Dieciocho
de enero. Dos trenes de frente. La vía escupió muerte en la línea prohibida.
Hay heridos entre luces rotas y luto en el alma.
El
pueblo despierta, llegan voluntarios. Aguarda en tensa vigilia cercano hospital.
Se escribe la tragedia en los teletipos, las ondas viajan con el nombre de
Adamuz. Todo es negro, pero en mitad de la sombra, la mano del hombre hoy se
vuelve ayuda.
Crujieron
los hierros, dolió la estructura, y el aire expandió un grito; segundos de
espanto, de sombra y locura, bajo el cielo tan frío del invierno.
Dieciocho
de enero, la fecha se ha grabado a fuego; la muerte en las vías se vuelve
infinita. Se equivocó el tren en su ruta de acero, cruzó la frontera, la línea
prohibida; y las vías escupieron, en este enero, el rastro amargo de cuerpos de
sombras en el seco impacto de un último abrazo.
Pero
entre las ruinas, las manos acogen, Adamuz se entrega. la fuerza humana inunda
y escribe otra vez una triste página.
Reza
el alma en vigilia. El rezo en silencio por esas familias donde han caído un
río de lágrimas. Requisen en Adamuz. La noche se ha tornado negra.
Poema
Natividad
Cepeda ©. Fotografía de la web
Tragedia: 39 fallecidos. Se dice por los medios públicos al informar a fecha de hoy que hay otros 32 desaparecidos. Número indeterminado en hospitales y UCI.
En declaraciones oficiales la colisión de los dos trenes no ha sido debido a fallos humanos ni a velocidad excesiva.
Las opiniones generalizadas piden y exigen que se determinen las responsabilidades a la autoridades competentes.
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