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martes, 17 de agosto de 2021

Arden los bosques y con ellos ardemos todos.


Arden los bosques, se elimina la vida. Arden los bosques, se mueren los hermanos árboles. Arden las tierras y quedan carbonizados animales y alimentos. Ardemos de calor en éste verano y seguimos sin culparnos de nuestro abandono en cuidar los entornos donde vivimos.

Olvidamos que en este planeta, la tierra, es nuestra Madre. Olvidamos cuidarla de la misma manera que se olvidan los millones de mujeres abandonadas a su suerte sin Derechos Humanos.

La sociedad humana se ampara y esconde en reglas creadas por seres humanos, unas veces amparándose en religiones exentas de justicia para mujeres y niñas, en otras ocasiones masacrando en nombre de patria o raza. Y así se repite la desigualdad de unas personas en contra de otras a lo largo de la conocida historia Humana.  Leemos las mitologías y comprobamos la desigualdad de dioses masculinos y femeninos sin reparar, en ocasiones, que son disparatadas, cómicas y con terribles dramas envueltas esas narraciones en desigualdad y abusos.  Y así seguimos permitiendo abusos a niños, a mujeres y a niñas marginadas en países y territorios donde la civilización de la proclamación de igualdad no existe. Y lo sabemos y lo permitimos.

Pero no es solo depravación y explotación en esos países con pensamientos barbaros y sin piedad ni misericordia con esos seres humanos nacidos Mujeres, en vez de hombres; no, lo es también en las esferas de países con leyes democráticas y Derechos Humanos vigentes donde si analizamos esas sociedades visualizamos que en los órganos de poder y decisión de la economía, la educación, y la cultura la presencia de la Mujer es minina. Y es tan obvio que para que se conforme se la muestra como estandarte de avance en todos los campos sociales cuando la realidad es que en la academias, centros de investigación y premios noveles, por citar algunos ejemplos la Mujer es de nuevo número bajo comparada con el hombre. Tema rayado y aburrido porque la misoginia desgranadamente para la Mujer, está dentro de la propia esencia femenina. Y así en los libros actuales los escritores son más valorados que las escritoras en campos literarios  como a la hora de formar jurados de Artes y letras donde son escasas las mujeres. También en los galardonados en multitud de eventos culturales y sociales, dándose el caso que en las fiestas locales se enarbola la bandera de igualdad dejando fuera de esos acontecimientos mujeres con suficiente trayectoria cultural en favor de amiguismos, casi siempre masculinos de una tendencia o de otra.

Y nos callamos ante esas estupideces que alimentan foros vulgares donde crece la incultura creándose círculos de “poder” aquí y allá que fuera de esos estadios nadie conoce. Creíamos que el avance de los medios informáticos nos harían una sociedad global justa y equilibrada y asistimos a una sociedad que nada exige y mira hacia otro lado cuando arden los bosque y se violan derechos humanos en millones de personas. Así asistimos a los seres humanos que huyen de conflictos bélicos abandonados a su suerte, como en este momento dramático en Afganistán…y miramos las noticias como si ese drama nos quedara tan lejos como la dioses griegos del pasado.

El fuego destruye la vida y la injusticia crece cuando la dejamos avanzar. Recordemos aquella caída del Imperio Romano del pasado y la oscuridad de la edad Media, sus plagas, sus guerras, su fanatismo religioso, su poder feudal y el hambre que diezmó a Europa. Recordemos el pasado escrito buscando fuentes de verdad y no fuentes escritas manipuladas ayer igual que hoy. Y busquemos lo que está escrito para cumplirlo en al realidad humana y no solo en el papel de libros y mítines inútiles. Ahora hay millones de personas abandonadas a su suerte; a su mala suerte donde según  la ONU se estima que el 35 por ciento de las mujeres de todo el mundo ha sufrido violencia física y/o sexual. Y Según el Banco Mundial, 104 países tienen leyes que impiden a las mujeres realizar determinados trabajos y 18, leyes que permiten a los maridos impedir legalmente el trabajo a sus esposas. Y la Organización Internacional del Trabajo estima que 740 millones de mujeres trabajan en la economía informal, sin protección legal y con acceso o limitado o nulo a los sistemas de seguridad social. Por lo que me pregunto  se garantiza todo esto?

LOS ESTADOS DEBEN GARANTIZAR LOS DERECHOS HUMANOS DE LAS MUJERES

Los organismos internacionales de derechos humanos, como la Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), entre otros, establecen que los Estados tienen la obligación de garantizar los derechos humanos de las mujeres, y a prevenir, investigar y sancionar todas las formas de violencia, así como reparar a las víctimas. Pero aunque ha habido logros significativos, en ningún país del mundo se ha conseguido la plena igualdad de género.

No olvidemos que nuestro mundo es pequeño y que nada es imposible si la maldad se propones arruinar la vida que conocemos. Dictaduras  ateas o religiosas, gobiernos sin conciencia colectiva se dan y existen ahora mismo, los conocemos y en cualquier momento nos pueden llegar los gritos de las victimas del mundo porque esas víctimas seamos nosotros mismos.

 

Natividad Cepeda

 

 

 

viernes, 31 de enero de 2020

El campo es un lamento de fiebre reprimida


Ven, venir, a ver en los pueblos las fiestas actuales plagadas de atuendos y disfraces conmemorando batallas épicas allí, donde ni se conoce la verdadera 

Historia. Venir por los caminos donde reina el bandolero actual robando aperos, motores, tractores y cosechas desde hace décadas y no hay seguro que lo cubra ni político que se atreva a solucionarlo. Llegar a estos pueblos desolados donde la vida se acaba porque solo quedan viejos amarrados a su terruño y a sus recuerdos. 
Llegar vestiros de turistas y, por una vez, conocer la soledad de la España en despoblación sin el discurso de la masa amaestrada que, por supuesto, no reside en estos pueblos…
El campo es un enajenado de los núcleos urbanos, poblado, según nos retratan, de gente zafia, de los que se hacen chiste y burla. La gente se ha creído que avanzar es proteger la fauna y la flora olvidando a quines viven de cultivar los campos. En las Delegaciones de agricultura se mide palmo a palmo por el SigPac los cultivos y se multa a los propietarios agrícolas si las medidas no concuerdan con lo que muestra el satélite, olvidando que los permisos de plantación fueron expedidos por esas oficinas, y aunque se muestren los permisos oficiales, nada se puede hacer salvo pagar la multa como esclavos de un sistema atroz y desmesurado.
En las recolecciones falta mano de obra a pesar de estar las oficinas de empleo saturadas de desempleados y desempleadas, los emigrantes que han llegado a nuestros pueblos como maná humano, si no tienen “papeles” en regla, no se los puede contratar, y si se les contrata, para que se les concedan los “papeles” con los que puedan demostrar que sí tienen trabajo, al empresario agrícola, que es un trabajador como ellos, se le multa. Expliquen ¿como se soluciona esta problemática de la que nadie habla?

Los autónomos no son justos y hay que enviarles inspectores para mirar explotaciones ingresos y facturas por si delinquen. Los autónomos agrícolas no tiene sociedades donde enmascarar ganancias y desaparecer con levantamiento de bienes cuando la empresa no tiene ganancias. Esos rudos trabajadores autónomos no suman las horas, las jornadas, que ellos echan al cabo de cada día del año. Tampoco el frío y el calor, la soledad aparejada a su trabajo, ni tienen psicólogos cuando la cosecha se pierde por inclemencias del tiempo o, porque el mercado ha dejado de adquirirla.

Ahora se manifiestan y gritan su desesperación y son apaleados, heridos, vilipendiados cuando tanto se vocea en canales y tribunas sobre derechos humanos convertidos en papel mojado por su ineficacia; por ejemplo, los asesinatos de mujeres que no cesan. Ni nadie se rasgó sus vestiduras políticas cuando el precio del aceite bajó, los melones y sandias no se pagaron y las cebollas sin recoger eran un llanto en los campos, por citar algunos casos que se pueden incrementar con todos los productos agrarios.
Graznan los cuervos sonriendo ante el abandono de este sector y olvidan que cuando se abandonen los campos también sucumbirán los que viven de ellos; mecánicos, electricistas, gasolineras, albañiles, carpinteros, camiones, cisternas ...todos se quedaran sin trabajo y ¿ adonde irán? A las ciudades a las que habrá que seguir surtiendo de productos agrarios del campo español o de campos extranjeros. La trampa es engañosa y como asegura la sabiduría popular no se puede sacar patillas de donde no hay pelo.

¿Quien da la consigna para la vida actual destruyendo lo que genera vida y trabajo? ¿Acaso el pasado siglo XX en su principio no fue un siglo plagado de violencia, destrucción y muerte, y hubo que salir de aquellas ruinas violentas en la vieja Europa, que ahora un siglo después vuelve a olvidar lo que no debería olvidarse.

Desde lo más profundo nace la agricultura en los seres humanos. Y la moral es el sustento de los pueblos para vivir y crear riqueza. El bienestar de nuestra sociedad ha costado demasiado conseguirlo para tirarlo como si la existencia humana no importara. El choque de unos contra otros abre brechas de odios difíciles de saturar cuando se producen. Y no todo es viable, Y no todo es correcto, ni esta bien, incluso cuando ese fin viene desde los propios gobernantes. El cariz que está tomado nuestra sociedad de no convivencia radicalizada desde los ámbitos políticos para conseguir sus propios fines de usura y mercadería, nos convierte en bocas sin voz si no queremos tener problemas, o en meros parias al servicio de ególatras ambiciosos.

El campo se queja y los pueblos hace mucho tiempo que se están quedando vacíos. Todo es tan primario que el equilibrio social se nos resquebraja al destruir lo que nos da prosperidad y vida. La superioridad acrecentada en la soberbia anula la verdad y destruye todo lo que debe protegerse y cuidar. No lo olvidemos.



Natividad Cepeda