miércoles, 4 de noviembre de 2026

Ha llegado noviembre

 

 



 

Todos los días en los cipreses del cementerio

hay gorjeo de gorriones al caer la tarde;

en el silencio del atardecer

semejan una oración elevada al cielo.

Lentamente, en el lenguaje de noviembre,

hay colores amarillos y marrones

en las hojas de los árboles,

y la luz del mes se torna suave y culta,

sumiéndose poco a poco los días

en esa penumbra que anuncia el invierno.

En el cementerio los cipreses

no caducan su verde manto vegetal,

y al mirarlos no sé descifrar

su mudo mensaje de pertenencia

ante la voz callada de los que allí reposan.

Desde los retratos de los muertos

hay un puente desde el ayer al presente,

y aunque en mi pueblo manchego no hay ríos,

mentalmente evoco el río

donde naufraga la vida

en ese escaso tiempo

que separa de la infancia a la vejez.

No reclamo nada,

solo sé que ha llegado noviembre

y encenderé velas por los que se me fueron y aun amo,

para que cuando parta,

alguien quizá encienda una luz

para alumbrarme el camino que he de recorrer.

 

Natividad Cepeda