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Natividad Cepeda: escritora, articulista, poeta: pertenece y es miembro de la Academia de la Hispanidad, a Red Mundial de escritores en español “REMES: Asociación CEDRO: Asociación de Escritores y Artistas españoles) Asociación de Escritores de Castilla-La Mancha: CAPÍTULO DE NOBLES CABALLEROS Y DAMAS DE ISABEL LA CATÓLICA Presidenta Club UNESCO Arquitectura de Piedra en Seco-Los bombos tomelloseros. Entre sus distinciones destacan Dama Andante Asociación Cultural “Quijote 2000”, Dama del Capítulo de Nobles Caballeros de Isabel la Católica. Molinera de Honor de Campo de Criptana Algunos de sus premios literarios son: Ciudad de Montoro, Premio de Poesía “Reposo Neble”, Bollullos Par del Condado (Huelva), Premio Internacional de la Casa de Andalucía de Benicarló, Premio Nacional de Conil, Pastora Marcela de Campo de Criptana, Lola Peche de Algeciras, Premio Ciudad de La Roda entre otros...

miércoles, 16 de enero de 2019

Caminando en el parque por enero


                       

Ahora, cuando enero camina por este año de 2019  y las repulsas y combates de los pueblos y sus gobernantes son igual a los ancestros del pasado yo contemplo los árboles del parque solitarios  y anónimos mirando hacia la altura de los cielos. Hace frío en estas tardes de invierno y al ponerse el sol casi nadie camina por los civilizados senderos del solitario parque.

Yo camino dejando que mis pies sientan la tierra con sus baches  y pequeñas piedras camufladas entre la muerte de las hojas y los perennes pinos  verdes y oscuros con sus agujas santiguadas de sombras y, entre ellos los muñones de los árboles con sus ramas desnudas semejantes a dedos largos y huesudos tiritando de frío. Entre esas pinceladas regreso al pasado y al mercadeo de la sucia política, carne de poder y de mentiras, con las viejas argucias de anteponer el bien del ciudadano de las polis, al atroz mandato de ser dioses soberbios cargados de grandilocuentes palabras entre los aullidos de los antagonistas que pelean por la caza de votantes a los que esgrimir la presa con impuestos injustos.

Camino escuchando los últimos trinos de los pájaros  despidiendo las luces del día y llevando en sus vuelos el reflejo del atardecer. No hay más remedio que continuar con los atributos del momento creyéndose ellos, y yo, que somos libre en esa metamorfosis de la libertad exigua. Así bajo la rúbrica de enero me introduzco en mi choza buscando ese cobijo imposible de la intimidad para que nadie me hiera en mi individualidad. Siento el frío igual que la incertidumbre del presente envuelto en radicales mensajes  de odio y avaricia. Siento que la persona deja de ser humana cuando antepone la verdad a la mentira para lucrarse en beneficio propio sin importarle manejar al  prójimo, al otro, para conseguir sus bajos fines.

El horizonte de mi sociedad no es limpio ni culto, ni leal, ni tan siquiera busca el bien social a pesar de tantos oráculos proclamándose. Si el bien social no fuera papel mojado la sociedad donde existo no sería tan violento, degradado y soez… Porque lo sagrado es patrimonio de toda sociedad y es sagrada la vida y el respeto mutuo a las ideas opuestas tanto en lo político como en lo religioso y, nadie, absolutamente nadie está en posesión de la verdad absoluta.

Hace frío en enero y es bueno que así sea para que la tierra en reposo se limpie y tranquilice de los meses pasados y no es teoría es sabiduría  cíclica de las estaciones del año que nos muestran que todo tiene un proceso temporal. Camino por el parque buscando mi interior para evitar las presiones que me cercan, los mensajes del móvil  tan imprescindible y  estúpido que me evita hablar con las personas y no escuchar sus voces, con sus matices diversos de dolor y alegría, de fracasos y triunfos… Camino y veo cómo surge esa primera estrella solitaria y lejana en la fría noche de  enero y recuerdo que mañana yo seré una extinta luz que querrá alcanzar esa estrella y la proximidad de los árboles del parque y volver a caminar encima de la madre tierra.   
                                                                                                         


  Natividad Cepeda


Arte digital: N Cepeda
                                                      © 2019 Todos los derechos reservados

domingo, 23 de diciembre de 2018

Navidad













Al amor de la lumbre del mensaje navideño

todavía es posible acertar a ver la luz de las estrellas
verdaderas, lejanas y bellísimas, misteriosas
e inaccesibles pero necesarias                                              
al igual que la fe en Dios y en las personas.
Poca cosa es la fe cuando no aparece
en los anuncios televisivos.
Pero Dios suena en diciembre
con llanto y con sonrisas.
Suena en el corazón del enfermo sostenido
por la esperanza de la curación y el aliento
de los que lo aman y lo ayudan en su limitación
física porque todos somos muy frágiles.
Llanto por los niños asesinados en las escuelas,
en los campos de guerra, en la desahuciada
batalla del hambre diaria de los países paupérrimos,
en la huida en busca de países en paz.
Niños dentro de la arquitectura del amor
plagados de regalos y atenciones:
Amados niños que sostienen la esperanza
en su mirada franca y limpia confiando
en el mundo que los rodea
sin saber que les traerá el mañana.
Rito de nacimiento remansando
en la alborada del 24 de diciembre
para festejar la venida del Amor, desde el regazo
de una madre que dice Sí, a la vida del No nacido.
El aire de diciembre nos trae el balbuciente
llanto de un recién nacido cuajado
de amor fraternal y por ese discurrir
dentro de un privilegio no entendido
aún, hoy, las gentes de buena voluntad,
siguen encendiendo hogueras en el corazón
del prójimo para calentar su orfandad.
Tiembla diciembre en sus cimientos por el gesto
repetido de que Dios se acuerda de nosotros
a pesar de la avaricia desmedida
de los unos para con los otros generadora
de miserias por doquier. En las manos
del Niño de Belén, hay antorchas de luz
para los desamparados de la tierra.
Por los entresijos del invierno se percibe el canto
de los ángeles diciendo: Gloria a Dios en las alturas
y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad…
En voz baja diciembre escucha el coro
de los ángeles por las calles rumorosas de gente.
A veces hay quien dice, que ha pasado
un ángel, y casi nadie lo cree.
Si los ángeles ocuparan las pantallas
de Internet tendrían muchos seguidores
entonces, la Navidad dejaría de serlo.
Cuando el amanecer se santigua en las mañanas
de invierno, canta tembloroso el orbe;
en ese instante nace en el ajimez del misterio,
Dios, en la Nochebuena.

Mi abrazo de paz para todos los que creemos en ese milagro necesario.
Así lo deseo.

Natividad Cepeda
© 2018 Todos los derechos reservados

Arte digital: N. Cepeda

martes, 18 de diciembre de 2018

Laura Luelmo no volverá a coger en sus manos lápices de colores


           
Laura Luelmo no volverá a coger con sus manos lápices de colores para dibujar  y mostrarnos en sus dibujos sus afanes e inquietudes.
Laura Luelmo  a muerto en esta época tan políticamente correcta con aquellos que asesinan a mujeres de cualquier edad y condición social y, no le devolverá la vida  las tardías lamentaciones de miles de personas desconocidas que ahora, hablamos de ella porque ha sido asesinada.
Laura Luelmo ha sido silenciada porque la frontera del buenismo la ha callado para siempre y, aunque escribamos de ella  a título póstumo, seguirá siendo asesinada mientras las leyes no cambien  en favor de las víctimas y, en contra de los asesinos desalmados que salen gracias a no existir la cadena perpetua por carecer de vigencia.
Laura  Luelmo ha sido ultrajada y asesinada  gracias a la tolerancia  de las leyes  vigentes con los que no cesan de exterminar a las mujeres, aquí y en otros países del mundo con la connivencia de legisladores y mandatarios.
Laura Luelmo no compartirá sus enseñanzas  educativas a los niños de ese pueblo donde el acontecimiento de su   desaparición y muerte lo ha puesto en las primeras noticias de unos cuantos días; después Laura Luelmo, y el pueblo de El Campillo, se olvidarán y los interlocutores de hoy  olvidarán este horrible suceso como se ha olvidado el asesinato de otras mujeres.
Y mi desgarro de mujer es un desgarro viejo y caduco como madre, como hija, como abuela, como nieta…Como mujer ignorada a través de siglos y milenios pariendo hijos y meciéndole en mis brazos para después ser vejada por la corroída maldad de la soberbia de la especie.
¿Llorar, de qué sirve?  Vivimos  en ocasiones con rugidos de rabia e impotencia y  también con ridículas  sandeces de gestos  de estos tiempos tan dados a la imagen y la frase hecha que colgamos en portales de Internet, de whatsapp, twitter y que se hace “viral”. Sí, es esa noticia que  de pronto nos  inunda  y sumerge en su difusión olvidándose con la misma urgencia y rapidez que se extendió. Y  en ese torbellino la vida de una persona no vale nada.
Hoy todos somos Laura Luelmo; ayer fuimos Diana Quer o Marta del Castillo y junto a ellas una larga lista de mujeres asesinadas, niños y algunos hombres; personas a las que el asesino, los asesinos, arrebataron la vida de forma violenta y, a pesar de renegar de ellos y de las leyes que nos desamparan  a veces, hemos salido a la calle a gritar. ¿Para qué? Para nada.
Los lápices de colores de Laura se han quedado huérfanos y las hojas de papel inútiles  sin esas manos que daban vida  a sus personajes de caricaturas. Hemos perdido a una creadora y generaciones de niños y jóvenes a una educadora. La sociedad a perdido a una mujer, poca cosa cuando sobran tantas otras… Las mujeres  siguen sin aprender que la vida es el don más preciado que ni se debe vender ni  se debe perder. Llorar es fácil cuando el corazón se nos rompe. Olvidar también, cuando olvidemos a Laura porque  otro nombre de mujer ocupe su lugar.
Quiero creer  que allá donde Dios pinta de amanecer los cielos tú, Laura ,lo acompañes con tus lápices de colores para seguir trazando caricaturas  entre las nubes y el cielo.





                                                                                            Natividad Cepeda


 Laura Luengo, profesora de Plástica en El Campillo cunado salio a correr deportivamente y desapareció fue encontrada por la Guardia civil el día 17 de Diciembre semidesnuda y cubierta por unos matorrales; ante este nuevo asesinato mi repulsa por tantos asesinatos a mujeres inocentes.
Fotografía de redes .

jueves, 6 de septiembre de 2018

Al amigo jamás se le despide porque habita en nuestro corazón


Carta al sacerdote  Jaime Quiralte  Tejero

                                                                                   
Ha empezado septiembre  y te hemos despedido con un canto de amor en mitad de la fiesta de la Eucaristía con la fe encendida  semejante a las velas que alumbran el altar.
Ha llegado septiembre con su dulce y suave melancolía de membrillos y uvas y el revuelo de las primeras hojas llevadas por el viento en busca de la muerte.
Ha llegado abriendo las puertas de las aulas a esos escolares que aprenden a pilotar la nave de la vida con libros y palabras de los hoy, denostados maestros.
Y no te encontrarán en clases de religión mezclado entre ellos con tu mirada alegre similar a un prado en primavera porque como las golondrinas vuelas a otros  territorios.
Y sabemos que no caminas solo pues contigo va toda la entrega que tú nos regalaste cuando aquí llegaste veinteañero manchego a bautizarnos niños y a despedir a nuestros muertos.
Nos has regalado tu juventud celebrando en la iglesia el mandato de aquél Jesús nacido en Belén constante de pasión en cada homilía y en el saludo amigo al verte por la calle.
¿Sabes? que sin proponértelo,  tu encanto nos fue dejando el rastro del Dios al pie de ese continuo catecismo de amor de un día y otro día, sin pedir nada  a cambio.
Y no es que nos hayas resuelto las dudas de ese hondo sentir que a veces nos abruma y como los pastores de toda Nochebuena, seguimos llegando al Sagrario a buscar al Maestro.
No, pero has sido como un acueducto que nos señalaba por donde el agua llegaba a las moradas del alma y al escucharte, Jaime, sacerdote católico, nos dejabas sintiéndonos mejores.
Mira, tú has sido nuestro amigo, con tu prisa y tu risa de querer contentar a todos sin que tú te quisieras un poco y, a todos nos parecía que tú jamás desfallecías ni tenías problemas.
Y nadie comentaba que este chico sufriera o se desalentara porque Jaime, el joven sacerdote que canta y toca la guitarra, declama en el teatro y organiza una tras otra convivencia a los jóvenes llevase algún fracaso e injusticia en los pliegues del alma.
Somos todos así, un balde de agua sin etiqueta porque contigo todo era diáfano igual que cuando el sol al amanecer besa los campos  y por cotidiano, nunca damos las gracias al Señor, por ese gran regalo.
Hoy la iglesia de este pueblo olvidado en los mapas del mundo de nombre Tomelloso se ha quedado pequeña para que por última vez tú bendijeras el pan de nuestros  trigos y el vino de las viñas que aguardan la vendimia mañana. 
Y al llamar las campanas por la tarde, sentíamos que Jaime nos llamaba, o creíamos que su sonido nos invitaba a valorar todo lo que ahora perdemos con tu marcha.
El templo se ha llenado de hombres y mujeres de edades diferentes, buscadores del  horizonte  que Cristo nos señala, el que a ti te eligió y escuchaste su llamada. Y mira que es difícil seguirle con firmeza  sin dejarnos comprar ni traicionarle. La memoria flaquea y hasta que no canta el gallo hay veces que sentimos el miedo y el silencio nos hace reos de nuestra cobardía.
Es cierto y es verdad que todos nos caemos y buscamos refugio en el amor de Dios y en su Evangelio de las santa escritura y escuchamos  a ese sacerdote a veces sin oírlo igual que se oye el rumor del aire pasar por los árboles que hay junto a la iglesia.
Somos tan estrechos de miras que ignoramos la soledad del otro; al que estrechamos la mano cuando deseamos la paz, ese ruego que nos da el sacerdote y nos desea todos desde su soledad en el ara sagrada del altar.
Hoy el templo era un templo de amor, nosotros, todos sentíamos tener que despedirte y cuando el cielo retumbó quitándose el calor de los días con la lluvia caída, recordé que cuando por primera vez nos llevan hasta el templo, el agua nos recibe y nos acoge en el seno de la madre Iglesia y  nos despide cuando el sacerdote nos rocía el ataúd con el agua bendita.
Once años calle arriba y calle abajo, nos has acompañado Jaime Quiralte, noble hijo de Alcázar de San Juan, sacerdote católico, perseguido y vejado hoy igual que ayer, muchos de tus compañeros. Once años de amistad y trabajo y sin palabras el pueblo de Dios ha prorrumpido en mitad de la eucaristía en emocionado aplauso. Once años de un hombre ejemplar: Cristo Jesús te lo premie y te  siga llevando por caminos de luz.
Mañana, estimado Jaime, tú no serás notica de los grandes diarios, ni de la televisión y sus cadenas, ni de esos portales de Internet que aglutinan millones de seguidores.  No te darán el Nobel, ni te impondrán condecoraciones, afortunadamente…
Mañana septiembre  volverá a sentirte orar por esta tierra que sigue siendo demasiado valle de lágrimas y rezarás por ella bendiciendo su afán, y cuando pase el tiempo y seas menos joven, recordarás el templo de este pueblo manchego escuchándote en silencio y reteniendo las lágrimas porque tú te estabas despidiendo.
Que bella es la amistad y aquellos que saben compartirla. Que hermoso es saber que no todo es feo y deleznable   en esta sociedad. La música de los últimos días del verano es de melancolía cuando por el ocaso vemos a los que se marcharon.
Mira Jaime, los tomelloseros  rezumamos mosto en vez de sangre. Mosto que nos golpea el corazón y nos lo deja hecho cuarterones, sí cuarterones de amor porque al cuidar nuestras viñas todos somos lagares de Dios.
Vuela como las aves  Jaime y sigue llevando alegría allá donde tú vayas.


                                                                                            Natividad Cepeda   

                                                                      

                              Publicado en el Diario Lanza 03 Septiembre 2018  © Lanzadigital


                                                                                                  





viernes, 31 de agosto de 2018

Todo es avaricia y escarnio


   
         No reconozco este vasto mar embravecido que viaja a través del odio y la avaricia. Lo miro crecer a mí alrededor entre barcos de piratas y bucaneros con la fortaleza del cinismo y el perjuro como único equipaje.
Realmente es tan terrible que cuando uno de esos barcos se aleja de los puertos, sin tregua llegan otros y tan cargados de ignominia que los remolcadores tienen que ayudarlo para que atraque.
Crecen por las ciudades y los pueblos  consignas de muertes anunciadas como si el instinto de bajeza hubiera soltado sus amarras y avanza asfixiando la seguridad de las gentes.
Los poderosos señores recién llegados al reino se muestran tan ufanos de su aventura que progresivamente  descalabran a funcionarios  de tal forma que de la mañana a la noche se ven puestos en la calle.
Y nadie sale a protestar por las calles se dijera que los que antes salían a plazas con carteles y ruido les parece decente que se quite a los unos para poner a otros. Y no quedan tierras nuevas que descubrir adonde huir para descubrir nuevos mundos.
Confieso que la extensión de esta locura es tan amplia que temo  que la cólera de los humillados alcance su cenit en contra de los  devoradores   de principios, ellos, los que miraban todos los pormenores de corrupción y estafa en favor de la gleba que sigue siendo ignorante y sumisa como lo fuera ayer.
Ensordecen  con su afán de poder y de avaricia desmedida hasta en las esquinas de los pueblos semidesiertos  donde solo quedan  viejos esperando la muerte sin prebendas de pagas ni exención de tributos.         
Callamos primero con los unos, soportamos ayer las protestas de los que predicaban decencia y honradez; y cuando llegan aplastan la delgada paciencia con su hambre de dinero y de poder.
Todo lo domina la avaricia, el escarnio y la soez mentira que aplasta hasta la pasividad  de la ciudadanía  aborregada y envuelta en mensajes de falsos aditivos. Pero el miedo a la inseguridad y al escarnio de repente es un murmullo apenas perceptible que empieza a ser escuchado en voz baja.
Y cuidado con ignorar las aguas revueltas de los que no gritan en principio porque  no es bueno atornillar con leyes injustas los silencios. Ni tampoco justificar con humos fatuos la ausencia de decencia.
No, yo no reconozco tanta falsedad dejando sin esperanza  a los que pagan con sus diezmos a los predicadores del  buenismo, claramente  nefasto para el pueblo. A ese pueblo que se le ofrece jugar a la ruleta en casinos surgidos en las calles y en esos otros casinos virtuales  entre el botellón y los partidos del futbol  a semejanza de los  emperadores de la antigua Roma que fueron destruidos por los barbaros.
No, no debemos hablar de estos asuntos pues corremos el riesgo de ser señalados con estrellas  invisibles hitlerianas  o acusados y metidos en los gulag  stalinistas de turno; sistemas del horror donde la libertad no existe.
Paralelismos inaceptables que con solo nombrarlos nos inquietan.
No, no quiero que la fotografía de ir los unos contra los otros se repitan. Ahora que voy  envejecido  no quiero revivir los testimonios escuchados  de los que ya murieron y lo vivieron en su infancia.
La casta denostada se ha marchado y en el reino ha ascendido otra nueva con elementos desdibujados de collares oscuros  y limusinas donde acomodar a damas y trúhanes no mejores que los que no hace mucho denunciaban.  
El poder es una fiebre que corrompe y aísla de la verdad autentica y como decían los antiguos egipcios  no es posible la belleza sin  verdad. Verdad en las palabras y en los hechos porque sin la verdad se muere la esperanza.
Mendigo equidad; dar a cada uno según sus méritos, no regalar la tarta sacada del trabajo del pueblo a quien no la merece. Calibrar los valores personales con objetividad, justicia y prudencia es saber gobernar.
La otra salida, es una puerta falsa. Un portón que se reclamará abrir  cuando los espacios de las verdades secuestradas, se cierren  para la mayoría y no bastarán represalias ni fingir redimir los abusos  con esqueletos que no conocimos. En el curso de los corredores históricos a ningún gobernante le ha beneficiado mirar para otro lado.
                                   
Y tampoco podemos perder la luz de la civilización y la convivencia. Si la perdemos, todos, absolutamente todos, perdemos.






Natividad Cepeda


© copyright. 2018 Todos los derechos reservados

Arte Virtual: N Cepeda

miércoles, 1 de agosto de 2018

La tierra despoblada y olvidada



No escucho en los diálogos  quejarse de la despoblación de esta callada tierra en la que me cobijo. Parece que somos inmensamente felices y despreocupados como si el comer de cada día fuera fácil y sin problemas. Ni siento que se manejen datos del deterioro de pueblos grandes y pequeños. Nada se habla de la despoblación ni de la vejez de los que la habitamos ni tampoco de la ausencia de niños en familias propias y ajenas. Nadie, absolutamente nadie se interesa por los datos publicados de nuestra población actual como si estuviéramos caminando por caminos de pétalos de rosas. Y ante esta tragicomedia  me siento impotente  por todos los pueblos que se mueren y se olvidan.
Nadie se atreve a decir el miedo cobarde que nos ata la lengua porque no es correcto ni tampoco conveniente, por si a los mandatarios se les va con el chivatazo y nos castigan, sin palos,  a nosotros o a algunos de nuestros hijos y hermanos con esas sutiles y cínicas  represalias de no poder acceder a empleo público porque, por ejemplo, en el examen oral nos restaron la décima que nos dejó sin esa plaza y qué curiosamente se la dieron a un colega de partido o familiar de los gobernantes.
No lo denunciamos ni tan siquiera en los pequeños grupos de amigos porque de nadie nos fiamos. Nos rodea el silencio y la envidia con el miedo a caminar por la noche porque nos cruzamos con hombres desconocidos que no sabemos de dónde vienen ni quiénes son. Y tememos que cualquier día nos asalten para robarnos en la calle o en casa porque a todo se atreven los delincuentes de aquí y allá por el abandono en la que los ciudadanos que sostenemos el sistema estamos sometidos.
Y nos arruinamos, ahogados por impuestos injustos y desmedidos en estos tiempos de bonanza, según nos dicen los medios de comunicación más escuchados y masivos. Tenemos tanto miedo al descalabro económico y social que nos callamos ante el abuso del impuesto a las miserable y exiguas casas desparramadas de nuestro campo agrícola, al que nadie defiende. Vergonzoso impuesto propio de estafadores y opresores cuando es  sabido por todos los estamentos gubernamentales los masivos robos en el campo español, los precios calamitosos de los productos agrarios y el envejecimiento de  los empresarios autónomos, calificados continuamente, de explotadores  con la mano de obra en las labores del campo en cualquiera de sus cultivos.
La impotencia nos cose la boca ante vecinos, amigos y oradores de tribuna y papel, de micrófono de radio, portal de Internet y ventanas televisivas que manejan la opinión pública para evitar pensar y decidir  con plena libertad. Nada que decir ante la invasión de conejos en los campos comiéndose plantaciones de todo tipo, aún con los tutores puestos y el coste que esos mismos tutores cuestan al agricultor: nada. Callados porque enseguida se nos insulta de depredadores u conservadores malditos como si conservar y hacer crecer el empleo en las zonas rurales no fuera necesario.
Nada que alegar por las orinas y mierdas de perros amados y cuidados por veterinarios y dueños que dejan en las vías públicas, aceras  y esquinas sin que importe lo que esas defecaciones contienen para los que pasamos y convivimos día a día en nuestros pueblos y ciudades. Tampoco se pueden tocar a las palomas que nos destruyen tejados y nos regalan en demasiadas ocasione sus excrementos en balcones y, también al pasar por la calle en nuestras cabezas, porque las palomas no tienen  servicios para hacer sus necesidades.
Nos callamos porque si opinamos en libertad se nos cierran la puerta de la sociedad actual tan proclive  a ser buena con los que nos desprecian y someten a este sistema de que los que estamos aquí no importamos.  Si somos visibles  para cargar con impuestos y dejar al Estado los ahorros de nuestros padres y familiares cuando mueren y, los heredamos, siendo el Estado, el que hereda sin asomo alguno de ética.
La mudez nos abotarga en otros muchos campos de nuestra sociedad. Y no es aconsejable decirlo ni escribirlo porque la represalia nos caerá de la manera más servil e insidiosa que ni podemos imaginar. Pero todo eso nos está llevando a tener nuestra amada tierra despoblada en municipios donde solo mueren personas viejas, olvidadas o amontonadas en los guetos de las residencias geriátricas, porque solo los jóvenes, ricos, guapos y sanos tienen derecho a la vida.                      

                                                                                                                

                                                                              Natividad Cepeda


           Arte digital: N Cepeda              

sábado, 7 de julio de 2018

En memoria de María Dolores García –Solana Gavidia en la XLIII celebración del Concurso Literario del Molino de Viento de la Bella Quiteria de Munera a doña Amparo Gavidia, su madre.


 Admito que cada día me duelen más las ausencias de los que se me han ido. Los nombro y me signan con ese grito íntimo que no dejamos salir de la garganta porque a lo largo de la vida los dado.  Bajo esa sombra de frondas austeras  yo soy un poema de mujer hecho tristeza, desnuda de las hojas del árbol de esas vidas, que se marcharon a otro paraíso. 
Ayer, hace ahora un año, María Dolores García-Solana Gavidia; la sollozos nos visten y acogen en el coro de adioses que hemos hija amada de doña Amparo Gavidia, sonreía dulcemente a la sombra del molino que edificaron sus padres para homenaje anual de la palabra escrita en verso y prosa, exclusivamente, por amor a la obra de Miguel de Cervantes, de la novela El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, de los capítulos XIX, XX y XXI  de la segunda parte. Donde se narra cuando don Quijote y sancho Panza, regresaban de la Cueva de Montesinos, y en el camino les cuentan de una boda que se va a celebrar de una bella moza, que ha dejado a su novio pobre, por otro mucho más rico. Y en ese triángulo amoroso de Quiteria, la bella, Basilio el pobre y Camacho el rico, se trae a colación la celebración de aquellas bodas de siglos pasados, en parajes manchegos.
Paraje de Munera que localiza y propone don Enrique García-Solana, investigador,  cronista, periodista y escritor, que ha llegado con ese sueño hecho realidad,  junto con su esposa, hasta nuestros días para honor y honra de Munera.
Ayer, la sombra protectora del molino, nos dejaba ver la sonrisa cálida de Mari Lola, como oí llamarla a su madre, Amparo Gavidia,  y sobre el calor de julio  vuelve la memoria a la mujer que falta, pero que no se olvida.  Tornasoles de rostros femeninos recuerdan a la ausente, con el sol como huésped  del molino. Arriba, en las aspas del molino, la pasión y la grandeza de las voces de los poetas llegados de otras tierras  se va extendiendo por el harnero de la tarde de julio,  y siento que la vida que hoy hemos perdido, regresa por el costado de los muros.
La voz de la congoja tiene alas de múltiples sonidos renovados al viento de los antepasados; los que cada uno llevamos en lo hondo del pecho que en ocasiones se remueven,  dejando un poso de ahogo en las garganta o, también, despertando esas huellas que seguimos de quienes nos dejaron.
Todos los sonidos que nos trae la tarde nos dejan al principio de otras tarde de julio, como si los deseo se volvieran errantes y jugaran  alrededor de los peroles de gachas, el pan y las navajas y con tantos amigos con los que compartimos, estas bodas eternas y constantes del molino de viento de la Bella Quiteria, siendo escuderos, junto a él,  de andantes sueños. Sueños que nos conducen a las cumbres de lo eterno.  Y de repente  sabemos que Miguel de Cervantes sigue tomando notas para no olvidar lo que escucha, y a su lado, Enrique García –Solana, atisba lo que el escritor quiso ocultar y sueña, y sueña con otros siglos, y el ama de su casa, doña Amparo, lo escucha y los dos sueñan y piedra a piedra se alza el sueño de un molino de sueños…
Munera, Munera, para siempre  en tus oídos sus voces entre el algodón del azul del cielo y el familiar eco de todos tus vecinos, alrededor de este molino. Munera, Munera, un antes y un después han de escribir en tu Historia, pues entre tus elegidos, quedan los dos Enriques y Mari Lola ligados a tu nombre.
Ahora ellos duermen en esa constelación de los humanos, y nosotros, todos, les seguiremos. Amor de amor, nos acompaña junto a tu frágil figura de matriarca, querida Amparo: Dama manchega, herida madre, serena anciana mucho más bella que esa Quiteria que nos retrata, Cervantes, en su Quijote. No tengo lágrimas pues son las tuyas las que yo sigo. No tengo nada para demostrarte cuanto te admiro…Hierra la vida cuando nos faltan los que amamos, más no el cariño de este puñado de pobres gentes bajo la sombra de tu molino. Bajo las aspas de tu familia queda la herencia que tú creaste, Dios te lo pague noble señora como mereces.

            
                                                                                 Natividad Cepeda
                                                                                                                                                                                                          
Munera a 7 de julio de 2018