martes, 20 de marzo de 2012

Principio del recuerdo




Al otro lado del espejo me mira una muchacha.
Tiene el cabello largo y unos ojos inmensos.
Lleva entre sus labios mil canales turbadores de fuego.
Me mira con su cuerpo desnudo y una suave  piel
sonrosada. Sutilmente las gotas le resbalan.

El baño le ha dejado un rocío caliente y perfumado.
Blandamente del pelo chorreante le cae sobre los hombros
el agua como lluvia de jungla entre vapores.
Se contempla y no se reconoce.

Con sus manos y brazos como a modo de embozo
se tapa todo el pecho. No le gusta mirarse.
se cubre con albornoz granate y vuelve
a secarse  con una toalla el cabello.

Con sus pies desnudos se sienta en el borde de la bañera
y se queda con un aire secreto convertida en estatua.
Canastillo redondo son sus manos unidas.
De repente su rostro me interroga y me mira.

Altanera, se yergue, así, semidesnuda
y con pujante fuerza con sus ojos pregunta:
¿Cuántos años pasaron con su grito en mis huesos?
Impasible le desenredo con un peine el cabello.

La rosa de los vientos se ha llevado tus años,
pero aún tus axilas  tienen negro su vello.
Los años tatuaron tu rostro y tu cuerpo,
pero no tu mirada arbolada de ensueño,.

La muchacha se borra entre el vaho del espejo
y dos lágrimas se deslizan por su cara
y en el pecho se detienen calientes.
Como dos caracolas en el pezón se duermen.

                                                                                                Premio Ciudad de Chinchilla de Montearagón (Albacete)
                                                                                                                                                                                                  Incluido en el libro Palabras desde el silencio. 

martes, 21 de febrero de 2012

A mi hija número 1


 

    Verano en San Francisco

                                                                            
              
                                                                          Alas de águila necesitaría
                                                                          prontas al vuelo.
                                                                                               Yehuda Haleví



Te llevé al aeropuerto con mi risa pintada. Era verano en Madrid.
Dentro de los autobuses se exhibía la piel morena de piscinas.

En los ancares, esperaban los pájaros  de alas de metal con su vientre
civilizado de ballena, inmóviles, en sus pistas de asfalto  como espadas.

Tú, eras una espiga granada bajo el sol de Castilla, de tacto frágil
como amapola flotando al vaivén del solano, emergiendo en su sombra.

Fuimos hasta la ventanilla de cambio de moneda y el fajo de pesetas
lo cambiamos por dólares. América  era un eslabón de siglos anteriores.

Se movía tu pelo, suave, y negro por tu espalda, surcando el primitivo
andar de tus caderas. Como el sol en la cal, eras tú cruzando toda erguida.

Se estiraba  recién nacido julio con sus dedos de brasas, contraído
su volcán, detrás de Somosierra, como rosa de invierno impoluta.

Madrid, era el embarque, para dejar los miedos en la diosa Cibeles.
Llegar con escribano y, pactar, desde la Puerta de Europa con Colón.

Seguramente en el yunque oxidado de lo que creemos finito, retornaba
en tu instinto, el ansia de volver a ser conquistadora de las viejas ciudades.

Supe que tu ausencia se convertiría en mi oración, callada y sin triunfos.
Tu partida, era el adiós de una niña, para descubrir su dimensión de mujer.

No me podía engañar, todo el rumor del día era el preludio del tiempo,
su llamada, utilizando la informática, el piloto automático y el radar.

Pero daba lo mismo partir en carabelas que en pegasos veloces.
Yo soltaba tus manos, asidas hasta hoy,  a las mías, quedándome vacía.

Me guardé mi renuncia, y tu perfil se fue en una escalera deslizante.
Yo era un árbol desgajado con un bolígrafo triste para anotar tu vuelo.

Era una sombra desorientada por las salas, el aparcamiento y los taxis
sin saber que hacer con un llanto sin lágrimas, clavada en una cruz de aire.


Volví a pasear por Castellana, me senté en una terraza de Cuzco,
y terminé a la noche, tomando una copa de cava en el Café de Oriente

Ignoraba dónde se encontraba la calle para doblar  esa esquina
donde no me atacara el miedo de fiera al perder mi cachorro.

Después de no sé cuantos días sin memoria el aire olía a amanecer.
Había por los tejados un aroma de trigos y  de paja empacada.

Por la noche el viento vendaba mis ojos, y tu risa salpicaba el teléfono.
Aprendí a que tu voz me enseñara una vigente y renovada geografía.

Supe que tú eras mi donación y mi comienzo, mis alas y mi aliento,
mi universal materia cósmica. Comprendí que del amor nace la libertad.

Detrás de mi ventana, desde un lejano noviembre hay una estrella
de seis puntas. Un prisma de cristal que nació en San Francisco.

La estrella es un zafiro de treinta vidrieras. Mi hija la hizo para mí
en una ciudad de California. Volvió con ella y la puso en mis manos.

La estrella y yo, nunca decimos nada, cuando detrás de la ventana
se suceden las mieses, y el otoño se  desnuda en incontados árboles.


Mirándola, recuerdo, que hace tiempo fui escandalosamente ingenua,
maravillosamente joven, tanto, que quería volver a San Francisco.

...Volver a donde nunca estuve... La vieja ciudad y yo nos pertenecemos
románticamente, desde un verano que acogió a mi hija y me dio su estrella.


                                                                                       Natividad Cepeda



Diploma Otorgado Ilmo. Ayuntamiento de Villanueva de los Infantes
Marzo 2003

carnaval


                         La mejor mascarada del carnaval 2012


    *            Cuando estamos al borde mismo del precipicio de una crisis inhumana y procaz llega el carnaval con su careta de chabacano júbilo. Sin duda alguna que en el crepúsculo de los ídolos de barro, no otra cosa son los amorales gestores, que han permitido que las clases sociales menos favorecidas por la diosa fortuna, sean los que paguen el despilfarro de otros.

De momento los que tienen que renunciar a la seguridad de vivir cada día con lo meramente necesario son los que menos sueldos han tenido y tienen, autónomos, obreros de cualquier oficio y jóvenes con empleo de mala calidad, si lo tienen, y los que buscan desesperadamente encontrarlo en España y en el extranjero.
Las estructuras donde todos nos apoyábamos nos han fallado, y en este carnaval de febrero de 2012, las caretas se caen en juzgados y denuncias escuchadas en medios de comunicación, sin que los casos descubiertos de los muchos corruptos nos solucionen la problemática en la que estamos hundidos.

    *            Asistimos al esperpento del carnaval y las murgas como única vía de escape para nuestra rabia e impotencia ante la débacle de la realidad cotidiana. Emulamos al cisne en su último canto al ponernos el disfraz del carnaval, intentando tapar las muchas heridas y cicatrices que nos deja el día a día.

Nos convoca el carnaval a sacar de los baúles, que ya no tenemos, porque en la propiedad horizontal de los pisos no caben, y sí son ostentados en tiendas de anticuarios, para decorar mansiones de nuevos millonarios, que pagan sus facturas con la piel sin botox ni estiramiento de bisturí de todos lo que ahora, acuden a oficinas de empleo sin esperanza de trabajo, solicitando ayuda en las Caritas parroquiales de las iglesias católicas. Iglesias donde se pide donativos  para este fin, y donde silenciosamente los creyentes que acuden a misa, depositan en silencio su donativo, amén, de otros muchos, tener cuota anual y ser voluntarios sin paga ni fotos en las revistas amarillas o rosas, de las mal llamadas revistas del corazón, y de las que se ocupan de la economía financiera y de cómo baja y sube los valores en bolsa.


El pueblo llano, se burlará de nuevo, embutidos en disfraces procaces y a veces soeces, de monjas, frailes, obispos, curas y beatas con la disculpa, por parte de todos, de que no se hace con mala intención.

*    Pero en esa quimera  no deja de sorprenderme, que no se haga burla y se disfracen, con atavíos de otras religiones menos respetuosas con los derechos humanos y por supuesto, nada generosas con los mendigos actuales.  Porque mendicidad es ir a pedir comida, vestido y euros para pagar la luz, el agua… realidades actuales disfrazadas  en el carnaval de la vida con la sinrazón de la crisis  que padecemos los más débiles.

En las tramoya de los carnavales entre gasas y confeti, se arropa la escasez y la miseria de muchos, junto con el temor de perder los servicios de una sanidad que hemos pagado con nuestro aporte personal, sin permitirnos el lujo de lucir modelos exclusivos de modistos, ni comer en restaurantes, donde los restauradores saben muy bien quienes pueden pagar estupideces culinarias diseñadas para ricos sin pudor y sin conciencia.
El ocaso de nuestro entorno nos estremece al imaginar que peligran  las jubilaciones: Jubilaciones de 1200, 600, 400 euros sin esperanza de ayuda por parte de los estados autonómicos, tan generosos con eventos donde ha corrido el dinero, sin el mínimo escrúpulo  de culpa por disponer de lo que no era suyo. Y ante esta fea realidad el que esté libre de culpa que tire de la verdad tan escandalosa y miserable.

*    El despliegue del carnaval enmudece ante esta carnavalada social en la que estamos inmersos. Al filo de la angustia la mejor mascarada es escuchar a los políticos, sin lumbre que encender y sin disfraz que oculte la marginalidad adonde estamos abocados.  Pero sobre la gleba, que no otra cosa somos frente a los abusos de los poderosos banqueros, y la consecuencia del mercado que nos esclaviza, nadie rompe una lanza a nuestro  favor, por lo que los próximos carnavales seguramente que ni tendremos traje con el que disfrazar  nuestras derrotas. 

                                                                                       Natividad Cepeda


viernes, 30 de diciembre de 2011

Petición para el año 2012




                                                                Ojalá que el próximo año 2012 
                                                                quite el hambre a los millones
                                                                de personas que mueren 
                                                                por su causa en el mundo.
                                                                Mientras mueran niños 
                                                               de hambre pediré perdón 
                                                                por este genocidio
                                                                en mi oración diaria.

                   

                      PLEGARIA




      Quiero a contraluz recobrar a Jesús
      entre las pajas del pesebre.
      Niño pobre nacido al amparo de Dios.
      Cerrar la arquitectura de la angustia
      de este mundo  sin luz.
      Sembrar en el corazón espigas
      y amasar pan de harina en flor.
      Encender en las murallas los hachones
      anunciando que ha nacido el Salvador.
      Quiero donde una bomba segó vidas
      plantar rosas de amor.
      Y por todos los pequeños de la tierra
      mendigo la alegría y  el perdón.

                                                                            Natividad Cepeda





Poema del libro “Camino de amor”
Finalista del premio Mundial de poesía
Mística Fernando Rielo 2011

No llegarán a casa por Navidad






Es en diciembre cuando las calles principales de pueblos y ciudades se iluminan con multitud de bombillas de colores de diferentes formas y tamaños. 
Parece, al pasear por ellas, que todo es esplendor y belleza, tenemos la vana sensación de que salen a nuestro encuentro para iluminarnos la vida con su luz. 

Por lo general la claridad nos muestra todo, los árboles iluminados y los carteles de los locales donde en letras grandes leemos que se alquilan, o que hay mucha oferta de locales y pocas expectativas de ser alquilados. El triunfo de las bombillas dejan al descubierto los pisos y casas que están a la venta sin que el posible comprador aparezca. Y también nos dejan ver las ofertas de rebajas en fechas de regalos, mostrando bajo coste en artículos de consumo barato, algo inusual hace escaso tiempo.

En las noticias y tertulias siguen hablando comentaristas de primera línea y de última fila, de las cifras del paro en España. Y también nos invaden comentaristas deportivos hablando de futbol y deportes para mitigar con el balón píe el fracaso del derrumbe económico. 

La crisis del desempleo abre brechas oscuras de tristeza que no pueden ocultar las luces de la ciudad, al tiempo que falta serenidad para aceptar la derrota y el desamparo, en la que nos han sumido los gobernantes, guiados por la torre de babel del castillo ambicioso de los constructores y banqueros sin escrúpulos y sin decencia.

Por las rendijas de las economías más débiles se desangran los pueblos de España, 
de tal manera, que al poner los pies en la tierra sentimos que se hunden en aguas pantanosas alumbradas por esas luces que pagamos todos con los impuestos  que nos sacan. 
Despedimos al año con la vasija de la esperanza quebrada y rota por la desesperanza de la ruina moral y económica de nuestra sociedad vacía de contenidos precisos y preciosos. Y despedimos a los jóvenes cualificados en los que hemos invertido dinero y renuncias personales a que se labren un porvenir en otros pueblos lejanos y distantes.

El triunfo de los malos gobernantes nos ha abocado al suicidio colectivo de la miseria diversa incluso, en las capas sociales de trabajadores, que, se marchan al toque de trompeta de flautas extranjeras, que sí supieron ver que no se juega al engaño tocante al trabajo y a la honradez. 

Ahora, cuando el panorama es tan feo, que ni logra tapar el maquillaje de las luces navideñas su fealdad creciente, las ratas abandonan el barco que plagaron de peste, huyen a otras latitudes, o se quedan  en los feudos conseguidos con las necesidades y caprichos cubiertas, mientras los demás  naufragan en el barco podrido que va a la deriva. Para los que amasaron fortuna desde tribunas de poder y especulaciones ilícitas, los que engrosan las filas del paro son carne de desecho, gente anónima sin triunfos que mostrar, terrón que voltean los arados: podredumbre de gleba de la Era cristina de Occidente. 

Nos han engañado y nos hemos dejado engañar por luces de colores sin fundamento en que apoyarnos, de la misma manera que vestimos la Navidad de Dios con el vestido profano de los ateos.  No otra cosa es vestir de luces las ciudades para conmemorar el nacimiento de Jesús de Nazaret, olvidando a los que pierden casa y trabajo, junto a las generaciones de nuestros jóvenes mejor formados que emigran a otros países en busca de la tierra prometida.

 A esta sangría de fuga de cerebros nacionales no se le está dando la importancia que tiene y tendrá en el futuro, a cambio, nosotros nos quedamos con emigrantes sin formación, o de baja formación, muchos de los cuales ya han adquirido la nacionalidad española. Las consecuencias se traducen en este grito callado de las urnas quitando el poder a un partido para dárselo a otro, en espera de que el milagro de la resurrección económica nos saque de la muerte.
 Olvidando que la agonía que padecemos es la correspondencia del olvido de los valores personales que son los que hacen posible la regeneración de una sociedad en declive y enferma de vicios corruptos. 
En la pirámide social desde la base a la cúspide, la mayoría de la ciudadanía se ha dejado sobornar pervirtiendo todo aquello que se debía haber evitado, ignorando en su desmedida ambición que los ganadores no han sido las clases humildes y medias, si no la clase poderosa de banqueros y los que a su sombra han medrado adquiriendo patrimonios difíciles de calcular por su cuantía. 

Nada de todo esto es nuevo, es repetirse una vez más que la injusticia se hace ley cuando el pueblo pierde la ética. 
Recuerdo que en mi juventud dije adiós a muchos vecinos que emigraron, ahora despido a mis hijos y a los hijos de mis amigos, emigrantes en otros países que no llegarán a casa para vivir la Navidad entre familiares y amigos. 

Es una Navidad para los creyentes  llena de incertidumbres, pero orante y esperanzada porque sabemos que desde el belén de casa sigue naciendo Dios para seguir protegiéndonos hasta de nuestros propios errores, repitiendo confiados “gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad” Ese es el  don navideño, no las luces de colores ni los falsos abetos, ojalá que a pesar de nuestro olvido la estrella de Belén nos guíe hasta el portal del amor que es el que comparte y da trabajo a todos cuantos necesitamos seguir viviendo en paz y creyendo en lo justo y equitativo.
                                                      

                                                                                                                  Natividad Cepeda



                                                                                                                          
 Dibujo: Inmaculada Lara Cepeda "Maku"


Publicado en: El Periódico del Común de la Mancha diciembre de 2011
El Semanal de La Mancha diciembre de 2011