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Natividad Cepeda: escritora, articulista, poeta: pertenece y es miembro de la Academia de la Hispanidad, a Red Mundial de escritores en español “REMES: Asociación CEDRO: Asociación de Escritores y Artistas españoles) Asociación de Escritores de Castilla-La Mancha: CAPÍTULO DE NOBLES CABALLEROS Y DAMAS DE ISABEL LA CATÓLICA Presidenta Club UNESCO Arquitectura de Piedra en Seco-Los bombos tomelloseros. Entre sus distinciones destacan Dama Andante Asociación Cultural “Quijote 2000”, Dama del Capítulo de Nobles Caballeros de Isabel la Católica. Molinera de Honor de Campo de Criptana Algunos de sus premios literarios son: Ciudad de Montoro, Premio de Poesía “Reposo Neble”, Bollullos Par del Condado (Huelva), Premio Internacional de la Casa de Andalucía de Benicarló, Premio Nacional de Conil, Pastora Marcela de Campo de Criptana, Lola Peche de Algeciras, Premio Ciudad de La Roda entre otros...

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Recordando el rastro de luz de Gloria Fuertes

                                
Recordar a la poeta española Gloria Fuertes  que   se fue a poblar otros cielos un 27 de noviembre de  1998 es también hacer justicia en este mes de noviembre.
 Nacida en el barrio de Lavapiés de Madrid fue una poeta escasamente valorada por los círculos literarios españoles, quizá porque nació mujer y también porque escribió para los niños.  Su  obra literaria demuestra su originalidad  a pesar  de los encorsetados y vanidosos ambientes cultos que no siempre reconocen a los creadores. Y traer uno de sus poemas es demostrar su actual vigencia.
Porque todavía ser poeta y mujer cuesta ser reconocida: incluso por muchas otras  mujeres.
La injusticia con la mujer tiene rostros diferentes siendo todos ellos rostros de dolor y de impotencia. Para Gloria Fuertes no fue fácil y Camilo José Cela lo escribió y reconoció diciendo lo “inmisericorde” que con ella se fue.
Gloria fuertes no alardeo de su recorrido humilde, porque llegar desde los no pudientes y escribir sí, es puerta abierta para los hombres, pero escasamente lo es para la mujer.
Sus libros los han leído las generaciones que ahora tienen hijos: y cuando los niños de hoy escuchan un poema de Gloria Fuertes  lo comprenden de igual manera. Regalar a un niño un poema de esta poeta es dejar un rastro de luz en su cerebro. Creo que sobran videojuegos y faltan adultos que en la familia y en las aulas siembren poemas en los niños.
Noviembre se viste de morado por las mujeres muertas,  se olvida,  no se dice, ni reconoce la excesiva violencia en las películas de las videoconsolas, en los dibujos animados, en las series televisivas  de adultos… en el lenguaje y en la jerga diaria… Todo eso es caldo de cultivo para seguir matando sin que después quede un rastro de conciencia por el daño infringido.
Antes, cuando todavía creíamos en la paz de los muertos, sin falacias ni lazos morados en las solapas y sentíamos terror por la maldad de los asesinos encendíamos luz para los muertos por la paz de su espíritu; antes cuando todavía comprábamos libros de Gloria Fuertes y se los regalábamos a los niños sin necesidad de comunicarse por el móvil y el Skype esa singular poeta escribió esta oración.

Que estás en la tierra, Padre nuestro,
Que te siento en la púa del pino,
En el torso azul del obrero,
En la niña que borda curvada
La espalda, mezclando el hilo en el dedo.
Padre nuestro que estás en la tierra,
En el surco,
En el huerto,
En la mina,
En el puerto,
En el cine,
En el vino,
En la casa del médico.
Padre nuestro que estás en la tierra,
Donde tienes tu gloria y tu infierno
Y tu limbo; que estás en los cafés
Donde los pudientes beben su refresco.
Padre nuestro que estás en la tierra,
En un banco del Prado leyendo.
Eres ese viejo que da migas de pan a los pájaros del paseo.
Padre nuestro que estás en la tierra,
En la cigarra, en el beso,
En la espiga, en el pecho
De todos los que son buenos.
Padre que habitas en cualquier sitio,
Dios que penetras en cualquier hueco,
Tú que quitas la angustia, que estás en la tierra,
Padre nuestro que sí que te vemos
Los que luego hemos de ver,
Donde sea, o ahí en el cielo.
                                                      Gloria Fuertes                                                             


 Gracias a Gloria Fuertes por no desfallecer cuando se la ignoraba  y seguir escribiendo en la soledad de su escritorio. 

                                                                                                                       Natividad Cepeda

 


Fotografía de la red: Arte digital N. Cepeda 


lunes, 17 de noviembre de 2014

En memoria de Peter Fechter y Chris Gueffroy


 
                           
                               Apenas si se recuerdan las víctimas caídas  en busca de la libertad que vivieron tras el muro de Berlín  llamado “Telón de acero” o “Cortina de hierro” que  ahora parecen no haber existido. El paraíso socialista oriental  también tiene su holocausto escrito con sangre y llanto.
Mi generación ha perdido las referencias y los símbolos en los que unos y otros creímos absolutamente. Porque los idearios los han prostituido las personas que al gobernar  carecen de principios éticos y morales. El viejo continente europeo se debate entre la corrupción y el desaliento yendo de un país a otro sus habitantes  en busca del paraíso soñado.
Y en el mapa mundial hay países con telones de acero gobernados con manos de hierro  desde el Caribe a Asía, Oriente y África con piratas y tiranos, vocingleros unos,  callados otros  en los medios audiovisuales del mundo que conocemos. Los escritores y los poetas recogen en sus obras enmascaras o ácidas, lo que acontece, y a veces, en muchas ocasiones  por dar a conocer la verdad oculta o enmascarada  y plasmarla en letras, son privados de libertad,  incluso de la  vida en países donde la libertad no existe. En aquellos otros democráticos, los que van por libres, son anulados por los políticos que los taponan  ejerciendo aquella máxima de, conmigo o enfrente de mí. Así triunfan los mediocres que se inclinan ante los que aparecen como salvadores o ejercen bajo una ideología diferente su cota de poder. 

  



 Y porque nada es nuevo bajo la capa de la Historia,  traigo a la memoria dos jóvenes caídos cuando buscando la libertad perdieron sus vidas: Peter Fechter 1944- 1962,  y Chris Gueffroy 1968- 1989, ninguno de ellos vieron derribado el Muro de Berlín, los dos murieron buscando la libertad. En su memoria, y para ser voz, de los que bajo Estados dictatoriales carecen de libertad, tanto de leyes, como de los que bajo leyes democráticas carecen de lo necesario para vivir dignamente por los que amparados en la “palabra de honor “o en el “juramento a Dios”, dilapidan y traicionan a los que en ellos confiaron, socavando con ello los pilares de las democracias dejándonos el panorama gris en el que estamos inmersos.





Por los que murieron, y mueren,  por los que aún creemos en la democracia,  no quiero olvidar a los que mueren defendiéndola, porque a pesar de todos los nefastos representantes que la traicionan es el mejor de los sistemas hasta hoy conocido en la sociedad de las naciones. 
 

 TODO ES GRIS
                             
                                  En memoria de
                                  Peter Fechter  y Chris Gueffroy
                               

Todo es gris. Una mañana gris.
Un cielo encapotado con lágrimas
de otoño mira por la ventana,
se cuela hasta la cama,
la cubre con su manto
deja  fríos  besos  de asfalto.
Todo es gris. Gris el cielo,
blancas las manos, blancos los labios,
blancas las sábanas, negro el presagio.
Todo es gris. Sin quejas.
Sin llanto.
La vida gotea  fantasmales sombras
por las alambradas.  
Peter Fechter  sigue desangrado.
Todo es gris en los muros
de  los corredores de todas  las muertes:
plazas, calles, pueblos,
aldeas y guetos por donde fallecen
 los Peter del mundo;
gritan  libertad no encuentran  ayuda.
Los guardias de frontera disparan
bajo  otras banderas.
Siegan las cabezas en nombre de Dios.
Y sigue la farsa de rezar con armas;
pólvora,  espadas, inyección letal,
cables  en sillones, horcas
machetes,  hogueras…
Todo es gris. Con Dios o sin Él.
Chris Gueffroy;  las balas te rompen
y el muro se calla.
Pervive  el llanto y las cruces.
Nada se ha olvidado
y poco ha cambiado desde que te fuiste.
Se abate  la vida
No se seca  el llanto.  Todo es gris.
Todo igual que en Berlín.
¿Cuándo las fronteras serán demolidas?
Cuándo la justicia será una verdad.
¿Cuándo el ser humano tendrá humanidad?
Cuándo, cuándo, cuándo…

                                                                                     Natividad Cepeda






 Arte digital N. Cepeda. Fotografías tomadas de la red.


  

domingo, 16 de noviembre de 2014

Lugar Al Sol, de Valentín Arteaga

Bajo las vigas de  madera  del siglo XVI  en lo que fue banco de trigos  bajo el reinado del mejor alcalde, no sólo de Madrid, también de muchos otros lugares de España, el poco recordado Carlos III, el de la Puerta de Alcalá, en el Pósito de Campo de Criptana  se presentó el libro “Lugar al sol” del escritor criptanense Valentín Arteaga. Libro publicado por Ediciones Soubriet que recoge una serie de artículos publicado en el periódico del Común de la Mancha que dirige Jaime Soubriet del que es colaborador fiel, cada quincena, Valentín Arteaga. El prólogo de Santiago Lucas-Torres  López-Casero Alcalde de Campo de Criptana, y la fotografía de la cubierta,  de Rufino Pardo Valverde acogen en su interior vivencias de un caminante fuera de su lugar de nacimiento. Lugar que no ha olvidado a pesar de la distancia de kilómetros y de los años pasados fuera de sus calles y plazas.
El libro es una suma escrita  de recuerdos de infancia, de personajes y calles ataviados todos ellos con un lenguaje manchego con localismos perdurables en nuestros pueblos españoles. Del hablar castellano desde tiempos antiguos que perviven entre las gentes sedentarias de villas y aldeas, pueblos y ciudades y,  como dijo el autor ha encontrado en esa América de habla hispana  en sus continuos viajes.

Valentín Arteaga, sacerdote católico, pertenece a la Orden de Clérigos Regulares de San Cayetano de Thiene es actualmente el Padre General.  Entre su amplia bibliografía publicada siempre se encuentra en su obra la poesía -incluso cuando escribe prosa  como en este libro- junto a la filosofía cristiana y su personal radiografía de la sociedad variopinta del mundo actual.  El libro lo dedica” A las madres y  los niños de aquél lugar al sol cuando todavía el cielo  se podía alcanzar con las manos” La dedicatoria abre al lector la puerta de muchos momentos extraídos de la memoria de este prolífico escritor. Memoria que devuelve a la vida a personas que se marcharon y que dejaron en el hombre narrador un poso indestructible de belleza y armonía, a pesar de lo difícil de aquellos años donde nada sobraba. Entre esas páginas también hay crítica social y radiografías del  personal que deambula por el libro. Un libro para leer despacio y a tragos cortos como el buen vino. 
                                                                                                                                                                     
Entre las murallas vetustas del Pósito la voz pausada del escritor se fue alojando en las vigas de madera, cálidas y viejas, amparadoras de muchas otras voces del pasado. Y recogió entre los peldaños de la escalera de madera, con pátina de polvo suspendida en lo alto del techo, la presentación del concejal de cultura José Muñoz Violero y la lectura de un extracto del prólogo del alcalde disertando sobre esa tierra de gigantes  que es compendio manchego de acertijos y rutas por el solar manchego. La noche salpicaba de agua los goznes del portón de la entrada y deslizaba por las tejas lluvia mansa de otoño. En el piso de arriba del Pósito, el editor, con voz entrecortada por la emoción, recordaba  ser un privilegiado por haber conocido a Valentín Artega desde sus años de juventud, con diecisiete años soñadores, y desde entonces él, y toda la pandilla seguían siendo amigos de este escritor e intelectual del mundo. El público asistente mantenía un silencio sereno. Y bajo el influjo de la voz de todos ellos la noche se deslizó quimérica bajo las piedras del antiguo granero.


No hizo falta video ni música en la presentación del libro, porque una vez más la palabra envolvió  a todos en su mágica fuerza. El autor leyó algunos de los textos del libro y dialogó posteriormente con los asistentes en el coloquio final. Cuando detrás de todos se cerró la puerta del Pósito el aire de la sierra ojeo mi libro y sus más de 217 páginas sintieron la fuerza ancestral de la sierra cercana; la misma fuerza del autor del libro que como él mismo dice camina en la ancianidad.  Por las calles, el hondón de la noche tomaba el pulso de las horas al escritor residente en Roma al que por unas horas había recobrado. Aunque nada, ni nadie, le ha podido hurtar a Valentín Artega las lindes de su alma unidas a su pueblo y a las gentes manchegas.  Porque no otro pensamiento es este libro de “Lugar al sol”

                                                                                                                       Natividad Cepeda

Publicado en el Diario Lanza de Ciudad Real

domingo 16 de noviembre de 2014

Arte digital: N. Cepeda