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Natividad Cepeda: escritora, articulista, poeta: pertenece y es miembro de la Academia de la Hispanidad, a Red Mundial de escritores en español “REMES: Asociación CEDRO: Asociación de Escritores y Artistas españoles) Asociación de Escritores de Castilla-La Mancha: CAPÍTULO DE NOBLES CABALLEROS Y DAMAS DE ISABEL LA CATÓLICA Presidenta Club UNESCO Arquitectura de Piedra en Seco-Los bombos tomelloseros. Entre sus distinciones destacan Dama Andante Asociación Cultural “Quijote 2000”, Dama del Capítulo de Nobles Caballeros de Isabel la Católica. Molinera de Honor de Campo de Criptana Algunos de sus premios literarios son: Ciudad de Montoro, Premio de Poesía “Reposo Neble”, Bollullos Par del Condado (Huelva), Premio Internacional de la Casa de Andalucía de Benicarló, Premio Nacional de Conil, Pastora Marcela de Campo de Criptana, Lola Peche de Algeciras, Premio Ciudad de La Roda entre otros...

lunes, 22 de agosto de 2016

El adiós de los pájaros

 Contemplo la amplitud  extendida ante mis ojos trazados por alguien invisible que me inunda y me transporta al infinito  de ese Dios que busco  y que en tantas ocasiones ni entiendo ni comprendo.
Abro mi ignorancia a ese día abierto  al resurgir a la vida después de la oscuridad de la noche; después de tanto llanto  servido con lágrimas derramadas en las antesalas de los templos, en las faldas de montes conocidos y en valles cultivados desde siglos.
En esa travesía del día y su amanecer virginal y perpetua presiento la metralla de las campos en guerra, de los techos derrumbados en pisos bombardeados por donde asoman tragedias repetidas entre la ausencia de misericordia y de esperanza.
Al fondo del horizonte  se queda detenida mi alma, sin otra voz que  la de un sonido terrestre, sin ríos y sin mares, sin selvas, ni humedales, sin el vuelo cantarín de golondrinas y vencejos porque se han marchado sin yo percibirlo desde hace escasas horas. Y mis ojos buscan su presencia en el cielo infinito que se pierde a lo lejos.
Dialogo con mi silencio y esta soledad que pasa y siento  al no escuchar  el canto de la melodía de las golondrinas. Estoy en este pueblo que es el mío tan singular en recomponerse y buscar permanecer de pie o de rodillas, cuando por circunstancias cruciales lo necesita.  Estoy aquí acompañada de ese dolor  de rienda inútil  que me deja el ver pasar hombres de piel negra y brillante hablando con los móviles en una lengua que desconozco, de esos que nos dicen que huyen de las guerras, de las masacres del terror  sin otras alas que volar a esta Europa que se pierde en sus idas y venidas de consejos de gobernantes y entresijos sin remediar lo que nos atañe a sus habitantes.
Me turba la luz de este día como si el amanecer tuviera en sus luces difusas alas invisibles de seres que nos cruzan y nos miran sin que yo los vea y sí lo siento. Desde mi lejana infancia cuando había ese silencio que nos deja pequeños escuchaba decir a mis ancianos que entonces era cuando pasaba un ángel,  o se iba un alma al otro mundo. Cosas de viejos, dirán los enganchados en las tablees  y el móvil…
Busco en este amanecer manchego el vuelo del vencejo  por los aires, su  poca admirada habilidad por los humanos, para elevarse hasta la cúspide del cielo sin cansarse. Escudriño los cielos azules con esa capa de calima tempranera, los grupos de golondrinas y aviones, sus sonidos que anuncian que están vivos, su resistencia a  volver un año y otro al nido que dejaron vacío, aunque en muchas ocasiones esos nidos han sido destruidos por  obras urbanas, porque somos tan ignorantes que no cuidamos esas colonias que nos libran de tanto insecto molesto y peligroso.
No veo en este amanecer su estela oscura por el cielo, ni pasar por la calle con su ruido de voces chillonas y armoniosas que me dicen que  para ellos la vida es volar a pesar de todos los inconvenientes,  al pensarlo, en este cementerio de vanidad mediocre donde los picaros abundan desde los políticos que en esta España no se ponen de acuerdo para  ser gobernados, los unos por los otros, y terminar de marearnos con ir a depositar papeletas en urnas que nos saben a chifla y una broma pesada que no termina nunca… 
Se me encoge la voz  en esta madrugada por donde los cohetes aguardan ser disparados al paso de reinas y reyecitos, de princesas y madrinas de ferias patronales donde, sin apurarse, siempre hay alguien que escribe en contra de esta farsa de fe, como si a estas alturas de la Historia no supiéramos que a casi nadie le importa el patrón o la patrona en cuyo nombre se dice celebrar esa feria.
Y mientras tanto  al salir a la calle siento que estoy dentro de esta torre de babel indecisa donde los gobernantes nos dicen con la boca muy chica, que hay que ser solidarios, jamás xenófobos, y generosos con los que nos han llegado de mares extraños y países  que nada aportaron para salir del bache en el que nos han metido nuestros amados políticos.  
Sí, los que estamos aquí generación tras generación aportamos nuestro esfuerzo diario sin ayuda ninguna, pagamos impuestos altísimos, carecemos de vacaciones y, cuidado con no asumir lo que las leyes dictan,  porque nos pueden dejar sin justicia por aquello de que  no merecemos nada, salvo trabajar y ahorrar para pagar a unos y a otros  sus  muchas necesidades.
No puedo volar como los pájaros y siento que los dioses  que presumen de no tener ni Dios ni moral, me han cargado de cadenas. Progresar, es al parecer, hacer esta travesía de perder dignidad  entre el falso perfume de palabras vacías y proclamas de evangelios cívicos por donde nuestra ruina crece y crece cada día.  Hoy me pasa el silencio de no escuchar el canto de los pájaros y comprobar que se han ido, quizá porque me faltan alas para salir de este atolladero.

                                                                                                               Natividad Cepeda

Arte digital: N. Cepeda

  

miércoles, 13 de julio de 2016

DOLOR IMPUESTO




                                                                     
                                                        Ha muerto por un tiro en la nuca
                                                    a las 6,30 horas, de un domingo 13 de julio
                                                    de 1997 Miguel Angel Blanco Garrido.


      A todos a los que el terrorismo y sus mercenarios  de cualquier ideología
 a través de la Historia,
 usurpado a Dios, y en su nombre,
 anticiparon  la muerte de los seres humanos.
                                                   


 

Un hombre empuña una pistola
a su lado hay otro hombre maniatado.
Se escucha un disparo.
El hombre maniatado e indefenso cae.
Sólo  ha muerto un hombre.
Sólo.
El pistolero sin mirarle se guarda la pistola.
Es un terrorista que ha cumplido con su oficio.
Matar.
Caín se aleja sin mirar a su víctima.
Desde las alturas Dios enmudece.
Vuelan pájaros  temerosos de los hombres.
Un ángel de luz recoge gotas de sangre.
El ángel es una ráfaga de aire que nadie ve.
Innumerables veces  sobre la sangre vertida
ha dejado su aliento, su desamparo, su dolor
escrito en  las paredes del mundo.
La vida arrebatada  es siempre inenarrable.
Llora el ángel.
Lloran millones de víctimas.
Llora inconsolable la estatura caída del Hombre.
El muerto maniatado en su profundo silencio
grita libertad en el último estertor agónico.
El pistolero sin volver la cabeza
hecha a andar escondiendo su cobardía.
Avergonzada la muerte calla.
Se aleja  sin conciencia el terrorista.
Llora una mujer que no entiende de pistolas
Llora el pueblo bajo el peso de las lágrimas.
La madre recoge el despojo y se muerde sus entrañas.
Emerge un grito, seco, aterrador y  universal
Hay millones de corazones rotos.
Millones de voces que claman libertad,
justicia, paz...y el pueblo grita ¡BASTA!
Nada Más.
Con sabor agridulce se sacude el miedo
el pueblo que entierra al inocente.
La muerte no doblega ni pone de rodillas
a los que  aman la  libertad y la defienden.
Un hombre ha caído,
una mujer,
un  niño...
Riega el llanto la tierra y la fecunda.
Un ángel deja caer gotas de sangre;
sangre de la que nacen amapolas.
Amapolas de sangre, amapolas de vida
sobre la dolorosa cicatriz del pueblo.
Un pedazo de pueblo  que no huye,
el que entierra a sus muertos
y apuesta por la vida.
Nos redime el dolor,
Nos redime y nos salva el amor,
siempre nos protege del mal.
Porque  el terror jamás ahogará la libertad.
Dios no da la vida. Dios nos hace libres.

                                                                           Natividad Cepeda
   


Hoy hace 13 de julio de 2016  hace 19 años que Miguel Ángel Blanco  Garrido le  acallaron  su voz: Hoy sigue siendo injusta su muerte. Y la de todas las víctimas asesinadas por el terror.                                                                       

lunes, 20 de junio de 2016

Decadente sociedad occidental amaestrada


                  Me asombra la violencia  que nos lleva y trae por la senda  de Hades; ese infierno  que reparte trozos de injurias y combinados de veneno por las cavernas de las tribunas que incitan a la greña y al insulto, a la amenaza y la destrucción de todo cuanto sea posible, desde el mobiliario urbano, a las pintadas en paredes y bancos, paredes de edificios civiles y religiosos basados en hacer suyas, los habitantes de las calles, esas palabras de los Profetas  de prédicas civiles, o más bien de tinte incivilizado y errabundo entre el crujir de gritos y el recóndito ambiente de muertes anunciadas, porque unos son los malos, según, ellos; y ellos, los ángeles alados, que devolverán los sueños a la jauría humana que no respeta nada.

Callar es la nota silente de la mayoría de los habitantes, temen a las bandas de jóvenes jaleados por esos políticos que aluden al miedo de que la balanza de la suerte esté de su lado y no de ningún otro. Prometen paraísos imposibles, tan imposibles como esos que vivían al otro lado del muro: un muro construido por esa izquierda comunista  que ahora pregona libertades. La misma que ambiciona poder hacer milagros como en Grecia o ese otro lado oscuro de Corea del Norte donde la felicidad es la ambición de quien impone su criterio como dogma de vida. Y todos nos callamos.

El miedo se mete por todas las rendijas de nuestra sociedad amaestrada.  La sinrazón es la base de toda esa injusticia que nos sella los labios. Nos sentimos dichosos porque un equipo de futbol gana un partido y asistimos a ver miles de personas voceando como ganado estabulado, porque conviene tener a esas apersonas ocupadas en ver correr detrás de una pelota, a unos cuantos hombres, como si esos hombres fueran dioses.
Si hablo sin mordaza y sin tapujos  me siegan la hierba debajo de mis pasos. Se me levantan espadas sobre mi cabeza, machetes en mi espalda, espinas para mis pies y manos. En la caverna  se nos encadena delante de una imagen de plasma, se nos evita así, pensar  filosóficamente, porque pensar en peligroso e impide ser manipulado fácilmente. Por eso la libertad, la mía, se diluye como un azucarillo en un café con leche cuando me callo por miedo a que me tomen por desvariada, cuando me asombra que se pase a una iglesia y se insulte a los que celebran su fe, que es un culto privado. Un templo es un edificio que no se impone, que no agrede a quienes pasan a su lado: valientes son todos aquellos y aquellas, que se atreven a injuriar y destrozar los templos nuestros, los que marcan la diferencia arquitectónica, los que subsisten a espolios y vandalismos de otras épocas aterradoras, y permanecen para que los turistas, los observen y admiren porque son patrimonio nuestro y de generaciones pasadas y futuras.

Y me asombra que esas mismas personas que se atreven con la fe cristiana no les moleste ni se atrevan a levantar su furia en otros templos, mezquitas, por ejemplo; por qué no se atreven con esos edificios, quizá porque temen que no se lo permitan y entonces no se atreven, porque ellos ante esa otra fe, sí tienen miedo.

Se está herrando los procederes en demasiados ámbitos y no es bueno provocar por provocar y después pedir que seamos indulgentes. Pero los que no nos callamos somos pocos, y cuando hablamos se nos castiga negándonos el pan  social de las prebendas, de los reconocimientos y hasta el trabajo ganado en buena lid, por eso, porque no nos callamos y somos incorrectos. Yo siento que todo esto lo he vivido, que no es la primera vez que se me aparta de los salones del poder; no, ya lo viví antes, no recuerdo cuando fue, pero sí, sé que esto ha sucedido y que nunca termino bien.

Ya, ya, hablar así solo se lo es permitido a los que han padecido algunos ictus, a los locos poetas que se mueren de hambre y a los escritores pobres que nadie los contrata para escribir columnas de opinión, porque sus opiniones no se les debe dejar que otros las conozcan. Así para dejar que no nos tapen la boca tendremos que ser personajes de historias estrafalarias, algo así como quijotes trasnochados y decir que peleamos con gigantes, aunque nos demos de bruces con tanto descalabro que nos tiene atenazada la vida, porque la violencia y el miedo a ser pisoteados, maltratados, violados en derechos civiles y ahora tan disfrazados de eterno buenismo, nos deje como aquél gallo que perdió su plumaje, y el pobre cacareaba en vez de lanzar quiquiriquí, por si acaso se lo llevaba más pronto que tarde a la cazuela.  En otros momentos, otros siglos, vivieron atropellos y siempre perdieron todos, porque sin respeto, la anarquía solo engendra violencia y decadencia y siempre se da en las sociedades decadentes.


                                                                                                            Natividad Cepeda 

sábado, 18 de junio de 2016

La turbulencia de los días de junio

                                  
Me encuentro habitada de ráfagas de desencanto ante la publicidad del comercio desmedido de políticos y fanáticos  donde la ética  hace aguas, y se hunde en al mar  prevalecido de la ruina moral y económica donde estamos instalados. Seguimos anclados en las agresiones  globales  como si éste planeta nuestro fuera hacia su destrucción, dándole prioridad  a la tragedia de cada día sin buscar soluciones a las incursiones del capítulo macabro del crimen y el terror.

Entre nosotros, españoles sumidos en la hecatombe del no sé dónde voy  y de dónde vengo; los brotes de inseguridad y falta de respeto público  se suceden en recintos públicos y privados, donde la cobardía del desastre se asienta alimentada por  los que dan salida a sus rabias,  insultando y exhibiendo la cobarde acción de sobrepasarse con quienes de antemano saben, que no serán violentos ni les plantaran cara ante sus desmanes y provocaciones. 
Abro los ojos asombrada de tanta tumba abierta desde la hipocresía de los que se atreven a profanar creencias religiosas, exclusivamente católicas, y nada dicen ni  se atreven con otras religiones,  templos y edificios donde se adora a Dios también,  y por supuesto, no se atreven a traspasar el umbral de ellos, porque conocen que saldrían mal parados y mal paradas. nadie se escandaliza de esa contumaz cobardía tan criticada en medios públicos, tan ridiculizada en montajes fotográficos, dibujos y videos por muchos de ellos que se sienten intelectuales ilustrados, pagados desde facciones políticas  con el pretexto de querer mostrar lo impío y sucio de una religión concreta   y sus ministros y seguidores, obviando, esos mismos medios y vocingleros pagados, los mensajes macabros y la arengas de ausencia total de libertad, para sus seguidores.
Ciertamente que denunciar lo malo y podrido de cualquier grupo humano es loable  y  quitar sumisiones, mostrando el lado oscuro de algunas actividades deleznables,  es necesario,  tanto por medio de los grupos sociales como por las leyes vigentes en favor de la humanidad y las personas que las componen. 
Pero esos mismos motivos  que se dan y son conocidos en otras religiones no son atacados ni mostrados, no solo en suelo español, en sus ciudades donde los seguidores exigen aquí lo que en sus países de origen no nos permiten a los católicos y cristianos, manifestar libremente nuestros sentimientos religiosos, llegando incluso a prohibir y hasta asesinar, a nuestros hermanos en la fe.  
Y esas evidencias no son mostradas en canales televisivos que se rasgan vestiduras éticas en favor de las víctimas de los católicos y pasando por alto con el ignominioso silencio  de la palabra y la imagen de lo que ocurre en puntos geográficos dados a conocer por escasos medios, además de procurar silenciar los hechos aberrantes de violaciones de niños, niñas, personas quemadas vivas, mutilaciones, cabezas cortadas en el nombre de sus creencias.
Ese espectro nos rodea envuelto en la tela de araña de lo políticamente correcto, de los que aseguran ser laicos, y callan, y no denuncian, esos otros estados donde la religión es impuesta por la fuerza de armas y leyes.
Parece que los únicos que damos problemas somos los católicos, por eso algunos artistas a falta de ingenio tiran de la provocación cristiana para hacerse un hueco en esta sociedad cobarde. Sociedad  seguidora de ídolos  exento de valores éticos; valores tan imprescindibles para la familia humana.
Y si gracias a la técnica  hemos logrado avances desconocidos hace medio siglo, inimaginables, también es cierto que en lo moral  no hemos avanzado.   
Y  derivado de esa consecuencia  hay hoy  problemas demográficos, entre otros muchos,  porque si la vida no es defendida en todas sus manifestaciones y respetados los grupos sociales, desde cualquier actividad  política y social.  
Las consecuencias de esas arbitrariedades nos llevaran a un desencuentro difícil de prever y atajar. 
La racionalidad imperante esconde  la turbulencia de los días de junio y de otros muchos días y meses,  en la ausencia de apoyos reales,  ante los brotes violentos y falta de respeto, luego, escribimos mensajes y ponemos flores vegetales y de palabras,  en muros y calles   del mundo, como si al hacerlo, nos fuera perdonado el silencio cobarde de callar lo que hay que denunciar y no permitir.   



                                                                                    Natividad Cepeda

martes, 17 de mayo de 2016

Mirando desde la ventana la Bodega-Almazara Virgen de las viñas


           
Desde la ventana se ve la puerta del museo Infanta Elena de Arte Contemporáneo, estático y callado, filtrándose la luz  desde lo alto del cielo, hasta los recónditos huecos de esa pinacoteca donde se guarda  el murmullo de los que han traspasado sus umbrales. Al fondo los triángulos de tejas  del primer lagar que construyeron los fundadores de esta catedral del vino; casi todos se han marchado hacia el sol del olvido.  Y como una nebulosa los depósitos donde se almacena los caldos vinateros de miles y miles de cepas, madres de racimos colgando de los sarmientos verdeando por mayo.  
Desde ese alfeizar el núcleo del museo empequeñece al  redondo, ahora museo etnográfico y al mirarlo tengo la sensación de que aquello no pasó y sin embargo recuerdo como se arrimaban los remolques a  las aberturas donde los pisadores descargaban con sus manos y los rastrillos las uvas llegadas de las viñas. 
Todo se quedó en el pasado y el redondo mudo parece olvidar en su circunferencia tantos anhelos y trabajos de los hombres y mujeres que lo soñaron y nos lo legaron. Por esas tejas curvas se han posado muchas lunas llenas y el sol las ha ennegrecido con su beso de fuego. en el verano y con su beso de frío en el invierno.
Desde esa ventana lo miré un día esperando al presidente de esta Bodega-Almazara de la Virgen de las Viñas y sentí que volvía un tropel de recuerdo de infancia. 
Regresaba mi padre y el Consejo Rector, del que formó parte durante algunos años, las controversias de las asambleas y los presidentes que he conocido y son viento de olvido. Esperaba  a Rafael Torres Ugena, actual presidente  de esta inmensa cooperativa mayor que muchos pueblos de España  con sus creo que tres mil socios; inimaginable para aquellos fundadores, y miraba  la puerta del Museo donde se albergan cuadros que no todos los tomelloseros han mirado. 
Sentía  mi pequeñez ante su volumen y mi corazón  lo sentía redondo como el del pequeño lagar donde yo vi moler las uvas. Hasta este trozo de Historia los reyes de España llegan, para que este pueblo que presume de trabajo duro y esforzado, nos dejen con su visita el legado de su visita para mostrarlo como un escudo de orgullo para el futuro, porque este pueblo que  no tiene escudos nobiliarios se siente honrado con los regios visitantes y falta espacio para alojar a los habitantes de Tomelloso en el recinto de la cooperativa mayo de Europa, porque todos quieren ver a sus reyes. Aunque luego digan algunos que son republicanos que de todo hay en la viña de la vida. 
A contraluz veo la fotografía  y regreso a los recuerdos. Aquellos primeros socios no pudieron imaginar que sería una alcaldesa, mujer joven y rubia como las espigas del trigo para la siega, la que  escogería ese lagar para recibir a los Reyes de España, porque cuando ese proyecto fue realidad, no teníamos ni rey ni reina por este reino español. Y nos faltaba voz a las mujeres en las leyes vigentes a pesar de saber sumar fanegas y cortar racimos.  Ninguno de ellos  imaginó  tantos cambios. 
Miro desde la ventana el Museo de Arte Contemporáneo Infanta Elena  que se inauguró el día 23 de noviembre de 2011. Tiene una superficie de 1700 metros cuadrados repartidos en 4 plantas, alberga la colección permanente que la Cooperativa Virgen de las Viñas ha ido adquiriendo a lo largo de los años a través de los certámenes de pintura que organiza anualmente. El día de su apertura  e inauguración fue presidida por Su Alteza Real la Infanta Doña Elena, y por eso lleva su nombre… Fue un acto protocolario  con la multitud sintiendo su orgullo al mostrar a una Infanta de España, lo que la pobre tierra manchega logra de las manos de sus labriegos.
Dejo de mirar a través de la ventana y escucho a   Rafael Torres Ugena, habla  pausadamente, con la mirada un tanto desvanecida entre lo que ven sus ojos y lo que percibe en el interior de su alma; dice estar contento, porque en las liquidaciones anuales la cooperativa está dentro de las mejores de España.  Pero no ignora que el mercado nacional del vino está difícil,  hay que salir a vender a Rusia, China, a otros países. Proseguir, dice, porque estamos desfavorecidos en muchos aspectos, hay que arraigar a las personas para que no emigren, la viña evita que la Mancha sea un desierto…  
Desde que se hizo cargo de la presidencia de la cooperativa mayor  de Europa,  ha introducido en ella cambios notables, la han modernizado, elevándola con las inversiones realizadas, hasta hoy, en una apuesta clara de futuro. Ese futuro que todos deseamos sea el legado que dejemos a nuestros hijos porque queremos  ser casi tan permanentes e inmortales como Cervantes y su inmortal novela, porque la historia se repite  y  entramos en el zaguán del libro y nos vemos reflejados en ese lugar sin nombre donde todos queremos habitar, porque necesitamos seguir teniendo ideales y soñar con un  hermoso porvenir. 
Rafael Torres Ugena, mira desde las fotografías oficiales con su porte serio e impecable a ese futuro donde, junto a Inmaculada Jiménez, regidora de este pueblo que se dice ser ciudad, han logrado que ocupemos una página en el diario de los acontecimientos que será relatado  por los archiveros de turno para demostrar que  por Tomelloso también  los reyes dejaron su firma en las barricas de nuestra bodega.

                                                                                                                         Natividad Cepeda
Arte digital; N. Cepeda


lunes, 9 de mayo de 2016

Retrato Inacabado del pintor Isidro Antequera


Un pintor nacido en La Mancha solanera y enamorado en La Mancha criptanense, Isidro Antequera López de Haro, cuando atesora más de nueve décadas en su memoria y en su andar por estas tierras nuestras, lo adoptarán como un hijo en ese pueblo alto donde los molinos son saludo y seña de permanencia y vida: Hijo adoptivo de Campo de Criptana, reconocimiento válido y lleno de gratitud a quien ha amado a lo largo de su existencia a esta villa molinera. 
Isidro Antequera, pintor de luz y color que camina por encima de este tiempo con su equipaje de pinceles y memoria de personas y acontecimientos narrados desde su voz que, al escucharlo nos devuelve a vivir en el pasado, que es el que nos da legado y presencia en el presente; pintor manchego, donde, desde su obra nos muestra etapas y vivencias atesoradas y plasmadas desde su visión pictórica y la luz casi extinguida, ahora de sus ojos. Se alojó niebla en su mirada y sus manos dejaron de trazar la belleza del color y la forma en los lienzos; le quedó una profunda tristeza alojada en el alma y la nostalgia de acariciar sus pinceles sin poder trazar figuraciones en los lienzos. Hijo de La Solana y ahora preferido y ensalzado en Campo de Criptana, el pueblo que él eligió libre para perpetuar su genética y su andar a través de la vida. Cuando ese acontecimiento solo sea un recuerdo recogido en fotografías y videos, en su corazón de anciano venerable quedará la dulzura de las palabras ensalzadoras, junto a la ovación de las manos anónimas que lo acompañarán cuando en el silencio siga escuchando las voces del recuerdo de ese día. Igual que el homenaje que se le brindó en el Auditorio Municipal de Ossa de Montiel, en la entrega del Premio Internacional de Poesía "Antonio Ruiz L. de Lerma" abril de 2011 donde fue el Invitado de Honor de esas Jornadas Poéticas el ilustre pintor D. Isidro Antequera, y los poemas a él dedicados. Vivencias y recuerdos de acontecimientos labrados en la piel inmaterial de nuestros lugares amados; de nuestro paso rápido por estos lares donde seguimos soñando al amparo de poetas, pintores y gentes de buen vivir y a veces, escaso pasar. Nosotros los que habitamos pueblos y ciudades en el corazón mismo de la llanura manchega. Para Isidro Antequera mi legado de palabras de afecto y admiración con los veros de este poema que él escuchó un día también de primavera.



Ruidera en mayo con Isidro Antequera

Por los cielos del Cerro Lobero
el crepúsculo dibuja la figura
de un viejo pintor,
y deambula
su sombra buscando la luz
a través de los ojos del alma.

Asegura Valentín Arteaga,
-poeta y servidor de Dios-
que Isidro Antequera,
solanero de bien,
es el que inventó la metáfora
pictórica de Campo Criptana
en el Rincón del Conde,
sin olvidar la lejana Toscana.

Yo lo he visto
pasear por la Mancha
con su mirada limpia y su sonrisa
amplia, y he tenido mis manos 

en las suyas, con la misma reverencia,
de quien recoge
agua de la pila bendita.

Porque Isidro Antequera es hombre
de paz y de templanza
Dios le besó
una madrugada la mirada;
fue tanto el amor que recibió,
que desde entonces,
no pudo ver otra cosa

que no fuera el latir
del corazón humano.

Desde ese día, Isidro Antequera,
es un retrato inacabado
de dulzura en la costra astral
de la melancolía.
Y también, es amor
de materia cromática, en las creaciones
que plasmó en sus cuadros.
Porque nadie ignora, amigo mío,
que la vida es similar a la sonrisa
bellísima de un niño,
o a la esperanza, que alberga
tu mirada, a pesar de la oscuridad
de tus ojos, yo bendigo haberte conocido.

Por los cielos de mayo, Antequera,
retrata el alma de Ruidera,
en el paisaje eterno de su alma de artista.



                                                                              Natividad Cepeda


Mancha Información  08/05/2016




sábado, 9 de abril de 2016

Miguel de Cervantes: en las entrañas de los pueblos cuatro siglos después de muerto.

La distancia que hace desaparecer a las personas cuando su caminar termina en esta tierra es para algunas de ellas, el bebedero donde saciar la sed  durante siglos. Y ha sucedido que, de aquél hombre que se afanó escribiendo en medio de penas y quebrantos múltiples, el paso del tiempo le ha dado dimensión sin límites.
La oscuridad sobre él y su obra literaria se ha incrementado constantemente haciendo indagaciones no solo sobre lo que es su legado; toda su extensa obra publicada, si no también, rebuscando retazos de su vida, familia y enemigos. Y así en ese paisaje humano exiguo la fábula ha ido tejiendo un entramado por entre la arboleda de los siglos. De Miguel de Cervantes no tenemos retrato alguno verdadero; se dice que fue retratado por  Juan de Jáuregui nacido en Sevilla, 1583 y falleció en Madrid, 1641, pintor y escritor y amigo personal de Cervantes a quien defendió y retrató. Aunque ese retrato no ha llegado a poder ser contemplado y nadie sabe cuándo desapareció. Su físico es un autorretrato  escrito por el autor del Quijote  que él mismo escribió en sus Novelas ejemplares, que dice así:
“Éste que veis aquí, de rostro aguileño, de cabello castaño, frente lisa y desembarazada, de alegres ojos y de nariz corva, aunque bien proporcionada; las barbas de plata, que no ha veinte años que fueron de oro, los bigotes grandes, la boca pequeña, los dientes ni menudos ni crecidos, porque no tiene sino seis, y ésos mal acondicionados y peor puestos, porque no tienen correspondencia los unos con los otros; el cuerpo entre dos extremos, ni grande, ni pequeño, la color viva, antes blanca que morena, algo cargado de espaldas, y no muy ligero de pies. Este digo, que es el rostro del autor de La Galatea y de Don Quijote de la Mancha,…”  Por lo que esa imagen que vemos en libros es falsa por haberse  pintado mucho después de acaecida su muerte.
El llamado “Príncipe de los Ingenios” y la mayor figura literaria española, gracias a la novela Don Quijote de la Mancha, universalmente reconocida como la primera novela moderna; hasta hoy se admite lo que dijeron en el siglo XVIII sobre su lugar de nacimiento; siendo debatida esa “verdad” por Alcázar de San Juan, al aparecer y poseer otra partida de nacimiento con el mismo nombre y apellido. Pero admitido oficialmente el lugar de nacimiento de Miguel de Cervantes en Alcalá de Henares, se cree fuera el día de San Miguel Arcángel, 29 de septiembre y por lo que le impusieron ese nombre para su protección terrena, como era aplicado entre los cristianos devotos y de fe. Bautizado un 9 de octubre del 1547 en la parroquia de Santa María la Mayor, como consta en el acta de su bautismo.          
Estos y otros muchos aconteceres ha sucedido y pasado desde que ese libro universal fuera escrito por un escritor al que le faltó fama y fortuna, pero que jamás dejo de escribir y crear obras literarias. Cervantes no dudó de su talento creativo en una España vencida y empobrecida. Años difíciles para los que no podemos ni imaginar penurias y desencantos del escritor del que indagamos. Porque indagar en su vida es hurgar en el misterio que solapan los siglos. Sí se sabe que murió en Madrid en la que hoy se conoce como “Casa de Cervantes” en el hoy llamado “Barrio de las Letras “a los sesenta y ocho años, y se dice que fue diabético. Murió junto a su esposa  Catalina de Salazar Palacios, mujer incomprendida por críticos e historiadores, casi se puede afirmar que olvidada y silenciada en un afán machista y excluyente de una mujer que siempre supo esperar y amar, además de ser poseedora de patrimonio y cultura pues sabía leer y escribir, algo nada habitual en esa época.
Se asegura que Miguel de Cervantes falleció un 23 de abril del 1616; antes había ingresado en la Orden Tercera de San Francisco y amortajado con ese hábito.   Según su propio deseo fue enterrado en la iglesia del convento de las Trinitarias Descalzas, en recuerdo y agradecimiento  por ser los trinitarios los que pagaron su rescate en Argel. Diez años después  un treinta  de octubre de 1626, su esposa Catalina de Salazar fue enterrada en el mismo convento de las Trinitarias, junto a su marido.
Cuatrocientos años hace de todo aquello: y ahora cuando el silencio es olvido sobre el polvo de sus huesos se han removido tierra y sepulturas en busca de un hallazgo imposible, como si encontrar una esquirla del esqueleto de Miguel de Cervantes nos lo devolviera e hiciera mucho mejor e importante…  No olvidaré jamás mi fijación y admiración de unas cajas enormes de carne membrillo donde yo veía a Don Quijote y Sancho  Panza caminar por los  campos manchegos a lomos de Rocinante,  el caballero, y del rucio o burrito, el escudero; y al preguntar quiénes eran, mi madre   sonriendo empezar a contarme sus hazañas. Ese es el legado que Cervantes nos dejó en nuestros pueblos, por eso no ha muerto, revive cada vez que su nombre cabalga en los labios de generación tras generación sin fronteras ni tiempo.
Lo que sí me asombra y entristece es que los pueblos manchegos se dividan y peleen literariamente por competir por donde pasó, pernoctó, durmió y escribió su famosa novela: debate encarnizado y exento de veracidad ya que los estudioso del tema olvidan con demasiada frecuencia  los caminos, veredas y cañadas por donde transcurría la vida de los viajeros de esa época. Y también que una novela, por muy afamada que esta sea, es una ficción en la que el autor mezcla a su antojo personajes y situaciones; que es lo que nuestro genial Miguel de Cervantes hizo. Conmemoramos en este 2016 los cuatrocientos años de su muerte, y a mi parecer el homenaje que él preferiría sería el de leer sus obras, todas ellas, por el inmenso placer e información que nos deparan. Y no dudo que recorrió nuestra tierra y algunos de sus pueblos, sobre todo porque nos retrató en el carácter de sus dos personajes a la perfección.


                                                                                                        Natividad Cepeda


 Arte digital: N. Cepeda