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Natividad Cepeda: escritora, articulista, poeta: pertenece y es miembro de la Academia de la Hispanidad, a Red Mundial de escritores en español “REMES: Asociación CEDRO: Asociación de Escritores y Artistas españoles) Asociación de Escritores de Castilla-La Mancha: CAPÍTULO DE NOBLES CABALLEROS Y DAMAS DE ISABEL LA CATÓLICA Presidenta Club UNESCO Arquitectura de Piedra en Seco-Los bombos tomelloseros. Entre sus distinciones destacan Dama Andante Asociación Cultural “Quijote 2000”, Dama del Capítulo de Nobles Caballeros de Isabel la Católica. Molinera de Honor de Campo de Criptana Algunos de sus premios literarios son: Ciudad de Montoro, Premio de Poesía “Reposo Neble”, Bollullos Par del Condado (Huelva), Premio Internacional de la Casa de Andalucía de Benicarló, Premio Nacional de Conil, Pastora Marcela de Campo de Criptana, Lola Peche de Algeciras, Premio Ciudad de La Roda entre otros...

lunes, 14 de noviembre de 2016

Los arquetipos rotos de Europa

 Yo he nacido en España y soy de esta Europa donde nacieron los juglares y sus romances. Donde la cultura fundó universidades y se guareció el saber en legajos, cuidados, como las mejores joyas de su estirpe en cenobios y conventos, en catedrales y perdidos monasterios, a la sombra de minúsculas iglesias de aldeas y villas, escritos
memorables de desconocidos escribanos y sacerdotes que fueron anotando renglón a renglón, la vida cotidiana de los siglos anteriores. De dónde vengo y  venimos todos los europeos.
Soy, sin poderlo evitar, marioneta y  cómplice del destino, y el destino juega conmigo y con todos  nosotros; incluso demostrándonos que por eso seguimos reproduciendo en nuestro cuaderno de apuntes  un sin fin de comportamientos que nos marcan la vida. Siempre nos marca y nos ha marcado  con palabras y hechos atroces en muchas ocasiones,  y con hechos e imágenes bellísimas en otras.  Y  como asegura Platón en un dialogo de “La república”  “Habrá siempre razón para decir que lo útil es bello, y que sólo es feo lo que es dañoso”. Tan dañoso y horrible como la vida no respetada, dañada y excluida de lo que es moral y bueno, para toda vida desarrollada en la tierra.
Se habla, y hablan las voces de los que sí tienen voz, en medio de esta sociedad ensordecida por tantas voces necias. A lo largo de los días se nos presentan charlatanes que sobreviven gracias a la inseguridad de los demás. Y casi todos al escucharlos, dando todo lujo de citas y máximas dialécticas nos dejamos mojar por su dialéctica habilidosa tan carente, en demasiadas ocasiones, de realidades. Pero ¿cómo dudar de esas voces  tan autorizadas y avaladas por un sinfín de Máster y Doctorados donde se nos dicen que albergan sabiduría científica y filosófica? Y sin darnos cuenta nos identificamos con sus ideas sin pasarlas por el tamiz de la cordura. Cuando pasa un tiempo indeterminado comprobamos e identificamos que no todo lo  predicado era
 cierto y bueno. Y también que las teorías  tan bien expuestas no siempre son fiables.
Y de pronto se nos rompe el arquetipo que nos ha conformado y moldeado la voluntad desde todos los medios audiovisuales a nuestra disposición y nos invade la insatisfacción. Y buscamos nuevos arquetipos. Porque la tan proclamada libertad continua siendo un desafío difícil de conseguir.
Actualmente, no se hace un hueco a todas aquellas personas que no forman parte de la grey. Para ser “alguien” la persona tiene que formar parte de un grupo con el que comparta  ideas y forma de vida. 
Es  así como se abrigan los unos con los otros. Es como se consigue escalar cotas de poder pequeñas y grandes. Nuestra sociedad  está plagada  de discursos y de errores. Y casi nadie tiene bulimia social, todo se digiere porque vomitarlo es señal de imperfección y anacronismo.
Nos preocupa el elegido presidente de los Estados Unidos de América, nos subleva el ladronicio de los políticos españoles y extranjeros pero se les admira por ser quienes son,  y se les tolera a unos, lo que no se les tolera a otros. Porque todo depende de a quién nos sentimos unidos en las ideas, aunque esas ideas sean falacias demostradas en ambos grupos.
Yo he nacido en Europa, y cuando elijo ser libre,  no ignoro que estoy perdiendo cotas de prebendas lucrativas en lo económico y en lo social. Y me escandalizo por la osadía desmesurada en proliferar, hábitos de libertad falseada, desde los pueblos de la tierra con sus leyes pactadas y comportamientos con fines deleznables, al margen de que la vida sea una preocupación para el bien, y no para el mal: en todas sus variantes.
En mi ignorancia  me pregunto ¿qué es la sabiduría? Y no creo que esa pregunta sea tan relativa como se pretende demostrar. La vida humana es pequeña en su recorrido, más de  la responsabilidad de los humanos, depende la felicidad deseada.
Yo he nacido en Europa y me duele que sus valores se estén yendo por el desagüe de las cloacas.
El arquetipo europeo se sostiene en el poder por el poder, olvida el legado filosófico del pensamiento y su evolución cultural: el modelo que nos sirvió para avanzar en valores humanos y lograr avances científicos. No creo que los arquetipos que se nos están introduciendo nos lleven a buen puerto.

                                                                                     Natividad Cepeda

Arte digital: N Cepeda


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