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lunes, 31 de octubre de 2022

Armonía y esencialidad poética en el libro “DE ALMAS, DITIRAMBOS Y HERIDAS” de Juan José Guardia Polaino.

 



Abrí el libro y empecé a leer el prólogo de  Matías Barchino Decano de la Facultad de Letras de Castilla - La Mancha,  donde él empieza diciendo que “El vino es una fuente inagotable de palabras, de pensamientos, de  sueños y de ideas. Para los que somos de tierra de vides y vinos, para los que crecimos con el olor del hollejo y del fermento”  Y coincido con él porque también fui alimentada, y sigo alimentándome del vino de las bodegas de esta tierra que es la mía y la de ellos, autor y prologuista. Y ese afán  que le ha cruzado el alma al autor hasta yacer  con vigor en su cuerpo interior, que es donde nace su voz poética, alborea en cada verso, acertado en ese apogeo que aguarda al lector de los libros de poesía.   

Matías Barchino, argumenta, que “Ha de entenderse éste género poético casi en un sentido estricto como composición dedicada a Dionisos, el dios griego del vino y los placeres…” y hay poemas que así lo revelan pero también es un libro revelador de la belleza y miseria que podemos alcanzar los humanos al beber el vino, que a veces, también es trastienda de dichas y desgracias invocados en poemas que transitan por el libro. No siendo ajeno al pensamiento autobiográfico de Guardia Polaino. Así lo percibe el poeta que escribe, piensa  y vuelve una y otra vez a enjuiciar  a toda la humanidad que alberga en cada sorbo de vino.

Y así, también lo reconoce el prologuista al afirmar ”Pero el vino  esconde siempre otra cara.” Es ese deslizamiento de vida y muerte que se origina y experimenta al abandonar la lucidez. O quizá ese abandono sea la claridad reveladora de todo lo que habitamos, la tierra, y otros mundos buscados y que el vino nos aporta y muestra. De ahí que “De almas, ditirambos y heridas”  es el tributo  de Juan José Guardia Polaino al vino desde su voz poética. Pero no es un libro fácil de lectura por su altura poética y rico léxico en tiempos, los nuestros, tan dados a que todo es válido. El resplandor y equilibrio del libro y  de los poemas lleva al lector a comprobar que  Guardia Polaino  estaba destinado a ser poeta, porque la poesía está instalada en sus huesos hasta estremecerlos y canalizarlos por el fluido de sus arterias,  para hacer que su corazón galope y corra  en pos del viento de la creación; no otra vivencia  es la hallada en este libro.



Y es por eso que es prohibitivo leer cada poema de éste libro con prisa – jamás un poema se ha de leer sin paladearlo --   de hacerlo,  no se llegará al alma del poeta, porque es en ellos donde confluye su poesía. Poesía rotunda  de emociones íntimas  que a la vez son universales en esas imágenes y personajes mencionados con exactitud que invaden cada palabra de los poemas. Matías Barchino nos lo dice al afirmar: “El libro de Juan José Guardia Polaino explora de una forma sistemática y casi absoluta todas las caras del vino, la mítica, la mística, la celebrativa y también la personal y la existencial”  Ditirambos y alabanzas acompañadas de sentencias en las páginas impares que nos abren a comprender como caminar en la lectura del poema siguiente.

Poesía absolutamente personal vertida también en las páginas siguientes al prólogo llamadas Poética y Brindis para una ceremonia con dignidad. Y con esa dignidad el libro se abre con tres citas de Plinio el Viejo, Jorge Luis Borges y Carlos Villar Esparza. Lírica que con prontitud nos adentra en esa frase que dice: “Cuando los dioses bajaron a la quimera de los hombres” pórtico del libro. Pórtico entrada y bienvenida para adentrarse el lector en las estancias mágicas de éste libro. Por ellas éste infatigable poeta nos induce a recordar y reconocer  a  través del vino al guerrero  que  “cauterizó sus heridas y lo exoneró de la batalla”. Haciéndonos reflexionar sobre ese guerrero o soldado que en cualquier guerra mata o muere. Y el poeta  es derviche, danzando en la vida y en esa vida ve a las ninfas, con su ofrenda de vino… Caín y Abel siguen peleándose, mientras Dionisos sigue sobre el griterío de la Tierra…Un poema mostrando el afán de cada día.

Reflexiono al ir leyendo poema a poema Todo el libro es un clamor poético con el máximo apogeo al vino y a su caminar histórico.  Me invade el ayer remoto con el hoy presente abarcador de símbolos.  Símbolos  entre mágicas figuras, casi olvidadas por el estrés actual, recuperadas en la profundidad del verso, recóndita y esparcida como es el vino en luz de resurrección. Me sumerjo en ese laberinto  de páginas y  Aparece entre la bruma el antiguo chamán y el cáliz con su rito y ceremonia… En tanto, como en penumbra, Juan José Guardia Polaino, nos deja el susurro de sirenas y ondinas  transparentes junto al zarpazo hiriente de las olas.  Son hermosas imágenes formadas por palabras que nos hacen navegar en naos donde a bordo se trasportaba el vino. Vino y galeras, látigos y humanidad sufriente y vencedora.

Me quedo pensando callada mientras leo. Soy lectora de soledades. Solo así comulgo con el autor que lo escribió. Cruza el mundo por estos poemas hasta las pateras y los dioses olvidados…Y con el autor cruzo campos de luz con su vino poético, con sus ónices y sus vidrios lamidos de orfebrería…Incorruptible vino nacido de la áspera fatiga de los hombres. Y vuelve el autor  otra vez a clamar sobre la sangre vertida, innecesaria y su grito de paz denuncia cuando afirma: y es urgente reclamar desdén para la guerra/ y pan y paz en las trincheras. Vino para brindar y para comer ese pan necesario de la convivencia. Ahí confluimos con Baco eremitas y goliardos, cortesanos y plebe  bebiendo vino en tabernas y  derramado en guitarrón y  en poemas tristes del éxodo y la huida…

El autor nos conduce hasta la cueva donde el vino se adormece y espera. Eterna voluntad que sigue plantado parras en nuestra amada tierra manchega.  Tal vez  aquél vino fuera una cuestión del alma. Así lo asegura el poeta y lo creo yo. Sobre el vino se han escrito otros libros y autores pero en este universo literario “De almas, ditirambos y heridas” la cultura del vino está definida con pasión y dolor describiendo el pasado y presente de la vid sagrada y profana que el poeta conoce y ama. Y lo ha buscado en las entrañas suyas nacidas de las mismas entrañas de la tierra que sustenta al vino que es verdad universal y milenaria. Siendo certeza que detrás de cada palabra de este libro de poemas está la voz inconfundible de su autor, Juan José Guardia Polaino, mostrándonos la fascinación sugestiva del vino en esta alquimia de poemas.

 

                                                                                        Natividad Cepeda

 

 

El libro DE ALMAS, DITIRAMBOS Y HERIDAS está publicado: Director Editorial Julio Criado García. Diseño de Portada: Ediciones C&G: Foto de Portada “Ofrenda del fruto en el templo de la poesía” cueva “El trascacho”, por Lourdes Pérez Hurtado. Tratamiento artístico de la fotografía de la portada Antonio Ballesteros Gómez.  Realización gráfica: Grupo Oretania

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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miércoles, 22 de mayo de 2013

“Aquellos que conspiran Te digo, Walt Whitman” de Juan José Guardia Polaino: poesía sin ambages.


                 Dicen algunas voces que los poetas son unos locos sin remisión posible. Lo aseguran cuando los poemas carecen de fáciles estrofas. Y en ese lúcido prefacio inexorablemente, al poeta  le cae una carga de incomprensión que no le abandona  jamás.

Aquellos que conspiran Te digo, Walt Whitman; es un libro de poemas ácidos y críticos  con la sociedad que enturbia la belleza de la vida. Leyendo los poemas se nos revela en muchos de sus versos, el grito alzado del poeta por tanta injusticia consentida. Es la voz de Guardia Polaino. Una voz trágica que nos conduce hasta la caverna griega de los clásicos dejándose llevar por la poesía de Whitman, otro rebelde social al que todavía le persigue la calumnia acerca de su vida íntima.

No es un libro creado para el relax y la belleza del momento es, ante todo, un rebelarse por la crisis social en la que estamos sumergidos los europeos.
Nombrar a Europa para escribir sobre un poeta de los olvidados y hundidos Campos de Montiel, puede dar paso a una sonrisa benevolente, por considerar demasiado pretencioso el comentario.
Porque no sería lo mismo si el poeta perteneciera  a la pléyade de los considerados consagrados a nivel nacional. Pero este libro está escrito por un europeo que no se resigna a dejarse dominar por los censores de la libertad.

La censura actual no prohíbe, deja que nos creamos libres y nos asfixia desde los podios del poder de la comunicación de masas. Es  por esta razón que leer este libro nos traslada al grito alzado contra todo lo que aceptamos y permitimos.
Y no me extraña, viniendo de Guardia Polaino, fiel a su manera de escribir, con esa enorme carga de ardor que le sale de las entrañas y que le caracteriza como poeta transgresor de las corrientes normales  o a la moda.  Más aún si los lectores  desconocen al poeta que le habla, y por el que escribe este libro de poemas.


 Aquellos que conspiraban hace más de un siglo e intentaban acallar la voz de Whitman, no se han extinguido. Por ese motivo Guardia Polaino, recoge el testigo del norteamericano defensor de la libertad y la naturaleza, y le confiesa su dolor: su herida sangrante por tanta infamia para con la tierra y el Hombre, la Persona, que arrastra su miseria, su llanto, su voz antigua de combatiente eterno.

No es un libro para leerlo de una sentada, porque son tantos sus mensajes que hay que respirar para llegar a su génesis.

Y tampoco es un libro para leer en tertulias exentas de espiritualidad, pues clama en sus versos el espíritu del poeta sin acicalamientos ni disfraces.

Es un libro donde se hace inventario del universo y sus criaturas.
De los conceptos y las cosas que a pesar de  la cultura urbana, olvidadiza del corazón que nos sostiene, clama nombrando a los animales  hermosos en su salvaje libertad, a las praderas y a los árboles con sus nombres autóctonos, devolviéndonos en esos versos, un mundo perdido que todavía nos llama y enviste desde su fuerza telúrica; fuerza que el autor nombra y sostiene en poemas ensamblados en su angustia y resurrección unidas.

Libro atemporal de poesía, libertario y extraño, si pensamos y analizamos que Juan José Guardia no ha viajado a América. No a la América que nos vende estereotipos urbanos, si no a esa otra América que vive en las grandes praderas que él nos enseña y lleva a través de sus poemas.

Paso de puntillas por el prólogo asumiendo y compartiendo lo que dice Antonio Hernández,  cuando afirma que “Afortunadamente, este tipo de fervores no llevan siempre unido el gusto al estilo, sino  más bien el mensaje” Con ese mensaje me quedo.
Y con la poética visión del autor y su ensoñación de impenitente soñador, no de otra forma se pueden ver “los búfalos-corazones desconcertados ante el asedio de las balas…”  y la enérgica protesta y denuncia de las banderas inútiles de todas la guerras. Gurdia Polaino une su voz, a la otra voz del poeta muerto. Muerto en la materia, no en  el espíritu de Whitman, que permanece  vivo en sus poemas.

Todo el libro es un canto al amor. Al amor y a la vida. La única verdad que nos alienta.

Juan José Guardia Polaino, nos lo dice en su dedicatoria: “A Lourdes, quizás mi única verdad.” Y “A Rutd y Aarón, apéndices de esa verdad.”  
La otra verdad del poeta es su poesía. Su dolor, su pecho desnudo, las injurias recibidas, su llanto que arde por las mentiras… Y le dice, y le clama a Whitman, que lo piensa en los valles, en los senos desnudos de las vírgenes, en el silencio de los bosques… En esa verdad que corta las gargantas.

Escribir retazos de los poemas de este libro es quedarse en ayunas. Es un libro pleno de hermosura. Nos llama y nos congrega al latido de los ancestros, a las tierras lejanas que el cine nos ha enseñado con su impureza de ficción. Y sobre todo nos deleita con su visión universal de los seres que poblamos la tierra y la ensuciamos con la injustica de nuestro proceder.

Poemas humanistas, los de este libro con la rabia entrecortada entre sus versos, con la impotencia del débil ante el poderoso, pero valiente en su exposición de imágenes y mensajes. No de otra manera podría haber  escrito Juan José Guardia Polaino un libro de poesía. Desde el primer verso se le reconoce, y esa peculiaridad es un valor en  poesía.


                                                                                                                                     Natividad Cepeda


Tomelloso-Valdepeñas 11 de mayo de 2013   



Fue presentado   Salón de Actos  Centro Cultural "La Confianza" de Valdepeñas 
por: Manuel López Rodríguez Tte Alcalde  de Cultura de Valdepeñas
Alfonso Manzanares Gavín poeta, escritor y editor
junto al autor Juan José Guardia Polaino: 
leyó poemas del libro, su esposa la Actriz Lourdes Pérez Hurtado

Publicado en Diario Lanza de Ciudad Real- España

Arte digital N. Cepeda