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Natividad Cepeda: escritora, articulista, poeta: pertenece y es miembro de la Academia de la Hispanidad, a Red Mundial de escritores en español “REMES: Asociación CEDRO: Asociación de Escritores y Artistas españoles) Asociación de Escritores de Castilla-La Mancha: CAPÍTULO DE NOBLES CABALLEROS Y DAMAS DE ISABEL LA CATÓLICA Presidenta Club UNESCO Arquitectura de Piedra en Seco-Los bombos tomelloseros. Entre sus distinciones destacan Dama Andante Asociación Cultural “Quijote 2000”, Dama del Capítulo de Nobles Caballeros de Isabel la Católica. Molinera de Honor de Campo de Criptana Algunos de sus premios literarios son: Ciudad de Montoro, Premio de Poesía “Reposo Neble”, Bollullos Par del Condado (Huelva), Premio Internacional de la Casa de Andalucía de Benicarló, Premio Nacional de Conil, Pastora Marcela de Campo de Criptana, Lola Peche de Algeciras, Premio Ciudad de La Roda entre otros...

miércoles, 11 de abril de 2012

Poemas escritos sin fechas de Francisco Caro





      Suelo leer por las noches libros que subrayo por parecerme sumamente interesantes y esos otros de versos prefectos en su composición. De ellos  algunos libros de Paco Caro.  Entre ellos me detuve en el libro PAISAJE( EN TERCERA PERSONA) así escrito el título en letras grandes, para advertir al lector que el mensaje del poeta es de suma importancia, editado por la Universidad Popular de San Sebastián de los Reyes (Madrid)  Premio José Hierro  2010.
 Creo que los buenos  libros de poemas carecen de fecha, ya que de no ser así no merecen ocupar un lugar en nuestra biblioteca. También me merecen todo respeto los premios concedidos por los jurados, a pesar de no ignorar sus gustos personales, no evitables, y normales dentro de los conceptos humanos. Pero todo esto pierde importancia cuando se lee un libro. Los libros son siempre los que tienen la primera y la última palabra para el lector. Incluso ignorando al crítico de turno, que no está al lado del lector cuando se sumerge en la lectura. Más aún cuando es un libro de poesía, que no hace rico ni al poeta ni al editor. Paradoja absurda, ya que casi todos los escritores sueñan con ser poetas, y un número elevado de personas recitan versos aprendidos en la infancia asegurando gustarles este género literario que nadie adquiere.

      Me confieso lectora impenitente, anárquica y libertaria, quizá por esa razón leo libros y vuelvo a ellos para reencuentros posteriores. De esta manera es como he aprendido a valorar lo excelente de los libros y los momentos gratos  que me proporcionan. 

      Francisco Caro es un poeta conocedor de la técnica y el lenguaje, no sería él si no fuera así. También es un demoledor denunciante del dolor humano que transita debajo de la epidermis secreta de cada uno de nosotros. Y un conocedor sapiencial de la flaqueza humana presente en los seres vivos de cada época y lugar.  Lo deja claro y perceptible en ese otro libro suyo “Cuaderno de Boccaccio” Premio Ciudad de Alcalá 2010 de Alcalá de Henares (Madrid). Dos libros diferentes y a la vez nacidos de la percepción humanística del autor.  Creador culto del conocimiento de las artes, que  él trata de  ocultar detrás de su franca sonrisa y su saludo sin impedimento alguno de liberal amigo.
 Porque detrás de cada poeta hay una historia sentimental que jamás deja de aflorar. Pensamos que las cosas vividas se diluyen como la nieve al sol, y no es verdad.
La verdad oculta se lleva como equipaje interior, es la que se vuelca en versos universales en el escenario del libro. Francisco Caro en estos libros que he vuelto a descubrir se muestra con luces venidas desde lejos. Las unas desde el poso del hombre que mira  el pasado desde su yo profundo, así se reencuentra con el mar y su inmensidad frente a ese poema primero de “Paisaje (en tercera persona) que dice: Como la playa ociosa/ a final de septiembre, allí/ donde la luz asume que su vigor caduca/ ajeno a la existencia de los otros/ así contempla el hombre/ mansa y leve su mano, la herramienta/ con la que atesorara/ el esplendor azul de cada instante.
 Es  este primer poema el pórtico que nos da entrada a todas las demás imágenes que preceden a lo largo de su lectura; así  en el poema  Nocturno en el refugio, asegura el poeta: El corazón del hombre/ observa el fuego/ llevan horas moviéndose/ su mirar y su sangre/ con las mismas/ intenciones secretas,/ con el mismo compás/ que se mueven las llamas/ el corazón del hombre/ como las llamas gime.
La lectura del libro es un camino hacia el interior que se adentra buscando el absoluto de la existencia.

      Libro profundo cuajado de vivencias y experiencias personales que dedica a siete compañeros de viaje. Francisco Caro  desnudo de  atavíos sociales que Intuye que debiera/ bajar los ojos, mirar el mar en los últimos versos que cierra el libro. Mirar el mar, naturalmente, es lo que hacemos, incluso los nacidos tierra adentro.

       No puedo enumerar los poemas de los libros, me cuesta hacerlo; leo y me adentro en su aportación buscando los símbolos ocultos de cada verso, no otra cosa son los poemas que nos comunican con el pasado y con el futuro del mundo espiritual. Si no fuera así “Cuaderno de Boccaccio” no advertiría antes de abrir la puerta de la historia  que Máximo Novello,/ menudo entre los grandes/ mercaderes de lana/ tantos años después, por encargo de Cosimo y Villani,/ y por dar/ su inteligencia a nuevos escolares,/ tuve la voluntad y la incierta memoria/ de escribir cuanto sigue…

No debiera incumbirme en pasar al Primer jueves y pasar después a la página 15 donde dice: Que inicien/este encuentro poemas/ de Francesco Petrarca:/tomad su cancionero/ leed, notad el orden/ del verso primo: … porque es este un libro escrito para hombres Filippo, Dante, Alessandro, Aristóteles, Paolo de Ferrara, Luca, Mássimo y Safo entre otros. Todos ellos de esmerada instrucción en sus costumbres, cultos donde de algunos se decía que en París las damas cantaban sus canciones y amaban sus caricias… Tontas mujeres, aliñadas con aderezos de la  moda  imperante, incultas y alejadas de las clases de los grandes maestros de los que todavía se nutre la historia y la cultura. Pero como nadie escucha esta queja callada de millones de mujeres actuales, seguimos leyendo los libros que nos obvian; los libros como  Cuaderno de Boccaccio bellísimo en imágenes donde los poemas son pura poesía de altura literaria, como no, viniendo de quien viene.

      Y no me duele reconocer que es un trabajo escrito para personas cultas y eruditos,  también para los que se aman entre sí. No importa cuando se tiene entre las manos un libro tan estudiado y bien escrito. Se lo comente, muy por encima, en una ocasión a Francisco Caro, le dije que era un libro para una minoría refinada. Aquí, en este poemario, se muestra el alma del maestro. Del profesor que enseña a sus alumnos la importancia eterna y duradera del saber, que también lo es Francisco Caro.  Aunque en general el tema es el poema y de eso va el cuaderno así en la página 62 en el poema De caminos futuros el poeta asegura: Son tiempos de agregar/ a la latinidad su fondo griego,/ de acoger/ a héroes paganos,/ propagar sus mudanzas/ -Eneas deja a Dido -/ de atenderlos en sus metamorfosis…
Metamorfosis de los días por donde el aire traerá lo que se asegura en los poemas… vendrán deshechos siglos y celestes,/ y un poeta/ - ya sin ira, vencido – escribirá/ hieren/ los cisnes más que los aceros. Juego de voces y de espejos tras el que se encuentra, en el fondo, una invitación a la literatura y a la vida. Así termina el excelente prólogo de este libro  escrito por  Pedro A. González Moreno.
Sentencia de palabras que cobran actualidad en este mes de marzo  donde el viento dice que hay que celebrar  la poesía cada día sin cuota de fechas designadas.


                                                                         Natividad Cepeda

 Fotografías: N. Cepeda




Publicado: Diario Lanza de Ciudad  Real, abril 2012

sábado, 7 de abril de 2012

Resurrección:


                            VIII



En íntimo diálogo hablo con la esperanza
que eres Tú.
                    Desde cualquier camino yaces marcando el norte
albergando en tu estela las paredes hundidas;
y aunque el mundo se derrumbe, sabemos,
que contigo todas las ruinas resucitan.
No puedo explicarme porque me sigues
a pesar de mi olvido hacia ti repetido.

Siempre sé que me llamas
                                             cuando intento olvidarte.
Ocurra lo que ocurra apareces asomado
al portal de la esquina vacía,
de la calle a oscuras,
de la acera emporcada por tanta podredumbre,
y humanamente andas entre nosotros sin juzgar
la conducta tantas veces equivoca
                                                         y llena de fracasos.

Este monólogo, reverbera el poso de soledad
continua por la que avanzo a veces.
Cual Lázaro me muero,
y si tú no me sacaras de mi fría hendidura,
Señor,
             quedaría enterrada en mi propia congoja.



Libro.” Con la sed de todos”
Natividad Cepeda

Fotografía:  N. Cepeda