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lunes, 6 de septiembre de 2021

EL CONCURSO LITERARIO MOLINO DE LA BELLA QUITERIA DE MUNERA ENTREGÓ SUS GALARDONES EL PASADO 4 DE SEPTIEMBRE A LA SOMBRA DEL EMBLEMATICO MOLINO

En la fotografia la escultora Inmaculada Lara Cepeda "Maku" junto a su obra de la Bella Quiteria, el ceramista Rubén Navarro, la periodista Sonia Varea y Julia Gacía Carrizo nieta de los fundadores del singular molino.

Tras la realización de la entrega en versión digital el año pasado, el célebre Molino de la Bella Quiteria ha vuelto a acoger la tradicional entrega de galardones de su certamen literario. Ha sido su cuadragésimo sexta convocatoria. Así, en un acto marcado por las restricciones COVID, los galardonados tanto de la edición 2020 como de la 2021 participaron en lo que volvió a ser la demostración del  tesón de la familia García Solana Gavidia  que sigue creyendo en la belleza y mensaje de la palabra escrita.

Comenzó con la presentación de Julia García-Solana Carrizo, nieta de los fundadores y coordinadora del Concurso, que dio la bienvenida a los asistentes. Al no haberse podido celebrar “in situ” la edición anterior, este año la organización del Concurso estimó la idoneidad de reunir a los ganadores de ambas ediciones y de esta manera poder disfrutar de la lectura de sus trabajos.

De la edición 2020 y en la modalidad de prosa, tercer premio fue para José Roales, segundo Ramón Sánchez García, primero a Julia Flores Arenas. En la modalidad de verso tercer premio Antonio Gutiérrez González de Mendoza, segundo Restituto Núñez Cobos, primero Vicente Rodríguez Manchado.

Los ganadores de esta edición fueron obsequiados con una pieza cerámica elaborada por el artista Adrián Navarro, siendo ésta la última serie que él realiza como obsequios del Concurso Literario. Recordemos que una de las características de este concurso es que no cuenta con dotación presupuestaria, sino que los ganadores reciben piezas artesanales de incalculable valor y una pieza de cuchillería típica albaceteña. 

 El acto literario continuó con los trabajos ganadores de la edición 2021 comenzando con la lectura del Acta del Jurado de la mano de Sonia Varea Ruiz y dando paso a la lectura de los trabajos de la modalidad de prosa. El tercer premio de la edición 2021  Esteban Torres de Sagra,  segundo Julia Flores Arenas, primero a Félix Herraíz García.

En los trabajos de verso, el tercer premio  a Mª Pilar Geraldo Denia, segundo Eugenio Arce Lérida, primero Isabel del Rey Reguillo. Los ganadores de esta edición recibieron como obsequio una pieza de cerámica elaborada para la ocasión por Rubén Navarro y una pieza de cuchillería tradicional albacteña. 

 

A lo largo de cuarenta y seis años el magnífico ceramista y académico  Adrían Navarro ha sido el que generosamente ha donado sus valiosas piezas al certamen, se ha despedido con las piezas del año 2020 y toma el relevo generosamente su hijo, Rubén Navarro, ceramista galardonado también por sus hallazgos en este campo. Una familia de artistas con valores admirables y generosidad demostrada por sus donaciones artísticas diseñadas exclusivamente para éste certamen literario.

Doña Amparo Gavidia Murcia, siguió la celebración sentada en su silla de ruedas, al mirarla sentí la enorme tristeza de ver a una gran señora en su ancianidad, respetable y admirada por todas las personas que a lo largo de ese casi medio siglo ha continuado, a pesar de las pérdidas familiares, celebrando ese certamen manchego, único, en su marco de un paraje adquirido por la familia para acoger la prosa y la poesía exclusivamente por su amor y dedicación a la palabra creadora de belleza literaria. Merecedora de reconocimiento regional mucho más que otros galardones entregados a personas con menos merecimientos que esta Dama Manchega.

Al final del acto las jóvenes generaciones que han cogido el testigo de ese maravilloso legado se hicieron una fotografía junto a los bustos de los personajes de don Quijote y Sancho Panza del desaparecido escultor Cayetano Hilario de Argamasilla de Alba; junto a la escultora nacida en Tomelloso Inmaculada Lara Cepeda ”Maku”, de la Bella Quiteria, residente en Berlín. Mirándolos posar con su sonrisa impregnada de juventud pensé, que a pesar de las injusticias y solapadas ayudas a creadores desconocidos fuera de los panoramas cercanos el arte y la hidalguía de los habitantes de nuestra tierra, ellos representan la fuerza de los artistas que sin mecenazgo alguno continúan creyendo en el arte  a pesar del olvido de su existencia, en demasiadas ocasiones, como hijos de Castilla-La Mancha.

El certamen de La Bella Quiteria de Munera es todo un referente dentro de los certámenes por su continuidad y por su permanencia en el tiempo gracias a la voluntad de los creadores y de los participantes, por enviar sus trabajos desde cualquier punto geográfico de España, sin elevada dotación económica, pero valorando todos ellos, la valía de las piezas de cerámica que se ganan, únicas por ser diseñadas excesivamente para ese acto. Alma de pueblo la de tantos artistas sin otro jubón que el de su esperanza y fe en sí mismos.

 

                                                       Natividad Cepeda

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

sábado, 7 de julio de 2018

En memoria de María Dolores García –Solana Gavidia en la XLIII celebración del Concurso Literario del Molino de Viento de la Bella Quiteria de Munera a doña Amparo Gavidia, su madre.


 Admito que cada día me duelen más las ausencias de los que se me han ido. Los nombro y me signan con ese grito íntimo que no dejamos salir de la garganta porque a lo largo de la vida los dado.  Bajo esa sombra de frondas austeras  yo soy un poema de mujer hecho tristeza, desnuda de las hojas del árbol de esas vidas, que se marcharon a otro paraíso. 
Ayer, hace ahora un año, María Dolores García-Solana Gavidia; la sollozos nos visten y acogen en el coro de adioses que hemos hija amada de doña Amparo Gavidia, sonreía dulcemente a la sombra del molino que edificaron sus padres para homenaje anual de la palabra escrita en verso y prosa, exclusivamente, por amor a la obra de Miguel de Cervantes, de la novela El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, de los capítulos XIX, XX y XXI  de la segunda parte. Donde se narra cuando don Quijote y sancho Panza, regresaban de la Cueva de Montesinos, y en el camino les cuentan de una boda que se va a celebrar de una bella moza, que ha dejado a su novio pobre, por otro mucho más rico. Y en ese triángulo amoroso de Quiteria, la bella, Basilio el pobre y Camacho el rico, se trae a colación la celebración de aquellas bodas de siglos pasados, en parajes manchegos.
Paraje de Munera que localiza y propone don Enrique García-Solana, investigador,  cronista, periodista y escritor, que ha llegado con ese sueño hecho realidad,  junto con su esposa, hasta nuestros días para honor y honra de Munera.
Ayer, la sombra protectora del molino, nos dejaba ver la sonrisa cálida de Mari Lola, como oí llamarla a su madre, Amparo Gavidia,  y sobre el calor de julio  vuelve la memoria a la mujer que falta, pero que no se olvida.  Tornasoles de rostros femeninos recuerdan a la ausente, con el sol como huésped  del molino. Arriba, en las aspas del molino, la pasión y la grandeza de las voces de los poetas llegados de otras tierras  se va extendiendo por el harnero de la tarde de julio,  y siento que la vida que hoy hemos perdido, regresa por el costado de los muros.
La voz de la congoja tiene alas de múltiples sonidos renovados al viento de los antepasados; los que cada uno llevamos en lo hondo del pecho que en ocasiones se remueven,  dejando un poso de ahogo en las garganta o, también, despertando esas huellas que seguimos de quienes nos dejaron.
Todos los sonidos que nos trae la tarde nos dejan al principio de otras tarde de julio, como si los deseo se volvieran errantes y jugaran  alrededor de los peroles de gachas, el pan y las navajas y con tantos amigos con los que compartimos, estas bodas eternas y constantes del molino de viento de la Bella Quiteria, siendo escuderos, junto a él,  de andantes sueños. Sueños que nos conducen a las cumbres de lo eterno.  Y de repente  sabemos que Miguel de Cervantes sigue tomando notas para no olvidar lo que escucha, y a su lado, Enrique García –Solana, atisba lo que el escritor quiso ocultar y sueña, y sueña con otros siglos, y el ama de su casa, doña Amparo, lo escucha y los dos sueñan y piedra a piedra se alza el sueño de un molino de sueños…
Munera, Munera, para siempre  en tus oídos sus voces entre el algodón del azul del cielo y el familiar eco de todos tus vecinos, alrededor de este molino. Munera, Munera, un antes y un después han de escribir en tu Historia, pues entre tus elegidos, quedan los dos Enriques y Mari Lola ligados a tu nombre.
Ahora ellos duermen en esa constelación de los humanos, y nosotros, todos, les seguiremos. Amor de amor, nos acompaña junto a tu frágil figura de matriarca, querida Amparo: Dama manchega, herida madre, serena anciana mucho más bella que esa Quiteria que nos retrata, Cervantes, en su Quijote. No tengo lágrimas pues son las tuyas las que yo sigo. No tengo nada para demostrarte cuanto te admiro…Hierra la vida cuando nos faltan los que amamos, más no el cariño de este puñado de pobres gentes bajo la sombra de tu molino. Bajo las aspas de tu familia queda la herencia que tú creaste, Dios te lo pague noble señora como mereces.

            
                                                                                 Natividad Cepeda
                                                                                                                                                                                                          
Munera a 7 de julio de 2018