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Natividad Cepeda: escritora, articulista, poeta: pertenece y es miembro de la Academia de la Hispanidad, a Red Mundial de escritores en español “REMES: Asociación CEDRO: Asociación de Escritores y Artistas españoles) Asociación de Escritores de Castilla-La Mancha: CAPÍTULO DE NOBLES CABALLEROS Y DAMAS DE ISABEL LA CATÓLICA Presidenta Club UNESCO Arquitectura de Piedra en Seco-Los bombos tomelloseros. Entre sus distinciones destacan Dama Andante Asociación Cultural “Quijote 2000”, Dama del Capítulo de Nobles Caballeros de Isabel la Católica. Molinera de Honor de Campo de Criptana Algunos de sus premios literarios son: Ciudad de Montoro, Premio de Poesía “Reposo Neble”, Bollullos Par del Condado (Huelva), Premio Internacional de la Casa de Andalucía de Benicarló, Premio Nacional de Conil, Pastora Marcela de Campo de Criptana, Lola Peche de Algeciras, Premio Ciudad de La Roda entre otros...

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Última tarde de diciembre en Tomelloso

Se han dormido los pequeños jilgueros
en las ramas con un beso de luna
entre sus plumas cuando apenas
quedan horas del año que se marcha.
Quedaron tantos sueños inconclusos
que en el corazón quedó nostalgia
y un halo de tristeza por las calles.
Esta última noche bendeciremos
las viandas que hay sobre la mesa
y volveremos a pedir a Dios
por los hambrientos de amor
y de trabajo no encontrado…


Y ojalá
que la porción de amor que nos anida
en el alma sin pudrirse,
amanezca con el nuevo año confiada
con el mismo temblor de las ramas
del árbol que acoge el sueño de los pájaros.
Ojalá que volemos con la luna
y soñemos a pesar de lo incierto.

                                                                 Natividad Cepeda



Tomelloso, 31 de diciembre de 2014


 Arte digital: N. Cepeda

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Nochebuena

Nochebuena, noche de amor y de paz: Pido y ruego al Dios del amor nacido en Belén en el que creemos y confiamos los cristianos que cuide a los millones de hambrientos dándoles la comida que les falta y otros les hurtan; que terminen las guerras de todos los pueblos en discordia, que la paz no sea solo una palabra llena de metáforas y vacía de verdad, que las mujeres de la Europa sobrada de placeres y caprichos apuesten por la vida y la equidad y los hombres por la verdadera razón de su existencia que no es otra que el amor sin tapujos ni mentiras.

Hoy debería ser Nochebuena en todo el mundo y no solo para los pocos que creemos que el Señor nos visita volviendo a nacer en nuestro corazón una vez mas sin pedirnos nada a cambio. 

Pido por los cristianos perseguidos, por los voluntarios  que cuidan de los desarrapados en lugares perdidos y lejanos, por los que aquí en España, dan y colaboran para que los millones de desempleados puedan comer y vivir a pesar de la crisis y la corrupción...por todos ellos, los humildes y mansos de corazón y por los violentos que masacran, violan y matan sin piedad y sin razón para que el Niño-Dios y su madre maría les deje amor en su corazón.

Por los ancianos abandonados en pisos lujosos y en casas sin techos. 
Por los enfermos sin médicos ni hospitales.
Por los médicos que los cuidan sin que su nombre salga en los periódicos.
Por la iglesia perseguida.
Por los mansos de corazón que sufren calamidades por la avaricia de otros...por tantos inocentes y mártires anónimos mi oración y súplica de esta noche especial




Y por todos los millones de niños sin juguetes, sin dignidad prostituidos y abandonados  en medio de la maldad y la lujuria; Dios los proteja y salve. Por todos ellos mi oración en esta noche que debería ser diferente y no lo será desgraciadamente para ellos.


Nochebuena de este diciembre de 2014 donde muchos de nuestros hijos son emigrantes por los países europeos, os echamos de menos, jóvenes mujeres y hombres y nos duele el alma al no teneros hoy con nosotros.Feliz Navidad desde un pequeño rincón del mundo a todos los que deseamos paz y bien a los demás. Ojalá que así sea 

                                                                                                                  Natividad Cepeda


Artedigital: N. Cepeda

viernes, 19 de diciembre de 2014

Inmemorian por Peshawar

En los jardines callan los árboles.
Llora el silencio.
Buceo en la sangre de la inocencia
que han masacrado.
La luz se quiebra por el follaje
de Peshawar: tiembla la vida
entre los libros ensangrentados.
Salta la muerte por las paredes.
Orgía de horror.
Zurzo mi alma con los preceptos
de los cristianos y los budistas,
con mi rechazo a los violentos
y mi respeto para los muertos…
¿y mi perdón?
Callan los bosques…
Calla mi voz.
Manual de sombras  en Pakistan;
inmemorian por todos ellos.
No hay frontera para el llanto.
Para gemir soy raíz de árbol,
tierra, para la sangre del inocente.

                                                                    Natividad Cepeda


En recuerdo de las 141 víctimas  asesinadas por los terroristas talibanes en Pakistan, en diciembre cuando muchos millones de personas esperamos la Navidad. Comparto el dolor de las familias que han perdido a sus niños y a sus mayores. Dios les ayude a superar tanto dolor.



 Un total de 141 personas, entre ellas 132 niños, y 9 empleados, murieron el  martes 16 de diciembre de 2014 en un ataque talibán contra una escuela para hijos de militares en Peshawar, es el atentado más sangriento de la historia de Pakistán


miércoles, 3 de diciembre de 2014

AMOR


 Amor, manoseado verbo
sin orilla final ni principio.
Predio de inacabadas sombras
y sacrificio del aroma del alma.
Amor, estiaje en la sangre
que estrena vecindad en cada día.
Metáfora cantada y expulsada
por el azogue brutal del homicida.
Espejo de la imagen que redime
de todo cuanto afea a lo humano.
Si en las paredes se prohibiera
amar a los demás, si fuera ley
extirpar al amor de nuestro lado,
entonces, ya sin duda,
el amor de verdad existiría.






Poema de mi  libro “Camino de amor” Finalista Premio Mundial de Poesía Mística “Fernando Rielo” 2011


Arte digital: N. Cepeda

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Recordando el rastro de luz de Gloria Fuertes

                                
Recordar a la poeta española Gloria Fuertes  que   se fue a poblar otros cielos un 27 de noviembre de  1998 es también hacer justicia en este mes de noviembre.
 Nacida en el barrio de Lavapiés de Madrid fue una poeta escasamente valorada por los círculos literarios españoles, quizá porque nació mujer y también porque escribió para los niños.  Su  obra literaria demuestra su originalidad  a pesar  de los encorsetados y vanidosos ambientes cultos que no siempre reconocen a los creadores. Y traer uno de sus poemas es demostrar su actual vigencia.
Porque todavía ser poeta y mujer cuesta ser reconocida: incluso por muchas otras  mujeres.
La injusticia con la mujer tiene rostros diferentes siendo todos ellos rostros de dolor y de impotencia. Para Gloria Fuertes no fue fácil y Camilo José Cela lo escribió y reconoció diciendo lo “inmisericorde” que con ella se fue.
Gloria fuertes no alardeo de su recorrido humilde, porque llegar desde los no pudientes y escribir sí, es puerta abierta para los hombres, pero escasamente lo es para la mujer.
Sus libros los han leído las generaciones que ahora tienen hijos: y cuando los niños de hoy escuchan un poema de Gloria Fuertes  lo comprenden de igual manera. Regalar a un niño un poema de esta poeta es dejar un rastro de luz en su cerebro. Creo que sobran videojuegos y faltan adultos que en la familia y en las aulas siembren poemas en los niños.
Noviembre se viste de morado por las mujeres muertas,  se olvida,  no se dice, ni reconoce la excesiva violencia en las películas de las videoconsolas, en los dibujos animados, en las series televisivas  de adultos… en el lenguaje y en la jerga diaria… Todo eso es caldo de cultivo para seguir matando sin que después quede un rastro de conciencia por el daño infringido.
Antes, cuando todavía creíamos en la paz de los muertos, sin falacias ni lazos morados en las solapas y sentíamos terror por la maldad de los asesinos encendíamos luz para los muertos por la paz de su espíritu; antes cuando todavía comprábamos libros de Gloria Fuertes y se los regalábamos a los niños sin necesidad de comunicarse por el móvil y el Skype esa singular poeta escribió esta oración.

Que estás en la tierra, Padre nuestro,
Que te siento en la púa del pino,
En el torso azul del obrero,
En la niña que borda curvada
La espalda, mezclando el hilo en el dedo.
Padre nuestro que estás en la tierra,
En el surco,
En el huerto,
En la mina,
En el puerto,
En el cine,
En el vino,
En la casa del médico.
Padre nuestro que estás en la tierra,
Donde tienes tu gloria y tu infierno
Y tu limbo; que estás en los cafés
Donde los pudientes beben su refresco.
Padre nuestro que estás en la tierra,
En un banco del Prado leyendo.
Eres ese viejo que da migas de pan a los pájaros del paseo.
Padre nuestro que estás en la tierra,
En la cigarra, en el beso,
En la espiga, en el pecho
De todos los que son buenos.
Padre que habitas en cualquier sitio,
Dios que penetras en cualquier hueco,
Tú que quitas la angustia, que estás en la tierra,
Padre nuestro que sí que te vemos
Los que luego hemos de ver,
Donde sea, o ahí en el cielo.
                                                      Gloria Fuertes                                                             


 Gracias a Gloria Fuertes por no desfallecer cuando se la ignoraba  y seguir escribiendo en la soledad de su escritorio. 

                                                                                                                       Natividad Cepeda

 


Fotografía de la red: Arte digital N. Cepeda 


lunes, 17 de noviembre de 2014

En memoria de Peter Fechter y Chris Gueffroy


 
                           
                               Apenas si se recuerdan las víctimas caídas  en busca de la libertad que vivieron tras el muro de Berlín  llamado “Telón de acero” o “Cortina de hierro” que  ahora parecen no haber existido. El paraíso socialista oriental  también tiene su holocausto escrito con sangre y llanto.
Mi generación ha perdido las referencias y los símbolos en los que unos y otros creímos absolutamente. Porque los idearios los han prostituido las personas que al gobernar  carecen de principios éticos y morales. El viejo continente europeo se debate entre la corrupción y el desaliento yendo de un país a otro sus habitantes  en busca del paraíso soñado.
Y en el mapa mundial hay países con telones de acero gobernados con manos de hierro  desde el Caribe a Asía, Oriente y África con piratas y tiranos, vocingleros unos,  callados otros  en los medios audiovisuales del mundo que conocemos. Los escritores y los poetas recogen en sus obras enmascaras o ácidas, lo que acontece, y a veces, en muchas ocasiones  por dar a conocer la verdad oculta o enmascarada  y plasmarla en letras, son privados de libertad,  incluso de la  vida en países donde la libertad no existe. En aquellos otros democráticos, los que van por libres, son anulados por los políticos que los taponan  ejerciendo aquella máxima de, conmigo o enfrente de mí. Así triunfan los mediocres que se inclinan ante los que aparecen como salvadores o ejercen bajo una ideología diferente su cota de poder. 

  



 Y porque nada es nuevo bajo la capa de la Historia,  traigo a la memoria dos jóvenes caídos cuando buscando la libertad perdieron sus vidas: Peter Fechter 1944- 1962,  y Chris Gueffroy 1968- 1989, ninguno de ellos vieron derribado el Muro de Berlín, los dos murieron buscando la libertad. En su memoria, y para ser voz, de los que bajo Estados dictatoriales carecen de libertad, tanto de leyes, como de los que bajo leyes democráticas carecen de lo necesario para vivir dignamente por los que amparados en la “palabra de honor “o en el “juramento a Dios”, dilapidan y traicionan a los que en ellos confiaron, socavando con ello los pilares de las democracias dejándonos el panorama gris en el que estamos inmersos.





Por los que murieron, y mueren,  por los que aún creemos en la democracia,  no quiero olvidar a los que mueren defendiéndola, porque a pesar de todos los nefastos representantes que la traicionan es el mejor de los sistemas hasta hoy conocido en la sociedad de las naciones. 
 

 TODO ES GRIS
                             
                                  En memoria de
                                  Peter Fechter  y Chris Gueffroy
                               

Todo es gris. Una mañana gris.
Un cielo encapotado con lágrimas
de otoño mira por la ventana,
se cuela hasta la cama,
la cubre con su manto
deja  fríos  besos  de asfalto.
Todo es gris. Gris el cielo,
blancas las manos, blancos los labios,
blancas las sábanas, negro el presagio.
Todo es gris. Sin quejas.
Sin llanto.
La vida gotea  fantasmales sombras
por las alambradas.  
Peter Fechter  sigue desangrado.
Todo es gris en los muros
de  los corredores de todas  las muertes:
plazas, calles, pueblos,
aldeas y guetos por donde fallecen
 los Peter del mundo;
gritan  libertad no encuentran  ayuda.
Los guardias de frontera disparan
bajo  otras banderas.
Siegan las cabezas en nombre de Dios.
Y sigue la farsa de rezar con armas;
pólvora,  espadas, inyección letal,
cables  en sillones, horcas
machetes,  hogueras…
Todo es gris. Con Dios o sin Él.
Chris Gueffroy;  las balas te rompen
y el muro se calla.
Pervive  el llanto y las cruces.
Nada se ha olvidado
y poco ha cambiado desde que te fuiste.
Se abate  la vida
No se seca  el llanto.  Todo es gris.
Todo igual que en Berlín.
¿Cuándo las fronteras serán demolidas?
Cuándo la justicia será una verdad.
¿Cuándo el ser humano tendrá humanidad?
Cuándo, cuándo, cuándo…

                                                                                     Natividad Cepeda






 Arte digital N. Cepeda. Fotografías tomadas de la red.


  

domingo, 16 de noviembre de 2014

Lugar Al Sol, de Valentín Arteaga

Bajo las vigas de  madera  del siglo XVI  en lo que fue banco de trigos  bajo el reinado del mejor alcalde, no sólo de Madrid, también de muchos otros lugares de España, el poco recordado Carlos III, el de la Puerta de Alcalá, en el Pósito de Campo de Criptana  se presentó el libro “Lugar al sol” del escritor criptanense Valentín Arteaga. Libro publicado por Ediciones Soubriet que recoge una serie de artículos publicado en el periódico del Común de la Mancha que dirige Jaime Soubriet del que es colaborador fiel, cada quincena, Valentín Arteaga. El prólogo de Santiago Lucas-Torres  López-Casero Alcalde de Campo de Criptana, y la fotografía de la cubierta,  de Rufino Pardo Valverde acogen en su interior vivencias de un caminante fuera de su lugar de nacimiento. Lugar que no ha olvidado a pesar de la distancia de kilómetros y de los años pasados fuera de sus calles y plazas.
El libro es una suma escrita  de recuerdos de infancia, de personajes y calles ataviados todos ellos con un lenguaje manchego con localismos perdurables en nuestros pueblos españoles. Del hablar castellano desde tiempos antiguos que perviven entre las gentes sedentarias de villas y aldeas, pueblos y ciudades y,  como dijo el autor ha encontrado en esa América de habla hispana  en sus continuos viajes.

Valentín Arteaga, sacerdote católico, pertenece a la Orden de Clérigos Regulares de San Cayetano de Thiene es actualmente el Padre General.  Entre su amplia bibliografía publicada siempre se encuentra en su obra la poesía -incluso cuando escribe prosa  como en este libro- junto a la filosofía cristiana y su personal radiografía de la sociedad variopinta del mundo actual.  El libro lo dedica” A las madres y  los niños de aquél lugar al sol cuando todavía el cielo  se podía alcanzar con las manos” La dedicatoria abre al lector la puerta de muchos momentos extraídos de la memoria de este prolífico escritor. Memoria que devuelve a la vida a personas que se marcharon y que dejaron en el hombre narrador un poso indestructible de belleza y armonía, a pesar de lo difícil de aquellos años donde nada sobraba. Entre esas páginas también hay crítica social y radiografías del  personal que deambula por el libro. Un libro para leer despacio y a tragos cortos como el buen vino. 
                                                                                                                                                                     
Entre las murallas vetustas del Pósito la voz pausada del escritor se fue alojando en las vigas de madera, cálidas y viejas, amparadoras de muchas otras voces del pasado. Y recogió entre los peldaños de la escalera de madera, con pátina de polvo suspendida en lo alto del techo, la presentación del concejal de cultura José Muñoz Violero y la lectura de un extracto del prólogo del alcalde disertando sobre esa tierra de gigantes  que es compendio manchego de acertijos y rutas por el solar manchego. La noche salpicaba de agua los goznes del portón de la entrada y deslizaba por las tejas lluvia mansa de otoño. En el piso de arriba del Pósito, el editor, con voz entrecortada por la emoción, recordaba  ser un privilegiado por haber conocido a Valentín Artega desde sus años de juventud, con diecisiete años soñadores, y desde entonces él, y toda la pandilla seguían siendo amigos de este escritor e intelectual del mundo. El público asistente mantenía un silencio sereno. Y bajo el influjo de la voz de todos ellos la noche se deslizó quimérica bajo las piedras del antiguo granero.


No hizo falta video ni música en la presentación del libro, porque una vez más la palabra envolvió  a todos en su mágica fuerza. El autor leyó algunos de los textos del libro y dialogó posteriormente con los asistentes en el coloquio final. Cuando detrás de todos se cerró la puerta del Pósito el aire de la sierra ojeo mi libro y sus más de 217 páginas sintieron la fuerza ancestral de la sierra cercana; la misma fuerza del autor del libro que como él mismo dice camina en la ancianidad.  Por las calles, el hondón de la noche tomaba el pulso de las horas al escritor residente en Roma al que por unas horas había recobrado. Aunque nada, ni nadie, le ha podido hurtar a Valentín Artega las lindes de su alma unidas a su pueblo y a las gentes manchegas.  Porque no otro pensamiento es este libro de “Lugar al sol”

                                                                                                                       Natividad Cepeda

Publicado en el Diario Lanza de Ciudad Real

domingo 16 de noviembre de 2014

Arte digital: N. Cepeda

lunes, 27 de octubre de 2014

Escucho las palabras de los otros


Escucho las palabras de los otros con su carga de absurda indiferencia ante todos los abusos que se han dado y se dan.  Llegan hasta mí, con su sello de gleba,  de vasallaje inaudito en esta nueva centuria que ha empezado, con la angustia de miles y miles de personas que luchan por vivir y quedarse entre las tapias diseñadas por arquitectos funcionales, casi todos agarrados al poder, por encima de la belleza de las formas  que dan a las ciudades su rostro urbano.
Escucho las suaves censuras de los que, desde abajo, asisten con las manos atadas y las bocas selladas, a la imperante corrupción de todos los modos y vivencias posibles, y el personal se calla y yo no entiendo nada. 
Y mientras los pueblos se quedan desterrados y vacíos de gentes y justicia,  continúan las tretas de los facinerosos.
¡Oh dolor y miseria de los pueblos dolientes de la tierra!  ¿Hacia dónde te llevarán los poderosos con sus túnicas  revestidas de oro? que siguen mostrando en los palacios y congresos donde se reúnen con su falsedad  descarada  y su atroz hambre de poseer la gloria en todos los pesebres y salones sin que importen los demás. 
Nada ha cambiado; todo es un regreso a las viejas moradas de las sociedades esclavizadas y manipuladas sin derechos. ¡Ay,  mis hijos!  Aquellos que les falta lo esencial para no arrastrarse por debajo de las mesas de todos los tiranos con cara de ángeles y actores de reparto en las pantallas a las que está sujeta y anestesiada la plebe, esa porción humana que todos ellos desprecian y manejan.

¡Oh tristeza! De que los pobres de la tierra no posean nada, ni siquiera el orgullo de saber que tienen que ponerse de pie y no andar de rodillas, arrastrándose para poder engullir las migajas de los manteles del poder. De cualquier poder: De todos. También de los que acusan a los que se sientan en las altas esferas de las naciones y países para erigirse en él, y sus seguidores, en los que empuñan el cetro y el látigo a la vez.
Se nos cayó el cielo del viejo comunismo con su grandeza en mensajes exentos de libertad y bienestar. Los que cumplimos décadas de vida, hemos asistido, y asistimos, al desahucio de bienestar donde las dictaduras de izquierdas no dan felicidad ni bienestar a los pueblos que los han gobernado y gobiernan. Allí, donde la libertad no deja ni entreabrir los labios para exhalar una queja. Allí, donde también hay diferencias de pobreza y riquezas. Allí donde las cárceles  no se dejan ver, ni la prensa escrita y hablada  puede decir lo que está mal o bien.
Se nos han caído los pilares de nuestra sociedad democrática envuelta en fraudes y corrupción. Gemimos, ante la inestabilidad económica, ante la violencia esgrimida desde demasiados sectores, asesinatos de mujeres, maltratos múltiples, aberración de inocentes, y las cuevas de los Alibabas de los tesoros bancarios.   

Dicen: ¡Ábrete, sésamo! y al descubrir las bandas de ladrones nos quedamos sin palabras, además de encueros. Escucho las palabras de los otros en los puestos de mercadillos y tiendas de pueblos y grandes urbes. Las escucho vocear con esa lastimada ironía de los que no tiene nada más que eso, su rabia y su asco ante los desalmados que sin un ápice de conciencia y ética se hicieron piña, todos unos e iguales, convertidos en consejeros y en sabios asesores, que aprendieron que poner la mano y guardarse el dinero era lo primordial. Y llegaron de la izquierda y de la derecha, de los sindicatos y de las cajas de ahorro,  esquilmaron y arrasaron con lo que no era suyo…

Nos han dejado sin honra y sin orgullo, porque nos engañaron con el circo del futbol  y la televisión, con los mercadillos medievales y la recuperación de las viejas tradiciones que no queremos volver a recuperar: Lavar en lavaderos y ríos, en pilones y artesillas, lavarnos el pelo con agua de ceniza y calentar el agua en la caldera para bañarse una vez por semana en una tina… por ejemplo. Arar con mulas y segar con las hoces en las manos. No, no queremos que vuelva ese pasado. Ni soñamos con perder lo que habíamos ganado.
Escucho las palabras de los otros y todavía me asombro de cómo soportamos la ignominia de que nos den cita para un médico para dentro de un año, de que se nos incrementen los impuestos, de que los robos y ocupas nos asalten en nuestra propia casa, de lo poco que importamos y no, nos enteramos, ni lo vemos. Escucho a los otros y sigo andando porque apenas si me queda un hálito de esperanza para creer que tendremos buenas leyes que nos salven de tantos desalmados.                                  



                                                                                                    Natividad Cepeda

martes, 7 de octubre de 2014

Ni diosas, ni vestales ni vírgenes ni brujas



Miro a través de las cosas los retazos
de vida que anidan en silencio.
Veo un instante lejano pasar entre  sueños
por la memoria con su haz  sin sentido
camino del olvido. Y sé que en el final
de la liturgia de la vida quedan ríos ocultos
pugnando por nacer.

                                 Nos dijeron a todas
que  la vida no nos pertenecía.
Nos cerraron salir a conocer los bosques,
a tocar el tronco de los árboles con nuestras manos
vírgenes porque eran impuras.
Todo estaba vedado,
ni siquiera podíamos elegir una estrella
porque éramos  necias.
Una página en blanco para el hombre de casa,
padre, hermano, marido…
Todas esas mujeres eran trapos usados
para limpiar la honra, para mecer le ira
y acatar en silencio la voz de quien mandaba:
así lo dictaban las leyes promulgadas.
Aventuras y  naufragio  sin mares
por donde navegar  ni caladeros
para echar nuestras redes.


                                        Encallamos la vida,
fuimos pasajeras sin mapas por donde transitar,
hojas caducas de  árboles que cualquiera
podía barrer y abandonar…
Mujeres las nacidas después de las batallas
de la última guerra en Iberia. Guerra estéril
que dejó heridas sin cerrar.
Guerra con cruces diferentes.
Cruces, todas ellas, de dolor y miseria.
Crecimos escuchando canciones
de mujeres marcadas; folclore nacional
donde todo era malo; pecaminoso y feo
la belleza de un beso y hasta  pasear
y reunirse para explorar la vida.
Crecimos luchando con lo que nos dejaban,
vistiendo minifalda y pantalón vaquero,
votando canciones en inglés
que luego traducíamos. Apenas si sabíamos
leer en un francés mediocre y algo de latín  
las privilegiadas.


                                 Mujeres que emigraron 
sin miedo a otros países, aventureras
en busca de fortuna, valientes, rompiéndose
en pedazos, cayendo sin cejar en su empeño.
Mujeres sin permiso para soñar despiertas
nos quedamos en el andén sin tren.
Nos negaron decidir el futuro; guardamos
la maleta el fracaso y las lágrimas
y juramos cambiar el destino de España.
Votamos leyes nuevas con fe en el futuro
y dimos la esperanza como el mejor legado
a nuestros propios hijos.
Mujeres humilladas, proclamadas menores
de edad  por un código indigno.
Apostamos por nosotras y sin perder la fe
cambiamos el futuro. Y seguimos luchando
a pesar de los años porque vivir es bello
sin perder la sonrisa.


                                La Historia es un muro
que aguanta muchas vidas. Bulevar
de  lacayos, isla de sinsabores,
escuela decadente de pueblos y farolas
que alterna en su ciénaga el fracaso
y la gloria. Y por toda la Historia
escrita por eruditos sabios, las mujeres,
a pesar del silencio que de ellas dejaron
rasgan con su existencia la luz
de las tinieblas. Sin pódium las mujeres
se yerguen invisibles, sin ellas nada existiría.
Necedad y soberbia es tapar lo evidente:
ni diosas, ni vestales  ni vírgenes ni brujas
fueron las que  amasaron la piel de las ciudades.
Mujeres negadas en los libros hicieron el milagro
anónimas y fuertes. Ellas amamantaron la vida
de los hombres, hoy,  ayer: mañana. Siempre.


                                                                       Natividad Cepeda


Premio Ferias y Fiestas  de La Solana 2014