexistentes.

En verano hay luz cegadora y sombras en los atardeceres  cuando la calima deja soledad por las esquinas de los pueblos. Cerramos puertas y ventanas para evitar que el aliento de julio se cuele por todos los postigos de la casa. Y aun así el calor es como un alarido que se queda pegado a la epidermis.

Si a esto sumamos los sucesos de los días  encontramos esa febril manera de enfocar las últimas elecciones generales españolas tan cargadas de agitados clamores donde las soluciones del vecindario parece que no encuentran acomodo.

Y es en este paisaje desabrido donde la calima se cuela sin otro proyecto que continuar aguantando el calor de igual manera que aguantamos la política y su excesiva y voraz vorágine sin que las ideologías apuesten por lo fundamental que es el bien público y no la estafa de una pelea continua donde el sufrido pueblo sale apaleado demasiadas veces.

Tristemente la mayoría de los políticos han olvidado que es un servicio público y no un tráfico de influencias. Porque el mundo en el que vivimos los políticos se malogran igual que las flores se secan envueltas en la calima. 

Se nos agostan demasiadas veces las promesas electorales por los embaucadores  que incumplen sus promesas. Se habla y habla de lo obtenido en las votaciones del pasado domingo con argumentos de guiones subliminales sin que percibamos hasta donde se nos ha coartado la conciencia para decidir libremente. Hay demasiado calor en los días y en los acaloramientos de los políticos mientras el pueblo soporta la calima de julio y sus consecuencias.

Calima, vacaciones para unos y trabajo para otros. Es nuestro sistema desarrollado en favor de la norma social, necesaria, pero no siempre posible para todos. Calima y fiestas, argumento para encontrarnos y departir en torno a tradiciones, pese a las infidelidades religiosas, se mantienen para el disfrute colectivo. En la calima hay horas huecas, deshabitadas y ocultas en siestas dormidas o despiertas por donde se deambula en busca de frescor. Y también para encontrar soledad  beneficiosa en favor del espíritu tan vapuleado por la prisa y el ajetreo constante.

El estío y sus noches plenas de ruido y vida con vagabundos por plazas y terrazas en nuestros pueblos sin mar y  escasos ríos. Noches de verano y verbenas populares conviviendo con rapsodas de justas literarias que a casi nadie importan. Noches  donde nos bebemos el calor y la calima de las horas centrales del día en cucuruchos de helados y vasos de granizados y horchatas apostando por durar en esta vida a pesar de los bandazos recibidos.

 

                                                                             Natividad Cepeda

Publicado este artículo en estos  Diarios Nacionales 

https://www.elsemanaldelamancha.com/articulo/opinion/soledad-calima/20230725202204180530.html

https://www.lanzadigital.com/opinion/la-soledad-de-la-calima/

https://www.miciudadreal.es/2023/07/25/la-soledad-de-la-calima/

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https://www.cuadernosmanchegos.com/opinion/la-soledad-de-la-calima-942.html


martes, 11 de julio de 2023

Tomelloso aldea de Socuéllamos

 

                     

Venimos de la precariedad de ayer y de las leyes que se nos dieron. Por eso indagar en esa trayectoria es mirarnos en el espejo de hoy Socuéllamos y Tomelloso. Y para ello hay que ir hasta donde se lee…

El licenciado Diego de Piña, teniente de gobernador en esta villa de Alcázar y su partido por el ilustre señor licenciado Mieses, gobernador y justicia mayor en esta dicha villa y su gobernación por ilustrísimo señor don Antonio de Toledo, prior de San Juan del partido de León, mi señor. Hago saber a vos el concejo, justicia y regimiento de el lugar Tomelloso, jurisdicción de la villa de Socuéllamos, que para la descripción que Su Majestad manda hacer en estos reinos para la historia y grandeza de ellos recibí una cédula de Su Majestad firmada de su mano real, refrendada del secretario Juan Vázquez con cierta memoria de pueblos en que se ha de hacer la dicha descripción. Su tenor de lo cual es el que se sigue: Tomado del libro de “Los pueblos de Ciudad Real en la Relaciones Topográficas de Felipe II  del autor Javier Campos y Fernández de Sevilla”.

Ir a las fuentes fundacionales de los pueblos es bucear en sus orígenes y escribir sobre Socuéllamos es primordial a los nacidos en Tomelloso a pesar de los escasos contactos mantenidos entre los habitantes de las dos poblaciones. La Historia de los pueblos de España  recogida en las Relaciones Topográficas  por orden de del Rey Felipe II es una fuente detallada de los asentamientos, y fiables, por lo que en mi opinión es imprescindible traer a este Congreso algunos datos escritos en esas Relaciones; en las que se sigue diciendo en otro párrafo:

 “Fecho en la villa de Alcázar, a cuatro días del mes de octubre de mil y quinientos setenta y ocho años. Diego de Espinosa (rubricado). Por mandado del señor gobernador, Pedro de Vargas Almerna, escribano (rubricado).”

Estudios posteriores han documentado la trayectoria humana de Tomelloso a través de los siglos, no separada del acontecer de  los pueblos limítrofes, sobre todo por la dependencia del pueblo matriz; Socuéllamos, la aldea que creció y se hizo independiente teniendo que renunciar a ella a su pesar. Pero el silencio aquietado de los siglos ha olvidado tantos avatares vividos en esta tierra manchega tan dura que ha hecho, y sigue haciendo, que sus gentes continúen  sacándole a la tierra su sustento y su orgullo.

La vid nos une y signa en nuestro vivir diario junto a la tradición cristiana y las fiestas patronales heredadas por aquellos cristianos viejos  que con luces y sombras de convivencias  nos han legado. Así quedó  recogido en el  Diccionario Histórico, Geográfico, Biográfico y Bibliográfico de la  Provincia de Ciudad Real  escrito por Don  Inocente Hervás y Buendía al escribir sobre Socuéllamos  relata lo siguiente:

“Al mismo tiempo que el territorio de la Orden de Santiago se llenaba de aldeas y caseríos con los pobladores que venían de toda Castilla atraídos por el cebo de los privilegios y franquicias, que la misma concedía con larga mano, en los términos de la encomienda de Vejezate, una legua corriente arriba del Zancara, en el sitio llamado Socuéllamos y en una hondonada e establecían y levantaban sus pobres casas los primeros pobladores de este pueblo, que corriendo el tiempo había de absorber á las aldeas levantadas á so alrededor. El infante D. Enrique, que con sus numerosos privilegios y generosas franquicias tanto contribuyó al fomento de la población y al aumento de prosperidad y riqueza de la Orden, de que era Maestre, concedió tanto á los vecinos y habitantes de Socuéllamos, como á los pobladores que á él vinieren, el que todo aquel que hiciese una casa y plantase dos aranzadas de viña fuese libre de todo pecho y tributo, sin pagar otra cosa que el diezmo. Fue confirmada esta concesión por el Capítulo General de Tordesillas, tenido en tiempo de los Reyes Católicos. (1) Tan beneficiosa fué esta concesión y de tan sorprendentes resultados para el crecimiento y desarrollo de este pueblo, que de aldea pobre y reducida convirtióse como por encanto en pueblo rico y crecido, pues su justicia declara en 1575 ser el número de sus vecinos 700, de los cuales eran hidalgos 25.”

(1) Relación Topográfica

Venimos pues de aquellas aranzadas plantadas de vides  además de  esos privilegios que hizo de Socuéllamos territorio poblado. Y es cierto que el misterio de aquellos siglos nos llega hoy a razonar y a preguntarnos que no fue nada temporal ese asentamiento desde la experiencia profunda de la continuidad actual.  La viña ha perdurado a pesar de tantas vicisitudes, ruinas, plagas y pandemias sufridas en este ámbito rural donde el misterio de la permanencia generación tras generación es una fidelidad sucesiva en esta población. Quedaron atrás las alquerías desperdigadas de comunidades agrarias y exceptuando a los historiadores casi nadie conoce sus orígenes pero he aquí de nuevo vuelvo a leer en el libro Tomelloso pobladores y fundadores, Tierra del Quijote; libro escrito por Javier Escudero Buendía, Isabel Sánchez Duque y Juan Luis Segura Cobo, que analizando el nacimiento de Tomelloso explican  como  a Socuéllamos le convino repoblar aquella parte de su término  y adelantarse a Pedromuñoz: así lo explican.

Entonces, aquí al menos tenemos parte de la respuesta de porqué Tomelloso se fundó en el oeste del término de Socuéllamos porque en esta parte pensamos que sólo habría un despoblado que reunía condiciones: El Lavajo Rubio, situado en plena cañada, y con camino directo a Tomelloso [con curva], del que desconocemos sus posibilidades de agua, tierras y demás condiciones… Y evidentemente el pozo de Tomelloso y su cruce de caminos.

Por lo que el acierto ha perdurado hasta hoy. El camino iniciado de aquél pasado ha continuado en los dos municipios. Ni que decir tiene, que con los avances de la agricultura actual con estructuras y renta similares y la simbología del vino en sus mitos y contextos literarios y artísticos. Aunque separados en sus convecinos, quizá por ese individualismo manchego estoico y hacía a dentro.

Recuerdo que la primera vez que viajé hasta Socuéllamos fue en mi temprana adolescencia con un grupo de jóvenes que veraneaban con sus familias en el Balneario de La Hijosa, al igual que yo. Allí íbamos durante veinte días en mi infancia, para que mamá se curara de “un ataque de reuma” –así lo llamaban – en sus aguas medicinales sulfatadas. Para los adultos y niños teníamos dos piscinas y fue allí donde aprendí a nadar en la piscina grande, gracias a un joven socuellamino llamado Antonio, alto y guapísimo que parecía un actor de cine y que hizo amistad con mis padres porque al ver que no tenía miedo al agua se encargó, voluntariamente, de enseñarme a nadar.

En el último verano que fuimos coincidió con las fiestas patronales  de agosto de Socuéllamos y una pandilla de chicos y chicas de varios pueblos que veraneaban allí, con el permiso maternal y patriarcal, organizaron ir hasta Socuéllamos esa mañana del 15 de agosto a comer chocolate con buñuelos y regresar al mediodía. Me invitaron a ir, a pesar de mis doce años, y mamá me dio permiso, rogando encarecidamente a los jóvenes, me cuidaran bien. La distancia del balneario a Socuéllamos era pequeña, apenas  cuatro kilómetros, por lo que llegar no era problema. Recuerdo que al poco de ir caminando por el arcén de la carretera se detuvo un tractor con un remolque invitando a subirnos. Se le agradeció y así llegamos a Socuéllamos descansados y felices.

Pasamos a la chocolatería y nos sirvieron el chocolate y los buñuelos. La mañana se nos hizo corta aunque yo empecé a sentirme algo molesta  a causa del chocolate. Regresamos al balneario algo más tarde de la hora de comer y Socuéllamos me pareció grande, sobre todo su iglesia y su ubicación. Por la noche un cólico terrible hizo que a la mañana siguiente viniera un médico a verme y ya no obtuve permiso alguno para volver con la pandilla a Socuéllamos. Aquel fue nuestro último verano en los baños de La Hijosa, mamá se puso bien y se sustituyó el mar levantino por  el balneario manchego. Aquellos veranos en La Hijjosa fueron maravillosos. Jamás los he olvidado.

Volví a Socuéllamos en la década de los años noventa con la asociación “Albores” de las Amas de Casa de Tomelloso, de la que era presidenta, en una jornada donde visitamos la Cooperativa y Bodega Cristo de la Vega, por su trayectoria e importancia en Castilla la Mancha. Nos recibió y acompaño su presidente en la visita a las instalaciones y conferencia sobre el vino siendo obsequiadas con sus vinos Yugo. Después volví a La Biblioteca Pública Municipal “Casa Carmen Arias” años después donde dejé mi libro “Poemas para un hombre”. Por diferentes circunstancias no regresé a la biblioteca donde se habló de volver. Una amiga nacida en Socuéllamos me invitó a ir a ver las cruces de mayo por lo celebradas que son y también la invitación de Marisol se esfumó y jamás he visto sus cruces de mayo.  Socuéllamos ha estado ahí, cerca y lejos, incluida su estación ferroviaria y el tren cuando íbamos hacia levante.

Compartimos la misma Historia por esos asentamientos humanos alrededor del pozo del Tomilloso y sus casas  de labranza o quinterías, que crecieron hasta convertirse en calles de un pueblo  que peleó por su independencia, primero en el año 1589, reuniendo los difíciles maravedíes como pago al rey Felipe II, que de nada sirvieron, porque la apelación de Socuéllamos fue escuchada siguiendo los tomelloseros unidos a Socuéllamos. Hasta 1769, reinando Carlos III, las dos poblaciones firman acuerdos y Tomelloso queda independiente de Socuéllamos. 

Nos identificamos con Socuéllamos como municipios de la Mancha Norte y por lazos familiares recíprocos  a través de los siglos partiendo de los textos históricos y mencionados en mi ponencia. Compartimos la misma naturaleza  geográfica y el patrimonio inmaterial cultural y, hasta el desgarro impotente de cuando la economía no nos es propicia.  Somos una realidad en la tradición religiosa y folclórica, junto con la sanitaria, lo que nos hace valorar nuestro pluralismo en el marco social actual.

Creo que redescubrirnos es encontrarnos en ese pasado del que formarnos parte desde hace milenos y al que no debemos renunciar por egocentrismos locales absurdos. Tenemos un gran desafío por delante para perdurar en nuestro ámbito manchego, para ello es imprescindible aunar esfuerzo ante la globalización y su concepto de engullir los pequeños núcleos urbanos diseminados en nuestra geografía, tan despoblada; un sistema de frías estadísticas que desconoce el alma de los pueblos. Somos dimensión humana heredada de los antepasados, los cuales tampoco lo tuvieron fácil. Perdurar es no eludir nuestros orígenes porque gracias a ellos hoy estamos aquí.

 

 

                                                              


                    
Natividad Cepeda

 

Ponencia del XIX Congreso de la Asociación de Escritores de Castilla-La Mancha celebrado en Socuéllamos 15 y 16 octubre 2022

 

 https://www.lanzadigital.com/opinion/tomelloso-aldea-de-socuellamos/

https://www.miciudadreal.es/2023/07/06/tomelloso-aldea-de-socuellamos/

https://www.cuadernosmanchegos.com/opinion/tomelloso-aldea-de-socuellamos-934.html

 

15/10/2022Consejería de Educación, Cultura y Deportes

El Gobierno regional resalta la labor que realiza la Asociación de Escritores de Castilla-La Mancha en favor de la cultura

Socuéllamos (Ciudad Real), 15 de octubre de 2022. El director general de Universidades, Investigación e Innovación, Ricardo Cuevas, ha resaltado la labor que durante sus años de existencia ha venido desarrollando la Asociación de Escritores de Castilla-La Mancha (AECLM) en difundir, a través de sus publicaciones, el patrimonio, la historia y la cultura en general de la Comunidad Autónoma. Cuevas, que ha asistido a la inauguración del XIX Congreso de esta asociación que se celebra en Socuéllamos durante este fin de semana, también ha valorado la defensa que ejerce la misma de los intereses profesionales de los escritores nacidos, residentes o cuyos trabajos están vinculados con la región. La AECLM fue fundada el 13 de junio de 1997 por los escritores Alfredo Villaverde Gil (quien actualmente la preside), Nicolás del Hierro Palomo y Antonio Herrera Casado e inició sus actividades en 1999 con el nombramiento de su primera junta directiva. Forman parte de esta asociación más de un centenar de escritores de reconocido prestigio en Castilla-La Mancha. A este acto también ha asistido la alcaldesa de Socuéllamos, Elena García Zalve.
 

 

lunes, 26 de junio de 2023

Sueño en tener alas para no perder mi norte.

          


Amanece y el universo es lumbre y cielo. Sol que despierta o que gira el planeta  sin otra duda sobre su eje.  Frente a la aurora yo me pregunto  de dónde vengo. Y mientras pienso vuelan alegres las golondrinas  en esta calle donde yo vivo.  No soy retorica en mis palabras, tan solo busco sentir mi alma.  En estos días oigo palabras, discursos huecos muchos de ellos. Y al escucharlos yo me pregunto  ¿Dónde se aloja lo que es verdad?

La democracia no es callejera riña, ni insulto necio, ni grosería dicha a gritos. No debería ser viejo combate entre vecinos. La democracia debiera ser aprendizaje de convivencia, fruto del pueblo, luz de justicia y no tiniebla  ocasionada demasiadas veces por el descuido  de obligaciones ineludibles.

Y en tantas ocasiones es innombrable la libertad del individuo que mi recelo es gran congoja dentro del pecho. Estereotipo, viejo cliché que casi nadie respeta y ama como se debe.

Hoy, cuando amanece, desde las altas chimeneas de las antiguas fábricas alcoholeras, hoy tan inútiles, se alzan majestuosas cigüeñas blancas, alas al viento de la mañana surcan en Tomelloso todo su espacio; yo las contemplo y en mi silencio sé que desde mi infancia, sueño en tener alas y no las tengo.

La democracia nos representa a cada uno pobres o ricos,  cultos e incultos y en esa fuente de libertad nos protegemos de mil abusos, o al menos, lo pretendemos desde la aldea más pequeñita hasta las grandes urbes tan orgullosas y vanidosas de su poder. Poder ilícito de lo que no se debe jamás hacer.  Porque cuando la democracia  carece de equidad la ley es barro pisoteado y en ese cieno todos perdemos.

Ley es justicia sin la afrenta de ser usados para el escarnio de la mentira, de la bajeza y el exterminio de la verdad. De esa fuente nace la democracia para desde la libertad no ser esclavos jurídicamente ante el poder. Y es alternancia de cambiar lo que no gusta al pueblo llano, ese en democracia es su poder.   

En la mañana pasa el panadero vendiendo el pan, nos trae el cartero esa misiva de quien escribe carta o tarjeta sin móvil ni ordenador, se oye la música de la armónica del afilador y al escucharlo los gorriones gorjean  y vuelan…Pasan los coches y allá a lo lejos escucho una sirena de policía o de ambulancia mientras arriba un avión deja su estela en el azul celeste de las alturas. Sigue la vida y no acertamos a que se extingan guerras y hambrunas y aún hay muchos pueblos sin democracia ni libertad.

Todo es ofensa. Todo es  no acatar que el pueblo pobre, que el pobre pueblo, elige al votar a quien lo representa para bien o mal. Eso es democracia sobre todo cuando los que nos gobiernan cumplen lo que prometen para mejorar la vida de  cada día. Para ganar el pan sin abusos de argumentos falseados bajo apariencia incompleta de verdad. Porque cuando eso ocurre, y ocurre demasiadas veces, entonces no solo perdemos la esperanza en los elegidos, también se pierde el norte al carecer de brújula.

Lamentablemente carecemos del radar de las aves que no equivocan su rumbo ni las estaciones  al extender sus alas y volar en plena libertad. Las admiro y las respeto a pesar de que en nuestras ciudades algunas de ellas, las palomas, son plaga consentida. Volar es no sentirme oprimida en mi ámbito por no reconocer a los que manejan el lenguaje para lograr sus propios fines en cualquier grupo social. Volar  es admirar en el amanecer  su maravillosa luz que no altera la alternancia política a pesar de tanto grito desabrido en medio de tantas necesidades que la ciudadanía tiene sin cubrir.

 

     


                                                             
Natividad Cepeda

 

https://www.cuadernosmanchegos.com/opinion/sueno-en-tener-alas-para-no-perder-mi-norte-925.html