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viernes, 18 de octubre de 2024

MANZANARES Y EL CONGRESO DE LA ASOCIACIÓN DE ESCRITORES DE CASTILLA-LA MANCHA QUE TRATARÁ SOBRE TEMAS MANZANAREÑOS EXCLUSIVAMENTE

 



La propuesta de la celebración de un congreso por la Asociación de Escritores de Castilla-La Mancha en un punto geográfico supone que se estudie todo lo referente a ese lugar creando para ello unas ponencias que investigan sobre lo que atañe al pueblo o ciudad.  De tal manera que la naturaleza, personajes, patrimonio e historia interrelacionan entre si dando lugar a un libro donde esas ponencias quedan recogidas.  Es por ello que los congresos de la AECLM son interesantes y vivos por dar a conocer nuestros lugares tan alejados unos de otros por la inmensa geografía que los ocupa, también porque los congresistas conocerán esa ciudad o pueblo dándolo a conocer posteriormente.

En este siglo XXI tan frenético en redes sociales y tan alejado del dialogo personal perdido en la dinámica diaria congregarse en tono a un congreso es convivir y aprender escuchando a los ponentes que lo hacen posible.

Pero es necesario e imprescindible conocer quien lo hace posible y para ello la figura prominente de Alfredo Villaverde Gil, presidente de esta asociación es clave para su realización junto a los componentes de la junta directiva pues sin ellos las colaboraciones en los diferentes lugares que se han venido celebrando los congresos no hubieran sido posible.

¿Adónde iríamos sin este conjunto de personas que altruistamente hacen posible estas parcelas culturales?  Sobre todo, en tiempos farragosos donde casi todo es válido, incluso lo que no lo es. Y es que los pueblos reclaman su lugar en los libros históricos para no permanecer en el olvido. En cada patria chica repasamos una y otra vez los logros del pasado con escudos o sin ellos para dejar constancia de lo que somos y fueron nuestros antepasados. Y borboteamos a nuestra manera explicando al foráneo la importancia del lugar de nacimiento porque es necesidad humana dar a conocer nuestro solar y origen.

De ahí que no nos vale ser modestos porque entonces nos pondríamos límites y un pueblo, aldea, villa o ciudad necesita expandirse y no ser un lugar deshabitado o abandonado a su suerte.  El congreso presta su atención en cada lugar donde de hace rescatando del olvido muchísimas anécdotas e historias que de otro modo quedarán borradas por el polvo del futuro. Es por ello por lo que se debería prestar mucha más atención a esta asociación que vela no solo por los creadores intelectuales; también por la creación de estos congresos que son objeto de resaltar y rescatar la naturaleza concreta de un lugar determinado.

Un cuarto de siglo es la andadura de la AECLM constituye una regla de permanencia desde su creación con vigor y continuidad siendo guardián de la mejor literatura en sus publicaciones de libros y de su revista “El curioso impertinente”, a la que se puede acceder a ella a través de las redes gratuitamente. Me atrevo a asegurar que seguiremos afianzándonos indudablemente por los socios que llegan a incrementar nuestro número y espero que este congreso a celebrarse en Manzanares sea una puerta abierta para conocer en profundidad la AECLM y continuar expandiéndonos en este territorio que es el nuestro y donde nacimos.

                                                                    


                 Natividad Cepeda

Información sobre las diferentes ponencias

La JORNADA SOBRE HISTORIA Y PATRIMONIO CULTURAL DEL MUNICIPIO empezará a las 09:30 del sábado 19 de octubre. Inauguración del Congreso. Intervienen autoridades municipales y palabras del presidente de la AECLM Alfredo Villaverde Gil. El Congreso se celebrará en la Biblioteca Municipal “Lope de Vega”. Calle de la Cárcel núm. 9.

Se leerán las siguientes ponencias:

1. “Manzanares Corazón de la Mancha” Video de Alfredo Villaverde y Luis

Manuel Moll.

2. “Beneficios de Cedro para los autores en el entorno digital” de Pedro

Sánchez.

3. “De la ermita de la Vera Cruz al Jesús del Perdón, en Manzanares” de

Miguel Romero Saiz.

4. “Jerónimo Calero Calero, con la hondura de la tierra” de Elisabeth Porrero.

5. “Manzanares (Ciudad Real, Castilla-la Mancha). Turismo Slow Agenda 2030.

Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)” de Manuel Méndez Guerrero.

6. “Poetas, escritores y artistas de Manzanares y alrededores” de Concepción

Galán Gil.

7. “La obra galdosiana y Manzanares” de Remedios San Andrés.

8. “El internado Sotomayor de Manzanares” de Joan A. Abellán.

9. “La prosperidad de Manzanares en la vid y las bodegas” de Isabel Villalta.

10. “Las bicicletas y el instituto laboral Sotomayor indispensables para cursar el

bachillerato” de Restituto Contreras.

11. “Manzanares bastión del liberalismo: los manifiestos de 1835 y 1854” de

Miguel Ángel Maeso.

12. “Poesía ciega de Manzanares” de Mónica Moranchel Matarranz.

13. “José Fernández - arroyo creador de libertades” de Jesús Lara Serrano.

14. “Periódicos locales y provinciales (1888-2018) y revistas literarias de

Manzanares (Ciudad Real)” de Almudena Mestre.

15. “Manzanares a finales del antiguo régimen. Estudio demográfico y epidémico” de Rafael Gil Bautista.

16. “Importancia del teatro en la labor educativa: el ejemplo del grupo lazarillo

TCE de Manzanares” de Luis Miguel Sanmartín.

17. “Madre Asunción González Burillo o el discernir de los días del convento

de las Concepcionistas Franciscanas Descalzas de clausura del Monasterio

del Santísimo Sacramento de Manzanares (Ciudad Real)” de Natividad Cepeda.

18. “Quién fuera de Manzanares” de María Antonia García de León.

19. “Colegio San José: pasado, presente y futuro en Manzanares” de Alberto

Jiménez Mateo.

20. "Sueño jugar con la Gimnástica de Manzanares", de Alfonso Moreno .

21. “Las gentes de Manzanares en la aventura americana” de Juan Jiménez Ballesta.

22. “El encuentro con la Tabernera que le servía el VINO” de Jesús Fuero.

 

 Publicado:

https://www.cuadernosmanchegos.com/ciudad-real/cultura/manzanares-y-el-congreso-de-la-asociacion-de-escritores-de-castilla-la-mancha-que-tratara-sobre-temas-manzanarenos-exclusivamente-59408.html

https://www.miciudadreal.es/2024/10/18/manzanares-y-el-congreso-de-la-asociacion-de-escritores-de-castilla-la-mancha-que-tratara-sobre-temas-manzanarenos-exlcusivamente/

https://entomelloso.com/

 

martes, 21 de mayo de 2019

Mi adiós a Jerónimo Calero, poeta manchego y amigo


                      
Amigo y compañero de palabras y  rutas soñadoras, también de soledad y de tristeza y de tantos acontecimientos que se van por el filo agridulce de la vida se nos ha ido Jerónimo Calero Calero en este mes de mayo plagado de golondrinas y amapolas  de todos nuestros pueblos manchegos.

Jerónimo Calero tenía el latir de la tristeza de la tierra,  palabra sincera en el dialogo y la duda de la existencia para después de la vida; me lo dijo la última vez reunidos con los poetas de Oretania.  Y su mirada era tan cierta como si en cueros vivos te mirara. Escribía para no dejar de vivir y  así repartir en sus poemas desgarros y sueños de él mismo.  Era como la tierra nuestra, un poco de Quijote y mucho razonamiento de Sancho, cuando hablaba de la familia y de la vida. Jerónimo ejercía de poeta incluso cuando ahuyentaba pesares de lo que no le gustaba de los avatares de la vida.  Porque los pasos que damos  a través de los años a veces no nos llevan a donde soñamos de jóvenes y en esos encuentros fortuitos que, vivimos en los encuentros poéticos, dejamos libertad a las palabras del encuentro.

Versificamos con lo cotidiano en busca de ese misterio que no se palpa pero que sí sentimos.  En su busca somos peregrinos del estremecimiento adentrándonos en las cuevas del ingobernable latir de la existencia con la única alternativa, de escribir un poema para dejar en él nuestra propia huella. Porque no dejar huellas es no haber existido.

Se ha teñido de negro este día al decir adiós a un poeta. Y todo sigue igual. Y nada cambia porque somos peces en el mar de la tierra.  La idea de la creación es la misma idea de la creación poética, perdurar en los otros gracias  a un libro: no extinguirnos dentro del entramado generacional donde todo se olvida y se oxida. Y Jero, lo sentía, como tantos otros.
Doblarán las campanas por ti y retumbarán en tu dormido lecho de la muerte  en ese bosque umbroso donde dicen que nos espera Caronte con su barca.  

Nos vestimos de negro a pesar de haber desterrado  ese color de nuestra sociedad pretenciosa de sabiduría y, tan estúpida como un payaso que ríe entre sus ojos pintados de blanco; porque a pesar de tanta bufonada cuando la muerte nos golpea no remontamos tan alto el vuelo como pretendemos mostrar. Y es cierto que me duele que te vayas Jerónimo Calero, poeta de Manzanares,  amigo de fugaces encuentros  y por tu partida toda yo me visto de negrura  a pesar de la claridad de los campos verdes de trigos y rojos de amapolas.

Quedan tus libros y tus poemas. Quedas tú en mi recuerdo. Quedas en el color del cielo que se tiñe de tristeza cósmica en el crepúsculo cuando en lo profundo del horizonte el sol se oculta y avanza la noche. Allí te buscaré con tu gesto triste y tu búsqueda de esos porqués inacabados. Y rezaré por ti en el silencio de mi fe, la misma fe que tú me dijiste que te faltaba la última vez que nos vimos. Quizá yo vengo desde antiguo oyendo la voz de Dios en sus orígenes y es para mí borbotón de luz enigmática para cruzar las brumas de tantos túneles sin luz.
Me llegan tus palabras en estos versos tuyos rescatados de un largo poema sobre el olivar…


“Por eso mi canción se toma estela
y deriva a merced de la corriente
que la trae y la lleva en un fundente
deseo de trazar la paralela

razón, para llegar a esta gemela
pronunciación, acaso diferente
porque trata de unir por la tangente
un círculo de luz y un alma en vela.

Jerónimo Calero”


Descansa en paz  desde el silencio de tu marcha y perdura en las páginas de los libros a pesar de la levedad de la vida.


                               Natividad Cepeda        

                        

 Tomelloso  21 de mayo de 2019

Fotografías de las web.

sábado, 6 de octubre de 2012

Aquél último sábado de septiembre


                                         


        Apenas el reloj marcaba las cuatro de la tarde cuando el coche corría veloz por la autovía. Arriba crecían las nubes formando montañas amenazando lluvia.  Todo era nuevo, incluso la vendimia  mojada de las cepas; el agua nos es tan necesaria que hasta la bendecimos en el templo de Dios y en los templos profanos. El aire olía a uvas fermentadas camino del milagro del vino. Apenas si quedaba donde sentarse cuando pasé al templo: un coro de voces femeninas entonaba con fuerza canciones acompañadas de guitarras que me hicieron recordar aquellos grupos de los años 70 de Jarcha, Aguaviva, Mocedades… Sentí que la tarde detenía su marcha para sentarse junto a mí como si el tiempo no existiera.  Golpeaba mi pecho el corazón con su batería de latidos trayendo desde los últimos recuerdos memoria de otros septiembres del pasado.
                                                                                                              
Despertaban aromas de tierra y frutas jamás olvidadas pegadas a mi piel, sutil corteza invisible de la no me he desprendido desde mi nacimiento. Olía el templo a flores frescas y a cera derretida, mientras desde la calle llegaba el abrazo húmedo de las paredes caladas por la lluvia. Las guitarras me evocaban aquello que cantábamos de Libertad sin ira,  esperanzados y seguros de que el futuro sería siempre un camino empapado de la hermosa pasión de la vida. La tarde insistía en recordarme viejas ilusiones con incongruencias actuales. Estaba asistiendo a un acto de fe y entrega personal,  invitada por una congregación religiosa de monjas de clausura y por esa causa no podía asistir al acto de reconocimiento de un escritor al que en su recuerdo y memoria le rendían homenaje poniendo su nombre a la Universidad Popular de Argamasilla de Alba. Precisamente a un hombre nacido en Manzanares donde yo me encontraba: Pascual Antonio Beño Galiana, poeta, narrador y periodista que se dolía de que no se le tenía en cuenta en ese pueblo que él había elegido por suyo, por amor a su mujer, y por amor a la obra literaria Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes.

Pascual Antonio Beño, poeta incandescente, triste como todos los poetas auténticos, así lo recuerdo en nuestro último encuentro. Deuda pagada con el escritor y algo tarde para el hombre que se marchó sin haberlo vivido. Misterio de la vida y la muerte que caminan unidas. Pensé, en mi ignorancia, que podría llegar al homenaje aunque fuera algo tarde, pero no fue posible. También para la misma tarde había recibido enviada por el escritor y poeta Dionisio Cañas, invitación para  un acto de protesta y denuncia en defensa de la sanidad y educación pública  en Tomelloso…
                                                                                                               
Sobre la tarde caía la mirada de Dios con soplo de campanas y oraciones acompañando a Nina Cittilappilly que tomaba el hábito de monja Concepcionista Franciscana Descalza, cambiando su nombre por el de Sor María Inmaculada, como novicia del Monasterio Santísimo Sacramento de Manzanares. Por las laderas de la tarde se asomaba el sol entrando hasta el altar mayor donde Nina, vestida de blanco y cubierta su cabeza con un velo blanco, acompañada de la Madre Mercedes,  superiora del convento, decía sí a la llamada de Cristo para participar con Él en su misión de amor y liberación. El Visitador Episcopal, don Miguel Ángel Angora Mazuecos, preguntaba a la joven Nina con la palabras del ritual, mientras Madre Mercedes, le quitaba el velo blanco quedando al descubierto el largo pelo negro de la joven profesa.                                                                 
Muy leve, un vientecillo se filtro por entre los asistentes, que en silencio asistían a la ceremonia, parpadearon las velas temblando de emoción cuando las tijeras empezaron a cortar el pelo de Nina fundiéndose en todos los que asistíamos una profunda emoción. Dulce llama de amor ardía en la mirada limpia de la joven mujer que sonreía… Se calló la tijera y todos quedamos gratamente sorprendidos al ver que el pelo descansaba sobre los hombros de Nina, y comprendimos que lo que se ve en las películas sobre la religión católica no siempre es veraz. 
        De regreso a Tomelloso, fuera de la autovía, llegaban algunos remolques cargados de uvas a descargarlos en las cooperativas. Y recordé que según las crónicas medievales, el territorio cristiano se conocía porque eran campos de viñas. Vid para el sacramento del vino y trigo para el sacramento del pan: símbolos del cuerpo y sangre de Cristo, legado que nos ha precedido. Mi herencia de fe que me ha enseñado a respetar a los demás.  Empezó a llover mansamente haciendo correr a los emigrantes y parados, que sin paraguas, van desde la plaza deambulando por las calles de los pueblos en busca de trabajo. Y en el canto del agua escuchaba  aquello que en mi juventud cantaba… Pero yo sólo he visto gente/ que sufre y calla. / Dolor y miedo. / Gente que sólo dese su pan, /su hembra y su hombre en paz. / Libertad, libertad… Desencanto y dudas de prosperar se ha llevado septiembre, inconsecuencia de los políticos  es la situación actual.


                                                                                       

                                                                                              Natividad Cepeda       



 Fotografïa: Arte digital N. Cepeda 

jueves, 16 de agosto de 2012

EL CAMINO ANDADO DE JOSÉ FERNÁNDEZ-ARROYO


       

         JOSÉ FERNÁNDEZ-ARROYO FERNÁNDEZ DE SIMÓN, nació en Manzanares (Ciudad Real) en 1928. En el año 1952 se traslada a  Madrid. Madrid ha sido y es su ventana abierta a otra forma de vivir. Desde esa ciudad que ha visto crecer y transformarse ha crecido la fuerza creadora de un artista inteligente e intuitivo al que le faltó siempre el padrinazgo de un grupo que lo hiciera conocido en los círculos que manejan el poder del reconocimiento, que es a la postre el que suele conceder las distinciones y abrir a su vez la puerta de las publicaciones a escala nacional. Es en Madrid donde se incorpora al grupo Postista de los poetas Ángel Crespo, Chicharro y Gabino Alejandro Carriedo, Antonio Fernández Molina, Arrabal y al pintor valdepeñero Gregorio Prieto

         El movimiento conocido como  Postismo nació en el Café Castilla de Madrid a principio de 1945. Para su presentación se repartieron unas tarjetas que llevaban el nombre de sus fundadores: Eduardo Chicharro Briones, Carlos Edmundo de Ory y Silvano Sernesi (italiano)En el nº 1 de la revista Postimo ellos definieron el postismo como el resultado de un movimiento profundo y semiconfuso de resortes del subconsciente tocados por sus creadores en sincronía directa o indirecta con elementos sensoriales del mundo exterior. A este primer manifiesto siguieron otros dos más, que fue una forma de canalizar la rebeldía y el rechazo a unas normas impuestas por la sociedad dominante de ese momento. En un ambiente donde la libertad era un bien extinguido el Postismo inventa una fórmula para evadir las normas por lo que a sus seguidores se les tildó de locos y poco serios. Es la forja donde José Fernández-Arroyo empieza a canalizar su rebelde espíritu de búsqueda y autocrítica que le impulsa a buscar la belleza de la palabra, el color y la forma en las disciplinas artísticas de la pintura, la escultura y  el arduo oficio de escribir. La poesía ha sido y es su río fecundo. Es en ella donde el hombre se descubre como creador, y es posible que quede un tanto silenciada sus otras creaciones, no porque sean menos interesantes, sino más bien porque al no formar parte de galerías de arte  su obra pictórica y escultórica pase en la actualidad un tanto desapercibida.

La posguerra ha dejado su huella en los que la vivieron, de los postista se ha escrito que fueron secundarios, aunque trataron de ser vanguardistas al experimentar con el lenguaje el surrealismo dando paso después de los novísimos y a las corrientes generacionales donde se encuentra la generación de los años 50. Generación que no solo marca la literatura del siglo XX, incluso me atrevo a afirmar que sigue marcando pautas al siglo XXI. A esa generación pertenece Fernández-Arroyo, "el último postista" llamado así, por el escritor Emilio Ruiz Parra. Escribe Matías Barchino de José Fernández-Arroyo: y dice que "es quizá el momento de leer y redescubrir a este destacado poeta y artista plástico manchego". Y asegura que "Su poesía no es en modo alguno circunstancial y no se acaba en el juego bárbaro de los postistas, sino que es y seguirá siendo la obra valiosa y coherente de uno de los más vocacionales y dotados artistas que hemos tenido en esta tierra" Hay que  añadir lo que en ocasiones le he escuchado a José Fernández-Arroyo con un deje amargo de tristeza y es una frase que define una certera realidad cuando asegura que "la Mancha, en ocasiones es una madrastra para con sus hijos".

         Porque José Fernández-Arroyo es un batallador nato; al escucharlo se capta en su palabra un ser profundo que viene de vivir la vida con verdadera hambre de conocimiento y de saber. Todo en él es batalla. Ha crecido sorbiendo la música de lo que le rodea sin dar tregua al descanso. Viajero infatigable, ha explorado la universalidad del ser humano intentando dar a conocer un idioma universal que comunicara fácilmente a los unos con los otros, por lo que fue un abanderado del Esperanto. Y aunque empezó a escribir desde muy joven colaborando en revistas del grupo: Deucalión, El pájaro de paja, Doña Endrina y Trilce, además de mantener correspondencia con numerosos poetas y artistas plásticos que fueron amigos personales como el pintor Antonio Iniesta, Guijarro, Gregorio Prieto, Agustín Übeda y el escultor Martínez Bueno y muchos otros hasta hoy. 

Ser poeta es escribir con el corazón y el alma, romper a veces con la lógica y denunciar lo que otros no ven o callan. Esos poetas son fundamentales piedras maestras de la vida, sin ellos la vida estaría condicionada a la vulgaridad y nuestras vivencias más puras olvidadas. Porque si careciese de poetas la palabra ignoraría la música de lo que nos rodea, y la creación literaria no existiría.
José Fernández-Arroyo es uno de esos poetas puros a los que admiro. Es sin cuestionarlo un poeta de la trascendencia y la meditación. Es un poeta que al leerlo nos trastoca  y estremece. Es un arriesgado romántico por su generosidad sin límites,  por su espiritualidad urbana y ascética, y por seguir soñando y creyendo en la vida y en las personas a pesar de los muchos desencuentros y desencantos en el mundo del arte. Como los sabios ancianos, sabe que todo es relativo y que nada es para siempre.
Cuando me encuentro con su mirada aún se la veo repleta de rebeldía y con esa chispa de ingenio vivo que tienen la mirada de los creadores. Es un viejo poeta maravilloso y fiel con el que es posible justificar la existencia.                                                                                                   

       De él, se ha dicho que es un hombre del renacimiento; lo aseguraba el admirado y entrañable  Francisco Creis Córdoba. Es un bohemio capaz de regalar su obra pictórica, escultórica y poética con la sonrisa más amplia y la humildad, más humilde y franciscana. Prueba de ello es la revista KÁSKARA MARGA publicada durante ocho años en colaboración con la también poeta Lolita  Juan Merino, esposa y compañera inseparable, que han hecho posible su existencia, dando cabida a los poetas actuales, además de volver a publicar parte de las revistas literarias de la segunda mitad del siglo XX, junto a la colección Paramigos de Ediciones Cantahueso donde ha publicado la mayor parte de su obra y la de su esposa, brindando su desinteresada colaboración  a otros escritores. Jaula de alambre, la ha llamado Matías Barchino,  por ser esta una colección que no ha salido de su círculo de amigos, pero no es menos cierto que muchos de los libros publicados por instituciones públicas son menos leídos y seguidos que los editados por esta colección. Y es justo reconocer que no es usual que unas personas dediquen su tiempo y su esfuerzo a los demás sin pedir nada a cambio. Queda la obra altruista recogida en estas iniciativas donde está presente la calidad literaria y el conocimiento y el manejo del lenguaje que otorga prestigio y respeto a quienes lo han hecho posible: José Fernández-Arroyo y Lolita  Juan Merino.

         La obra "Poesía Completa" publicada en la  "Colección Mirador" Edición de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles recoge la totalidad de su obra poética lo que permite al lector conocer la evolución de la poesía española en los últimos cincuenta o sesenta años desde la poesía social al postismo y, en los momentos actuales, a esta última e innominada etapa de  la poesía en absoluta libertad.  El autor dedica la obra  "A los poetas Leopoldo de Luis y Antonio Fernández Molina como póstumo y afectuoso homenaje." siendo el prólogo de Leopoldo de Luis premonitorio en todo su contenido, desde su comienzo en el que escribe:"Desde los años cincuenta José Fernández-Arroyo viene concibiendo la Poesía como una "voz inevitable", y afirmando que en Fernández -Arroyo hay un poeta hondo, autor de poemas como los de sus libros, donde su verdad lírica y su comprensión ética fluyen por un discurso emocionado, a veces de impresionante brío. Termina diciendo que "en lugar del prólogo, él hubiera querido escribirle una carta como la que él escribió a sus amigos, agradeciéndole ese gran poema en que ve como

 
                                      Se llenaron los campos de muertos
                                       y las ciudades se llenaron
                                       de pañuelos tendidos a secar.

porque los muertos no se levantan ya nunca, pero pueden abonar los campos y alertar el recuerdo, y los pañuelos de la sangre y de la pena, aunque se sequen, tremolarán siempre en las ventanas de la mejor poesía." Y efectivamente de Leopoldo de Luis nos queda su poesía y el testimonio de su gran humanidad.
La obra narrativa y en prosa de Fernández-Arroyo todavía no es suficientemente conocida y, por consiguiente requiere hablar de ella y ayudar a difundirla para que otros lectores tengan el privilegio de saborear ese placer de leer buenos creadores. Porque no siempre los cauces de las editoriales seleccionan a los mejores. Y no es esta una opinión sin fundamento, ya que si revisamos las publicaciones de décadas anteriores, incluso de siglos, se comprueba que muchos autores en un tiempo famosos hoy, apenas son mencionados.

 José Fernández-Arroyo es un poeta de realismo mágico porque en toda su obra prevalece lo intemporal, junto con las imágenes que trascienden donde las fechas carecen de importancia. Y eso es primordial para un autor.

                                                                                                       Natividad Cepeda









Arte Digital: N.Cepeda